domingo, 24 de agosto de 2014

Dolor


         Desde que el ser humano tomó conciencia cósmica, el dolor corporal siempre ha ocupado un lugar estrechamente relacionado con la religión en todas las culturas conocidas. Aparece en los rituales tanto de iniciación como de purificación. En ellos el individuo se somete a pruebas extremas dispuesto a superarlas o aceptarlas. Se le exige resignación e integridad ante adversidades que casi extralimitan lo soportable.

         Para una visión más actual y globalizadora, todas estas manifestaciones carecen de sentido y entran en la lista de perversiones sadomasoquistas producto de mentes más bien enfermas. Nadie tiene que sufrir el dolor pacientemente y ni mucho menos provocarlo con una finalidad expiatoria. En contra de lo que indican los cánones religiosos, el dolor no libera el espíritu.

         Entendido así, sin embargo, no podemos ignorar que en los pueblos orientales la cultura del dolor tiene todavía un fuerte arraigo y forma parte de su manera de entender la vida. Por eso, difícilmente podremos convencerles para que den un trato digno a los animales evitando su sufrimiento, si ni siquiera son capaces de abolir la tortura y la pena de muerte en sus leyes contra los humanos.


jueves, 21 de agosto de 2014

Tolerancia


Usualmente se invoca a la tolerancia para aceptar a quienes creen, piensan y actúan de manera diferente a la mayoría. Como si se tratase de hacerles una concesión a pesar de sus circunstancias. Se comete un error de principio. Con eso solo se contiene el enfrentamiento y no de manera definitiva. La tolerancia empieza por admitir que nadie tiene la verdad absoluta y, por lo tanto, todos estamos parcialmente equivocados.

La tolerancia exige siempre una constante autocrítica, una mentalidad abierta y receptiva, un afán de mejorar y un total respeto por aquellos que, aunque discrepen con nuestras ideas, mantengan esa misma disposición tolerante. Esto no quiere decir que bajo la carpa de la tolerancia valga todo. La tolerancia jamás puede convivir con comportamientos intolerantes.

El fundamentalismo, el dogmatismo o el integrismo parten siempre de principios absolutos e inamovibles y, de hecho, practican la intolerancia. Mientras reprimen su rechazo a los diferentes los intolerantes mueven sus bazas. Su primer paso es el sectarismo para después, dependiendo de sus propias posibilidades, pasar a la violencia, tanto verbal como física, e imponer sus principios. Y si las leyes no lo permiten, ellos mismos las crean con una justificación: son los poseedores de la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.


lunes, 18 de agosto de 2014

Críticos


        En cierta ocasión a la salida de un concierto de Chick Corea y Gary Burton tuve la oportunidad de conversar con el crítico de música de la gacetilla intelectualoide que monopolizaba entonces y continúa ahora la información cultural de la ciudad donde resido.

Él, muy ufano y altanero, no se cortó en ningún momento en mostrar un absoluto desprecio por el recital ofrecido por tan especiales músicos. Encontró absurda la combinación de piano con vibráfono, desautorizó la selección de temas elegidos para el repertorio y rechazó los juegos entre los dos intérpretes. Según la valoración del este crítico provinciano, la actuación había sido nefasta.

Afortunadamente para todos, tanto Chick Corea como Gary Burton jamás leyeron esa crítica. Aquella noche se retiraron tras recibir la merecida ovación de un público que disfrutó de la armonía entre el piano y el vibráfono, una extraordinaria selección de piezas procedentes de períodos tanto eléctricos como acústicos de su amplia discografía, todas interpretadas con naturalidad y espontaneidad.

Este crítico local no había confundido su oficio. Al igual que las del New York Times o Le Monde su crítica cumplía con el único requisito válido: poseer el concepto sin abordar la forma. Eso no reduce su inmedible ignorancia. Simplemente abre a la duda sus comentarios en el caso de que sean favorables.



viernes, 15 de agosto de 2014

Celestinos


         Siempre ha habido gente que de aburrida se ha entretenido emparejando a los demás. No le bastan los chismes que airea entre conversaciones de conventillo, por eso necesita organizar la vida de todos y si se trata de la sentimental mucho mejor.

         De conventilleros a trotaconventos como se les señalaba a estos profesionales en la Edad Media. Eran también llamados alcahuetes, que en árabe quería decir mensajeros, pues mensajes transitaban entre jóvenes casamenteros. El saber popular apuntaba preferentemente hacia las mujeres, astutas por viejas que no por sabias, liantes y malintencionadas. Pero esta actividad no conocía de sexos, también era practicada por hombres. Elegían sus víctimas entre tímidos y acoquinados solteros.

         Como los tiempos cambian que no las necesidades humanas, los nuevos celestinos se dan a conocer por la televisión, colocan sus cookies en la red y cazan entre los solitarios internautas. Combinan los adelantos actuales con los tradicionales engaños y enredos de antaño.

         Por el contrario estas empresas multinacionales, desde su soporte informático, ya no ofrecen el estímulo que animaba a todos los chismosos y entrometidos. Ahora garantizan confidencialidad y discreción: en algo han mejorado.


martes, 12 de agosto de 2014

Eruditos


         Muchas veces se confunde a una persona erudita con una persona culta pese a que existen muchas diferencias entre ambas.

         Un erudito almacena un diccionario enciclopédico en su cabeza. Abruma por su inagotable memoria que encuentra de inmediato una respuesta acertada a todo lo que se le pregunte. Se sabe las capitales de los países del mundo, recita de corrido los ríos más caudalosos y sus afluentes, precisando cuáles por la derecha y cuáles por la izquierda. De los personajes nos informa con precisión su fecha y lugar de nacimiento así como nos ilustra con un listado de sus obras tanto las más destacadas como las menos conocidas... El perfecto concursante para programas de pseudocultura de televisión.

         La persona culta también maneja un buen número de datos, ciertamente, pero, a diferencia de la erudita, la información se sostiene por relaciones de causalidad, reciprocidad, lógica y otras referencias, de tal manera que una fuente llama a la otra. Así sorprende la extraordinaria facilidad con que enlaza un asunto con otro y la visión versátil de cualquier tema que le permite elaborar un juicio crítico.

         Siempre será más agradable conversar con una persona culta que con un erudito. De todas formas, para unos y otros la actualidad constituye un obstáculo que casi nunca superan.