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domingo, 27 de febrero de 2022

UCRANIA

 

          ¡Qué difícil se me hace concebir que haya gente que busque la guerra para resolver sus diferencias!... La guerra o la violencia, que igual da. Pero por muy estrecha que tenga mi mente, hay que aceptar que existe ese tipo de personas que la llevan a cabo. Y lo peor es que hacen daño, mucho daño. Ucrania es una página más de esta historia que mata. Repito, duele la guerra y mucho más cuando es una idea inaceptable, inconcebible para la gran mayoría de los seres humanos. Lo peor no es solo el dolor, que es puro sentimiento. Lo peor es que además los hay que creen que sacarán beneficio de esa guerra, que invirtiendo en ella saldrán ganando. Y no, en la guerra perdemos todos… TODOS. Incluidos los que piensan que la van a ganar.

          El presidente de Rusia -prefiero no nombrarlo- está imponiendo la superioridad técnica de su aparato bélico sobre Ucrania. No es ninguna gesta, es puro cálculo elemental. Y olvida una premisa: el triunfo militar es pasajero… tan circunstancial como efímero. Porque luego viene el desgaste, el mismo que echó a los norteamericanos de Afganistán. Una resistencia afgana, no lo olvidemos, alimentada por armamento ruso.

          Ahora las tornas se cambian. Es evidente que la OTAN tratará de evitar el conflicto directo. Le sale más rentable ver cómo Rusia aumenta su descrédito en el mundo mostrando los muertos y los destrozos en Ucrania. La OTAN no querrá intervenir, preferirá armar una resistencia en Ucrania para provocar el desgaste y la desmoralización en los rusos. Cada día que se prolongue el conflicto es un triunfo para la OTAN. Porque a la OTAN tampoco le importa ni el dolor ni el daño de la gente.

 

martes, 20 de junio de 2017

La muerte de un torero


Hace dos días nos alcanzó la desgraciada noticia que informaba sobre la muerte de un torero. Y digo desgraciada en todos los sentidos. Porque es una desgracia que una persona relativamente joven pierda la vida. Es desgracia en la manera en que lo hace, arriesgándola para disfrute de un público de oscuros gustos. Desgracia porque el espectáculo se monta sobre la crueldad y el sufrimiento de un animal. Y desgracia porque además, al pobre toro, de nada culpable de esta muerte, no lo salva nadie.
 
Nadie se puede alegrar de la muerte de nadie, si mantenemos un mínimo de coherencia entre esos ideales animalistas y el respeto a la vida. Es una grave contradicción y aquellos que han festejado esta muerte deberían replantearse sus principios. Quizá más que amor a los animales profesen de forma encubierta una enfermiza misantropía. Los animales no son más que el refugio de su desprecio al mundo de los humanos.
 
Personalmente no me alegro de esta muerte. Lo reconozco. Pero tampoco la lamento. Ante la muerte de un torero en el ruedo aplíquese esa coherencia a la que antes he apelado. Que se sepa, un torero que muere en la plaza no es un héroe ni un valiente, simplemente él se lo ha buscado. Que no reclame mi pesar, que no se lo merece. Porque cada vez que un torero salta a la arena sabe qué se juega. A vida o muerte. Lo hace voluntariamente. Por eso no le lloro. Viven del dolor, justo es que el dolor se los lleve.
 
Solo pido que con su muerte se pueda cerrar este espectáculo por falta de público.

 

viernes, 26 de septiembre de 2014

Almagro


         Almagro es uno de esos ejemplos en el que una población sumida en casi el olvido, a partir de un hallazgo casual da un giro en su destino y lo asume como una seña de identidad. Lo admirable del caso está en que Almagro apuesta por la cultura para proyectarse internacionalmente.

Mientras la mayoría de las villas costeras explotan una imagen del ocio por el ocio a base de sol, playa y mucha fiesta, Almagro ha sabido aprovechar la pequeña lotería que le tocó en el año 1950, cuando, durante unas obras de reforma de una vieja posada, se localizó muy bien conservado un corral de comedias (actualmente el más antiguo de Europa).

         Restaurado y recuperado para el teatro el antiguo corral de comedias fue adquiriendo importancia y reconocimiento dentro del contexto nacional. Desde 1979 es sede del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, donde participan las más importantes compañías para satisfacción de un público culto, respetuoso y amante del arte que llega procedente de todas partes del mundo.

         En esas representaciones se reviven obras de nuestros más grandes clásicos como Lope de Vega, Calderón de la Barca, Tirso de Molina, Miguel de Cervantes junto con otros significativos autores extranjeros.
        
         Almagro se desmarca así de poblaciones que se dan a conocer con fiestas como la tomatina, el cipotegato, y las aberrantes celebraciones en las que se maltratan animales hasta la muerte.


miércoles, 20 de marzo de 2013

Circo




Su origen se pierde en la noche de los tiempos aunque el modelo que todavía sobrevive hasta nuestros días tiene un claro carácter medieval. En el circo se reúnen un conjunto estrafalario de excentricidades humanas como pirófagos, contorsionistas, acróbatas, payasos… para rentabilizar sus habilidades o sus gracias. Junto a ellos figuran los deplorables domadores.

La explotación de los animales alcanza las cotas más despreciables bajo la carpa de este espectáculo. Maltratados desde el primer momento que pasan a depender de su amo, la vida de estas víctimas es un infierno. Subsisten enjaulados en cajones de pequeñas dimensiones, hacinados y mal alimentados. Da igual que sean dóciles perros o terribles fieras. La táctica es la misma: latigazos, palizas… todo para conseguir doblegarlos por un pequeño premio que reciben por realizar la pirueta exigida. Y cuando ya no sirven son abandonados o incluso asesinados.

Afortunadamente desde hace unos años han surgido otros modelos de circo, donde el espectáculo busca una combinación estética de luces, sonido y formas. Ya no es el más difícil todavía, y, por fin, ya sin la explotación de los animales.


sábado, 9 de febrero de 2013

Caza




Matar por deporte.

Se reúnen bien temprano, entran en calor con la lumbre de la hoguera y un buen café, y, después de cargarse con suficiente munición, emprenden con sus perros la búsqueda de sus víctimas.

Cobrar una pieza, así llaman, acto cruel de matar por capricho. Poco importa el dolor y la agonía del animal alcanzado por un disparo impreciso. El cazador celebra su éxito, que no es más que un desprecio a la vida. Y es capaz de competir en compulsiva voracidad con los otros asesinos que le acompañan para ver quién tiñe más veces de sangre la tierra.

Al finalizar la temporada como macabro testimonio de su odio torturan y ahorcan aquellos perros que no respondieron a sus exigencias.

Sin escrúpulos se siguen federando y obteniendo licencias todos los años aprovechándose de una legislación trasnochada que califica este horror como deporte.

Despreciable.


sábado, 19 de enero de 2013

Pena de muerte




El mayor crimen que un estado puede cometer contra sus propios ciudadanos es la aplicación de la pena de muerte. Es un asesinato que por ley queda impune. Es un acto terrorífico y humillante, donde el reo, ya sin derecho a la vida, tiene que someterse al último acto legal que le han reservado, al capricho de una sociedad vengativa.

Podemos celebrar que en nuestro país la pena de muerte fue abolida. Al menos no hay ya ley que permita aplicarla, porque, en cambio, sí existe un porcentaje demasiado alto de personas que estarían dispuestas a restablecer tan horrible castigo. Según los sondeos, oscila sobre el 20% de los españoles, influyendo para mal si en esos momentos se ha producido algún crimen mediático.

Y no todos sus detractores lo son plenamente. Algunos solo la niegan porque entienden que la Justicia comete errores y privar de vida a un inocente es un daño irreparable, olvidando que enjaular a una persona de por vida no deja de ser una forma de tortura. Y otros, contradiciéndose, la rechazan, sí, pero en el caso de un dictador o un terrorista, la aceptarían como mal menor. Con ello, lo único que hacen es restringir el número de motivos legales para asesinar a una persona, pero no impedir su práctica.

Si uno está en contra de la pena de muerte ha de estarlo en todos, absolutamente todos los casos. Lo contrario empieza por tolerarla, pasa por aceptarla y acaba por aplicarla.


sábado, 29 de diciembre de 2012

Toros



Una de las facetas del ser humano más despreciables es su capacidad de hacer daño por placer. Es una retorcida ecuación donde el sometimiento al dolor y a la humillación del rival hace engrandecerse al verdugo, que se cree más poderoso, máxime si es ovacionado. Es una vertiente oscura que reside en nuestro fondo y de la que la razón se encarga de liberarnos.

Qué más da que el ritual se realice sobre otro ser humano o un animal. No hay nada que justifique este tributo al suplicio. No es una ceremonia religiosa como lo eran los sacrificios humanos, no es una metáfora de la vida como pretende ser el arte; la tauromaquia es simplemente una cruel técnica de matar en tres tercios: varas, banderillas y muerte. Solo el morbo y el riesgo sostienen ese espectáculo.

Pongamos los conceptos en su sitio, ordenemos las ideas, apliquemos coherencia. No se puede hacer una fiesta de una carnicería.