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martes, 21 de julio de 2026

Mundial 2026: España, esfuerzo y honestidad

 

En Madrid se concentraron cerca de dos millones de personas para recibir a su selección de fútbol tras la obtención del Campeonato del Mundo de manera brillante y merecida. Hay pseudointelectuales, condicionados por un trasnochado eurocomunismo, que desprecia el fútbol, viendo indignados este tipo de manifestaciones colectivas, señalando que es producto de la manipulación de la gente que, aborregada, cae en la vieja trampa del pan y circo.

Con ello confirman su elitista e intolerante ignorancia. No aceptan que el fútbol es el deporte más integrador, totalmente de equipo, donde hace falta reunir y coordinar una serie de jugadores organizados eficazmente en sus respectivas funciones mucho más que el idolatrado virtuoso del balón. Da igual que sean altos y fuertes que bajos, delgados o chaparros… todos los jugadores aportan según sus propias condiciones, todos participan de un esfuerzo colectivo. Por eso los equipos de fútbol, clubes o nacionales, alcanzan ese grado de identificación popular, desde las categorías más humildes hasta las entidades futbolísticas más poderosas del mundo del deporte. Los que lo rechazan, en su animadversión futbolera, son capaces de proponer alternativas como el tenis, el golf… pasatiempos exclusivos de sociedades más desarrolladas económicamente. Habría que preguntarles si alguna vez han visto a algún caboverdiano en tenis o en golf alegrar tanto a sus conciudadanos como su selección de fútbol en el pasado mundial.

No. El fútbol no es el circo que estos pseudointelectuales denuncian. El fútbol es el deporte que más se practica por su propia esencia, tan abierta que vale igual para todos los países del mundo. Y por esa dimensión social que alcanza, no está libre de que exista gente -también los políticos se apuntan- que aproveche para vender un espectáculo que, por cierto, da lugar a un movimiento económico que, con los impuestos derivados, cubre muchos más recursos sociales e, incluso, subvenciona publicaciones que detestan el fútbol.

Detrás de todo ese odio al fútbol, en el fondo, hay un remordimiento: se dan cuenta de que la gran mayoría de la gente prefiere apoyar y celebrar desinteresadamente -no obtiene más beneficio que una pequeña dosis de alegría- los éxitos de sus jugadores por su esfuerzo y honestidad, que a las convocatorias de los políticos, capaces de generar desconfianza, radicalismo y pesimismo con tal de permanecer en el poder.

domingo, 20 de marzo de 2022

EL SAHARA OCCIDENTAL

                 Supongo que cada vez hay menos gente en España que le preocupe la situación del Sahara Occidental. Las generaciones millennials, tiktokers y los influidos por los influencers no sabrían ni ubicarlo en el mapa de África. Sin embargo el Sahara Occidental es en gran parte nuestra responsabilidad. Quizá sea un mea culpa histórico que la democracia española nunca supo afrontar y disimuló con un postureo de tímida reivindicación de los derechos humanos y la autodeterminación de los pueblos. Es decir, lo que se le negó en su hora y se le niega ahora al pueblo saharaui.

                 Nuestro presidente ha tirado toda esa hipocresía democrática por la borda. Estoy convencido de que a él le ha obligado la geopolítica del momento, porque hasta ayer mantenía la línea de apoyar la resolución 690 de la ONU. Ya no; se ha vuelto realista aceptando la invasión marroquí de un territorio que nunca le perteneció, porque es la solución más viable. ¡A saber cuál ha sido el verdadero motivo que le ha forzado este giro histórico!

                 Recuerdo cuando visité la embajada clandestina en Madrid del Frente Polisario hace ya más de 50 años –sí, ya tengo cierta edad-. Aún era territorio bajo la soberanía española y el pueblo saharaui estaba trabajando para conseguir un referéndum tutelado por la ONU. Pero lo vendieron a Marruecos a las espaldas de un dictador agonizante. Lo hizo gente que luego se camufló entre los partidos políticos de la Transición. Todo el mundo lo sabía, pero nadie lo denunciaba… España escurría el bulto de su traición resguardándose bajo la resolución 690 de la ONU y así lo han ido aceptando todos los partidos políticos, también los actuales, desde VOX hasta Podemos, que nadie se engañe.

                 En la práctica esta decisión del Sr. Sánchez es una reventa del Sahara a Marruecos, equiparable a la que se hizo en 1975. Supongo que el Sr. Sánchez habrá evaluado el coste político de esta decisión… y también el económico, porque el coste moral, el que de verdad diferencia a unos y a otros, ese, siempre le ha importado un comino.

lunes, 7 de marzo de 2022

AYUDAS

    Cuando los tiempos difíciles superan incluso la peor de las previsiones las ayudas, aunque se limiten a intenciones, son todas bienvenidas. Hoy Ucrania es la necesitada y el gesto solidario de muchos españoles ennoblece a nuestra sociedad. Sin embargo este esfuerzo por querer asistir a una población mayoritariamente indefensa tiene su principal problema en su mejor virtud.

    Ha sido una reacción espontánea, directa. Por prensa y televisión estamos viendo a gente que se ha subido en su coche y ha marchado hasta Polonia para atender a esos refugiados y ofrecerles cobijo aquí en España. Gente que incluso cede su propia casa para que se puedan reponer del horror bajo un techo… Loable y admirable todo… pero en medio de una improvisación y una descoordinación que la diluye en actos individuales, en pequeñas hazañas que por desgracia no tienen la repercusión deseada: atender al necesitado.

    Ni siquiera las ONG que están actuando se coordinan entre sí. Y es necesario establecer una coordinación única que dirija y marque las acciones de tal manera que el esfuerzo desinteresado de todas estas buenas personas tenga mejor provecho y beneficie a cuantos más refugiados, mejor. Hace falta un grupo especializado para intervenir en estas situaciones para no dejarlo en la buena voluntad e iniciativa individual que por inexperta en más de una ocasión llega a ser perjudicial.

    Lo cierto es que desde aquí, mientras nuestros responsables debatan sobre sí o no intervenir con armamentos, habrá que hacer algo, aunque sea ir a por esas pobres gentes y llevarles una manta y una taza de caldo… que están sufriendo de verdad.

domingo, 27 de febrero de 2022

UCRANIA

 

          ¡Qué difícil se me hace concebir que haya gente que busque la guerra para resolver sus diferencias!... La guerra o la violencia, que igual da. Pero por muy estrecha que tenga mi mente, hay que aceptar que existe ese tipo de personas que la llevan a cabo. Y lo peor es que hacen daño, mucho daño. Ucrania es una página más de esta historia que mata. Repito, duele la guerra y mucho más cuando es una idea inaceptable, inconcebible para la gran mayoría de los seres humanos. Lo peor no es solo el dolor, que es puro sentimiento. Lo peor es que además los hay que creen que sacarán beneficio de esa guerra, que invirtiendo en ella saldrán ganando. Y no, en la guerra perdemos todos… TODOS. Incluidos los que piensan que la van a ganar.

          El presidente de Rusia -prefiero no nombrarlo- está imponiendo la superioridad técnica de su aparato bélico sobre Ucrania. No es ninguna gesta, es puro cálculo elemental. Y olvida una premisa: el triunfo militar es pasajero… tan circunstancial como efímero. Porque luego viene el desgaste, el mismo que echó a los norteamericanos de Afganistán. Una resistencia afgana, no lo olvidemos, alimentada por armamento ruso.

          Ahora las tornas se cambian. Es evidente que la OTAN tratará de evitar el conflicto directo. Le sale más rentable ver cómo Rusia aumenta su descrédito en el mundo mostrando los muertos y los destrozos en Ucrania. La OTAN no querrá intervenir, preferirá armar una resistencia en Ucrania para provocar el desgaste y la desmoralización en los rusos. Cada día que se prolongue el conflicto es un triunfo para la OTAN. Porque a la OTAN tampoco le importa ni el dolor ni el daño de la gente.

 

lunes, 31 de mayo de 2021

¿AstraZeneca, Pfeizer o ninguna de las dos?


Día 547º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático y sin vacunar. Apurando plazos y después de manejar tres opciones –AstraZeneca, Pfeizer o ninguna de las dos- y tras haber realizado un seguimiento científico –con lagunas metodológicas muy graves- a través del Instituto de Salud Calos III la decisión oficial que ha tomado el Gobierno es, como mínimo, digna de admiración: se vacunará con Pfeizer, aunque el paciente puede solicitar AstraZeneca… además de tener la opción, en el caso de renuncia a seguir con las pautas, de no recibir una segunda dosis. Dicho esto con otras palabras: ahora es el paciente el que tiene que decidir si repite con AstraZeneca, o elige Pfeizer o interrumpe su proceso de vacunación. Es decir, la misma pregunta que se hacía el Gobierno si bien ahora traspasada sobre el individuo a través de las solventes y eficaces Comunidades Autónomas. ¿Para esto tanto tiempo?

 La incompetencia del Ministerio de Salud y los distintos responsables de todas, absolutamente todas, autoridades sanitarias autonómicas queda en máxima evidencia. En la práctica han demostrado su falta de rigor ante una sociedad con la que se comprometieron. Son solo burócratas que modifican y adaptan presupuestos económicos según soplen los vientos y tendencias sociales, que en política ante los ciudadanos presentan como optimizaciones o adaptaciones de los presupuestos generales y que nosotros sufrimos como recortes en Sanidad.

 Solo hay una posible explicación para entender por qué apoya el Gobierno que sea cada uno con su propia decisión -firmada- quien solucione el problema de la segunda dosis para los que recibieron la primera de AstraZeneca: el miedo al escándalo público. Un miedo a un escándalo que hoy sienten lejos porque cuentan con unos medios de comunicación colaboracionistas, capaces incluso de ocultar la información sobre las muertes causadas por la vacuna anglo sueca. Porque la salud de los ciudadanos, nuestra salud, está claro que no importa tanto al Ministerio de Salud.

viernes, 30 de abril de 2021

Pastoreo

 

El origen del pastoreo se remonta al neolítico. El primitivo cazador vio que acompañando rebaños en su búsqueda de nuevos pastos se garantizaba una serie de beneficios (alimento, pieles…) reduciendo su esfuerzo notablemente. El paso siguiente fue la domesticación de esos animales que se sometieron con relativa facilidad: con ello el hombre, que pasó de cazador a pastor, se responsabilizaba de encontrar mejores pastos y abrevaderos a cambio de unas concesiones.

 Para el rebaño era una situación altamente beneficiosa: ya no tenía que temer los ataques de los depredadores porque el pastor se encargaba de protegerlos; ya no dependía del las rutas establecidas para buscar el alimento porque el pastor era capaz de encontrar nuevos recursos; ya no tenía que refugiarse improvisadamente de las inclemencias del tiempo porque el pastor le resguardaba en su establo, incluso ya no temía a las enfermedades porque el pastor buscaría su cura… y como es lógico, a cambio de protección, alimento, refugio y salud el pastor se cobraba su pequeño precio: la producción de leche, su lana y, lo más doloroso, de vez en cuando el sacrificio de algún miembro del rebaño.

 Ya no estamos en el neolítico, sin embargo la idea de rebaño dirigido por pastores sigue vigente. Para el colectivo sigue siendo más ventajoso sentirse protegido. Por eso se rinde a las exigencias de su pastor, que incluye, entre otras, una resignada aceptación de la pérdida de algunos individuos. Porque el pastor ha sabido grabar en la mente de su rebaño que es mucho mayor el beneficio que el riesgo.

lunes, 19 de abril de 2021

El coro del silencio

Día 506º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático y sin vacunar. En lo que llevamos de mes me hago dos preguntas: ¿cuánta gente se está negando a recibir la AstraZeneca? Y ¿Cómo están evolucionando los vacunados con ese producto?

Lo mínimo que podemos pedir a la prensa es que informe y que lo haga con veracidad. Manipular una noticia o evitar difundirla supone dar la espalda a ese sacro compromiso que contrajo con la sociedad. Porque por encima de todo su obligación es informar y exigir transparencia a los responsables de los hechos. Pero henos aquí que nuestra prensa ha decidido en pleno alinearse con el poder establecido y se ha decantado por una sumisión colaboracionista que recuerda aquella que sostenía a la dictadura.

Así tenemos una campaña coral que presiona sobre los ciudadanos para que transijan y se vacunen con ese experimento fallido que es AstraZeneca. Desde que se retomó la vacunación generalizada las noticias ofrecen imágenes de gente feliz que sale con el deber cumplido en beneficio de todos pues ha superado sus miedos y ha seguido los consejos de esos expertos que cínicamente minimizan los riesgos -o sea, muertes- ante el provecho general.

Volviendo a las dos cuestiones iniciales, la consejera de salud de la Comunidad Valenciana ha tenido la desfachatez de decir que todavía es temprano -y ha pasado más de un mes- para valorar el porcentaje de rechazo entre la gente, dejando de lado que han sido las propias autoridades españolas, todas a la vez, las que restringieron la franja de edad -¿es que no es buena para todo el mundo?- e interrumpieron -sin haber dado todavía ninguna solución a los cientos de miles que recibieron solo la primera dosis- el proceso de vacunación por dos veces -¿por miedo? ¿Por precaución? ¿Por desconfianza en AstraZeneca?  ¿O porque sí tiene informes que así lo prescriben?-. A su vez, en España ha habido ya cinco fallecidos -más de cuarenta en Europa- y numerosos hospitalizados, todos reducidos en prensa a reseñas escuetas donde un se está investigando esa posible relación... parece suficiente para ese coro de colaboracionista.

Finalmente, para enredar la situación quieren utilizar a favor de AstraZeneca los seis casos de trombosis -ningún fallecido- de Janssen, cuando lo que están consiguiendo es que la desconfianza general se amplíe a la vacuna de Johnson & Johnson.

Todavía estoy esperando que alguien desde un medio rompa este coro del silencio y con fuerza diga claramente que la mayoría de la gente sí quiere vacunarse… con garantías. Señores del Gobierno y autoridades sanitarias, esfuércense en conseguir las dosis de las vacunas que sí están funcionando porque sí hay más opciones de las que -¿intencionadamente?- nos están proponiendo a la fuerza.

sábado, 3 de abril de 2021

¡Es mi cuerpo, yo decido!

 Día 481º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático y sin vacunar. En estos diez días transcurridos desde mi regreso las preguntas que hacía al aire respecto a AstraZeneca se han ido reformando a partir de las noticias recogidas en prensa.

Una de las novedades más significativas es el cambio de nombre. Ya no será AstraZeneca sino que pasará a llamarse Vaxzevria. Así, de un plumazo, responden a la opacidad informativa que se denunciaba. Lo malo para el laboratorio es que surge otra nueva pregunta: ¿Cambio de nombre… para ocultar lo que ya empezó mal? Pintar un casa sin arreglar las tuberías con desperfectos es el recurso de las inmobiliarias que estafan a sus clientes. Esta jugada es puro cinismo.

A esto he de añadir que hace dos días recibí un mensaje de mis autoridades sanitarias que me emplazan para ser vacunado con AstraZeneca el próximo 6 de este mes. ¡Qué manera de jugar con la salud de la gente! En estos diez últimos días Reino Unido ha reconocido treinta casos de trombosis, en Francia hay otros cinco de los que han fallecido dos y Holanda, tras la muerte de una persona por trombosis han vuelto a modificar el rango de edad de administración de esta vacuna… Aquí cierran los ojos ¡y me envían un aviso para que participe en esta lotería de la vida!

La EMA sigue sin querer relacionar estos casos mortales con la AstraZeneca/Vaxzevria aunque la UE ya ha dejado caer que para el segundo semestre de este año se dejará de administrar. Sospecho que hay un pacto encubierto para dar salida a las existencias ya fabricadas. De ahí que en mi ciudad, donde no se ha vacunado todavía a la gente entre 70 y 80 años, saltándose ese rango, están convocando de manera acelerada a los nacidos en 1956 y 1957, aumentando la presión social para que la gente acuda a vacunarse.

Con la excusa de que no hay más existencias, las autoridades españolas, además de protegerse con la coartada que la EMA les facilita, niegan la opción de elegir el tipo de vacuna. Se olvidan de un principio elemental al que desde aquí apelo: ¡Es mi cuerpo, yo decido!

miércoles, 24 de marzo de 2021

AstraZeneca

 

Día 471º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático y sin vacunar. Desde el último texto publicado en este blog hasta hoy han pasado suficientes acontecimientos como para haber roto este descanso con justificación. He controlado mi impulso comunicativo porque de una manera u otra había quien expresaba unas ideas próximas a mis planteamientos y no era cuestión de reiterarse.

Con el tema de la vacunación con AstraZeneca estoy echando en falta esa voz decidida que explique mejor la situación y no se esconda detrás de interesados informes de la farmacéutica, gobiernos implicados y la falsa neutralidad de la OMS y ahora la EMA.

Los datos están al alcance de todos: AstraZeneca está relacionada con la muerte de muchas personas en el mundo. Es cuestión de tiempo para que nos llegue una información oficial fidedigna. Lo malo es que se hará pública dentro de unos años, cuando todo esta polémica solo tenga repercusión en los juzgados que fijarán una indemnización a las víctimas. Como sucedió con los hemofílicos infectados de VIH entre 1981 y 1995 en uno de los mayores escándalos de connivencia entre farmacéuticas y gobiernos. Solo en España se calcula que hubo 1800 infectados a los que la multinacional Baxter trató de silenciar con una indemnización de 24 millones de euros para que no llevasen su caso a los juzgados.

Con la vacuna de AstraZeneca se están repitiendo las mismas fases y, por desgracia, los mismos argumentos. A los que añadimos detalles que solo muestran ocultación de información.

Uno se pregunta por qué esos cambios tan improvisados en los grupos de edad para aplicar la vacuna; por qué, si es tan segura, todos los gobiernos suspendieron su campaña y en menos de una semana programaron su reactivación; por qué se exige al receptor de la vacuna que firme un cuestionario donde declara ser consciente de los riesgos que corre y asume al vacunarse; por qué se niega con vehemencia las evidencias que relacionan las muertes por trombosis con la recepción de la vacuna… Y lo que es peor… uno se pregunta por qué desde la máxima autoridad de Sanidad se presiona, especialmente al colectivo de profesores, afirmando que quien no acepte AstraZeneca no será vacunado por el momento.

Son demasiadas preguntas. No me gustaría que me las respondiesen dentro de quince o veinte años tratando de silenciar a mis familiares con una indemnización.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Si solo fuese un partido de fútbol


Había una vez un poblado donde se vivía el fútbol con especial pasión. En cada partido del equipo local la gente se implicaba de tal manera que una victoria se celebraba con fiesta para todos y la derrota, por contra, se sentía como un funeral.

Llegó el día que tocó jugar el encuentro más importante del campeonato. Un choque decisivo, tanto que la gente se lo tomó como el ser o no ser. Lógicamente el estadio se llenó a rebosar, despertando el interés de todos los medios de comunicación tanto locales como foráneos. Era el partido del siglo.

Ya en juego, dado lo igualado que estaban los dos equipos y que el marcador no acababa de inclinarse en uno u otro sentido la tensión se fue apoderando de las gradas. Llegó el momento en que todas las decisiones arbitrales eran protestadas por el impaciente público que quería que su equipo ganase como fuese pero que ganase.

Y llegó la jugada conflictiva. El delantero centro resbaló y cayó en el área visitante. La gente se levantó de sus asientos reclamando penalti porque el árbitro había dejado que siguiese el juego. El presidente del club viendo que no se concedía la pena máxima incitó desde la megafonía a la gente para que saltase al campo y presionase al árbitro. En pocos minutos sobre le césped había una multitud de seguidores, eso sí, con alegría y en tono festivo, interrumpido el partido. La directiva seguía lanzando consignas por los altavoces: este penalti se va a lanzar sí o sí.

Entonces el árbitro prefirió refugiarse en los vestuarios, pero uno de los jueces de línea no tuvo inconveniente en retomar el mando y ordenar que el penalti fuese lanzado. Como era de esperar el equipo contrario no colaboró y sin portero el lanzamiento fue un mero trámite. El equipo local se había proclamado campeón unilateralmente ante la algarabía de casi todos los asistentes a tal espectáculo.

Claro está que la historia no acabó ahí. Tras esos gravísimos incidentes la Federación de Fútbol aplicó el reglamento: clausurar el estadio para toda la temporada por alteración del orden público con el agravante de haber interrumpido el desarrollo del partido incidiendo en el resultado; suspender a perpetuidad a los miembros de la directiva por alentar a la masa para que invadiese el terreno con el ánimo de adulterar la evolución del juego e imponer una multa cuantiosa al juez de línea por colaborar directamente con todos los altercados pese a que se estaba atentando directamente contra el reglamento.

Mientras los medios de comunicación comentaban tanto los hechos como la proporcionalidad de la sanción, la Prensa local no salía de su sorpresa por la falta de sensibilidad con que la Federación había tratado al equipo. En esencia no importaba que hubiese sido o no penalti, lo grave era que esa Federación había sido capaz de anteponer el reglamento a los sentimientos de miles de aficionados que se identificaban con unos colores y unos ideales deportivos. En definitiva, denunciaban una falta de respeto y un atropello de los derechos no solo de los del club sino de todas las personas que lo componen y que con esa postura federativa tan autoritaria no habría ninguna posibilidad de diálogo.

Y ninguno de los habitantes de aquella población quiso entender que ni los reglamentos ni las leyes pueden saltarse por mucho sentir general que uno comparta.

lunes, 19 de junio de 2017

Un ejemplo de neolengua

Hoy me han pasado la Guía breve no sexista del lenguaje en el ámbito sanitario. No voy a comentar el grado de estupidez que alcanza tanto por el desconocimiento del idioma -tiene una redacción torpe e imprecisa- como lo retorcido de sus propuestas para solucionar aquellos conflictos sexista que su obsesionada mente aprecia en el lenguaje.
 
Por encima de esta guía hay un intento deliberado de utilizar el lenguaje como un arma política y acentuar el control ideológico sobre la gente, en este caso del personal dedicado a la sanidad. Y se hace de la manera más descarada y dictatorial, registrando el contenido de informes, normas y todo tipo de protocolos que necesite un mínimo de redacción. Con otras palabras, esta guía es un arma capaz de controlar el día a día de todas estas personas y catalogarlas según el grado de aceptación y uso.

Además de Sanidad también tienen guías Educación, Justicia... En efecto, es un claro ejemplo de neolengua de Orwell: por la palabra al pensamiento.

Este uso pretendidamente no sexista del lenguaje es practicado con cansina insistencia en la política por los partidos que se autoabanderan con el progresismo de la izquierda. De todas formas la derecha política lo tiene muy fácil para neutralizar estas propuestas... simplemente con compartirlas. Si escuchásemos al Sr. Rajoy dirigirse a todos y todas los y las españoles y españolas... incluso parecería más de centro y aunque también parecería más estúpido, todo hay que reconocerlo.
 
Pero bromas al margen. Esto es más serio de lo que se puede uno imaginar. Porque no es una propuesta... es una norma que se ha de cumplir allá donde la administración está en manos de estos partidos. Partidos en los que detrás de su etiquetado de izquierda subyace un fascismo peligrosísimo.
 
Menos mal que en España la mayoría de la gente no lee, para bien o para mal.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Finlandia


         Revisando el sistema de estudios que rige en Finlandia llegamos a la conclusión de que aquí hay algo escondido. Desde 2003 el sistema educativo finlandés encabeza el informe PISA recibiendo elogios y postulándose como ejemplo para otros países. La clave de la interpretación de las cifras está en parámetros de referencia centrados exclusivamente en la Primaria y su profesorado sin tener en cuenta otros aspectos relevantes.

         En el país nórdico la escolarización empieza a los 6 años y acabada la etapa obligatoria, pese a que su sistema presume de los mejores profesionales y de una baja tasa de abandono escolar, solamente el 20 por cien de los graduados en Bachillerato acceden a la universidad. Ya dentro del ámbito universitario, salvo la Universidad de Helsinki, 35000 estudiantes, que está muy bien valorada, las demás fondean entre la mediocridad general.

         Con estos datos, se hace sospechoso que constantemente se cite el sistema finlandés como modelo, pues de ser aplicado en España supondría desatender a unos dos millones de estudiantes, entre niños y adolescentes, además de la centralización absoluta de los estudios universitarios de élite en una única universidad.


lunes, 14 de diciembre de 2015

Grano


         La Vía Láctea y Andrómeda, la dos galaxias más grandes del Grupo Local, se encontrarán según algunos cálculos aproximadamente dentro de tres mil millones de años, teniendo en cuenta que su distancia se reduce alrededor de los 300 Km/segundo. Entonces empezará la fusión entre ambas, un proceso más o menos rápido con una duración de casi dos mil millones de años. Hay científicos que ya han adelantado el aspecto que pueda tener Lactómeda, la supergalaxia resultante.

         También nuestro Sistema Solar se desplaza dentro del Universo a una velocidad de 20 Km/segundo en dirección hacia la constelación de Hércules, cuya estrella más cercana dista 27,4 años luz de la Tierra. A ese paso alcanzará su destino en más de 43 millones de años. Con esta perspectiva, el final de la Vía Láctea resulta intrascendente para nosotros.

         Con esta visión tan caótica del Cosmos el futuro de la Tierra, ese grano de arena flotando en el espacio infinito, queda por debajo de la insignificancia. Son cifras que se escapan de nuestro control,  a diferencia de esos dos grados que los gobiernos del mundo se han puesto como objetivo para evitar un apocalíptico calentamiento del planeta. Que no se quede en una declaración de intenciones, al menos para que el Granito prolongue su vida un millón de años.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

Cultura


         Bajo la carpa de la cultura se esconden tantas acepciones que confunden de igual modo al que la pronuncia como a quien la escucha. Hoy la cultura encarna un tabú, o mejor dicho, un mito que se escapa de nuestro sistema de valores, llena la boca de los parlanchines y se percibe vacía por el frecuente abuso al que se somete.

         Insistamos en que al referirnos a la cultura, así, en término amplio y despersonalizado damos cuenta de un conjunto de modos de vida y costumbres, gustos, conocimientos y desarrollo tecnológico de un colectivo atendiendo a su época o civilización. Por eso hoy hablamos de cultura occidental, que por su desarrollo y extensión incluye la mayor parte del planeta. Hasta las lenguas más distantes acaban compartiendo un espacio común que conforma la globalización de los idiomas, descartándose a sí mismos como elementos distintivos de una cultura.

         Por eso no se entiende que constantemente salten defensores de la existencia de culturas nacionalistas tratando de perfilar las señas de identidad a base de rasgos diferenciadores que llegan a torcerse discriminatorios y dividen a la sociedad reclasificando a los individuos. Especialmente cuando utilizan registros exclusivamente occidentales.


jueves, 26 de noviembre de 2015

Comedias


La comedia ha servido en clave de humor para montar una vía de escape ante las presiones de la realidad. Los buenos comediógrafos no han guardado respeto por valores intocables y con total irreverencia se han reído de instituciones sacras como la familia, la autoridad y la religión.

Sirvan estas líneas para rendir un merecido homenaje a autores como Aristófanes, Terencio, pasando por nuestros grandes clásicos Lope, Cervantes o Calderón, abriendo espacio a Shakespeare o a Molière, hasta llegar a los grandes del cine como los geniales Chaplin, Lubitsch o Wilder.

No importa en qué época vivieron. Todos ellos condenaron los prejuicios, la hipócrita moral, los convencionalismos y el totalitarismo a base de liberar espontánea y fresca la naturaleza humana.

Conviene, siguiendo su ejemplo, frivolizar ante acontecimientos, especialmente aquellos que por su relevancia pesan tanto que nos asfixian. Ver la vida con un toque de humor no soluciona ningún problema, pero llorando tampoco mejoramos la situación. Por eso más vale reír y enfrentarse con ánimos al lado más absurdo de la vida.


lunes, 23 de noviembre de 2015

Pretextos


         Los pobres utilizan pruebas para poder acusar. A los poderosos les bastan los pretextos. Su ventaja radica en que los pretextos los crean los propios interesados y no importa que sean justificados o infundados. Cada pretexto es una carta blanca para poder actuar dentro de una ficticia legalidad.

         Siempre que un estado inicia una guerra contra un país que se cruce en sus intereses recurre al pretexto fácil y directo: la amenaza. Así Hitler declaró la invasión de Polonia al igual que muchos años después Estados Unidos pudo pulverizar el estado iraquí a su antojo durante la II Guerra del Golfo.

         Visto así, cada vez que se empieza a construir un pretexto debemos encender nuestra alerta y prepararnos para cualquier sorpresa. En el plano internacional hasta hace poco las provocaciones de Kim Jong-un, máximo gobernante de Corea del Norte, invitaban a una intervención consensuada. Fracasada la Primavera árabe, sin embargo, gracias a Alá y a sus ignorantes radicales las potencias han encontrado un nuevo pretexto para reorganizar su presencia en todos los países musulmanes, empezando por Siria y siguiendo por Mali.


viernes, 20 de noviembre de 2015

Cleptocracia


         Al leer las noticias relacionadas con la corrupción, el cobro de comisiones ilegales, dobles contabilidades... uno no puede evitar mostrar un profundo desprecio por todos los implicados en tales vilezas. Esos políticos gozaron -y lo que es peor, algunos todavía gozan- de la confianza de millones de ciudadanos que les otorgaron su total apoyo para gobernar.

         Indignados asistimos a este bochornoso espectáculo que por su extensión y magnitud no da pistas sobre una supuesta solución próxima. El número de políticos que se han servido de su cargo para enriquecerse ensombrece las democracias occidentales hasta el punto que el oscurantismo se extiende a casi toda la clase política.
        
         Al final se tiene la impresión de que dentro de los requisitos que rigen el acceso al poder figura la habilidad de desviar dinero para el beneficio personal. La mayoría de los inculpados han venido mostrado durante años esa cualidad que les ha permito incluso ascender dentro de sus propios partidos y en la sociedad en general.

         Toda una casta de cleptócratas.



martes, 17 de noviembre de 2015

Leftovers


         La desaparición de una persona tras un atentado terrorista deja un hueco sin explicación posible entre quienes la conocían, entre quienes la querían. Hoy París cuenta con 129 habitantes menos arrancados de los suyos mientras disfrutaban de una noche de ocio. En su momento fueron el 11-S o nuestro 11-M las masacres que horrorizaron al mundo. Mucha gente desapareció sin tiempo de despedirse.

         Aparentemente conocemos a los culpables de estas matanzas, responsables de muchas otras en países que por su distancia geográfica y cultural no nos conmueven de igual manera. Salvo ese detalle, importante, estas pérdidas nos recuerdan a los leftovers, novela y serie de televisión que parte de la inexplicable desaparición del 2% de la población mundial. Y aunque ese 2% se corresponda con 140 millones de personas sigue siendo un porcentaje insignificante que invita a sobreponerse rápido y continuar con la vida dentro de la normalidad.

         Estos 129 parisinos tampoco tienen peso estadístico entre sus 10 millones de habitantes. Ni las 2823 víctimas de las Torres Gemelas, o las 193 de Madrid en sus respectivas ciudades. Son nuestros auténticos leftovers que solo tienen peso en la sensibilidad que los medios de comunicación saben despertar con la misma habilidad que saben hacer olvidar cuando más les conviene.

         En la estadística del dolor hoy toca mostrarnos consternados reclamando una autoridad que impida definitivamente que se repitan estos hechos. Mañana ya veremos.

         

lunes, 2 de noviembre de 2015

Deberes


Un reciente estudio de la OCDE señala el sistema español de educación es uno de los que más penaliza a sus alumnos con tareas para casa. Como consecuencia, los niños españoles empiezan a presentar síntomas de ansiedad y necesitar asistencia psicológica. Con todo, el sistema registra uno de los índices más altos de Europa de fracaso escolar.

Esta herramienta no está respondiendo de la manera deseada. Algo falla y gravemente. Las cifras invitan a la reflexión. Los deberes se introdujeron como complemento de apoyo a las horas de clase.

Una vez más se incrimina a los profesores haciéndolos responsables del fracaso de un sistema educativo modelado por demasiados intereses. No se denuncia el disparatado número de asignaturas que componen un currículo diseñado desde el Ministerio e intencionadamente se omite que son los padres los que sobrecargan el horario de sus hijos matriculándolos en todo tipo de actividades extraescolares. Además hay muchos alumnos que se justifican cumplimentando mecánicamente los deberes en lugar de atender en clase y estudiar.

Habrá que retomar cierta coherencia inicial: intensificar la atención en el aula y deberes los justos.



domingo, 18 de octubre de 2015

Impuestos


         Desde siempre el mundo de la cultura reclama un menor tipo impositivo para sus actividades, pues las considera de interés general. Todos los intelectuales secundan esta reivindicación señalando que los libros, la música, el teatro o el cine son industrias que benefician sustancialmente a todos. Y no les falta cierta razón.

         El principal obstáculo radica en definir qué es arte y cultura. Difícilmente se puede encontrar literatura en publicaciones como Belén Esteban. Ambiciones y reflexiones o venerar como un clásico el Aserejé aunque se escondan bajo el formato de libro y de música, por poner dos ejemplos.

         Dejando al margen la calidad artística, sabemos también que detrás de un Premio Planeta o de un Grammy se sigue potenciando un negocio con la finalidad de obtener mejores rentas. Con una bajada de impuestos serían las grandes editoriales, discográficas y productoras las que obtendrían mayores ventajas económicas, hecho que les permitiría controlar mejor el mercado y en definitiva imponer al público sus propios criterios estéticos y artísticos más todavía.

         En definitiva. Aunque en origen se puede entender que el artista medio saldría ganando, en el fondo acabaríamos entregándolos a las multinacionales. Vista la situación, aceptemos como mal menor que con los impuestos se contrarrestan las desigualdades, incluso en el arte.