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jueves, 17 de diciembre de 2015

Utopías


         Las utopías no existen porque simplemente proponen una versión lineal de una realidad corregida. En el fondo todas las utopías concurren en una proyección de una idea hacia un infinito desenfocado. Propiamente, una utopía ni es un sueño ni un deseo; tan solo una falacia descabellada nacida desde un error de cálculo. El fallo de inicio consiste en entender la buena voluntad como un valor natural de los hombres. Con ello solo se da margen a dos opciones: o un imposible o un fracaso garantizado.

         Llama la atención que grandes filósofos y pensadores hayan caído en la tentación de enunciar sus propias utopías, especialmente aquellas que tenían un contenido social. Da la impresión de que según iban exponiendo sus ideas eran conscientes de su inviabilidad. Por eso las lanzaban al vacío sorprendiéndose al encontrar fanáticos convencidos de poder llevarlas a cabo.

           No puede haber propuesta más absurda que concebir un mundo estructurado sobre un equilibrio económico, un reparto justo y una armonía de pensamientos. Sencillamente porque para ello el ser humano tendría que renunciar a su propia naturaleza. Y esa es de por sí la utopía de las utopías.


viernes, 30 de octubre de 2015

Cenizas



En el ritual de la muerte las cenizas llaman a las cenizas en un canto inevitable, cíclico, eterno. La pureza del fuego condensa en ingrávida materia gris todos los años de una vida, desde su origen hasta su último suspiro, y los volatiza hasta el alma.

Cuando desaparece alguien querido habrá quien crea que le arrancan una parte del corazón. Habrá quien deje de sufrir finalmente. Y entre todos siempre habrá quien se resista a entender el sentido de este último capítulo de la vida.

No importa que mi muerte carezca de razón. El día que me falte el aliento mezclad mis cenizas con el aire y dejad que el viento me lleve por el mundo, que deposite por todos los rincones mis últimos recuerdos para que puedan descansar esparcidos ya sin memoria propia.

viernes, 9 de octubre de 2015

Resucitar


         Nuestra civilización puede presumir de un desarrollo tecnológico impresionante con una proyección en el futuro que sobrepasa constantemente los límites de la imaginación y de la ciencia-ficción. Con todo, cuando se enfrenta a la realidad de la muerte solo puede combatirla prolongando los años de esperanza de vida y aceptarla con resignación filosófica o religiosa, según las creencias del individuo. Sin embargo dentro de la literatura o los textos sagrados sí existe la resurrección o regreso a la vida terrena tras haber pasado por el trance de la muerte.

         Cuando un personaje resucita quebranta la ley de leyes de la naturaleza.  Aunque se encuentren relatos e incluso testimonios relativamente modernos, la razón, totalmente desbordada por la singularidad del hecho, se siente incapaz de asimilarlo porque nunca se ha podido demostrar científicamente.

         Reducida la resurrección a un acto de fe, seguimos teniendo serios problemas para encajarla dentro de un sentido teológico, aceptando por definición una intervención divina. Porque todo resurrecto acaba muriendo una segunda vez, como supuestamente ocurrió con Lázaro, reduciendo el milagro a tan solo una burla momentánea ya que la muerte siempre acaba cobrando su pieza con el rigor acostumbrado.


martes, 6 de octubre de 2015

Soma


Para los felices habitantes del mundo de Aldous Huxley el soma reunía todas las ventajas del cristianismo y del alcohol y ninguno de sus inconvenientes. Ofrecía unas vacaciones de la realidad y volver de las mismas sin siquiera un dolor de cabeza. El soma, la droga perfecta, era el resultado de la investigación durante seis años de dos mil farmacéuticos y bioquímicos al servicio del estado.

El soma en la ficción literaria no tenía más finalidad que apaciguar a sus consumidores. Nuestras drogas reales, no importa que sean legales o ilegales, que sean blandas o duras, activas o placebos, naturales o de diseño, originales o genéricas en cierta medida coinciden con esa idea de apartar a la gente de los asuntos de estado por lo que cualquier debate sobre ellas se plantea de por sí inútil.

Si acaso, Huxley, fantaseando sobre una felicidad dirigida, dejó de lado la terrible tendencia que tiene nuestra sociedad hacia la autodestrucción. Por eso el tráfico de drogas implica poder, corrupción y muchísimo daño en un confuso reparto entre víctimas y culpables. Huxley se equivocaba, no puede existir la droga perfecta.


jueves, 24 de septiembre de 2015

Decimonónicos


        Llevamos varios pontificados en los que los medios oficiales apuntan hacia una renovación de la Iglesia en un esfuerzo para adaptarse a los tiempos actuales, demasiados confusos para una institución regida por septuagenarios con inspiración decimonónica. Irónicamente insisten en que se proyecta el espíritu revolucionario y reivindicativo de Jesucristo.

        Francisco I no se aparta ni un centímetro de esta corriente, por muy novedosos que quieran presentarnos sus comentarios y actuaciones. En cada una de sus intervenciones, al igual que todos sus inmediatos antecesores, sigue haciéndolo con varias décadas de desfase respecto al mundo laico.

        Descartando el principio de justicia social, donde también manifiestan bastante retraso pese a ser consustancial a su mensaje, para una mentalidad decimonónica sí resulta novedoso que se pida respeto para los homosexuales (aunque a su Dios no le gusta lo que hacen), o que los divorciados no sean tratados como excomulgados... pero siguen sin resolver temas profundos como la función secundaria de la mujer en la Iglesia. Para colmo, la primera vez que un prelado es acusado de pedofilia se produce un juicio interruptus por defunción.

Estos aún no han llegado a los años 80.


lunes, 21 de septiembre de 2015

Carpe Diem


Del lema renacentista que invitaba a aprovechar el momento en oposición a la mentalidad medieval hasta la interpretación que se le da en nuestros días hay mucha diferencia. Hoy se pide vivir el instante, sin observaciones, sin miramientos, sin reflexión.

El carpe diem actualizado llama al desenfreno sin atenerse a las consecuencias. Incita a dejarse llevar cegados por el capricho y los antojos negando las consecuencias. No solo hace referencia a las fiestas y diversiones. Por desgracia, también alude a los sentimientos y al amor. Por eso, en vertiginosa superficialidad, las parejas se montan al primer atisbo de atracción y se deshacen ante la mínima contrariedad. Un tributo a esa exigencia de ser permanentemente feliz jugando con todo lo que nos rodea en cada ocasión.

Esa voracidad festiva de todas formas acaba sucumbiendo ante el peso del tiempo, su principal enemigo. Las secuelas pueden hacerse esperar, pero siempre aparecen. Para entonces el recuerdo de épocas pasadas, cuando se vivió alegremente, torna aquella dulzura en acritud y generalmente en lamento por no haber sabido sacar provecho del tiempo debidamente.


viernes, 18 de septiembre de 2015

Apátridas


Si los apátridas uniesen sus voces y clamasen su universalidad con todas sus fuerzas acabarían derribando las fronteras hasta confundirlas con el suelo igual que las trompetas de las gentes de Josué con su estruendo derrumbaron las murallas de Jericó.

Nacemos desnudos y apátridas. Después el pudor nos viste y el miedo nos entrega a una tierra para que bajo el rigor de sus leyes y tradiciones nos absorba a través de sus raíces, nos inmovilice el cuerpo y bloquee el espíritu hasta anular la conciencia de ciudadano universal. Así, una vez integrados en una patria el corazón vibrará al son de un himno y los temores se cobijarán bajo el manto de una bandera tan estrecha y limitada que nos hará desconfiar de los que vivan fuera de ella.

Los apátridas se despojan de esa identidad artificial impuesta para recuperar un alma nómada que les permita sentirse más próximos al resto de los seres humanos, hablen, recen o vivan de maneras muy diferentes. Porque un apátrida entiende de lo que comparte y no de lo que le diferencia.


martes, 15 de septiembre de 2015

Legado


        Cualquiera de nosotros, llegada su hora, dejará alguna reliquia para los que le acompañaron en la vida. Solo ellos sabrán darle el valor que merece cada prenda: un anillo, una medalla, una foto dedicada... Pero frente a todos los objetos que podamos legar, más valiosas y más duraderas están nuestras frases, palabras de las que quien las reciba jamás se deshará.

        Da lo mismo que hayan sido escritas por autores consagrados o pronunciadas por desconocidos anónimos. Siempre se recuerdan dichos de los padres, de profesores, de amigos, de todos aquellos de los que se aprendió para afrontar la vida. Esa es la verdadera herencia que no necesita relicario alguno para guardar porque fue grabada en el alma.

Mientras que cualquier otro bien confirma la fugacidad de la vida y la tristeza de la ausencia, estas sentencias y reflexiones, hermosas enseñanzas recibidas en momentos puntuales con los años desafiando el paso del tiempo resuenan como un eco en la mente y hacen recordar el aroma vivo de los seres queridos o admirados con todo su encanto.

Porque el que transmite saber siempre sobrevive en sus herederos.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Señales


         Hay un tipo de supersticiosos que ven señales por todas partes: un encuentro fortuito, un objeto que se rompe, un reloj que se detiene a una hora determinada... Ven presagios por todos sitios.

         Generalmente, según su interpretación, muchos de esos sucesos anuncian desgracias. Inevitables desgracias. Estos pobres agoreros deben de sufrir algún maleficio, porque el futuro se les revela encriptado y solo son capaces de entenderlo cuando ya todo ha tenido lugar. Entonces caen en la cuenta de lo que el destino les quería adelantar pero para lamento suyo no supieron adivinarlo ni tomar las precauciones debidas.

         Hay otro tipo de señales que no anticipan el futuro sino que reflejan un presente. Más que señales son indicios que llevan asociados unas consecuencias casi implícitas. Son pura lógica. Quizá de tan obvias y palpables por sutiles nadie les hace caso y acaban cumpliendo con su irremisible destino.

         Atentos, pues, a esas señales porque si las tratamos con acierto podemos prevenir frustraciones y desencantos, especialmente cuando hacen referencia a las relaciones entre personas. No es una adivinanza.


viernes, 28 de agosto de 2015

Principitos


         La inocencia de Le Petit Prince consigue que sus preguntas más sencillas desplacen la lógica pragmática de los adultos para reclamar una interpretación más espiritual de la realidad.

         Son los detalles insignificantes los que guardan el secreto de la existencia, los que rebosan el alma y la defienden del materialismo. Tan solo basta pararse y apaciguar las ansias estimuladas por la ambición y la envidia para abrir la mente a otros estados de ánimo mucho más gratificantes, mucho más reconfortantes y mucho más próximos a nosotros mismos.

         Le Petit Prince no es que aporte alguna novedad a la historia del pensamiento, que no. En casi todas las culturas se hace hincapié en el error de priorizar la materia, las posesiones y el poder ante la naturaleza espiritual de las personas. La obra de Antoine De Saint-Exupéry a través de una tierna ficción, ahí su mérito, nos invita a que todos seamos un poco principitos recuperando nuestra cosmovisión más elemental para volver a entender las cosas como en nuestra infancia ya olvidada.

         Y en efecto, el mundo es menos complicado.

         

lunes, 10 de agosto de 2015

Huérfanos


         El descubrimiento del Kepler-452b, un planeta que reúne unas condiciones muy similares a las de la Tierra, prácticamente confirma la existencia de otros lugares con vida en el Universo. Las probabilidades estadísticas de que existan millones de planetas habitables y habitados rozan la certeza de que ya no estamos solos.

         Podemos hacernos miles de preguntas en torno al aspecto, grado de desarrollo e intenciones de nuestros desconocidos convecinos universales y responderlas en función a nuestra imaginación, temores y deseos. Un qué será de nosotros cuando contactemos con ellos.

         También podemos mirar hacia el pasado y reformular el quiénes hemos sido durante todo este tiempo. Porque atravesaremos la misma crisis de pensamiento que provocó Galileo convulsionando la fe de la Iglesia con el heliocentrismo. Aceptado el hecho de que compartimos el Universo con otros seres y otras civilizaciones la humanidad ha dejado de ser el centro de la existencia y, por lo tanto, pensar en un Padre creador y su Hijo redentor no tiene sentido. Algunos se han quedado huérfanos.


martes, 14 de julio de 2015

Esteparios



La inmensidad de la estepa siberiana acentúa el sentimiento de soledad. Una, la del estepario, de las muchas y diferentes soledades que existen. En esta, el individuo toma conciencia de que llega al mundo solo, vive solo y muere solo. La tradición aporta la visión del grupo, la familia o el compañero vital, que en el fondo, para todo estepario no dejan de ser extraños espejismos que deforman la propia soledad.

La soledad esteparia se gesta desde el alma siempre solitaria. Un estepario puede implicarse con la gente que le rodea, puede dedicar su vida a ayudar a los demás e incluso compartir un intenso amor, porque un estepario ni es egocéntrico ni egoísta. Un estepario no está reñido con la existencia ni tampoco con el resto de los humanos; simplemente un estepario reconoce su individualidad totalmente aislada.

Para un estepario su soledad tan solo es una parte de su naturaleza. Ella le da las fuerzas para seguir viviendo, la libertad para moverse y la máxima responsabilidad para responder por sí mismo. Es lo único que hace falta para sobrevivir en la inmensidad de la estepa siberiana.


viernes, 26 de junio de 2015

Existir


         La existencia viene como consecuencia del pensamiento. Hay una relación muy estrecha, tan íntima que supera el simple hecho de vivir. Porque vivir lo hace cualquier ser vivo, desde una esponja de mar hasta el simio con la inteligencia más desarrollada. Existir, solo existe quien piensa.

         La humanidad con sus constantes avances tecnológicos y científicos explica o trata de explicar las leyes que rigen su entorno. Cada vez estamos más cerca de resolver el enigma de la vida. Con todo, entender nuestra propia existencia parece que se escape de toda ciencia o disciplina humana. Acumulamos razonamientos y fijamos axiomas. Aun así, ninguno se ve con el atino suficiente para responder al pienso, por lo tanto existo de Descartes.

         Y sin ánimo de hacerlo, solo podemos puntualizar que el referente exclusivo que nos permite medir la existencia es el tiempo. No la magnitud física, sino la percepción del transcurso de las horas, los días y los años. Los humanos somos el único ser viviente que en su código de comunicación incluye la información temporal, necesaria para poder distinguir vivir de existir. Algo que, por supuesto, no a todos interesa.


sábado, 20 de junio de 2015

Decálogos


         Inspirados en Los Diez Mandamientos del monte Sinaí, han surgido por todas partes acomodando cualidades, consejos, normas... bien ciñéndose al número diez para quedar incompletos, o bien forzando la imaginación hasta lograr cubrir esa decena de principios que por definición encierra un decálogo.

         Se mire como se mire un decálogo es un absurdo modelo en torno a la supuesta perfección del número diez. Aceptamos que nuestras cuentas se ordenan mejor con el sistema decimal; eso no implica que nuestros ideales se reduzcan a diez, ni se rijan por diez. A la primera lectura ya incitan a la sospecha todos esos decálogos que circulan en manuales, en presentaciones, resúmenes... o falta o sobra, pero diez, seguro que no son diez los puntos que debemos tener en cuenta.

         Así pues, casi todos los decálogos apuntan redundancias y muestran carencias, como las Tablas de la Ley de Moisés. En ellas los dos últimos mandamientos son complementos de los anteriores y, sin embargo, se omiten otros preceptos tan importantes como no acapararás más riquezas que las que necesites, o no te aprovecharás de las desgracias ajenas. Que una cosa es la ley, otra la ética y otra muy diferente el número diez.


domingo, 3 de mayo de 2015

Eternidad


         Un curioso estudio de cierta universidad norteamericana concluía que si el ser humano no se viese afectado por enfermedades ni envejeciese tendría una vida media de unos dos mil años de duración, tiempo calculado en función a la probabilidad de accidentes mortales que un individuo pueda sufrir.

         Con total seguridad, si pudiese, a la mayoría de la gente le gustaría disfrutar de esos 1920 años más que se pierden por culpa de la naturaleza. La duda está en si valdrían la pena ser vividos. Basta con pensar que nuestros órganos no van a manifestar desgaste alguno, que no habrá ni epidemias ni males que nos hagan conocer el dolor... realmente es tentador.

         En ese supuesto, anclados en una edad indefinidamente intermedia, trabajo, ocio y relaciones humanas ocuparían toda nuestra actividad en una eterna noria de situaciones monótonas y repetidas hasta la desesperación. John Boorman trata la inmortalidad en su película Zardof donde una sociedad elitista está regida por una máquina que castiga a quien se suicida harto de su eternidad devolviéndole a la vida.

         Y es que la cuestión no es no morir, sino saber vivir en condiciones. Y para eso no hace falta ser eternos.      


domingo, 22 de marzo de 2015

Politeístas


         Despierta cierta incredulidad el reconstruccionismo pagano que recupera abiertamente el culto a Júpiter y su elenco de deidades. Aun así comparten, por estrafalarios que parezcan, los mismos argumentos con que se rebate a los monoteístas. ¿Al fin y al cabo si se acepta la existencia de un dios, por qué necesariamente ha de ser un hecho único e irrepetible?

         Todas las culturas politeístas establecen un complicado sistema de dioses  y semidioses que casi nunca tiene una explicación definitiva. Frivolizando, podríamos afirmar que tienen dioses para todo: fecundidad, guerra, salud... dioses que se reparten todos los ámbitos sociales y, si llega el caso, discuten y rivalizan entre sí como reflejo del inestable comportamiento humano.

         El monoteísmo cristiano no se escapa de una práctica politeísta encubierta. Su jerarquía divina, además de presentar el misterio de un Dios único y Trino, se refuerza con personajes que interceden como lo son la Virgen -en infinidad de versiones- y todos los santos. La devoción aumenta según los milagros concedidos en divina competencia. Eso sin olvidar el lado oscuro donde reina Satanás y su perversa corte.

Todos estos dioses, cristianos y paganos, tienen en común su antropomorfismo. ¿Qué hay de extraño con volver al origen?


lunes, 12 de enero de 2015

Conspiraciones


         Quizá por debajo del Gran Arquitecto del Universo se haya desarrollado otro ente con suficiente capacidad y poder como para dirigir el destino de la humanidad. Son muchas las casualidades y demasiadas las sospechas como para descartar de sopetón la teoría de la conspiración universal.

         Todo lo que sucede debe tener una explicación. La Historia se sumerge y bucea entre millones de documentos para poder ordenar y justificar los hechos más trascendentes. Pese al esfuerzo unido de todos los historiadores habidos desde la antigüedad, la humanidad sigue entendiendo que se le escapan demasiados detalles para completar este cuadro. Por eso es fácil caer en la tentación de unir y encadenar los acontecimientos marcando una única dirección, diseñada y establecida por un anónimo ser.

         El ejercicio se presta a ser un juego, hasta descubrir a ese sumo director de la humanidad. Pero no, no aparecerá porque los partidarios de la teoría conspirativa rastrean entre estados imperialistas, poderosas multinacionales e instituciones secretas. Y no, no lo encontrarán porque olvidan la naturaleza del ser humano.

         Y es que las verdaderas fuerzas que han diseñado la historia son tan profundas e incontrolables como la ambición, la avaricia, las ansias de poder... todas ellas grabadas en nuestro ADN, el máximo conspirador genético de los organismos.


miércoles, 31 de diciembre de 2014

Sinergia


         Durante los Juegos Olímpicos de Montreal una de las más grandes sorpresas tuvo lugar en la final de natación de 4x100 metros libres femeninos. El equipo de la Alemania Democrática, que contaba con los mejores registros, acabó siendo superado por las norteamericanas, pese a que, una por una, todas tenían peores marcas que las alemanas.

         El mundo del deporte por equipos no para de darnos ejemplos parecidos en su grado más elemental y directo en plena competición. Matemáticamente no tiene explicación, porque gracias a esta complicidad un colectivo de personas puede llegar a rendir en conjunto mucho más que la suma de sus rendimientos por separado. El visionario Richard Buckminster le dio el nombre de sinergia.

         Todo se basa en un sistema de apoyo mutuo, donde la influencia de uno estimula y acrecienta la actuación del otro en constante superación. La sinergia nace de la unión de fuerzas, del sacrificio del individuo en beneficio del grupo y la identificación en un proyecto común preciso. Son las claves del éxito.

         La sinergia también puede desarrollarse en el mundo laboral. Una observación: cuando en un trabajo cada uno se limita a cumplir con el papel asignado se da el primer paso hacia el fracaso. 


jueves, 25 de diciembre de 2014

Silencio


         El silencio, al igual que la nada, fue creado por el ser humano. Son conceptos que no responden a la realidad. Tampoco la paz o la felicidad existen, sin embargo, en ocasiones pretendemos haberlas alcanzado. Con el silencio ocurre lo mismo. A veces creemos escucharlo.

         Un abismo de sonidos conforma el silencio. Empieza desde el mismo momento en que la persona se aísla de su soledad y prescinde de su entorno en un instante en que el oído recibe en única percepción un estímulo de absoluta armonía.

         Es el silencio, pues, por paradójico que nos parezca, toda una sinfonía acústica, donde cada nota de la naturaleza se corresponde con las demás extendiéndose y cubriendo por completo una dimensión, la del sonido. No deja espacio ni al antes ni al después, ni, por descontado a la pausa. Es el silencio la melodía más apretada, tupida y densa de ruidos que se pueda componer.

         Y si durante un efímero segundo creemos que hemos escuchado el silencio, entonces, también habremos tocado la paz y habremos saboreado la felicidad.


lunes, 22 de diciembre de 2014

Navidad


         Hablar sobre la Navidad requiere un enorme esfuerzo si uno pretende evitar tópicos. El Paz y amor para los hombres de buena voluntad se enfrenta en desproporcionada desventaja contra el consumismo disparado y disparatado. Y sustentando ese espíritu navideño, cómo no, la familia unida al menos una vez al año. Pero detrás de esa imperturbable imagen navideña de calor familiar, paz y armonía se esconden múltiples mensajes encriptados y distorsionados.

         Dejemos a un lado la asimilación que el cristianismo aplicó sobre la pagana fiesta del nacimiento del Deus Sol Invictus. Aquello fue una sustitución de símbolos religiosos, reconvertidos desde el seno del poder de Roma, para discernir una nueva clase sacerdotal que apoyaba al triunfante Constantino de la que había respaldado al derrotado Majencio.

         Hoy los que huyen de estas fiestas son los derrotados por Navidad. Los califican de misántropos, amargados o solitarios. Pero tan solo es gente que no se somete a esa dulce vorágine festiva y se escapa de una estrategia impuesta desde los medios oficiales.

Respetemos, pues, a quienes viven al margen de esta feria. No es cuestión de ir en contra de la Navidad, sino que se trata de reclamar algo tan sencillo como el derecho a sentir y comportarse libremente, sin imperativos sociales.