Día 547º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático y sin vacunar. Apurando plazos y después de manejar tres opciones –AstraZeneca, Pfeizer o ninguna de las dos- y tras haber realizado un seguimiento científico –con lagunas metodológicas muy graves- a través del Instituto de Salud Calos III la decisión oficial que ha tomado el Gobierno es, como mínimo, digna de admiración: se vacunará con Pfeizer, aunque el paciente puede solicitar AstraZeneca… además de tener la opción, en el caso de renuncia a seguir con las pautas, de no recibir una segunda dosis. Dicho esto con otras palabras: ahora es el paciente el que tiene que decidir si repite con AstraZeneca, o elige Pfeizer o interrumpe su proceso de vacunación. Es decir, la misma pregunta que se hacía el Gobierno si bien ahora traspasada sobre el individuo a través de las solventes y eficaces Comunidades Autónomas. ¿Para esto tanto tiempo?
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lunes, 31 de mayo de 2021
¿AstraZeneca, Pfeizer o ninguna de las dos?
martes, 29 de diciembre de 2015
Walking Dead
Con seis temporadas ya cumplidas The Walking Dead se ha hecho un sitio
entre las series más exitosas con el mérito añadido de tratarse de una serie de
terror. Gracias a unos guiones bien estructurados y la dosificación de las
escenas truculentas en función de los capítulos cada episodio coordina
diferentes aspectos psicológicos de sus personajes marcados por la acción que
sostiene el argumento central.
De todas formas empieza a dar la
impresión de que ya ha tocado techo. Traducido a números: difícilmente ganará
nuevos seguidores y en un margen corto de tiempo se limitará a satisfacer a
los incondicionales que se mantendrán siempre y cuando los cambios no pongan a
prueba su capacidad de adaptación.
Todo esto sucede porque la serie ha
entrado en un bucle sobre sí misma. Los muertos
vivientes no han modificado ni un solo rasgo desde el principio. Siendo incapaces
de pensar y de organizarse su única cualidad es su agobiante persistencia. Pero
los humanos tampoco han mejorado sus condiciones y siguen sobreviviendo con los
mismos recursos que en la primera temporada, cambiando solo las circunstancias.
Equilibradas las fuerzas, la serie
puede continuar sin modificaciones todo lo que su público quiera, siempre y
cuando ningún caminante se coma a los
guionistas.
sábado, 26 de diciembre de 2015
Ojipláticos
Rastreando el origen y significado de
esta palabra se puede apreciar cuánto recursiva puede ser una lengua. Este
neologismo todavía no está referido en el Diccionario de la RAE pero poco a
poco se va abriendo camino y cada vez son más los periodistas que recurren al
él para describir un rostro de sorpresa o incredulidad. Ojiplático ya ha desplazado a patidifuso.
Sus primeros usos corresponden a la
prensa del corazón, asidua a entrevistar a personas de escaso cultivo
intelectual que a falta de vocabulario y léxico potencian sus mensajes con una
exagerada gesticulación -tanta que recuerda a los actores del cine mudo-. Ante
preguntas ininteligibles para ellos acomodan su rostro con los ojos abiertos al
máximo, como mostrando su voluntad en prestar los cinco sentidos para entender
el enunciado. De ahí no pasaban, de abrir los ojos como dos platos soperos
porque ya no daban más de sí.
La referencia más antigua de este
vocablo la he encontrado en Internet en octubre de 2007. Seguro que ya fue
introducida en nuestro léxico un tiempo antes. Ahora nos queda la opción de que
la Asociación de Academias de la Lengua Española le reserve una entrada en su
diccionario junto a otros términos como amigovio,
tunear, papichulo...
sábado, 12 de septiembre de 2015
Refugiantes
Cuando los que huyen de Siria dejen de
acaparar las portadas de los periódicos y las televisiones seguramente sus
graves problemas no se hayan solucionado. Igual sucede con los subsaharianos
que tratan de saltar la valla de Melilla o los que prueban entrar en el Reino
Unido por el túnel del Canal o los tunecinos y libios que flotan por Lampedusa
o...
Los medios de comunicación están
orquestando la información. Dudo ya que sea al servicio de la noticia.
Constantemente ofrecen unas dramáticas imágenes del caos del dolor que
despiertan la reacción más humanitaria entre la sensible ciudadanía que
responde con otro caos, el de las ayudas solidarias. En paralelo más caos, las guerras
internas que destrozan a los países por un lado y la intervención de las potencias,
cada una por sus propios intereses, por el otro.
A todos estos anónimos protagonistas
Juan José Millás prefería llamarles refugiantes.
Refugiado propiamente refiere al que ha encontrado refugio, es decir, que ha
logrado un sitio donde estar a salvo. Pero aquí, lo sabemos, se está muy lejos
de dar con la solución. Ellos siguen huyendo del terror; ellos, por lo tanto,
siguen siendo refugiantes en nuestra conciencia.
jueves, 30 de abril de 2015
Nepal
La reciente tragedia que ha azotado el
Nepal nos invita a hacer pequeñas reflexiones en voz alta para tratar de
colocar a cada uno en su sitio.
Por un lado este remoto país sirve de
ejemplo para aquellos que basan su futuro en la economía del servil turismo.
Desde que la gente del primer mundo pone a prueba su aburrimiento con retos
extremos, ascender al Everest y montes próximos ha significado una fuente de
ingresos que habrá dado de malcomer a muchos, enriquecido a pocos y no ha
revertido en nada en los servicios locales. Se repite la triste historia para
los pobres
En cambio, mejor parado queda el
gobierno español que en doble frente ha respondido enviando las primeras ayudas
para atender a los damnificados y a su vez ha montado un servicio de
repatriación para los turistas españoles facilitándoles el regreso sin
dilaciones. Algo ha funcionado bien.
¿Y los medios de comunicación?
Encantados con la distorsión informativa: la mayor preocupación se centra en
localizar a esos montañeros españoles desaparecidos... porque los diez mil
muertos y millones de damnificados ni ven nuestra televisión ni compran
nuestros periódicos.
Lo mismo que con el tsunami de 2004. Hay cosas que no
cambian.
sábado, 3 de enero de 2015
Perfume
Llegado el momento, da igual que sea
por Navidades, por San Valentín, un cumpleaños o cualquier otro compromiso,
cuando uno se ve obligado a hacer un regalo y no tiene ni idea de cómo
solventar la situación, con frecuencia se echa mano a los perfumes. Para ello
se encargan las propias marcas que constantemente invaden los espacios
publicitarios con surrealistas mensaje asociados a su producto.
De todas formas hay que tener en cuenta
que un perfume es un tema mucho más delicado de lo que aparenta. Se trata de
una cuestión íntima. Cualquier fragancia se combina con el olor personal. El
mismo perfume puede tener resultados opuestos según quien lo lleve.
Pero lo que realmente se sugiere con
ese desprendido gesto puede ser mucho más complejo. Porque cuando se regala un
perfume se deja abierta la interpretación. Por un lado, para quien lo recibe podría ser un
toque de atención a su mal olor. O, si hacemos caso a la publicidad, se regala
para que con ese aroma se desaten todos los instintos sexuales, cual mágico
elixir de amor carnal que hace entrar en celo a todo aquel que se acerque.
Así que mucho cuidado con los perfumes:
o se queda mal o se pretende liberar esa fiera sexual.
viernes, 17 de octubre de 2014
Micrófono
La mayoría de los noticieros de
televisión recurren a viandantes para ilustrar de una manera más próxima al
espectador el alcance de una noticia. Queda muy gracioso ver cómo la
información de economía, justicia o política aparece subrayada por personas
directamente entrevistadas circulando por la calle o comprando en el mercado.
Así encontramos a sufridos ciudadanos lamentándose de las circunstancias
rematando su noble opinión con un no
sabemos a dónde vamos a llegar con esto.
Es la magia del micrófono que
transforma a la gente. Se les puede preguntar por cualquier materia, asunto o
tema que a bote pronto tienen respuesta para todo. Y todo gracias a un
micrófono que les hace olvidar sus complejos, les permite envalentonarse y
lanzar a las ondas la primera ocurrencia que les sale por la boca.
Detrás de esa humilde imagen de
cotidianidad y proximidad que ofrecen se esconden unos intereses mucho peor
intencionados. Al fin y al cabo, cada noticiero selecciona qué imágenes y qué
texto van a ser emitidos, mostrando una sensación de unanimidad popular
tremendamente contagiosa.
Y es que ante un micrófono nadie se
resiste a disfrutar su momento televisivo de gloria.
jueves, 27 de marzo de 2014
Menores
Qué mala impresión causan esos
concursos en los que los menores juegan a ser adultos. Compiten entre ellos
despreciando su infancia para emular a las estrellas consagradas. En muchos
casos, niños de muy corta edad cantan, zapatean, bailan exactamente igual que los
más famosos artistas en una pasmosa imitación, incluidos los gestos más
provocativos, que despierta los elogios de un jurado
En el
fondo no son los pequeños quienes se disputan la victoria, sino sus padres.
Ellos, verdaderos frustrados, son capaces de sacrificar cualquier sentimiento
con tal de poder verse satisfechos. Basta pensar en el número de horas que
obligan a sus hijos para entrenarse, prepararse y alcanzar el nivel al que
llegan para entender lo egoístas que pueden ser.
Los
primeros años de vida de una persona se deben invertir en su desarrollo físico
e intelectual, en su formación humanística y científica, con un sentido abierto
que le dé acceso a las mejores opciones según sus propias características.
Por eso,
qué mala imagen dan esos pequeños jugando a mayores. Y peor, si además, algunos
montan el espectáculo a costa de esas engañosas ilusiones, alentadas por un
público que da soporte a ese mercado, verdadero tráfico de menores.
jueves, 13 de febrero de 2014
Televisión
Con insistencia se levantan voces
protestando contra los contenidos de las series de televisión: la mayoría giran
en torno a la violencia y a la delincuencia. También están las comedias
neocostumbristas que curiosamente se sostienen sobre mentiras, enredos y
malentendidos. En ambos casos siempre aderezados con sexo.
Uno podría reclamar a la televisión que
aprovechase su influencia en el público con un fin más enriquecedor que el de
meramente entretener. Ya que alcanza a todos los hogares, sería el medio ideal
para reforzar las normas de civismo más elementales y de paso recordar al idiotizado
telespectador que tiene una masa pensante y animarle a ejercitar su cerebro. Y
aunque esto suene bien, con resignación sabemos que se trata de una cándida
propuesta sin futuro.
Los rectores de la televisión solo
pretenden beneficios económicos que hagan rentables sus inversiones. Están
aplicando los informes y trabajos de psicología y antropología realizados por
universidades de prestigio por lo que se presenta complicado desviar su línea
de producción. Al fin y al cabo, atrae mucho más el riesgo, lo prohibido o, en
su defecto, el morbo, que los buenos modales, y estamos hablando de un negocio.
No hay elección.
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