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viernes, 30 de abril de 2021

Pastoreo

 

El origen del pastoreo se remonta al neolítico. El primitivo cazador vio que acompañando rebaños en su búsqueda de nuevos pastos se garantizaba una serie de beneficios (alimento, pieles…) reduciendo su esfuerzo notablemente. El paso siguiente fue la domesticación de esos animales que se sometieron con relativa facilidad: con ello el hombre, que pasó de cazador a pastor, se responsabilizaba de encontrar mejores pastos y abrevaderos a cambio de unas concesiones.

 Para el rebaño era una situación altamente beneficiosa: ya no tenía que temer los ataques de los depredadores porque el pastor se encargaba de protegerlos; ya no dependía del las rutas establecidas para buscar el alimento porque el pastor era capaz de encontrar nuevos recursos; ya no tenía que refugiarse improvisadamente de las inclemencias del tiempo porque el pastor le resguardaba en su establo, incluso ya no temía a las enfermedades porque el pastor buscaría su cura… y como es lógico, a cambio de protección, alimento, refugio y salud el pastor se cobraba su pequeño precio: la producción de leche, su lana y, lo más doloroso, de vez en cuando el sacrificio de algún miembro del rebaño.

 Ya no estamos en el neolítico, sin embargo la idea de rebaño dirigido por pastores sigue vigente. Para el colectivo sigue siendo más ventajoso sentirse protegido. Por eso se rinde a las exigencias de su pastor, que incluye, entre otras, una resignada aceptación de la pérdida de algunos individuos. Porque el pastor ha sabido grabar en la mente de su rebaño que es mucho mayor el beneficio que el riesgo.

lunes, 19 de abril de 2021

El coro del silencio

Día 506º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático y sin vacunar. En lo que llevamos de mes me hago dos preguntas: ¿cuánta gente se está negando a recibir la AstraZeneca? Y ¿Cómo están evolucionando los vacunados con ese producto?

Lo mínimo que podemos pedir a la prensa es que informe y que lo haga con veracidad. Manipular una noticia o evitar difundirla supone dar la espalda a ese sacro compromiso que contrajo con la sociedad. Porque por encima de todo su obligación es informar y exigir transparencia a los responsables de los hechos. Pero henos aquí que nuestra prensa ha decidido en pleno alinearse con el poder establecido y se ha decantado por una sumisión colaboracionista que recuerda aquella que sostenía a la dictadura.

Así tenemos una campaña coral que presiona sobre los ciudadanos para que transijan y se vacunen con ese experimento fallido que es AstraZeneca. Desde que se retomó la vacunación generalizada las noticias ofrecen imágenes de gente feliz que sale con el deber cumplido en beneficio de todos pues ha superado sus miedos y ha seguido los consejos de esos expertos que cínicamente minimizan los riesgos -o sea, muertes- ante el provecho general.

Volviendo a las dos cuestiones iniciales, la consejera de salud de la Comunidad Valenciana ha tenido la desfachatez de decir que todavía es temprano -y ha pasado más de un mes- para valorar el porcentaje de rechazo entre la gente, dejando de lado que han sido las propias autoridades españolas, todas a la vez, las que restringieron la franja de edad -¿es que no es buena para todo el mundo?- e interrumpieron -sin haber dado todavía ninguna solución a los cientos de miles que recibieron solo la primera dosis- el proceso de vacunación por dos veces -¿por miedo? ¿Por precaución? ¿Por desconfianza en AstraZeneca?  ¿O porque sí tiene informes que así lo prescriben?-. A su vez, en España ha habido ya cinco fallecidos -más de cuarenta en Europa- y numerosos hospitalizados, todos reducidos en prensa a reseñas escuetas donde un se está investigando esa posible relación... parece suficiente para ese coro de colaboracionista.

Finalmente, para enredar la situación quieren utilizar a favor de AstraZeneca los seis casos de trombosis -ningún fallecido- de Janssen, cuando lo que están consiguiendo es que la desconfianza general se amplíe a la vacuna de Johnson & Johnson.

Todavía estoy esperando que alguien desde un medio rompa este coro del silencio y con fuerza diga claramente que la mayoría de la gente sí quiere vacunarse… con garantías. Señores del Gobierno y autoridades sanitarias, esfuércense en conseguir las dosis de las vacunas que sí están funcionando porque sí hay más opciones de las que -¿intencionadamente?- nos están proponiendo a la fuerza.

sábado, 3 de abril de 2021

¡Es mi cuerpo, yo decido!

 Día 481º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático y sin vacunar. En estos diez días transcurridos desde mi regreso las preguntas que hacía al aire respecto a AstraZeneca se han ido reformando a partir de las noticias recogidas en prensa.

Una de las novedades más significativas es el cambio de nombre. Ya no será AstraZeneca sino que pasará a llamarse Vaxzevria. Así, de un plumazo, responden a la opacidad informativa que se denunciaba. Lo malo para el laboratorio es que surge otra nueva pregunta: ¿Cambio de nombre… para ocultar lo que ya empezó mal? Pintar un casa sin arreglar las tuberías con desperfectos es el recurso de las inmobiliarias que estafan a sus clientes. Esta jugada es puro cinismo.

A esto he de añadir que hace dos días recibí un mensaje de mis autoridades sanitarias que me emplazan para ser vacunado con AstraZeneca el próximo 6 de este mes. ¡Qué manera de jugar con la salud de la gente! En estos diez últimos días Reino Unido ha reconocido treinta casos de trombosis, en Francia hay otros cinco de los que han fallecido dos y Holanda, tras la muerte de una persona por trombosis han vuelto a modificar el rango de edad de administración de esta vacuna… Aquí cierran los ojos ¡y me envían un aviso para que participe en esta lotería de la vida!

La EMA sigue sin querer relacionar estos casos mortales con la AstraZeneca/Vaxzevria aunque la UE ya ha dejado caer que para el segundo semestre de este año se dejará de administrar. Sospecho que hay un pacto encubierto para dar salida a las existencias ya fabricadas. De ahí que en mi ciudad, donde no se ha vacunado todavía a la gente entre 70 y 80 años, saltándose ese rango, están convocando de manera acelerada a los nacidos en 1956 y 1957, aumentando la presión social para que la gente acuda a vacunarse.

Con la excusa de que no hay más existencias, las autoridades españolas, además de protegerse con la coartada que la EMA les facilita, niegan la opción de elegir el tipo de vacuna. Se olvidan de un principio elemental al que desde aquí apelo: ¡Es mi cuerpo, yo decido!

lunes, 23 de noviembre de 2015

Pretextos


         Los pobres utilizan pruebas para poder acusar. A los poderosos les bastan los pretextos. Su ventaja radica en que los pretextos los crean los propios interesados y no importa que sean justificados o infundados. Cada pretexto es una carta blanca para poder actuar dentro de una ficticia legalidad.

         Siempre que un estado inicia una guerra contra un país que se cruce en sus intereses recurre al pretexto fácil y directo: la amenaza. Así Hitler declaró la invasión de Polonia al igual que muchos años después Estados Unidos pudo pulverizar el estado iraquí a su antojo durante la II Guerra del Golfo.

         Visto así, cada vez que se empieza a construir un pretexto debemos encender nuestra alerta y prepararnos para cualquier sorpresa. En el plano internacional hasta hace poco las provocaciones de Kim Jong-un, máximo gobernante de Corea del Norte, invitaban a una intervención consensuada. Fracasada la Primavera árabe, sin embargo, gracias a Alá y a sus ignorantes radicales las potencias han encontrado un nuevo pretexto para reorganizar su presencia en todos los países musulmanes, empezando por Siria y siguiendo por Mali.


viernes, 20 de noviembre de 2015

Cleptocracia


         Al leer las noticias relacionadas con la corrupción, el cobro de comisiones ilegales, dobles contabilidades... uno no puede evitar mostrar un profundo desprecio por todos los implicados en tales vilezas. Esos políticos gozaron -y lo que es peor, algunos todavía gozan- de la confianza de millones de ciudadanos que les otorgaron su total apoyo para gobernar.

         Indignados asistimos a este bochornoso espectáculo que por su extensión y magnitud no da pistas sobre una supuesta solución próxima. El número de políticos que se han servido de su cargo para enriquecerse ensombrece las democracias occidentales hasta el punto que el oscurantismo se extiende a casi toda la clase política.
        
         Al final se tiene la impresión de que dentro de los requisitos que rigen el acceso al poder figura la habilidad de desviar dinero para el beneficio personal. La mayoría de los inculpados han venido mostrado durante años esa cualidad que les ha permito incluso ascender dentro de sus propios partidos y en la sociedad en general.

         Toda una casta de cleptócratas.



sábado, 14 de noviembre de 2015

Olimpiadas


Hay que reconocer que ante un fenómeno tan bien presentado por los medios y acogido por el público calificarlo como el circo de las hipocresías puede parecer exagerado. No lo es teniendo en cuenta que detrás de esta fiesta universal del deporte subyacen unos intereses poco edificantes ya desde su origen.

Cuando Pierre de Coubertin, señorito de familia aristocrática como buen modernista, logró transmitir a sus contemporáneos el entusiasmo por revivir los Juegos Olímpicos, nunca ocultó su percepción clasista del deporte. Podrían participar los amateurs, es decir, los jóvenes de familias adineradas y burguesas que disponían de tiempo y medios para su entretenimiento y se rechazaba a los profesionales, deportistas de origen humilde, que competían bajo el estímulo económico de las apuestas.

Después, los Juegos Olímpicos, ya entregados de lleno a las políticas nacionalistas, sucumbieron al empuje del negocio y acabaron aceptando a los antaño despreciados profesionales del deporte. Con todo, no ha sido esta la traición más destacable: peor es la connivencia entre federaciones y laboratorios para alterar el rendimiento de los deportistas de élite, que se juegan su salud a costa de la efímera gloria del pódium.

Todo bajo la hipócrita tapadera de la confraternidad universal. Porque hasta con las medallas los países ricos siguen machacando a los pobres.


sábado, 12 de septiembre de 2015

Refugiantes


         Cuando los que huyen de Siria dejen de acaparar las portadas de los periódicos y las televisiones seguramente sus graves problemas no se hayan solucionado. Igual sucede con los subsaharianos que tratan de saltar la valla de Melilla o los que prueban entrar en el Reino Unido por el túnel del Canal o los tunecinos y libios que flotan por Lampedusa o...

         Los medios de comunicación están orquestando la información. Dudo ya que sea al servicio de la noticia. Constantemente ofrecen unas dramáticas imágenes del caos del dolor que despiertan la reacción más humanitaria entre la sensible ciudadanía que responde con otro caos, el de las ayudas solidarias. En paralelo más caos, las guerras internas que destrozan a los países por un lado y la intervención de las potencias, cada una por sus propios intereses, por el otro.

         A todos estos anónimos protagonistas Juan José Millás prefería llamarles refugiantes. Refugiado propiamente refiere al que ha encontrado refugio, es decir, que ha logrado un sitio donde estar a salvo. Pero aquí, lo sabemos, se está muy lejos de dar con la solución. Ellos siguen huyendo del terror; ellos, por lo tanto, siguen siendo refugiantes en nuestra conciencia.


miércoles, 9 de septiembre de 2015

Aceitunas


         Cuentan de Calos III que en una visita a Segovia le hablaron de un ciudadano que era el orgullo de su población. El rey, el mismo que había fundado la Real Academia, organizado los primeros museos con la idea de transmitir la cultura al pueblo y erradicar la superstición se interesó por conocer a tan popular personaje. Y fue ahí su sorpresa cuando en un alarde de puntería y alentado por el regocijo de sus paisanos el famoso segoviano escupió huesos de aceituna acertando en tinajas a una considerable distancia. Entonces el rey sentenció tráiganle dos arrobas de aceitunas más y que siga practicando  para marcharse sin perder más tiempo.

         De eso hace mucho, pero la gente sigue admirando esas habilidades inútiles, fruto más del aburrimiento que del ingenio. Constantemente se organizan exhibiciones, concursos y premios. Han alcanzado tanta popularidad que se han convertido en el medio de vida de muchos y en una industria productiva para un sector de la sociedad. Las televisiones reúnen a disparatados concursantes e incluso hay una publicación que oficializa los records más absurdos. Mientras los programas culturales se refugian en las cadenas minoritarias y sobreviven en la intempestiva nocturnidad.

Hay que reconocer que Carlos III fracasó en ese aspecto. Habrá que seguir repartiendo más aceitunas.



domingo, 26 de julio de 2015

Educando


         Todo el mundo dice lo que se debería enseñar en las escuelas. Se oye por la calle, en los debates televisivos... Cualquier materia  menos tanta Historia, o Literatura... que sí, que están muy bien, pero no son tan importantes porque la gran mayoría de la población puede vivir ignorando absolutamente su pasado y sin leer una obra en toda su vida. Compruébenlo mirando a su entorno.

         Cómo vamos a ignorar “asignaturas” que deberían impartirse con exámenes y nota como la Educación Vial para evitar tanto accidente de tráfico, o Salud y combatir así la falta de higiene y la vigorexia, o Nutrición para no tener ni anoréxicos ni obesos, o Estética, muy útil para no caer en esas modas casi ridículas, o Urbanidad, dicho de otra manera, comportarse correctamente... Siempre temas elementales pero para los que mucha gente reclama más especialistas que principalmente eduquen a los más pequeños.

         Quizá se ha olvidado que el respeto a los demás y a uno mismo se empieza inculcando en el propio hogar, que es una responsabilidad emanada directamente por el hecho de ser padres y que a la escuela, al colegio o al instituto se va a aprender más conocimientos y menos hábitos.


sábado, 11 de julio de 2015

Democracia




        Karl Popper sostenía que una democracia se reconocía porque permitía al pueblo, mediante elecciones, un cambio de gobierno sin derramamiento de sangre. Así se diferenciaba la dictadura o la tiranía, incluyendo en ellas gobiernos vencedores de un proceso electoral por mayoría absoluta y que una vez en el poder desmontaban toda opción de ser desbancados sin violencia.

A esta delimitación conceptual habría que añadir que una democracia, si se precia como tal, nunca puede partir de una idea unitaria de pueblo. La riqueza de toda democracia recae en su propia diversidad, único valor que puede dar pie a los cambios de tendencias, pluralidad de alternativas y manifestación de la libertad del individuo.

Por eso llama la atención que ciertos gobernantes quieran disfrazar sus propuestas políticas con el maquillaje democrático de la consulta popular. Quedan fácilmente al descubierto cuando como prueba de su intolerancia hacen creer que la sociedad decide con un escueto si/no sobre asuntos realmente complicados y que en la mayoría de los casos carece de un profundo conocimiento del tema.


Y lo peor es que ellos mismos, a través de un falso referéndum, son capaces de depurar a los malos ciudadanos de los buenos patriotas. ¡Fascistas!

lunes, 8 de junio de 2015

Intolerantes


La desfachatez con la que los intolerantes airean su radicalismo rebasa el cinismo, el descaro y potencia al máximo la hipocresía en todos los sentidos. El hecho se agrava cuando pocos salen a frenarlos y, para colmo, son acusados de no respetar el juego democrático.

No sin intención estos radicales confunden a una opinión pública no falta de culpa. Amparándose en unos supuestos derechos se permiten el lujo de pisotear los de los demás. Utilizan el mismo recurso que los fascistas: si eres demócrata, tienes que respetar mis ideas y mis ideas dicen que hay que acabar con los demócratas.

Demasiada cautela no exenta de miedo manifiestan los responsables por velar las reglas que respetan la libertad de expresión para todos. No hay postura más intolerante que la de unos intransigentes nacionalistas que aprovechan un acto deportivo para demostrar su total desprecio contra los símbolos de la otra manera de entender la nación. La final de Copa del Rey de España es ese claro ejemplo donde los que han maltratado la libertad de expresión se reconfortan en una manipulación de los hechos para así atenazar cualquier reproche o censura en su contra.


miércoles, 27 de mayo de 2015

Infiltrados


         Un buen amigo argentino tras unas elecciones comentaba que entre aquellos con los que había hablado nadie votó al partido ganador. Pensaba que los votos procedían de un ejército de votantes infiltrados que no desvelaban nunca sus preferencias. Y suele ser así. Pocos las reconocen abiertamente siendo la mayoría la que se esconde entre evasivas y negativas, como si rigiese un cierto sentido del pudor intelectual.

         La España que vio morir al General Franco presenció cómo más de un millón de convencidos patriotas desfilaron ante su cadáver para rendir un sentido homenaje de despedida. En menos de dieciocho meses, se diluyeron entre los cientos de partidos políticos democráticos y escondieron toda la simbología que les relacionase con su pasado. Increíblemente, en menos de año y medio, la dictadura que se había prolongado por casi cuatro décadas, solo retenía a un insuficiente puñado de fervientes incondicionales neofascistas.

         Hoy, con este juego de intercambio de chaquetas y de votos indecisos el terreno para los infiltrados es más cómodo. Atrincherados detrás de su anonimato en cuanto el partido gobernante cometa los primeros errores y dé síntomas de debilidad comprobaremos que en efecto nadie les votó.


martes, 12 de mayo de 2015

Sátrapas


        En la antigua Persia las provincias que componían su territorio recibían el nombre de satrapías. Su administrador era el sátrapa. Gozaba de amplios poderes aunque siempre debía rendir cuentas directamente al emperador.

Según la distancia que separase la satrapía de la capital, Persépolis, estos regentes podían tener una mayor tentación para eludir la presión centralizadora e imponer sus criterios evitando tener que justificar nada. Cierto es que el Imperio Persa, para conservar su unidad contaba también con un importante sistema de funcionarios que supervisaban la gestión de cada sátrapa. Con ello se impedía que pudiesen mandar a su antojo con modales propios de una tiranía.

En los estados actuales las satrapías se han renombrado como autonomías y municipios. Y, repitiéndose la historia, podemos comprobar que hay casos en que sus regidores y alcaldes quieren aprovecharse de esa distancia, ya no en kilómetros, sino económica, para forzar la situación y tratar de escaparse de sus responsabilidades legales. El inconveniente surge cuando el propio estado central desautoriza a quienes deberían ejercer el control sobre estos verdaderos sátrapas autonómicos. Así se hunde un país.


miércoles, 4 de marzo de 2015

Derechos


        Se sorprendía Pablo Hernández Coronado cuando los miles de espectadores que abarrotaban un estadio se atrevían a protestar airadamente las decisiones del árbitro especialmente porque la gran mayoría de ellos no había leído el reglamento. Aunque el espectáculo deportivo está hecho para entretener, podríamos decir que en él se manifiesta un acto de confirmación vital: no hace falta estudiar para interpretar las leyes a favor.

Y es que vivimos rodeados de gente que tiene muy claro cuáles son sus derechos. No les importa si, por ventura, en primer lugar les corresponden y, en segundo lugar si se los merecen. Al igual que la Justicia defiende la inocencia del acusado mientras no se demuestre su culpabilidad; aquí uno exige gozar de antemano un derecho mientras no se confirme lo contrario.

Debemos distinguir que, en efecto, todo aquello que la dignidad humana lleva implícito es innegociable por naturaleza. Lo que no es aceptable es que haya empresarios que exijan subvenciones enriqueciéndose con negocios fraudulentos, u ONG que reclamen ventajas fiscales sin haber rendido cuentas... así hasta llegar a estudiantes que pese a no aprobar continúen solicitando una beca.

         Primero se acredita y luego se otorga. Todo por orden, señores.


sábado, 24 de enero de 2015

Mendigos


         Que cada uno tenga muy claro qué está haciendo cuando da una limosna a un mendigo.

         Según el Islam y su sentido del destino, se justifica la mendicidad porque la penuria de unos inspira la misericordia de los justos y con ello se facilita su entrada en la Yanna o jardín paradisíaco de los musulmanes. Están por la voluntad de Alá y son, por lo tanto, bendecidos.

         Desde un punto de vista menos teológico, la presencia de indigentes por nuestras calles más bien confirma que la sociedad del bienestar dista mucho de alcanzar sus objetivos. Todo esfuerzo parece siempre insuficiente para erradicar esa vergüenza. Lamentablemente por su falta de aspiraciones algunos aceptan vivir con resignación de las prestaciones oficiales y las buenas intenciones de muchos ciudadanos.

         Y confundidos con esos protegidos de Alá u olvidados de una sociedad se imponen aquellos que han organizado todo un negocio piramidal de fraude de pordioseros y pedigüeños. Controlan las escaleras de las catedrales, las puertas de los supermercados y las avenidas más concurridas además de recibir ayudas de las instituciones. El monopolio de la pobreza o cuando la miseria genera riqueza.


sábado, 3 de enero de 2015

Perfume


         Llegado el momento, da igual que sea por Navidades, por San Valentín, un cumpleaños o cualquier otro compromiso, cuando uno se ve obligado a hacer un regalo y no tiene ni idea de cómo solventar la situación, con frecuencia se echa mano a los perfumes. Para ello se encargan las propias marcas que constantemente invaden los espacios publicitarios con surrealistas mensaje asociados a su producto.

         De todas formas hay que tener en cuenta que un perfume es un tema mucho más delicado de lo que aparenta. Se trata de una cuestión íntima. Cualquier fragancia se combina con el olor personal. El mismo perfume puede tener resultados opuestos según quien lo lleve.

         Pero lo que realmente se sugiere con ese desprendido gesto puede ser mucho más complejo. Porque cuando se regala un perfume se deja abierta la interpretación. Por un lado, para quien lo recibe podría ser un toque de atención a su mal olor. O, si hacemos caso a la publicidad, se regala para que con ese aroma se desaten todos los instintos sexuales, cual mágico elixir de amor carnal que hace entrar en celo a todo aquel que se acerque.

         Así que mucho cuidado con los perfumes: o se queda mal o se pretende liberar esa fiera sexual.


miércoles, 10 de diciembre de 2014

Ambigüedades


            El mundo se sostiene sobre las ambigüedades, el doble sentido y las interpretaciones. Los países poderosos viven de los países pobres, los acreedores se enriquecen con los  intereses de sus deudores y los violentos imponen su imperio sobre los pacifistas. Todo se conforma en medio un amasijo de contradicciones.

            Vivimos incomunicados en medio de una multitud y nos regimos por convencionalismos impuestos y arbitrarios que defienden nuestra libertad. Las amistades se abren en la complicidad y se alejan con las complicaciones. El amor se enciende con la pasión y se diluye con la convivencia. Todo se aprecia por valores carentes de rigor en caótico vaivén.

            Combatimos la desesperanza con esperanza, pero la felicidad es un tópico entre tristezas. Al despertar se cercenan nuestros sueños. Hay quien ríe por no llorar, porque nadie llora por no reír. La realidad subyuga nuestros deseos y se predica que después de la muerte viene la vida verdadera.

            Y cuanto más inmóvil se siente uno, sabe que más necesita arrancar.


martes, 22 de julio de 2014

Previsiones


Con las nuevas tecnologías los lectores de periódicos pueden elegir el tipo de noticias que reciben y costumizar así su contenido. Todo un adelanto. Una forma más de acercar el periodismo a un público que necesita la información de forma inmediata.

Pese a tanto avance, se echa de menos en estos ciberperiódicos personalizados una sección de predicción del estado de ánimo de la  gente, redactado con la misma sencillez que el parte meteorológico: “A primeras horas del día habrá predominio de somnolencia y atisbos de resaca en los sectores más jóvenes”, “según avance la mañana los intervalos de monotonía y sorpresa demostrarán que no ganamos para sustos”, “por la tarde habrá amenaza de sombría tristeza si bien, acabando la jornada laboral reencontraremos el calor del afecto de los seres queridos que disipará el mal humor, en espera de que mañana sea otro día”.

De esta manera, al igual que podemos llevar por precaución un paraguas ante el anuncio de posibles lluvias, también podríamos evitarnos inútiles disgustos ante la previsión de un mal día.


sábado, 28 de junio de 2014

Regresiones


Tienta pensar que hemos vivido una vida anterior. O mejor, muchas vidas anteriores. Tienta retornar a existencias remotas e imaginarse quiénes fuimos, qué hicimos, cuánto vivimos.

Curiosamente en la mayoría de los casos en que buscamos tener conciencia de nuestra actual reencarnación percibimos nuestro presente un tanto estancado, un tanto anodino, un tanto falto de sentido. O, por qué no, queremos retroceder a otras vidas para entender nuestras actuales reacciones, nuestras fobias y gustos.

Con un poco de gracia, fácilmente podríamos recrear ese regreso al pasado donde no por casualidad siempre ocuparíamos un lugar ventajoso. Algunos se identifican con discípulos de Sócrates, otros con brillantes consejeros en las cortes medievales. Pero hay que desengañarse, las probabilidades estadísticas son lapidarias: si hubiésemos nacido en la antigüedad clásica hubiésemos sido esclavos, y de haberlo hecho en la Edad Media hubiésemos muerto de peste... y casi siempre sin pasar de los treinta-cuarenta años de vida.

Aún recuerdo a un regresionista que viajando en el tiempo reconoció haber sido escolta de Napoleón, aprendiz en los talleres de Leonardo y camarero en la Última Cena... todo para acabar de charlatán en la actualidad.




sábado, 26 de abril de 2014

Misericordia


La moral cristiana distingue entre misericordia y lástima. Quizá sea una cuestión de empatía ya que el dolor y la miseria humana incitan a muchos a actuar por pena, mientras que un buen cristiano lo debe hacer a través del amor a Dios.

Repasando las obras de misericordia encontramos situaciones tan cotidianas como dar de comer al hambriento, cuidar a los enfermos, vestir al desnudo, dar posada al peregrino, enseñar al que no sabe, liberar al cautivo, dar consejo al que lo necesita o enterrar a los muertos que actualmente siguen reclamando la intervención de las innumerables ONG exigiendo un mínimo de dignidad para un mundo más humano. Ni lástima ni misericordia: justicia.

Pero también esas necesidades han dado pie a rentables y mundanas actividades para reforzar las diferencias entre clases sociales. Porque ahí están los restaurantes de la Guía Michelin, las clínicas privadas, la moda fashion, hoteles de cinco estrellas, colegios y universidades elitistas, bufetes de abogados sin escrúpulos, literatura de autoestima y sofisticadísimas funerarias... todos han montado su gran negocio sobre las circunstancias humanas más elementales.

         Y es que mientras los pobres aman, los ricos pagan.