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viernes, 29 de septiembre de 2017

Si solo fuese un partido de fútbol


Había una vez un poblado donde se vivía el fútbol con especial pasión. En cada partido del equipo local la gente se implicaba de tal manera que una victoria se celebraba con fiesta para todos y la derrota, por contra, se sentía como un funeral.

Llegó el día que tocó jugar el encuentro más importante del campeonato. Un choque decisivo, tanto que la gente se lo tomó como el ser o no ser. Lógicamente el estadio se llenó a rebosar, despertando el interés de todos los medios de comunicación tanto locales como foráneos. Era el partido del siglo.

Ya en juego, dado lo igualado que estaban los dos equipos y que el marcador no acababa de inclinarse en uno u otro sentido la tensión se fue apoderando de las gradas. Llegó el momento en que todas las decisiones arbitrales eran protestadas por el impaciente público que quería que su equipo ganase como fuese pero que ganase.

Y llegó la jugada conflictiva. El delantero centro resbaló y cayó en el área visitante. La gente se levantó de sus asientos reclamando penalti porque el árbitro había dejado que siguiese el juego. El presidente del club viendo que no se concedía la pena máxima incitó desde la megafonía a la gente para que saltase al campo y presionase al árbitro. En pocos minutos sobre le césped había una multitud de seguidores, eso sí, con alegría y en tono festivo, interrumpido el partido. La directiva seguía lanzando consignas por los altavoces: este penalti se va a lanzar sí o sí.

Entonces el árbitro prefirió refugiarse en los vestuarios, pero uno de los jueces de línea no tuvo inconveniente en retomar el mando y ordenar que el penalti fuese lanzado. Como era de esperar el equipo contrario no colaboró y sin portero el lanzamiento fue un mero trámite. El equipo local se había proclamado campeón unilateralmente ante la algarabía de casi todos los asistentes a tal espectáculo.

Claro está que la historia no acabó ahí. Tras esos gravísimos incidentes la Federación de Fútbol aplicó el reglamento: clausurar el estadio para toda la temporada por alteración del orden público con el agravante de haber interrumpido el desarrollo del partido incidiendo en el resultado; suspender a perpetuidad a los miembros de la directiva por alentar a la masa para que invadiese el terreno con el ánimo de adulterar la evolución del juego e imponer una multa cuantiosa al juez de línea por colaborar directamente con todos los altercados pese a que se estaba atentando directamente contra el reglamento.

Mientras los medios de comunicación comentaban tanto los hechos como la proporcionalidad de la sanción, la Prensa local no salía de su sorpresa por la falta de sensibilidad con que la Federación había tratado al equipo. En esencia no importaba que hubiese sido o no penalti, lo grave era que esa Federación había sido capaz de anteponer el reglamento a los sentimientos de miles de aficionados que se identificaban con unos colores y unos ideales deportivos. En definitiva, denunciaban una falta de respeto y un atropello de los derechos no solo de los del club sino de todas las personas que lo componen y que con esa postura federativa tan autoritaria no habría ninguna posibilidad de diálogo.

Y ninguno de los habitantes de aquella población quiso entender que ni los reglamentos ni las leyes pueden saltarse por mucho sentir general que uno comparta.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Cultura


         Bajo la carpa de la cultura se esconden tantas acepciones que confunden de igual modo al que la pronuncia como a quien la escucha. Hoy la cultura encarna un tabú, o mejor dicho, un mito que se escapa de nuestro sistema de valores, llena la boca de los parlanchines y se percibe vacía por el frecuente abuso al que se somete.

         Insistamos en que al referirnos a la cultura, así, en término amplio y despersonalizado damos cuenta de un conjunto de modos de vida y costumbres, gustos, conocimientos y desarrollo tecnológico de un colectivo atendiendo a su época o civilización. Por eso hoy hablamos de cultura occidental, que por su desarrollo y extensión incluye la mayor parte del planeta. Hasta las lenguas más distantes acaban compartiendo un espacio común que conforma la globalización de los idiomas, descartándose a sí mismos como elementos distintivos de una cultura.

         Por eso no se entiende que constantemente salten defensores de la existencia de culturas nacionalistas tratando de perfilar las señas de identidad a base de rasgos diferenciadores que llegan a torcerse discriminatorios y dividen a la sociedad reclasificando a los individuos. Especialmente cuando utilizan registros exclusivamente occidentales.


sábado, 24 de octubre de 2015

Estigmatizados


         En sociología un estigmatizado pertenece a un grupo marginal, rechazado o señalado por el resto por cuestiones ideológicas o culturales. No solo se ejerce una clara discriminación sobre estas personas, sino que se les condena al ostracismo y al olvido.

         Cuando una sociedad ha sido partida en dos políticamente y se ha visto forzada a dividirse alistándose unos entre los partidarios del frente a los otros defensores del no se está convulsionando entre estigmas. Se corre un alto riesgo de sufrir un alternante vaivén de estigmatizadores y estigmatizados, desplazándose y sucediéndose entre sí movidos más que por la razón por el rencor.

         Difícil se antoja arreglar una situación en la que una parte se considera poseedora de la verdad incluso por encima de las leyes  y proscribe a quienes discrepen. No cabe duda de que no tienen otra obsesión que estigmatizar y borrar todo aquello que haga sobrevivir el espíritu disidente, por encima de valores éticos y humanos. No tienen en cuenta que actuando así solo confirman que ellos mismos se están estigmatizando pues marginando a la mayoría se marginan a sí mismos. O sí.


lunes, 12 de octubre de 2015

Héroes


         Los héroes nos relacionan con el sentido épico de la historia. Dependen absolutamente de la interpretación que se quiera hacer de ellos. Según el biógrafo que elijamos la gloria se transforma en villanía de la forma más caprichosa sin necesidad de mostrar ningún tipo de justificación.

         Muchos países rinden honores a sus héroes porque lucharon por su independencia, vencieron en desproporcionadas batallas e imprimieron una serie de valores al sentimiento nacional. Benditos héroes a los que la historia ha consagrado como dioses, sin hurgar en sus actuaciones más oscuras evitando polémicas.

         También hay héroes defenestrados por distintas causas. Hombres que protagonizaron verdaderas gestas épicas con escasos medios cambiando la historia del mundo. Hoy, sin embargo, se les llama genocidas. Con ellos se comete una lamentable injusticia histórica guiada por el indigenismo.

         Sean los casos de Francisco Pizarro y Hernán Cortés. Mientras el trujillano redujo al inca Atahualpa, vencedor y asesino de su hermano Huáscar, para conquistar el Perú, el de Medellín lideró una alianza de pueblos amerindios para derrocar al sanguinario Moctezuma. Su gran pecado fue transmitir los valores renacentistas al Nuevo Mundo, hecho que cumplieron como verdaderos héroes. No les acusemos de no haber respetado el Convenio de Ginebra de 1929.


domingo, 27 de septiembre de 2015

Toponimia


Los nombres de lugar aportan una riqueza especial al idioma. Tras un topónimo se manifiestan aspectos tan variopintos como la imaginación popular, tradiciones y temas históricos. Se produce una curiosa relación entre el misticismo de la geomancia y la complicada nomenclatura de la geografía. El origen de cada topónimo merece siempre un estudio.

Cada lengua genera sus propios topónimos, ofreciendo una visión geocultural de la Tierra. Londres, Moscú o Casablanca refieren a London, Moskva y Dar el Beïda respectivamente. Flandes perteneció a España y en español conservamos los nombres de sus principales ciudades: Brujas, Lieja, Lovaina... Usarlos en holandés da muestra más de un desconocimiento, solo justificable por el desuso, que de modernidad como es el caso de Maastrich por Mastrique.

En España, además de cultura, la política según el topónimo elegido también marca ideológicamente al hablante. San Sebastián/Donosti, Orense/Ourense, Gerona/Girona... responden a derechas/izquierdas... herencia de un pulso entre gobiernos que en su día se creyeron dueños de los nombres. Confunden los nombres de la calles de la ciudad con el de la ciudad entera y en un alarde de torpeza lingüística así lo confirman en sus leyes.

Olvidan que un idioma no se puede gobernar y que la dimensión internacional de la Lengua Española, hablada en más de 30 estados del mundo, está por encima de estas disputas locales.


viernes, 18 de septiembre de 2015

Apátridas


Si los apátridas uniesen sus voces y clamasen su universalidad con todas sus fuerzas acabarían derribando las fronteras hasta confundirlas con el suelo igual que las trompetas de las gentes de Josué con su estruendo derrumbaron las murallas de Jericó.

Nacemos desnudos y apátridas. Después el pudor nos viste y el miedo nos entrega a una tierra para que bajo el rigor de sus leyes y tradiciones nos absorba a través de sus raíces, nos inmovilice el cuerpo y bloquee el espíritu hasta anular la conciencia de ciudadano universal. Así, una vez integrados en una patria el corazón vibrará al son de un himno y los temores se cobijarán bajo el manto de una bandera tan estrecha y limitada que nos hará desconfiar de los que vivan fuera de ella.

Los apátridas se despojan de esa identidad artificial impuesta para recuperar un alma nómada que les permita sentirse más próximos al resto de los seres humanos, hablen, recen o vivan de maneras muy diferentes. Porque un apátrida entiende de lo que comparte y no de lo que le diferencia.


jueves, 13 de agosto de 2015

Anticatalanismo


El juego de la libertad de opinión puede llegar a ser demasiado complicado. En teoría se rige por un único reglamento: la tolerancia. La tolerancia entendida como todos tenemos un porcentaje de razón y a la vez todos tenemos un porcentaje de error en nuestras ideas. Ahí radica el respeto a la convivencia de opiniones. Tolerancia no significa que quien crea tener la verdad absoluta deba aguantar a quien esté equivocado totalmente.

En pleno ejercicio de esa libertad, ser anticatalanista o mostrarse anticatalanista es manifestarse en contra del catalanismo entendido como pensamiento que exalta los valores diferenciadores de Cataluña respecto a su entorno y llevados a la política tiene como finalidad la creación de un Estado Catalán. Si alguien da preferencia a los valores comunes que Cataluña comparte con las otras regiones de España se tiene que declarar anticatalanista por pura lógica. Esto no significa negar los valores diferenciadores, simplemente se postula, dentro del margen de acierto y error que permite la tolerancia, que reforzando los lazos compartidos el beneficio común es mayor y uno se siente más próximo a quienes residen en Cataluña.

Esta postura tolerante empuja a denunciar aspectos del catalanismo tan manipuladores como la propuesta de un todo o nada absoluto al servicio de sus intereses. No aceptan ningún comentario en su contra. Eso sí es intolerancia.


sábado, 11 de julio de 2015

Democracia




        Karl Popper sostenía que una democracia se reconocía porque permitía al pueblo, mediante elecciones, un cambio de gobierno sin derramamiento de sangre. Así se diferenciaba la dictadura o la tiranía, incluyendo en ellas gobiernos vencedores de un proceso electoral por mayoría absoluta y que una vez en el poder desmontaban toda opción de ser desbancados sin violencia.

A esta delimitación conceptual habría que añadir que una democracia, si se precia como tal, nunca puede partir de una idea unitaria de pueblo. La riqueza de toda democracia recae en su propia diversidad, único valor que puede dar pie a los cambios de tendencias, pluralidad de alternativas y manifestación de la libertad del individuo.

Por eso llama la atención que ciertos gobernantes quieran disfrazar sus propuestas políticas con el maquillaje democrático de la consulta popular. Quedan fácilmente al descubierto cuando como prueba de su intolerancia hacen creer que la sociedad decide con un escueto si/no sobre asuntos realmente complicados y que en la mayoría de los casos carece de un profundo conocimiento del tema.


Y lo peor es que ellos mismos, a través de un falso referéndum, son capaces de depurar a los malos ciudadanos de los buenos patriotas. ¡Fascistas!

lunes, 8 de junio de 2015

Intolerantes


La desfachatez con la que los intolerantes airean su radicalismo rebasa el cinismo, el descaro y potencia al máximo la hipocresía en todos los sentidos. El hecho se agrava cuando pocos salen a frenarlos y, para colmo, son acusados de no respetar el juego democrático.

No sin intención estos radicales confunden a una opinión pública no falta de culpa. Amparándose en unos supuestos derechos se permiten el lujo de pisotear los de los demás. Utilizan el mismo recurso que los fascistas: si eres demócrata, tienes que respetar mis ideas y mis ideas dicen que hay que acabar con los demócratas.

Demasiada cautela no exenta de miedo manifiestan los responsables por velar las reglas que respetan la libertad de expresión para todos. No hay postura más intolerante que la de unos intransigentes nacionalistas que aprovechan un acto deportivo para demostrar su total desprecio contra los símbolos de la otra manera de entender la nación. La final de Copa del Rey de España es ese claro ejemplo donde los que han maltratado la libertad de expresión se reconfortan en una manipulación de los hechos para así atenazar cualquier reproche o censura en su contra.


martes, 12 de mayo de 2015

Sátrapas


        En la antigua Persia las provincias que componían su territorio recibían el nombre de satrapías. Su administrador era el sátrapa. Gozaba de amplios poderes aunque siempre debía rendir cuentas directamente al emperador.

Según la distancia que separase la satrapía de la capital, Persépolis, estos regentes podían tener una mayor tentación para eludir la presión centralizadora e imponer sus criterios evitando tener que justificar nada. Cierto es que el Imperio Persa, para conservar su unidad contaba también con un importante sistema de funcionarios que supervisaban la gestión de cada sátrapa. Con ello se impedía que pudiesen mandar a su antojo con modales propios de una tiranía.

En los estados actuales las satrapías se han renombrado como autonomías y municipios. Y, repitiéndose la historia, podemos comprobar que hay casos en que sus regidores y alcaldes quieren aprovecharse de esa distancia, ya no en kilómetros, sino económica, para forzar la situación y tratar de escaparse de sus responsabilidades legales. El inconveniente surge cuando el propio estado central desautoriza a quienes deberían ejercer el control sobre estos verdaderos sátrapas autonómicos. Así se hunde un país.


lunes, 6 de abril de 2015

Banderas


Cuando se tiene la oportunidad de estar en Nueva York no se puede dejar de lado hacer una visita a la sede de la ONU en Manhattan. La visión de las banderas ondeando en flamígera coordinación multicolor hipnotiza al curioso. Esa espectacular armonía cobra especial significado si además optamos por una perspectiva que incluya la Pistola anudada  del sueco Carl Fredrik Reuterswärd como símbolo antiarmamentista y pacifista.

Allí, alineadas por orden alfabético, reconocen uno a uno todos los estados que conforman la fallida propuesta de paz al mundo. Cada bandera para alcanzar el tope de su mástil ha tenido que recorrer una historia, siempre forjada, siempre en constante cambio.

El espectáculo de esa pluralidad de banderas siempre renovadas refleja las diferencias que separan a las naciones. Una distancia medida con intereses enfrentados y sangrientos episodios, donde las efímeras alianzas multiplican el poder de la violencia. Estas hermosas banderas han heredado esa lacra del pasado y hoy todavía son incapaces de alentar entre todos los seres humanos el ideal de un concierto universal. Porque de momento parece imposible crear una bandera sin levantar una frontera.

Algo falla.


lunes, 16 de marzo de 2015

Referéndum


         A lo largo de la historia las diferencias irreconciliables entre pueblos se han resuelto mediante las guerras. El precio entre destrozos y muertes es cuantioso. Con ello no se elimina el problema; simplemente se amaga alentado en el rencor de los vencidos.

         Durante la Edad Media las disputas feudales, con la idea de reducir esos terribles daños, muchas veces se dilucidaron en duelos entre dos guerreros representantes de sus respectivos reinos. El adolescente Ruy Díaz de Vivar, el histórico Cid, así comenzó su fama al vencer en singular lid al navarro Jimeno Garcés y ganar para Castilla la posesión de la villa de Pazuengos.

         Emulando esos combates entre luchadores, hubo propuestas para resolver conflictos internacionales con boxeadores e incluso equipos deportivos. Hasta que ya en s. XX dieron con la panacea de las soluciones: el referéndum.

         Lo malo de todo referéndum, además de llevar una propuesta inespecífica y manipulada, como las viejas guerras no despeja ningún problema sino que lo confunde en la resignación de los vencidos en espera de una posible revancha. Y eso no siempre evita que los bandos acaben recurriendo a la violencia para hacerse prevalecer.



viernes, 30 de enero de 2015

FC Barcelona


         Si Quim Monzó, novelista y columnista en el diario barcelonés La Vanguardia, se atreve a escribir sobre el futuro del FC Barcelona en el caso de una Cataluña separada de España da a entender que el tema preocupa y mucho a los partidarios de una secesión.

         Ya patinó y bien el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, cuando sugirió que el club más importante de Cataluña podría jugar la liga francesa si es expulsado de la española. Fue la propia UEFA, al igual que la LFP quienes rechazaron esa solución dado que hay una reglamentación internacional que hay que respetar por encima de oscuros intereses.

         El caso es que el catalanismo independentista y el FC Barcelona han sellado un vínculo de identidad y hoy por hoy la entidad deportiva es el referente social más visible de esta tendencia política. El gran problema estriba en que de triunfar la postura separatista el FC Barcelona sería ya inútil para la causa y vería muy mermada su capacidad económica y deportiva.

         Por eso Quim Monzó imagina la propuesta de una Liga Europea donde salvar económicamente a su club, mantener el potencial deportivo y abanderar internacionalmente la catalanidad. Pero Quim Monzó omite que para eso hay que cambiar la misma reglamentación que impide el cambio de liga nacional.


jueves, 15 de enero de 2015

Terrorismo


         Da lo mismo que hablemos de ETA, de Al-Qaeda, del actual IS o de las FARC; no importa si el trasfondo es independentista, religioso o anti-sistema. Todo queda en un segundo término porque a la hora de desarticular el entramado de estos grupos la línea de investigación siempre llega a un punto sin retorno. El análisis de las consecuencias de cualquier acto terrorista conduce a conclusiones tan oscuras y difusas como la misma identidad de quienes lo realizan.

         Automáticamente se acusa a una postura intransigente y radical, cerrada a toda razón, sumamente peligrosa capaz de hacer el mayor daño posible. Los terroristas se convierten en seres deshumanizados a los que se debe combatir con extrema violencia entendida como legítima defensa.

         Mas en esa sinrazón salen reforzados a costa del indefenso ciudadano los dos bandos enfrentados: la sangre derramada del terrorista se convierte en símbolo de martirio y aliento para que el grupo pueda reclutar nuevos miembros. En frente, una sociedad victimizada todavía atónita por lo sucedido, responde con indignación y total rechazo, reclamando del Estado más protección y mayor intervención, renunciando a sus propias libertades.

         ¿Y a nosotros, quién nos defiende de ambos?


viernes, 9 de enero de 2015

La Cruz


         En Occidente con el fin de mantener una línea laica y de respeto con todas las creencias tienden a relegar y hasta suprimir los símbolos religiosos de sus ámbitos oficiales. Esta decisión refuerza el compromiso de las democracias con la libertad de pensamiento.

         Sin embargo es difícil aplicarlo en todos los sentidos. La cultura cristiana está presente en los orígenes de la actual Europa. Prácticamente todos los valores de las incipientes naciones se identifican con míticos santos: Santiago en España, San Patricio en Irlanda, San Metodio en Bulgaria... y así queda recogido en sus banderas y escudos, tanto de estados como regiones y villas. Guste o no, la cruz cristiana aparece en emblemas nacionales: Reino Unido, Suiza, Malta... y en todos los países escandinavos

         Y ahí salta el conflicto. Un centro escolar sueco ha decidido retirar la bandera nacional porque hiere el sentimiento de alumnos de origen musulmán. No a los ateos ni otras confesiones... solo a algunos musulmanes.

         Ante estas decisiones, nos queda animar a los rectores de dicho centro a que eduquen y enseñen bien a esos sensibles alumnos que bajo esa bandera se protege su derecho a una enseñanza laica y libre y que cuando vean una cruz entiendan la evolución de su significado en todos los sentidos. Suficiente con que aprendan.


domingo, 28 de diciembre de 2014

Europa


         Revisando la historia de Europa podríamos compararla con el ciclo cosmogónico del big bang y el big crunch. Si la primera habla de la expansión a partir de una singularidad espaciotemporal, la segunda propone que finalizada la energía expansiva empezaría un proceso de contracción hasta recuperar la primitiva singularidad. Entonces todo volvería a empezar con otro big bang.

         La historia del Viejo Continente también se mueve en dos tendencias: la unificadora y la disgregadora. Y además de una manera cíclica, aunque más de una vez ambas han convivido convulsionando en conflicto.

         La línea unitaria, la Europa forjada por Roma y heredada por la cristiandad, fue seguida por la España de los Austrias, continuada por  Napoleón y hoy nuestra sufrida Comunidad Europea la toma como ideal para darle un único sentido a la diversidad europea. Frente a ellos, de siempre, hubo pueblos que mostraron una resistencia épica a integrarse en una alianza paneuropea, rechazando las ventajas a costa de reafirmar su singularidad.
        
         Por eso, a todos esos irreductibles patriotas defensores de los exclusivos valores nacionales habrá que preguntarles, como así se hacían los miembros del Frente Popular de Judea en La vida de Brian: ¿Y a cambio los romanos qué nos han dado?

         

miércoles, 8 de octubre de 2014

Miniestados


Revisando el mapa político del mundo nos encontramos con que existe algo más de una cincuentena de territorios definidos y estados soberanos cuya extensión no alcanza los mil kilómetros cuadrados. Cada uno formula su razón de existir: anacronías de un pasado medieval, plazas fuertes de una época colonial o una fuerte insularidad. Andorra, Gibraltar o las Islas Bermudas nos sirven de ejemplo. Pequeños en espacio, sin embargo, feroces en la defensa de su autogobierno.

No importan los argumentos que puedan esgrimir sobre su identidad nacional o sus particularidades culturales, porque todo eso, si lo hay, queda en un segundo término. Estos miniterritorios constituyen el mayor fraude económico internacional, actúan de plazas fuertes para las multinacionales y cobijan las fortunas de los mayores estafadores. Ese orgullo patrio con que sostienen sus banderas no es más que una hipócrita coraza.

Desgraciadamente en el mundo también circulan minigobernantes. Son políticos de perspectiva corta, pues tan solo procuran su propio beneficio, que no dudan en alentar el reclamo de una supuesta autodeterminación que por su propia debilidad acabará funcionando con la misma nefasta corruptela de un miniestado en el panorama de las naciones. Y a pesar de todo, hay mucha gente que les cree.


viernes, 23 de mayo de 2014

Patria


         La noción de patria empezó a formar parte de los ideales muy tarde, tan tarde que solo apareció una vez hubo estados modernos, por mucho que haya falsos historiadores que traten de encontrarla en los albores de la Edad Media. Entonces, si se utilizaba el término patria no derivaba nunca en patriotismo, o enfermedad del que padece una dependencia ideológica de la patria.

         Con la patria, una vez estimulada esta idea en el espíritu del individuo, se organizaron las guerras más sangrientas y se montaron los genocidios más vergonzosos. A la llamada de la defensa de la patria, el pueblo olvidaba el hambre y la miseria y todos, ciudadanos, militares y aristócratas respondían con una sola voz. Patriotas eran y son los que gritaban y gritan ¡Gibraltar español!, igual que los que dieron su vida por unas Malvinas argentinas o los que en nombre de un Euskadi libre asesinaron a más de 800 personas entre 1975 y 2010.

         Por la patria se heredan las enemistades entre estados, se resaltan las diferencias y se alzan las fronteras. ¡Estúpidos patriotas! No se dan cuenta de que desde su mismo origen la patria siempre sirvió a los intereses de unos pocos.

         Y mucho cuidado con esos que actualmente sustituyen patria por nación. Son lo mismo.


sábado, 15 de marzo de 2014

Perspectiva


¡Qué importancia tiene una perspectiva! Sin ella se confunden las premisas, los axiomas y se mezclan las interpretaciones; sin ella se pierde la objetividad. Es un principio elemental: no se puede ser juez y parte a la vez.

Una situación cualquiera, cuanto más nos aproximamos a ella, más cerca estamos de acabar engullidos. Se exige, entonces, una distancia prudencial que permita una exposición de los hechos, analizarlos y evaluarlos considerando fríamente todas las circunstancias que han confluido en ellos. Siempre sin apartarse de esos principios, ahora referentes, que desliguen implicados de interesados.

Por desgracia, aunque la teoría así expuesta se muestra atractiva, a la hora de llevarla a la práctica, muchas veces se viene abajo. Como ocurre con algunas leyes, que lejos de defender el bien común y una garantía de libertades acaban imponiendo una ideología determinada o protegiendo los insolidarios intereses de la mayoría de las multinacionales. Confunden e invierten así el sentido de las leyes.

Si entendemos el mundo como una colmena, perderemos la perspectiva, y yo no me hartaré de decirlo... es lo único importante.

 

jueves, 6 de marzo de 2014

Fusión


Si alguien pretende demostrar su pureza de sangre está condenado al fracaso. No existe ni pueblo ni cultura lo suficientemente aislados ni en el tiempo ni en el espacio como para considerarlos libres de las influencias de sus vecinos. Ni siquiera ese grupo de kawahiba, una comunidad amazónica, descubierto por antropólogos occidentales hace menos de un año.

La vitalidad de los pueblos se renueva con el mestizaje. A través del vínculo común se da cuerpo a una constante renovación y se garantiza la supervivencia. Y no es una cuestión específicamente genética, sino que abarca todas las señas de identidad que aparentemente identifican a un colectivo. La palabra clave en el arte, en el pensamiento y en el saber se llama fusión.

        Fusión de formas, fusión de melodías, fusión de ideas... todo sostenido por una viva interacción libre de prejuicios racistas, nacionalistas y clasistas. Por eso, las ciudades más cosmopolitas ofrecen toda una amalgama de tonos de piel, de vestimentas, de lenguas y ritmos que confluyen para armonizar las distintas interpretaciones que se puede dar al sentido de la vida.

Fusión es compartir el mundo.