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domingo, 27 de febrero de 2022
UCRANIA
martes, 20 de junio de 2017
La muerte de un torero
Hace dos días nos alcanzó la
desgraciada noticia que informaba sobre la muerte de un torero. Y digo
desgraciada en todos los sentidos. Porque es una desgracia que una persona
relativamente joven pierda la vida. Es desgracia en la manera en que lo hace, arriesgándola
para disfrute de un público de oscuros gustos. Desgracia porque el espectáculo
se monta sobre la crueldad y el sufrimiento de un animal. Y desgracia porque
además, al pobre toro, de nada culpable de esta muerte, no lo salva nadie.
Nadie se puede alegrar de la muerte de
nadie, si mantenemos un mínimo de coherencia entre esos ideales animalistas y
el respeto a la vida. Es una grave contradicción y aquellos que han festejado
esta muerte deberían replantearse sus principios. Quizá más que amor a los animales
profesen de forma encubierta una enfermiza misantropía. Los animales no son más
que el refugio de su desprecio al mundo de los humanos.
Personalmente no me alegro de esta
muerte. Lo reconozco. Pero tampoco la lamento. Ante la muerte de un torero en
el ruedo aplíquese esa coherencia a la que antes he apelado. Que se sepa, un
torero que muere en la plaza no es un héroe ni un valiente, simplemente él se
lo ha buscado. Que no reclame mi pesar, que no se lo merece. Porque cada vez
que un torero salta a la arena sabe qué se juega. A vida o muerte. Lo hace
voluntariamente. Por eso no le lloro. Viven del dolor, justo es que el dolor se
los lleve.
Solo pido que con su muerte se pueda
cerrar este espectáculo por falta de público.
viernes, 26 de septiembre de 2014
Almagro
Almagro
es uno de esos ejemplos en el que una población sumida en casi el olvido, a
partir de un hallazgo casual da un giro en su destino y lo asume como una seña
de identidad. Lo admirable del caso está en que Almagro apuesta por la cultura para proyectarse internacionalmente.
Mientras la mayoría de las villas
costeras explotan una imagen del ocio por el ocio a base de sol, playa y mucha
fiesta, Almagro ha sabido aprovechar
la pequeña lotería que le tocó en el año 1950, cuando, durante unas obras de
reforma de una vieja posada, se localizó muy bien conservado un corral de
comedias (actualmente el más antiguo de Europa).
Restaurado y recuperado para el teatro
el antiguo corral de comedias fue adquiriendo importancia y reconocimiento
dentro del contexto nacional. Desde 1979 es sede del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, donde
participan las más importantes compañías para satisfacción de un público culto,
respetuoso y amante del arte que llega procedente de todas partes del mundo.
En esas representaciones se reviven
obras de nuestros más grandes clásicos como Lope de Vega, Calderón de la Barca,
Tirso de Molina, Miguel de Cervantes junto con otros significativos autores
extranjeros.
Almagro
se desmarca así de poblaciones que se dan a conocer con fiestas como la tomatina, el cipotegato, y las aberrantes celebraciones en las que se maltratan
animales hasta la muerte.
miércoles, 20 de marzo de 2013
Circo
Su origen se pierde en la noche de los tiempos
aunque el modelo que todavía sobrevive hasta nuestros días tiene un claro
carácter medieval. En el circo se reúnen un conjunto estrafalario de
excentricidades humanas como pirófagos, contorsionistas, acróbatas, payasos…
para rentabilizar sus habilidades o sus gracias. Junto a ellos figuran los
deplorables domadores.
La explotación de los animales alcanza las cotas más
despreciables bajo la carpa de este espectáculo. Maltratados desde el primer
momento que pasan a depender de su amo, la vida de estas víctimas es un
infierno. Subsisten enjaulados en cajones de pequeñas dimensiones, hacinados y
mal alimentados. Da igual que sean dóciles perros o terribles fieras. La
táctica es la misma: latigazos, palizas… todo para conseguir doblegarlos por un
pequeño premio que reciben por realizar la pirueta exigida. Y cuando ya no
sirven son abandonados o incluso asesinados.
Afortunadamente desde hace unos años han surgido
otros modelos de circo, donde el espectáculo busca una combinación estética de
luces, sonido y formas. Ya no es el más
difícil todavía, y, por fin, ya sin la explotación de los animales.
sábado, 9 de febrero de 2013
Caza
Matar por deporte.
Se reúnen bien temprano, entran en calor con la
lumbre de la hoguera y un buen café, y, después de cargarse con suficiente
munición, emprenden con sus perros la búsqueda de sus víctimas.
Cobrar una pieza, así llaman, acto cruel de matar
por capricho. Poco importa el dolor y la agonía del animal alcanzado por un
disparo impreciso. El cazador celebra su éxito, que no es más que un desprecio
a la vida. Y es capaz de competir en compulsiva voracidad con los otros
asesinos que le acompañan para ver quién tiñe más veces de sangre la tierra.
Al finalizar la temporada como macabro testimonio de
su odio torturan y ahorcan aquellos perros que no respondieron a sus
exigencias.
Sin escrúpulos se siguen federando y obteniendo
licencias todos los años aprovechándose de una legislación trasnochada que
califica este horror como deporte.
Despreciable.
sábado, 19 de enero de 2013
Pena de muerte
El mayor crimen que un estado puede cometer contra
sus propios ciudadanos es la aplicación de la pena de muerte. Es un asesinato que por ley queda impune. Es un
acto terrorífico y humillante, donde el reo, ya sin derecho a la vida, tiene que
someterse al último acto legal que le han reservado, al capricho de una
sociedad vengativa.
Podemos celebrar que en nuestro país la pena de muerte fue abolida. Al menos no
hay ya ley que permita aplicarla, porque, en cambio, sí existe un porcentaje
demasiado alto de personas que estarían dispuestas a restablecer tan horrible
castigo. Según los sondeos, oscila sobre el 20% de los españoles, influyendo
para mal si en esos momentos se ha producido algún crimen mediático.
Y no todos sus detractores lo son plenamente.
Algunos solo la niegan porque entienden que la Justicia comete errores y privar de vida a un inocente es un daño
irreparable, olvidando que enjaular a una persona de por vida no deja de ser
una forma de tortura. Y otros, contradiciéndose, la rechazan, sí, pero en el
caso de un dictador o un terrorista, la aceptarían como mal menor. Con ello, lo
único que hacen es restringir el número de motivos legales para asesinar a una
persona, pero no impedir su práctica.
Si uno está en contra de la pena de muerte ha de estarlo en todos, absolutamente todos los
casos. Lo contrario empieza por tolerarla, pasa por aceptarla y acaba por
aplicarla.
sábado, 29 de diciembre de 2012
Toros
Una de las facetas del ser humano más despreciables
es su capacidad de hacer daño por placer. Es una retorcida ecuación donde el
sometimiento al dolor y a la humillación del rival hace engrandecerse al
verdugo, que se cree más poderoso, máxime si es ovacionado. Es una vertiente
oscura que reside en nuestro fondo y de la que la razón se encarga de
liberarnos.
Qué más da que el ritual se realice sobre otro ser
humano o un animal. No hay nada que justifique este tributo al suplicio. No es
una ceremonia religiosa como lo eran los sacrificios humanos, no es una
metáfora de la vida como pretende ser el arte; la tauromaquia es simplemente
una cruel técnica de matar en tres tercios: varas, banderillas y muerte. Solo
el morbo y el riesgo sostienen ese espectáculo.
Pongamos los conceptos en su sitio, ordenemos las
ideas, apliquemos coherencia. No se puede hacer una fiesta de una carnicería.
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