Día 547º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático y sin vacunar. Apurando plazos y después de manejar tres opciones –AstraZeneca, Pfeizer o ninguna de las dos- y tras haber realizado un seguimiento científico –con lagunas metodológicas muy graves- a través del Instituto de Salud Calos III la decisión oficial que ha tomado el Gobierno es, como mínimo, digna de admiración: se vacunará con Pfeizer, aunque el paciente puede solicitar AstraZeneca… además de tener la opción, en el caso de renuncia a seguir con las pautas, de no recibir una segunda dosis. Dicho esto con otras palabras: ahora es el paciente el que tiene que decidir si repite con AstraZeneca, o elige Pfeizer o interrumpe su proceso de vacunación. Es decir, la misma pregunta que se hacía el Gobierno si bien ahora traspasada sobre el individuo a través de las solventes y eficaces Comunidades Autónomas. ¿Para esto tanto tiempo?
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lunes, 31 de mayo de 2021
¿AstraZeneca, Pfeizer o ninguna de las dos?
sábado, 14 de noviembre de 2015
Olimpiadas
Hay que reconocer que ante un
fenómeno tan bien presentado por los medios y acogido por el público
calificarlo como el circo de las hipocresías puede parecer exagerado. No lo es
teniendo en cuenta que detrás de esta fiesta universal del deporte subyacen unos
intereses poco edificantes ya desde su origen.
Cuando Pierre de Coubertin, señorito
de familia aristocrática como buen modernista, logró transmitir a sus
contemporáneos el entusiasmo por revivir los Juegos Olímpicos, nunca ocultó su
percepción clasista del deporte. Podrían participar los amateurs, es decir, los jóvenes de familias adineradas y burguesas
que disponían de tiempo y medios para su entretenimiento y se rechazaba a los
profesionales, deportistas de origen humilde, que competían bajo el estímulo
económico de las apuestas.
Después, los Juegos Olímpicos, ya
entregados de lleno a las políticas nacionalistas, sucumbieron al empuje del
negocio y acabaron aceptando a los antaño despreciados profesionales del
deporte. Con todo, no ha sido esta la traición más destacable: peor es la
connivencia entre federaciones y laboratorios para alterar el rendimiento de
los deportistas de élite, que se juegan su salud a costa de la efímera gloria
del pódium.
Todo bajo la hipócrita tapadera de la
confraternidad universal. Porque hasta con las medallas los países ricos siguen
machacando a los pobres.
domingo, 18 de octubre de 2015
Impuestos
Desde siempre el mundo de la cultura
reclama un menor tipo impositivo para sus actividades, pues las considera de
interés general. Todos los intelectuales secundan esta reivindicación señalando
que los libros, la música, el teatro o el cine son industrias que benefician
sustancialmente a todos. Y no les falta cierta razón.
El principal obstáculo radica en
definir qué es arte y cultura. Difícilmente se puede encontrar literatura en
publicaciones como Belén Esteban.
Ambiciones y reflexiones o venerar como un clásico el Aserejé aunque se escondan bajo el formato de libro y de música,
por poner dos ejemplos.
Dejando al margen la calidad artística,
sabemos también que detrás de un Premio
Planeta o de un Grammy se sigue
potenciando un negocio con la finalidad de obtener mejores rentas. Con una
bajada de impuestos serían las grandes editoriales, discográficas y productoras
las que obtendrían mayores ventajas económicas, hecho que les permitiría
controlar mejor el mercado y en definitiva imponer al público sus propios
criterios estéticos y artísticos más todavía.
En definitiva. Aunque en origen se
puede entender que el artista medio saldría ganando, en el fondo acabaríamos
entregándolos a las multinacionales. Vista la situación, aceptemos como mal menor
que con los impuestos se contrarrestan las desigualdades, incluso en el arte.
martes, 6 de octubre de 2015
Soma
Para los felices habitantes del mundo
de Aldous Huxley el soma reunía todas
las ventajas del cristianismo y del alcohol y ninguno de sus inconvenientes.
Ofrecía unas vacaciones de la realidad y volver de las mismas sin siquiera un
dolor de cabeza. El soma, la droga
perfecta, era el resultado de la investigación durante seis años de dos mil
farmacéuticos y bioquímicos al servicio del estado.
El soma en la ficción literaria no
tenía más finalidad que apaciguar a sus consumidores. Nuestras drogas reales,
no importa que sean legales o ilegales, que sean blandas o duras, activas o
placebos, naturales o de diseño, originales o genéricas en cierta medida
coinciden con esa idea de apartar a la gente de los asuntos de estado por lo
que cualquier debate sobre ellas se plantea de por sí inútil.
Si acaso, Huxley, fantaseando sobre
una felicidad dirigida, dejó de lado la terrible tendencia que tiene nuestra
sociedad hacia la autodestrucción. Por eso el tráfico de drogas implica poder,
corrupción y muchísimo daño en un confuso reparto entre víctimas y culpables. Huxley
se equivocaba, no puede existir la droga perfecta.
martes, 25 de agosto de 2015
Loterías
Hay dos tipos de ricos: quien nace en
una familia rica y quien desea serlo. Conseguirlo es otra cuestión. Bertrand
Russell se preguntaba no falto de ironía ¿de
qué serviría hacer rico a todo el mundo, si los ricos también son desgraciados?
Sin embargo, en torno a ese ideal, la riqueza, se ha organizado todo un
mundo, o mejor dicho varios mundos que son ya parte inherente de nuestra
sociedad.
Si el hecho de nacer se entiende como
la primera experiencia aleatoria que tenemos, podemos afirmar que los hijos de
ricos ya fueron agraciados en la lotería del nacimiento. Por eso los juegos,
sorteos y apuestas son algo así como una segunda oportunidad. Con un golpe de
fortuna, un boleto exclusivo elige de entre millones de anónimos humanos a uno
que a partir de ese momento entrará a formar parte del envidiado grupo de los
ricos.
Mientras, al igual que supuestamente
los no natos flotan en el limbo con la incertidumbre de ser sorteados, los
demás deambulamos por el mundo de las limitaciones económicas, consolándonos
con ideas como el dinero no da la
felicidad y hacer la espera más entretenida.
sábado, 1 de agosto de 2015
Reliquias
El Ministerio de Cultura español
desembolsó recientemente un importante capital para sufragar la
identificación de los restos mortales de Miguel de Cervantes. Entre
otras justificaciones, además de darle un digno final al más
ilustre autor en Lengua
Española, se expuso que con
ello se atraería a innumerables turistas que aportarán un
beneficio económico para Madrid y España en general.
De esta manera en el fondo se emitía
una llamada para los que veneran reliquias de personajes históricos.
A imitación de casas museo, mausoleos y edificios semejantes, la
tumba de Cervantes deberá atraer a mucha gente, cuya mayoría, casi seguro, no se habrá leído ni El
Quijote ni ninguna de sus
otras inmortales obras.
Son las reliquias un último legado,
eso sí, totalmente vacío de interés salvo para los curiosos.
Porque de Cervantes, como de todos los grandes artistas, lo
importante nunca fueron sus huesos ni su mala vida. Lo más grande
que aportó y que lo elevó a la eternidad fueron sus palabras, sus
textos. Hoy afortunadamente están al alcance de todos, disponibles
en cualquier parte del mundo gracias a la tecnología. Y eso es
prácticamente gratis. Como debe ser.
jueves, 2 de julio de 2015
Obsolescencia
El espíritu del consumismo salvaje
alcanza su máximo grado de perversión con la obsolescencia programada. Saber
que un producto ya de fábrica lleva en sus entrañas los días contados permite
retener el control sobre la oferta y la demanda a los fabricantes.
No solo nos hemos acostumbrado a ver
cómo las máquinas caducan. No debería ser así, pero demasiadas veces el amor
también nace con fecha de caducidad. Hoy las parejas se encuentran y
desencuentran con una velocidad vertiginosa, generando una rueda de idilios y
amoríos que acaba engullendo cualquier tipo de sentimientos. Y fracasan porque los
enamorados buscan en la pareja la felicidad, como si fuese un objeto más de
consumo.
Cierto es que las experiencias curten
al individuo. Lo malo es que el dolor también genera desconfianza. Y si cada
relación que se termina deja un rastro de amargura y un olor a frustración, se
provoca un desgaste anímico que predispone al recelo cada vez que las
circunstancias parecen apuntar a dar una nueva oportunidad al amor.
martes, 12 de mayo de 2015
Sátrapas
En la
antigua Persia las provincias que componían su territorio recibían el nombre de
satrapías. Su administrador era el sátrapa. Gozaba de amplios poderes aunque
siempre debía rendir cuentas directamente al emperador.
Según la
distancia que separase la satrapía de la capital, Persépolis, estos regentes
podían tener una mayor tentación para eludir la presión centralizadora e
imponer sus criterios evitando tener que justificar nada. Cierto es que el
Imperio Persa, para conservar su unidad contaba también con un importante
sistema de funcionarios que supervisaban la gestión de cada sátrapa. Con ello
se impedía que pudiesen mandar a su antojo con modales propios de una tiranía.
En los
estados actuales las satrapías se han renombrado como autonomías y municipios.
Y, repitiéndose la historia, podemos comprobar que hay casos en que sus regidores
y alcaldes quieren aprovecharse de esa distancia, ya no en kilómetros, sino
económica, para forzar la situación y tratar de escaparse de sus
responsabilidades legales. El inconveniente surge cuando el propio estado
central desautoriza a quienes deberían ejercer el control sobre estos
verdaderos sátrapas autonómicos. Así se hunde un país.
jueves, 30 de abril de 2015
Nepal
La reciente tragedia que ha azotado el
Nepal nos invita a hacer pequeñas reflexiones en voz alta para tratar de
colocar a cada uno en su sitio.
Por un lado este remoto país sirve de
ejemplo para aquellos que basan su futuro en la economía del servil turismo.
Desde que la gente del primer mundo pone a prueba su aburrimiento con retos
extremos, ascender al Everest y montes próximos ha significado una fuente de
ingresos que habrá dado de malcomer a muchos, enriquecido a pocos y no ha
revertido en nada en los servicios locales. Se repite la triste historia para
los pobres
En cambio, mejor parado queda el
gobierno español que en doble frente ha respondido enviando las primeras ayudas
para atender a los damnificados y a su vez ha montado un servicio de
repatriación para los turistas españoles facilitándoles el regreso sin
dilaciones. Algo ha funcionado bien.
¿Y los medios de comunicación?
Encantados con la distorsión informativa: la mayor preocupación se centra en
localizar a esos montañeros españoles desaparecidos... porque los diez mil
muertos y millones de damnificados ni ven nuestra televisión ni compran
nuestros periódicos.
Lo mismo que con el tsunami de 2004. Hay cosas que no
cambian.
jueves, 19 de marzo de 2015
Avaricia
Hay refranes que deberían
actualizarse porque por mucho que transmitan un saber popular la realidad los
condena al desfase. Como por ejemplo el que se refiere a la avaricia. En vez de
romper el saco hoy podemos denunciar que desfonda a la banca que cobija los
ahorros de la clase media, roba a los humildes y arruina al país entero.
No podemos aceptar justificación
alguna. Ni siquiera una mínima concesión a una naturaleza humana tentada a dar
placer sin límites a su ambición. Estos nuevos poderosos sin escrúpulos se
enriquecen con fabulosas cifras, manejan fortunas incalculables y disfrutan de
un ritmo de vida de espaldas a la ética más elemental. Acaparan tanto que
necesitarían varias vidas para poder disfrutarlo.
No existe cárcel lo suficientemente
justa para ellos porque nadie les reclama los verdaderos daños que provocan. Condenados
-solo los que caen- por engaños y estafas, en cambio, ni devolviendo el dinero
acumulado satisfarían su deuda con la sociedad. Por sus crímenes hoy tenemos
una generación empobrecida y una juventud triste y desilusionada.
miércoles, 4 de marzo de 2015
Derechos
Se
sorprendía Pablo Hernández Coronado cuando los miles de espectadores que
abarrotaban un estadio se atrevían a protestar airadamente las decisiones del
árbitro especialmente porque la gran mayoría de ellos no había leído el
reglamento. Aunque el espectáculo deportivo está hecho para entretener, podríamos
decir que en él se manifiesta un acto de confirmación vital: no hace falta
estudiar para interpretar las leyes a favor.
Y es que
vivimos rodeados de gente que tiene muy claro cuáles son sus derechos. No les
importa si, por ventura, en primer lugar les corresponden y, en segundo lugar
si se los merecen. Al igual que la Justicia defiende la inocencia del acusado
mientras no se demuestre su culpabilidad; aquí uno exige gozar de antemano un
derecho mientras no se confirme lo contrario.
Debemos distinguir
que, en efecto, todo aquello que la dignidad humana lleva implícito es
innegociable por naturaleza. Lo que no es aceptable es que haya empresarios que
exijan subvenciones enriqueciéndose con negocios fraudulentos, u ONG que
reclamen ventajas fiscales sin haber rendido cuentas... así hasta llegar a
estudiantes que pese a no aprobar continúen solicitando una beca.
Primero se acredita y luego se otorga. Todo por orden, señores.
sábado, 24 de enero de 2015
Mendigos
Que cada uno tenga muy claro qué está
haciendo cuando da una limosna a un mendigo.
Según el Islam y su sentido del
destino, se justifica la mendicidad porque la penuria de unos inspira la misericordia
de los justos y con ello se facilita su entrada en la Yanna o jardín paradisíaco de los musulmanes. Están por la voluntad
de Alá y son, por lo tanto, bendecidos.
Desde un punto de vista menos
teológico, la presencia de indigentes por nuestras calles más bien confirma que
la sociedad del bienestar dista mucho de alcanzar sus objetivos. Todo esfuerzo
parece siempre insuficiente para erradicar esa vergüenza. Lamentablemente por su
falta de aspiraciones algunos aceptan vivir con resignación de las prestaciones
oficiales y las buenas intenciones de muchos ciudadanos.
Y confundidos con esos protegidos de
Alá u olvidados de una sociedad se imponen aquellos que han organizado todo un
negocio piramidal de fraude de pordioseros y pedigüeños. Controlan las
escaleras de las catedrales, las puertas de los supermercados y las avenidas
más concurridas además de recibir ayudas de las instituciones. El monopolio de
la pobreza o cuando la miseria genera riqueza.
sábado, 22 de noviembre de 2014
Deudas
Durante el primer cuarto del s. XIX
Honorato de Balzac, gran escritor y pésimo negociante francés, publicó El arte de pagar sus deudas sin gastar un
céntimo. En esta obra precapitalista nos presenta un mundo basado en el
desequilibrio, caracterizado por un desigual reparto de la riqueza, de las
necesidades y de las inquietudes para sobrevivir.
Balzac no pretendía ninguna
revolución, pese a lo grotesco de su título, sino dar sentido a una economía
que asfixiaba a los emprendedores. Porque la riqueza en poder de unos pocos
satisfechos significa el hambre para los demás. Y precisamente las carencias
estimulan el ingenio para sobrevivir. Así mediante un sistema de préstamos y
deudas se ponen en movimiento los recursos y se provoca forzosamente un reparto
más equitativo. Hay una única condición: proteger al deudor, porque si falla
jamás se podrá cobrar la deuda.
El mundo moderno sigue dividiéndose
en prestamistas y deudores. Pero han roto ese círculo que Balzac defendía. Hoy
los bancos desahucian, expropian y embargan a quienes no pueden afrontar los
préstamos concedidos. Y lo hacen bien arropados pues saben que el Estado
saldará esa deuda a costa de desangrar la indefensa clase media y acrecentar el
hambre de los pobres. Aunque todo alcanza su límite.
lunes, 20 de octubre de 2014
Transgénicos
A finales del s. XVIII Malthus anunció
una apocalíptica predicción que aventuraba una terrible hambruna para la
humanidad por culpa del crecimiento exponencial de habitantes sobre el planeta.
Calculaba el demógrafo inglés que no habría suficientes recursos para alimentar
a tanta gente.
Afortunadamente no se cumplieron esos
malos augurios. Y no exactamente porque sus cálculos estuviesen equivocados,
sino porque a lo largo de estos 200 años las circunstancias han variado tanto
como para que el mundo produzca suficiente comida para abastecer a los siete
mil millones que lo pueblan. El hambre que hoy se reparte irregularmente
depende de cuestiones políticas y de una distribución desproporcionada de la
riqueza.
Cuando Malthus divulgó sus terribles
cálculos entonces la agricultura y la ganadería eran sensibles a plagas y a los
caprichos de la climatología así como los productos que circulaban eran
tempranamente perecederos. Nos guste o no ha sido la apuesta por los
transgénicos la que ha respondido con éxito al vaticinio malthusiano. Hoy
podemos hablar de costes de producción más bajos, y pese a utilizar menor
espacio para cultivar se consigue una sobreproducción.
Cierto es que seguimos en fase
experimental y se tienen que asumir riesgos, además de denunciar a quienes se
lucran sin escrúpulos. Lo que no se sostiene es la producción llamada ecológica
que solo está al alcance de los más ricos y es claramente insuficiente para
satisfacer las necesidades de toda la población mundial.
lunes, 8 de septiembre de 2014
Fetiches
Los grandes escritores despiertan la
admiración en el mundo de la cultura y el pensamiento por sus planteamientos,
sus aportaciones y fundamentalmente por sus obras. Se inmortalizan gracias a
que sus palabras se escapan de la materia y el tiempo y llegan directamente a
la mente de los lectores. Podríamos prescindir de los manuscritos originales y
seguir degustando su arte a través de los nuevos formatos.
Sin embargo, existe un público que da
un paso atrás. Hay gente que junto a la admiración profesada además exige un
nexo material. Como si a través de ese objeto la comunicación entre autor y
lector pudiese ser más estrecha. Y al igual que los peregrinos medievales
rozaban con las reliquias de santos la inmortalidad, hoy se amontonan en librerías
destacadas y grandes almacenes colas de pacientes feligreses esperando por
llevarse un ejemplar firmado de la última publicación de su venerado autor.
Es ley de vida: la esencia del
pensamiento tampoco se escapa del circo del mercado. La búsqueda del fetiche se ha convertido en un negocio
más y la importancia de las obras se contabiliza por las ventas alcanzadas, no
por la influencia con que inspirará a las siguientes generaciones. Los
escritores son conscientes de ello y por eso someten sus creaciones al ritmo de
una fama que les permita enriquecerse.
martes, 10 de junio de 2014
Delatores
Modificar ciertos hábitos sociales
cuesta mucho, demasiado. Lo llevamos grabado en nuestro ADN: no somos chivatos.
Si alguien no cumple, no nos vemos con la responsabilidad de denunciarlo. Lo hemos
hecho en casa con nuestros hermanos, en el colegio con los compañeros y como
ciudadanos también encubrimos al mal ciudadano. Existe a modo de un pacto no
escrito que nadie debe delatar a nadie.
Cierto es que hay delitos que la
sociedad repudia, especialmente cuando media cualquier tipo de violencia. Sin
embargo, esta misma sociedad muestra una tolerancia y permisividad con pícaros,
rufianes o granujas que sobreviven a costa de sus pequeñas pillerías y multitud
de trampas. Y aunque las cárceles están llenas de estos ladrones minimalistas,
no lo es por la colaboración ciudadana, sino porque son tantos que saltan a la
más mínima investigación.
El tema es serio, porque con esta
postura reforzamos la injusticia. No vale alegar que la inmoralidad y
sinvergonzonería invade los estamentos más altos de nuestra sociedad, ni
cuantificar económicamente el importe de la estafa.
Roba quien no declara sus ingresos o
quien no paga sus impuestos. Se aprovecha de todos quien disfruta de
injustificadas subvenciones, quien desperdicia una beca o quien recibe un
subsidio y cobra en dinero negro. Son todos pequeños delincuentes que viven confundidos
entre nosotros porque muchas veces no nos diferenciamos tanto de ellos. No
somos delatores, simplemente convivimos todos juntos.
domingo, 1 de junio de 2014
Bombillas
El admirable poeta de la Generación del 27, Pedro Salinas, dedicó
un hermoso poema a la luz de unas bombillas, entonces conocidas como bujías. Puntuales
a su cita, igual que amantes, a espaldas de las celosas estrellas inspiraban el
calor de los versos más ardientes. Salinas se mostraba infinitamente agradecido
porque sus bujías le permitían prolongar sus horas de escritura hasta el
amanecer.
Cierto es que también los futuristas idolatraron
las luces artificiales, en especial las de neón, como símbolo de progreso. Y
cierto es que en la actualidad las protestas por todo el mundo contra el cambio
climático también se centran en las bombillas coordinándose apagones generales
en las principales megalópolis del planeta.
Lo que para Salinas fue un símbolo del
amor, hoy es campo de combate donde no casualmente se ha elegido la oscuridad
como expresión formal de un rechazo al futuro. Lamentablemente este
enfrentamiento recupera la lucha donde las luces de la Ilustración lograron
despejar las tinieblas de la ignorancia y la superstición hace varios siglos.
Todo esto plantea serias dudas en las
intenciones e intereses de cada uno. Solo tenemos claro que con la luz apagada
se ve menos.
lunes, 14 de abril de 2014
Huelgas
La clase trabajadora justifica las
huelgas como medio reivindicativo para mejorar sus condiciones laborales o
defender sus logros sociales. En un primer planteamiento, toda huelga debe
estar dirigida hacia la autoridad o entidad que sea responsable del conflicto.
Las huelgas fueron concebidas en el
ámbito de una lucha de clases entre el proletariado y la patronal. Una fábrica que
detenía su producción provocaba unos perjuicios para forzar la búsqueda de
acuerdos entre trabajadores y empresarios. Sin embargo, lejos de la industria,
otro tipo de huelgas, más impopulares, afectan a sectores de la población que
se ven privados de un servicio muchas veces necesario. Sea el caso del personal
sanitario, recogidas de basura o controladores aéreos. En todos ellos la gente
reclama que cuanto antes en los hospitales atiendan a los pacientes, las calles
estén limpias y en los aeropuertos fluya el tráfico aéreo con normalidad.
Es evidente que solo la clase
trabajadora puede ejercer su derecho a la huelga y que su repercusión depende
del peso que tenga ese sector en conflicto dentro de una sociedad. Teniendo en
cuenta estas premisas, una de las huelgas más temida puede ser la del
transporte porque dejaría desabastecido un país en pocos días. Y en sentido
opuesto ¿se notaría mucho que no acudiese a su puesto de trabajo el rey de
España?
jueves, 13 de febrero de 2014
Televisión
Con insistencia se levantan voces
protestando contra los contenidos de las series de televisión: la mayoría giran
en torno a la violencia y a la delincuencia. También están las comedias
neocostumbristas que curiosamente se sostienen sobre mentiras, enredos y
malentendidos. En ambos casos siempre aderezados con sexo.
Uno podría reclamar a la televisión que
aprovechase su influencia en el público con un fin más enriquecedor que el de
meramente entretener. Ya que alcanza a todos los hogares, sería el medio ideal
para reforzar las normas de civismo más elementales y de paso recordar al idiotizado
telespectador que tiene una masa pensante y animarle a ejercitar su cerebro. Y
aunque esto suene bien, con resignación sabemos que se trata de una cándida
propuesta sin futuro.
Los rectores de la televisión solo
pretenden beneficios económicos que hagan rentables sus inversiones. Están
aplicando los informes y trabajos de psicología y antropología realizados por
universidades de prestigio por lo que se presenta complicado desviar su línea
de producción. Al fin y al cabo, atrae mucho más el riesgo, lo prohibido o, en
su defecto, el morbo, que los buenos modales, y estamos hablando de un negocio.
No hay elección.
domingo, 26 de enero de 2014
Las ONG
La grieta que separa al Estado de sus
ciudadanos se manifiesta de la manera más paradójica con la existencia de las
ONG. Teóricamente los estados democráticos desarrollados recaudan impuestos,
entre otros fines, para una redistribución más equitativa de la riqueza, transmitir
ayudas y subvenciones a los más desfavorecidos, así como potenciar los
servicios imprescindibles, es decir, sanidad y educación. Para ello cuentan con
todas las infraestructuras reguladas desde los propios ministerios.
Por eso, la proliferación de
iniciativas privadas sin ánimo de lucro con propósitos claramente filántropos o
ecologistas, conocidas como ONG, no acaba de ser una buena señal. Por un lado
se confirma que los presupuestos estatales no cubren ni de cerca todas esas
exigencias y por el otro se comprueba que los ciudadanos consideran
insuficientes sus obligaciones tributarias contribuyendo económicamente con las
ONG de forma voluntaria. Como resultado tenemos que los estados financian a las
ONG y las ONG se nutren principalmente de los estados.
Eso sí, estas ONG, para poder ser
efectivas y responder en todos sus frentes, tienen que crear unas
infraestructuras con locales, sedes y personal y programar reuniones y cumbres
donde se marquen las directrices de actuación. En definitiva, replican
organigramas tan costosos como los ministerios y con ello con sus mismas
limitaciones.
Entonces, ¿por qué debemos sostener
un doble entramado institucional que comparte parecidos objetivos? Algo
importante falla.
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