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lunes, 31 de mayo de 2021

¿AstraZeneca, Pfeizer o ninguna de las dos?


Día 547º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático y sin vacunar. Apurando plazos y después de manejar tres opciones –AstraZeneca, Pfeizer o ninguna de las dos- y tras haber realizado un seguimiento científico –con lagunas metodológicas muy graves- a través del Instituto de Salud Calos III la decisión oficial que ha tomado el Gobierno es, como mínimo, digna de admiración: se vacunará con Pfeizer, aunque el paciente puede solicitar AstraZeneca… además de tener la opción, en el caso de renuncia a seguir con las pautas, de no recibir una segunda dosis. Dicho esto con otras palabras: ahora es el paciente el que tiene que decidir si repite con AstraZeneca, o elige Pfeizer o interrumpe su proceso de vacunación. Es decir, la misma pregunta que se hacía el Gobierno si bien ahora traspasada sobre el individuo a través de las solventes y eficaces Comunidades Autónomas. ¿Para esto tanto tiempo?

 La incompetencia del Ministerio de Salud y los distintos responsables de todas, absolutamente todas, autoridades sanitarias autonómicas queda en máxima evidencia. En la práctica han demostrado su falta de rigor ante una sociedad con la que se comprometieron. Son solo burócratas que modifican y adaptan presupuestos económicos según soplen los vientos y tendencias sociales, que en política ante los ciudadanos presentan como optimizaciones o adaptaciones de los presupuestos generales y que nosotros sufrimos como recortes en Sanidad.

 Solo hay una posible explicación para entender por qué apoya el Gobierno que sea cada uno con su propia decisión -firmada- quien solucione el problema de la segunda dosis para los que recibieron la primera de AstraZeneca: el miedo al escándalo público. Un miedo a un escándalo que hoy sienten lejos porque cuentan con unos medios de comunicación colaboracionistas, capaces incluso de ocultar la información sobre las muertes causadas por la vacuna anglo sueca. Porque la salud de los ciudadanos, nuestra salud, está claro que no importa tanto al Ministerio de Salud.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Olimpiadas


Hay que reconocer que ante un fenómeno tan bien presentado por los medios y acogido por el público calificarlo como el circo de las hipocresías puede parecer exagerado. No lo es teniendo en cuenta que detrás de esta fiesta universal del deporte subyacen unos intereses poco edificantes ya desde su origen.

Cuando Pierre de Coubertin, señorito de familia aristocrática como buen modernista, logró transmitir a sus contemporáneos el entusiasmo por revivir los Juegos Olímpicos, nunca ocultó su percepción clasista del deporte. Podrían participar los amateurs, es decir, los jóvenes de familias adineradas y burguesas que disponían de tiempo y medios para su entretenimiento y se rechazaba a los profesionales, deportistas de origen humilde, que competían bajo el estímulo económico de las apuestas.

Después, los Juegos Olímpicos, ya entregados de lleno a las políticas nacionalistas, sucumbieron al empuje del negocio y acabaron aceptando a los antaño despreciados profesionales del deporte. Con todo, no ha sido esta la traición más destacable: peor es la connivencia entre federaciones y laboratorios para alterar el rendimiento de los deportistas de élite, que se juegan su salud a costa de la efímera gloria del pódium.

Todo bajo la hipócrita tapadera de la confraternidad universal. Porque hasta con las medallas los países ricos siguen machacando a los pobres.


domingo, 18 de octubre de 2015

Impuestos


         Desde siempre el mundo de la cultura reclama un menor tipo impositivo para sus actividades, pues las considera de interés general. Todos los intelectuales secundan esta reivindicación señalando que los libros, la música, el teatro o el cine son industrias que benefician sustancialmente a todos. Y no les falta cierta razón.

         El principal obstáculo radica en definir qué es arte y cultura. Difícilmente se puede encontrar literatura en publicaciones como Belén Esteban. Ambiciones y reflexiones o venerar como un clásico el Aserejé aunque se escondan bajo el formato de libro y de música, por poner dos ejemplos.

         Dejando al margen la calidad artística, sabemos también que detrás de un Premio Planeta o de un Grammy se sigue potenciando un negocio con la finalidad de obtener mejores rentas. Con una bajada de impuestos serían las grandes editoriales, discográficas y productoras las que obtendrían mayores ventajas económicas, hecho que les permitiría controlar mejor el mercado y en definitiva imponer al público sus propios criterios estéticos y artísticos más todavía.

         En definitiva. Aunque en origen se puede entender que el artista medio saldría ganando, en el fondo acabaríamos entregándolos a las multinacionales. Vista la situación, aceptemos como mal menor que con los impuestos se contrarrestan las desigualdades, incluso en el arte.

         

martes, 6 de octubre de 2015

Soma


Para los felices habitantes del mundo de Aldous Huxley el soma reunía todas las ventajas del cristianismo y del alcohol y ninguno de sus inconvenientes. Ofrecía unas vacaciones de la realidad y volver de las mismas sin siquiera un dolor de cabeza. El soma, la droga perfecta, era el resultado de la investigación durante seis años de dos mil farmacéuticos y bioquímicos al servicio del estado.

El soma en la ficción literaria no tenía más finalidad que apaciguar a sus consumidores. Nuestras drogas reales, no importa que sean legales o ilegales, que sean blandas o duras, activas o placebos, naturales o de diseño, originales o genéricas en cierta medida coinciden con esa idea de apartar a la gente de los asuntos de estado por lo que cualquier debate sobre ellas se plantea de por sí inútil.

Si acaso, Huxley, fantaseando sobre una felicidad dirigida, dejó de lado la terrible tendencia que tiene nuestra sociedad hacia la autodestrucción. Por eso el tráfico de drogas implica poder, corrupción y muchísimo daño en un confuso reparto entre víctimas y culpables. Huxley se equivocaba, no puede existir la droga perfecta.


martes, 25 de agosto de 2015

Loterías


         Hay dos tipos de ricos: quien nace en una familia rica y quien desea serlo. Conseguirlo es otra cuestión. Bertrand Russell se preguntaba no falto de ironía ¿de qué serviría hacer rico a todo el mundo, si los ricos también son desgraciados? Sin embargo, en torno a ese ideal, la riqueza, se ha organizado todo un mundo, o mejor dicho varios mundos que son ya parte inherente de nuestra sociedad.

         Si el hecho de nacer se entiende como la primera experiencia aleatoria que tenemos, podemos afirmar que los hijos de ricos ya fueron agraciados en la lotería del nacimiento. Por eso los juegos, sorteos y apuestas son algo así como una segunda oportunidad. Con un golpe de fortuna, un boleto exclusivo elige de entre millones de anónimos humanos a uno que a partir de ese momento entrará a formar parte del envidiado grupo de los ricos.

         Mientras, al igual que supuestamente los no natos flotan en el limbo con la incertidumbre de ser sorteados, los demás deambulamos por el mundo de las limitaciones económicas, consolándonos con ideas como el dinero no da la felicidad y hacer la espera más entretenida.


sábado, 1 de agosto de 2015

Reliquias



El Ministerio de Cultura español desembolsó recientemente un importante capital para sufragar la identificación de los restos mortales de Miguel de Cervantes. Entre otras justificaciones, además de darle un digno final al más ilustre autor en Lengua Española, se expuso que con ello se atraería a innumerables turistas que aportarán un beneficio económico para Madrid y España en general.

De esta manera en el fondo se emitía una llamada para los que veneran reliquias de personajes históricos. A imitación de casas museo, mausoleos y edificios semejantes, la tumba de Cervantes deberá atraer a mucha gente, cuya mayoría, casi seguro, no se habrá leído ni El Quijote ni ninguna de sus otras inmortales obras.

Son las reliquias un último legado, eso sí, totalmente vacío de interés salvo para los curiosos. Porque de Cervantes, como de todos los grandes artistas, lo importante nunca fueron sus huesos ni su mala vida. Lo más grande que aportó y que lo elevó a la eternidad fueron sus palabras, sus textos. Hoy afortunadamente están al alcance de todos, disponibles en cualquier parte del mundo gracias a la tecnología. Y eso es prácticamente gratis. Como debe ser.

jueves, 2 de julio de 2015

Obsolescencia


El espíritu del consumismo salvaje alcanza su máximo grado de perversión con la obsolescencia programada. Saber que un producto ya de fábrica lleva en sus entrañas los días contados permite retener el control sobre la oferta y la demanda a los fabricantes.

No solo nos hemos acostumbrado a ver cómo las máquinas caducan. No debería ser así, pero demasiadas veces el amor también nace con fecha de caducidad. Hoy las parejas se encuentran y desencuentran con una velocidad vertiginosa, generando una rueda de idilios y amoríos que acaba engullendo cualquier tipo de sentimientos. Y fracasan porque los enamorados buscan en la pareja la felicidad, como si fuese un objeto más de consumo.

Cierto es que las experiencias curten al individuo. Lo malo es que el dolor también genera desconfianza. Y si cada relación que se termina deja un rastro de amargura y un olor a frustración, se provoca un desgaste anímico que predispone al recelo cada vez que las circunstancias parecen apuntar a dar una nueva oportunidad al amor.


martes, 12 de mayo de 2015

Sátrapas


        En la antigua Persia las provincias que componían su territorio recibían el nombre de satrapías. Su administrador era el sátrapa. Gozaba de amplios poderes aunque siempre debía rendir cuentas directamente al emperador.

Según la distancia que separase la satrapía de la capital, Persépolis, estos regentes podían tener una mayor tentación para eludir la presión centralizadora e imponer sus criterios evitando tener que justificar nada. Cierto es que el Imperio Persa, para conservar su unidad contaba también con un importante sistema de funcionarios que supervisaban la gestión de cada sátrapa. Con ello se impedía que pudiesen mandar a su antojo con modales propios de una tiranía.

En los estados actuales las satrapías se han renombrado como autonomías y municipios. Y, repitiéndose la historia, podemos comprobar que hay casos en que sus regidores y alcaldes quieren aprovecharse de esa distancia, ya no en kilómetros, sino económica, para forzar la situación y tratar de escaparse de sus responsabilidades legales. El inconveniente surge cuando el propio estado central desautoriza a quienes deberían ejercer el control sobre estos verdaderos sátrapas autonómicos. Así se hunde un país.


jueves, 30 de abril de 2015

Nepal


         La reciente tragedia que ha azotado el Nepal nos invita a hacer pequeñas reflexiones en voz alta para tratar de colocar a cada uno en su sitio.

         Por un lado este remoto país sirve de ejemplo para aquellos que basan su futuro en la economía del servil turismo. Desde que la gente del primer mundo pone a prueba su aburrimiento con retos extremos, ascender al Everest y montes próximos ha significado una fuente de ingresos que habrá dado de malcomer a muchos, enriquecido a pocos y no ha revertido en nada en los servicios locales. Se repite la triste historia para los pobres

         En cambio, mejor parado queda el gobierno español que en doble frente ha respondido enviando las primeras ayudas para atender a los damnificados y a su vez ha montado un servicio de repatriación para los turistas españoles facilitándoles el regreso sin dilaciones. Algo ha funcionado bien.

         ¿Y los medios de comunicación? Encantados con la distorsión informativa: la mayor preocupación se centra en localizar a esos montañeros españoles desaparecidos... porque los diez mil muertos y millones de damnificados ni ven nuestra televisión ni compran nuestros periódicos.

         Lo mismo que con el tsunami de 2004. Hay cosas que no cambian.



jueves, 19 de marzo de 2015

Avaricia


Hay refranes que deberían actualizarse porque por mucho que transmitan un saber popular la realidad los condena al desfase. Como por ejemplo el que se refiere a la avaricia. En vez de romper el saco hoy podemos denunciar que desfonda a la banca que cobija los ahorros de la clase media, roba a los humildes y arruina al país entero.

No podemos aceptar justificación alguna. Ni siquiera una mínima concesión a una naturaleza humana tentada a dar placer sin límites a su ambición. Estos nuevos poderosos sin escrúpulos se enriquecen con fabulosas cifras, manejan fortunas incalculables y disfrutan de un ritmo de vida de espaldas a la ética más elemental. Acaparan tanto que necesitarían varias vidas para poder disfrutarlo.

         No existe cárcel lo suficientemente justa para ellos porque nadie les reclama los verdaderos daños que provocan. Condenados -solo los que caen- por engaños y estafas, en cambio, ni devolviendo el dinero acumulado satisfarían su deuda con la sociedad. Por sus crímenes hoy tenemos una generación empobrecida y una juventud triste y desilusionada.



miércoles, 4 de marzo de 2015

Derechos


        Se sorprendía Pablo Hernández Coronado cuando los miles de espectadores que abarrotaban un estadio se atrevían a protestar airadamente las decisiones del árbitro especialmente porque la gran mayoría de ellos no había leído el reglamento. Aunque el espectáculo deportivo está hecho para entretener, podríamos decir que en él se manifiesta un acto de confirmación vital: no hace falta estudiar para interpretar las leyes a favor.

Y es que vivimos rodeados de gente que tiene muy claro cuáles son sus derechos. No les importa si, por ventura, en primer lugar les corresponden y, en segundo lugar si se los merecen. Al igual que la Justicia defiende la inocencia del acusado mientras no se demuestre su culpabilidad; aquí uno exige gozar de antemano un derecho mientras no se confirme lo contrario.

Debemos distinguir que, en efecto, todo aquello que la dignidad humana lleva implícito es innegociable por naturaleza. Lo que no es aceptable es que haya empresarios que exijan subvenciones enriqueciéndose con negocios fraudulentos, u ONG que reclamen ventajas fiscales sin haber rendido cuentas... así hasta llegar a estudiantes que pese a no aprobar continúen solicitando una beca.

         Primero se acredita y luego se otorga. Todo por orden, señores.


sábado, 24 de enero de 2015

Mendigos


         Que cada uno tenga muy claro qué está haciendo cuando da una limosna a un mendigo.

         Según el Islam y su sentido del destino, se justifica la mendicidad porque la penuria de unos inspira la misericordia de los justos y con ello se facilita su entrada en la Yanna o jardín paradisíaco de los musulmanes. Están por la voluntad de Alá y son, por lo tanto, bendecidos.

         Desde un punto de vista menos teológico, la presencia de indigentes por nuestras calles más bien confirma que la sociedad del bienestar dista mucho de alcanzar sus objetivos. Todo esfuerzo parece siempre insuficiente para erradicar esa vergüenza. Lamentablemente por su falta de aspiraciones algunos aceptan vivir con resignación de las prestaciones oficiales y las buenas intenciones de muchos ciudadanos.

         Y confundidos con esos protegidos de Alá u olvidados de una sociedad se imponen aquellos que han organizado todo un negocio piramidal de fraude de pordioseros y pedigüeños. Controlan las escaleras de las catedrales, las puertas de los supermercados y las avenidas más concurridas además de recibir ayudas de las instituciones. El monopolio de la pobreza o cuando la miseria genera riqueza.


sábado, 22 de noviembre de 2014

Deudas


Durante el primer cuarto del s. XIX Honorato de Balzac, gran escritor y pésimo negociante francés, publicó El arte de pagar sus deudas sin gastar un céntimo. En esta obra precapitalista nos presenta un mundo basado en el desequilibrio, caracterizado por un desigual reparto de la riqueza, de las necesidades y de las inquietudes para sobrevivir.

Balzac no pretendía ninguna revolución, pese a lo grotesco de su título, sino dar sentido a una economía que asfixiaba a los emprendedores. Porque la riqueza en poder de unos pocos satisfechos significa el hambre para los demás. Y precisamente las carencias estimulan el ingenio para sobrevivir. Así mediante un sistema de préstamos y deudas se ponen en movimiento los recursos y se provoca forzosamente un reparto más equitativo. Hay una única condición: proteger al deudor, porque si falla jamás se podrá cobrar la deuda.

El mundo moderno sigue dividiéndose en prestamistas y deudores. Pero han roto ese círculo que Balzac defendía. Hoy los bancos desahucian, expropian y embargan a quienes no pueden afrontar los préstamos concedidos. Y lo hacen bien arropados pues saben que el Estado saldará esa deuda a costa de desangrar la indefensa clase media y acrecentar el hambre de los pobres. Aunque todo alcanza su límite.




lunes, 20 de octubre de 2014

Transgénicos


         A finales del s. XVIII Malthus anunció una apocalíptica predicción que aventuraba una terrible hambruna para la humanidad por culpa del crecimiento exponencial de habitantes sobre el planeta. Calculaba el demógrafo inglés que no habría suficientes recursos para alimentar a tanta gente.

         Afortunadamente no se cumplieron esos malos augurios. Y no exactamente porque sus cálculos estuviesen equivocados, sino porque a lo largo de estos 200 años las circunstancias han variado tanto como para que el mundo produzca suficiente comida para abastecer a los siete mil millones que lo pueblan. El hambre que hoy se reparte irregularmente depende de cuestiones políticas y de una distribución desproporcionada de la riqueza.

Cuando Malthus divulgó sus terribles cálculos entonces la agricultura y la ganadería eran sensibles a plagas y a los caprichos de la climatología así como los productos que circulaban eran tempranamente perecederos. Nos guste o no ha sido la apuesta por los transgénicos la que ha respondido con éxito al vaticinio malthusiano. Hoy podemos hablar de costes de producción más bajos, y pese a utilizar menor espacio para cultivar se consigue una sobreproducción.

Cierto es que seguimos en fase experimental y se tienen que asumir riesgos, además de denunciar a quienes se lucran sin escrúpulos. Lo que no se sostiene es la producción llamada ecológica que solo está al alcance de los más ricos y es claramente insuficiente para satisfacer las necesidades de toda la población mundial.


lunes, 8 de septiembre de 2014

Fetiches


Los grandes escritores despiertan la admiración en el mundo de la cultura y el pensamiento por sus planteamientos, sus aportaciones y fundamentalmente por sus obras. Se inmortalizan gracias a que sus palabras se escapan de la materia y el tiempo y llegan directamente a la mente de los lectores. Podríamos prescindir de los manuscritos originales y seguir degustando su arte a través de los nuevos formatos.

Sin embargo, existe un público que da un paso atrás. Hay gente que junto a la admiración profesada además exige un nexo material. Como si a través de ese objeto la comunicación entre autor y lector pudiese ser más estrecha. Y al igual que los peregrinos medievales rozaban con las reliquias de santos la inmortalidad, hoy se amontonan en librerías destacadas y grandes almacenes colas de pacientes feligreses esperando por llevarse un ejemplar firmado de la última publicación de su venerado autor.

Es ley de vida: la esencia del pensamiento tampoco se escapa del circo del mercado. La búsqueda del fetiche se ha convertido en un negocio más y la importancia de las obras se contabiliza por las ventas alcanzadas, no por la influencia con que inspirará a las siguientes generaciones. Los escritores son conscientes de ello y por eso someten sus creaciones al ritmo de una fama que les permita enriquecerse.



martes, 10 de junio de 2014

Delatores


Modificar ciertos hábitos sociales cuesta mucho, demasiado. Lo llevamos grabado en nuestro ADN: no somos chivatos. Si alguien no cumple, no nos vemos con la responsabilidad de denunciarlo. Lo hemos hecho en casa con nuestros hermanos, en el colegio con los compañeros y como ciudadanos también encubrimos al mal ciudadano. Existe a modo de un pacto no escrito que nadie debe delatar a nadie.

Cierto es que hay delitos que la sociedad repudia, especialmente cuando media cualquier tipo de violencia. Sin embargo, esta misma sociedad muestra una tolerancia y permisividad con pícaros, rufianes o granujas que sobreviven a costa de sus pequeñas pillerías y multitud de trampas. Y aunque las cárceles están llenas de estos ladrones minimalistas, no lo es por la colaboración ciudadana, sino porque son tantos que saltan a la más mínima investigación.

El tema es serio, porque con esta postura reforzamos la injusticia. No vale alegar que la inmoralidad y sinvergonzonería invade los estamentos más altos de nuestra sociedad, ni cuantificar económicamente el importe de la estafa.

Roba quien no declara sus ingresos o quien no paga sus impuestos. Se aprovecha de todos quien disfruta de injustificadas subvenciones, quien desperdicia una beca o quien recibe un subsidio y cobra en dinero negro. Son todos pequeños delincuentes que viven confundidos entre nosotros porque muchas veces no nos diferenciamos tanto de ellos. No somos delatores, simplemente convivimos todos juntos.


domingo, 1 de junio de 2014

Bombillas

         El admirable poeta de la Generación del 27, Pedro Salinas, dedicó un hermoso poema a la luz de unas bombillas, entonces conocidas como bujías. Puntuales a su cita, igual que amantes, a espaldas de las celosas estrellas inspiraban el calor de los versos más ardientes. Salinas se mostraba infinitamente agradecido porque sus bujías le permitían prolongar sus horas de escritura hasta el amanecer.

         Cierto es que también los futuristas idolatraron las luces artificiales, en especial las de neón, como símbolo de progreso. Y cierto es que en la actualidad las protestas por todo el mundo contra el cambio climático también se centran en las bombillas coordinándose apagones generales en las principales megalópolis del planeta.

         Lo que para Salinas fue un símbolo del amor, hoy es campo de combate donde no casualmente se ha elegido la oscuridad como expresión formal de un rechazo al futuro. Lamentablemente este enfrentamiento recupera la lucha donde las luces de la Ilustración lograron despejar las tinieblas de la ignorancia y la superstición hace varios siglos.

Todo esto plantea serias dudas en las intenciones e intereses de cada uno. Solo tenemos claro que con la luz apagada se ve menos.


lunes, 14 de abril de 2014

Huelgas


La clase trabajadora justifica las huelgas como medio reivindicativo para mejorar sus condiciones laborales o defender sus logros sociales. En un primer planteamiento, toda huelga debe estar dirigida hacia la autoridad o entidad que sea responsable del conflicto.

         Las huelgas fueron concebidas en el ámbito de una lucha de clases entre el proletariado y la patronal. Una fábrica que detenía su producción provocaba unos perjuicios para forzar la búsqueda de acuerdos entre trabajadores y empresarios. Sin embargo, lejos de la industria, otro tipo de huelgas, más impopulares, afectan a sectores de la población que se ven privados de un servicio muchas veces necesario. Sea el caso del personal sanitario, recogidas de basura o controladores aéreos. En todos ellos la gente reclama que cuanto antes en los hospitales atiendan a los pacientes, las calles estén limpias y en los aeropuertos fluya el tráfico aéreo con normalidad.

         Es evidente que solo la clase trabajadora puede ejercer su derecho a la huelga y que su repercusión depende del peso que tenga ese sector en conflicto dentro de una sociedad. Teniendo en cuenta estas premisas, una de las huelgas más temida puede ser la del transporte porque dejaría desabastecido un país en pocos días. Y en sentido opuesto ¿se notaría mucho que no acudiese a su puesto de trabajo el rey de España?

 

jueves, 13 de febrero de 2014

Televisión



Con insistencia se levantan voces protestando contra los contenidos de las series de televisión: la mayoría giran en torno a la violencia y a la delincuencia. También están las comedias neocostumbristas que curiosamente se sostienen sobre mentiras, enredos y malentendidos. En ambos casos siempre aderezados con sexo.

Uno podría reclamar a la televisión que aprovechase su influencia en el público con un fin más enriquecedor que el de meramente entretener. Ya que alcanza a todos los hogares, sería el medio ideal para reforzar las normas de civismo más elementales y de paso recordar al idiotizado telespectador que tiene una masa pensante y animarle a ejercitar su cerebro. Y aunque esto suene bien, con resignación sabemos que se trata de una cándida propuesta sin futuro.

Los rectores de la televisión solo pretenden beneficios económicos que hagan rentables sus inversiones. Están aplicando los informes y trabajos de psicología y antropología realizados por universidades de prestigio por lo que se presenta complicado desviar su línea de producción. Al fin y al cabo, atrae mucho más el riesgo, lo prohibido o, en su defecto, el morbo, que los buenos modales, y estamos hablando de un negocio. No hay elección.

 

 
 


 

domingo, 26 de enero de 2014

Las ONG


La grieta que separa al Estado de sus ciudadanos se manifiesta de la manera más paradójica con la existencia de las ONG. Teóricamente los estados democráticos desarrollados recaudan impuestos, entre otros fines, para una redistribución más equitativa de la riqueza, transmitir ayudas y subvenciones a los más desfavorecidos, así como potenciar los servicios imprescindibles, es decir, sanidad y educación. Para ello cuentan con todas las infraestructuras reguladas desde los propios ministerios.

Por eso, la proliferación de iniciativas privadas sin ánimo de lucro con propósitos claramente filántropos o ecologistas, conocidas como ONG, no acaba de ser una buena señal. Por un lado se confirma que los presupuestos estatales no cubren ni de cerca todas esas exigencias y por el otro se comprueba que los ciudadanos consideran insuficientes sus obligaciones tributarias contribuyendo económicamente con las ONG de forma voluntaria. Como resultado tenemos que los estados financian a las ONG y las ONG se nutren principalmente de los estados.

Eso sí, estas ONG, para poder ser efectivas y responder en todos sus frentes, tienen que crear unas infraestructuras con locales, sedes y personal y programar reuniones y cumbres donde se marquen las directrices de actuación. En definitiva, replican organigramas tan costosos como los ministerios y con ello con sus mismas limitaciones.

Entonces, ¿por qué debemos sostener un doble entramado institucional que comparte parecidos objetivos? Algo importante falla.