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domingo, 20 de marzo de 2022

EL SAHARA OCCIDENTAL

                 Supongo que cada vez hay menos gente en España que le preocupe la situación del Sahara Occidental. Las generaciones millennials, tiktokers y los influidos por los influencers no sabrían ni ubicarlo en el mapa de África. Sin embargo el Sahara Occidental es en gran parte nuestra responsabilidad. Quizá sea un mea culpa histórico que la democracia española nunca supo afrontar y disimuló con un postureo de tímida reivindicación de los derechos humanos y la autodeterminación de los pueblos. Es decir, lo que se le negó en su hora y se le niega ahora al pueblo saharaui.

                 Nuestro presidente ha tirado toda esa hipocresía democrática por la borda. Estoy convencido de que a él le ha obligado la geopolítica del momento, porque hasta ayer mantenía la línea de apoyar la resolución 690 de la ONU. Ya no; se ha vuelto realista aceptando la invasión marroquí de un territorio que nunca le perteneció, porque es la solución más viable. ¡A saber cuál ha sido el verdadero motivo que le ha forzado este giro histórico!

                 Recuerdo cuando visité la embajada clandestina en Madrid del Frente Polisario hace ya más de 50 años –sí, ya tengo cierta edad-. Aún era territorio bajo la soberanía española y el pueblo saharaui estaba trabajando para conseguir un referéndum tutelado por la ONU. Pero lo vendieron a Marruecos a las espaldas de un dictador agonizante. Lo hizo gente que luego se camufló entre los partidos políticos de la Transición. Todo el mundo lo sabía, pero nadie lo denunciaba… España escurría el bulto de su traición resguardándose bajo la resolución 690 de la ONU y así lo han ido aceptando todos los partidos políticos, también los actuales, desde VOX hasta Podemos, que nadie se engañe.

                 En la práctica esta decisión del Sr. Sánchez es una reventa del Sahara a Marruecos, equiparable a la que se hizo en 1975. Supongo que el Sr. Sánchez habrá evaluado el coste político de esta decisión… y también el económico, porque el coste moral, el que de verdad diferencia a unos y a otros, ese, siempre le ha importado un comino.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Si solo fuese un partido de fútbol


Había una vez un poblado donde se vivía el fútbol con especial pasión. En cada partido del equipo local la gente se implicaba de tal manera que una victoria se celebraba con fiesta para todos y la derrota, por contra, se sentía como un funeral.

Llegó el día que tocó jugar el encuentro más importante del campeonato. Un choque decisivo, tanto que la gente se lo tomó como el ser o no ser. Lógicamente el estadio se llenó a rebosar, despertando el interés de todos los medios de comunicación tanto locales como foráneos. Era el partido del siglo.

Ya en juego, dado lo igualado que estaban los dos equipos y que el marcador no acababa de inclinarse en uno u otro sentido la tensión se fue apoderando de las gradas. Llegó el momento en que todas las decisiones arbitrales eran protestadas por el impaciente público que quería que su equipo ganase como fuese pero que ganase.

Y llegó la jugada conflictiva. El delantero centro resbaló y cayó en el área visitante. La gente se levantó de sus asientos reclamando penalti porque el árbitro había dejado que siguiese el juego. El presidente del club viendo que no se concedía la pena máxima incitó desde la megafonía a la gente para que saltase al campo y presionase al árbitro. En pocos minutos sobre le césped había una multitud de seguidores, eso sí, con alegría y en tono festivo, interrumpido el partido. La directiva seguía lanzando consignas por los altavoces: este penalti se va a lanzar sí o sí.

Entonces el árbitro prefirió refugiarse en los vestuarios, pero uno de los jueces de línea no tuvo inconveniente en retomar el mando y ordenar que el penalti fuese lanzado. Como era de esperar el equipo contrario no colaboró y sin portero el lanzamiento fue un mero trámite. El equipo local se había proclamado campeón unilateralmente ante la algarabía de casi todos los asistentes a tal espectáculo.

Claro está que la historia no acabó ahí. Tras esos gravísimos incidentes la Federación de Fútbol aplicó el reglamento: clausurar el estadio para toda la temporada por alteración del orden público con el agravante de haber interrumpido el desarrollo del partido incidiendo en el resultado; suspender a perpetuidad a los miembros de la directiva por alentar a la masa para que invadiese el terreno con el ánimo de adulterar la evolución del juego e imponer una multa cuantiosa al juez de línea por colaborar directamente con todos los altercados pese a que se estaba atentando directamente contra el reglamento.

Mientras los medios de comunicación comentaban tanto los hechos como la proporcionalidad de la sanción, la Prensa local no salía de su sorpresa por la falta de sensibilidad con que la Federación había tratado al equipo. En esencia no importaba que hubiese sido o no penalti, lo grave era que esa Federación había sido capaz de anteponer el reglamento a los sentimientos de miles de aficionados que se identificaban con unos colores y unos ideales deportivos. En definitiva, denunciaban una falta de respeto y un atropello de los derechos no solo de los del club sino de todas las personas que lo componen y que con esa postura federativa tan autoritaria no habría ninguna posibilidad de diálogo.

Y ninguno de los habitantes de aquella población quiso entender que ni los reglamentos ni las leyes pueden saltarse por mucho sentir general que uno comparta.

lunes, 19 de junio de 2017

Un ejemplo de neolengua

Hoy me han pasado la Guía breve no sexista del lenguaje en el ámbito sanitario. No voy a comentar el grado de estupidez que alcanza tanto por el desconocimiento del idioma -tiene una redacción torpe e imprecisa- como lo retorcido de sus propuestas para solucionar aquellos conflictos sexista que su obsesionada mente aprecia en el lenguaje.
 
Por encima de esta guía hay un intento deliberado de utilizar el lenguaje como un arma política y acentuar el control ideológico sobre la gente, en este caso del personal dedicado a la sanidad. Y se hace de la manera más descarada y dictatorial, registrando el contenido de informes, normas y todo tipo de protocolos que necesite un mínimo de redacción. Con otras palabras, esta guía es un arma capaz de controlar el día a día de todas estas personas y catalogarlas según el grado de aceptación y uso.

Además de Sanidad también tienen guías Educación, Justicia... En efecto, es un claro ejemplo de neolengua de Orwell: por la palabra al pensamiento.

Este uso pretendidamente no sexista del lenguaje es practicado con cansina insistencia en la política por los partidos que se autoabanderan con el progresismo de la izquierda. De todas formas la derecha política lo tiene muy fácil para neutralizar estas propuestas... simplemente con compartirlas. Si escuchásemos al Sr. Rajoy dirigirse a todos y todas los y las españoles y españolas... incluso parecería más de centro y aunque también parecería más estúpido, todo hay que reconocerlo.
 
Pero bromas al margen. Esto es más serio de lo que se puede uno imaginar. Porque no es una propuesta... es una norma que se ha de cumplir allá donde la administración está en manos de estos partidos. Partidos en los que detrás de su etiquetado de izquierda subyace un fascismo peligrosísimo.
 
Menos mal que en España la mayoría de la gente no lee, para bien o para mal.

jueves, 17 de diciembre de 2015

Utopías


         Las utopías no existen porque simplemente proponen una versión lineal de una realidad corregida. En el fondo todas las utopías concurren en una proyección de una idea hacia un infinito desenfocado. Propiamente, una utopía ni es un sueño ni un deseo; tan solo una falacia descabellada nacida desde un error de cálculo. El fallo de inicio consiste en entender la buena voluntad como un valor natural de los hombres. Con ello solo dan margen para dos opciones: o un imposible o un fracaso garantizado.

         Llama la atención que grandes filósofos y pensadores hayan caído en la tentación de enunciar sus propias utopías, especialmente aquellas que tenían un contenido social. Da la impresión de que según iban exponiendo sus ideas eran conscientes de su inviabilidad. Por eso las lanzaban al vacío sorprendiéndose al encontrar fanáticos convencidos de poder llevarlas a cabo.

           No puede haber propuesta más absurda que concebir un mundo estructurado sobre un equilibrio económico, un reparto justo y una armonía de pensamientos. Sencillamente porque para ello el ser humano tendría que renunciar a su propia naturaleza. Y esa es de por sí la utopía de las utopías.


viernes, 20 de noviembre de 2015

Cleptocracia


         Al leer las noticias relacionadas con la corrupción, el cobro de comisiones ilegales, dobles contabilidades... uno no puede evitar mostrar un profundo desprecio por todos los implicados en tales vilezas. Esos políticos gozaron -y lo que es peor, algunos todavía gozan- de la confianza de millones de ciudadanos que les otorgaron su total apoyo para gobernar.

         Indignados asistimos a este bochornoso espectáculo que por su extensión y magnitud no da pistas sobre una supuesta solución próxima. El número de políticos que se han servido de su cargo para enriquecerse ensombrece las democracias occidentales hasta el punto que el oscurantismo se extiende a casi toda la clase política.
        
         Al final se tiene la impresión de que dentro de los requisitos que rigen el acceso al poder figura la habilidad de desviar dinero para el beneficio personal. La mayoría de los inculpados han venido mostrado durante años esa cualidad que les ha permito incluso ascender dentro de sus propios partidos y en la sociedad en general.

         Toda una casta de cleptócratas.



sábado, 24 de octubre de 2015

Estigmatizados


         En sociología un estigmatizado pertenece a un grupo marginal, rechazado o señalado por el resto por cuestiones ideológicas o culturales. No solo se ejerce una clara discriminación sobre estas personas, sino que se les condena al ostracismo y al olvido.

         Cuando una sociedad ha sido partida en dos políticamente y se ha visto forzada a dividirse alistándose unos entre los partidarios del frente a los otros defensores del no se está convulsionando entre estigmas. Se corre un alto riesgo de sufrir un alternante vaivén de estigmatizadores y estigmatizados, desplazándose y sucediéndose entre sí movidos más que por la razón por el rencor.

         Difícil se antoja arreglar una situación en la que una parte se considera poseedora de la verdad incluso por encima de las leyes  y proscribe a quienes discrepen. No cabe duda de que no tienen otra obsesión que estigmatizar y borrar todo aquello que haga sobrevivir el espíritu disidente, por encima de valores éticos y humanos. No tienen en cuenta que actuando así solo confirman que ellos mismos se están estigmatizando pues marginando a la mayoría se marginan a sí mismos. O sí.


domingo, 27 de septiembre de 2015

Toponimia


Los nombres de lugar aportan una riqueza especial al idioma. Tras un topónimo se manifiestan aspectos tan variopintos como la imaginación popular, tradiciones y temas históricos. Se produce una curiosa relación entre el misticismo de la geomancia y la complicada nomenclatura de la geografía. El origen de cada topónimo merece siempre un estudio.

Cada lengua genera sus propios topónimos, ofreciendo una visión geocultural de la Tierra. Londres, Moscú o Casablanca refieren a London, Moskva y Dar el Beïda respectivamente. Flandes perteneció a España y en español conservamos los nombres de sus principales ciudades: Brujas, Lieja, Lovaina... Usarlos en holandés da muestra más de un desconocimiento, solo justificable por el desuso, que de modernidad como es el caso de Maastrich por Mastrique.

En España, además de cultura, la política según el topónimo elegido también marca ideológicamente al hablante. San Sebastián/Donosti, Orense/Ourense, Gerona/Girona... responden a derechas/izquierdas... herencia de un pulso entre gobiernos que en su día se creyeron dueños de los nombres. Confunden los nombres de la calles de la ciudad con el de la ciudad entera y en un alarde de torpeza lingüística así lo confirman en sus leyes.

Olvidan que un idioma no se puede gobernar y que la dimensión internacional de la Lengua Española, hablada en más de 30 estados del mundo, está por encima de estas disputas locales.


jueves, 24 de septiembre de 2015

Decimonónicos


        Llevamos varios pontificados en los que los medios oficiales apuntan hacia una renovación de la Iglesia en un esfuerzo para adaptarse a los tiempos actuales, demasiados confusos para una institución regida por septuagenarios con inspiración decimonónica. Irónicamente insisten en que se proyecta el espíritu revolucionario y reivindicativo de Jesucristo.

        Francisco I no se aparta ni un centímetro de esta corriente, por muy novedosos que quieran presentarnos sus comentarios y actuaciones. En cada una de sus intervenciones, al igual que todos sus inmediatos antecesores, sigue haciéndolo con varias décadas de desfase respecto al mundo laico.

        Descartando el principio de justicia social, donde también manifiestan bastante retraso pese a ser consustancial a su mensaje, para una mentalidad decimonónica sí resulta novedoso que se pida respeto para los homosexuales (aunque a su Dios no le gusta lo que hacen), o que los divorciados no sean tratados como excomulgados... pero siguen sin resolver temas profundos como la función secundaria de la mujer en la Iglesia. Para colmo, la primera vez que un prelado es acusado de pedofilia se produce un juicio interruptus por defunción.

Estos aún no han llegado a los años 80.


sábado, 12 de septiembre de 2015

Refugiantes


         Cuando los que huyen de Siria dejen de acaparar las portadas de los periódicos y las televisiones seguramente sus graves problemas no se hayan solucionado. Igual sucede con los subsaharianos que tratan de saltar la valla de Melilla o los que prueban entrar en el Reino Unido por el túnel del Canal o los tunecinos y libios que flotan por Lampedusa o...

         Los medios de comunicación están orquestando la información. Dudo ya que sea al servicio de la noticia. Constantemente ofrecen unas dramáticas imágenes del caos del dolor que despiertan la reacción más humanitaria entre la sensible ciudadanía que responde con otro caos, el de las ayudas solidarias. En paralelo más caos, las guerras internas que destrozan a los países por un lado y la intervención de las potencias, cada una por sus propios intereses, por el otro.

         A todos estos anónimos protagonistas Juan José Millás prefería llamarles refugiantes. Refugiado propiamente refiere al que ha encontrado refugio, es decir, que ha logrado un sitio donde estar a salvo. Pero aquí, lo sabemos, se está muy lejos de dar con la solución. Ellos siguen huyendo del terror; ellos, por lo tanto, siguen siendo refugiantes en nuestra conciencia.


jueves, 13 de agosto de 2015

Anticatalanismo


El juego de la libertad de opinión puede llegar a ser demasiado complicado. En teoría se rige por un único reglamento: la tolerancia. La tolerancia entendida como todos tenemos un porcentaje de razón y a la vez todos tenemos un porcentaje de error en nuestras ideas. Ahí radica el respeto a la convivencia de opiniones. Tolerancia no significa que quien crea tener la verdad absoluta deba aguantar a quien esté equivocado totalmente.

En pleno ejercicio de esa libertad, ser anticatalanista o mostrarse anticatalanista es manifestarse en contra del catalanismo entendido como pensamiento que exalta los valores diferenciadores de Cataluña respecto a su entorno y llevados a la política tiene como finalidad la creación de un Estado Catalán. Si alguien da preferencia a los valores comunes que Cataluña comparte con las otras regiones de España se tiene que declarar anticatalanista por pura lógica. Esto no significa negar los valores diferenciadores, simplemente se postula, dentro del margen de acierto y error que permite la tolerancia, que reforzando los lazos compartidos el beneficio común es mayor y uno se siente más próximo a quienes residen en Cataluña.

Esta postura tolerante empuja a denunciar aspectos del catalanismo tan manipuladores como la propuesta de un todo o nada absoluto al servicio de sus intereses. No aceptan ningún comentario en su contra. Eso sí es intolerancia.


domingo, 26 de julio de 2015

Educando


         Todo el mundo dice lo que se debería enseñar en las escuelas. Se oye por la calle, en los debates televisivos... Cualquier materia  menos tanta Historia, o Literatura... que sí, que están muy bien, pero no son tan importantes porque la gran mayoría de la población puede vivir ignorando absolutamente su pasado y sin leer una obra en toda su vida. Compruébenlo mirando a su entorno.

         Cómo vamos a ignorar “asignaturas” que deberían impartirse con exámenes y nota como la Educación Vial para evitar tanto accidente de tráfico, o Salud y combatir así la falta de higiene y la vigorexia, o Nutrición para no tener ni anoréxicos ni obesos, o Estética, muy útil para no caer en esas modas casi ridículas, o Urbanidad, dicho de otra manera, comportarse correctamente... Siempre temas elementales pero para los que mucha gente reclama más especialistas que principalmente eduquen a los más pequeños.

         Quizá se ha olvidado que el respeto a los demás y a uno mismo se empieza inculcando en el propio hogar, que es una responsabilidad emanada directamente por el hecho de ser padres y que a la escuela, al colegio o al instituto se va a aprender más conocimientos y menos hábitos.


sábado, 11 de julio de 2015

Democracia




        Karl Popper sostenía que una democracia se reconocía porque permitía al pueblo, mediante elecciones, un cambio de gobierno sin derramamiento de sangre. Así se diferenciaba la dictadura o la tiranía, incluyendo en ellas gobiernos vencedores de un proceso electoral por mayoría absoluta y que una vez en el poder desmontaban toda opción de ser desbancados sin violencia.

A esta delimitación conceptual habría que añadir que una democracia, si se precia como tal, nunca puede partir de una idea unitaria de pueblo. La riqueza de toda democracia recae en su propia diversidad, único valor que puede dar pie a los cambios de tendencias, pluralidad de alternativas y manifestación de la libertad del individuo.

Por eso llama la atención que ciertos gobernantes quieran disfrazar sus propuestas políticas con el maquillaje democrático de la consulta popular. Quedan fácilmente al descubierto cuando como prueba de su intolerancia hacen creer que la sociedad decide con un escueto si/no sobre asuntos realmente complicados y que en la mayoría de los casos carece de un profundo conocimiento del tema.


Y lo peor es que ellos mismos, a través de un falso referéndum, son capaces de depurar a los malos ciudadanos de los buenos patriotas. ¡Fascistas!

domingo, 5 de julio de 2015

Conformistas


         Una persona cauta y consciente de sus posibilidades no debe confundirse con otra conformista. Frente a una postura reflexiva, crítica y activa algunos creen ver soterrada una total aceptación de la situación. Y no tiene nada que ver la una con la otra.

         El conformista no es que esté de acuerdo con lo que tiene o con lo que le rodea, es que no es capaz de percibir nada más allá de su propio envoltorio. Atenazado por el miedo y sus limitaciones se amolda a unas circunstancias que terminan anulando las opciones del individuo. Con el paso del tiempo, si hubo alguna vez lamentos, estos ya se han olvidado. En consecuencia todo conformista se encuentra así mismo si no cómodo, sí lo bastante adaptado como para descartar de su mente cualquier otra posibilidad. En tal caso ese conformismo le inutiliza hasta un punto prácticamente irrecuperable.

         El mundo no tiene nada que agradecer a los conformistas porque nunca han aportado ninguna innovación ni ningún progreso. Sin embargo, se convierten en pieza necesaria para que otros sí puedan satisfacer su ambición, aprovechando ese inmovilismo y esa sumisión.


martes, 23 de junio de 2015

Reyes


        Corren tiempos confusos para las monarquías. Cada día que pasa se acentúa su anacrónica existencia, pese a que todavía las hay que se aferran y resisten demasiado enteras a la presión de la historia a base de renovar su imagen y controlar los medios de comunicación.

        No todos los monarcas proceden de los siglos pasados. También hay otros reyes que han surgido de la ignorancia moderna, en el mismo seno de la familia tradicional mal entendida. Nacen cuando los padres abdican en casa y otorgan todo el mando a sus hijos, convirtiéndolos en reyezuelos del reino del capricho y el antojo. Estos caciques de usos y costumbres deciden todos los detalles de la vida cotidiana en el hogar.

        Como tales acceden a la vida social, la escuela, donde se encuentran con los tiranos de otras casas. Entonces compiten entre sí a semejanza de Juego de tronos para tomar el liderazgo de un conjunto de castas. Y frente a ellos, para su sorpresa, se oponen los terribles educadores y profesores que osan corregirles e imponerles otro orden. La tensión estalla cuando estos dictadorcillos envían a sus padres cual dragones escupefuegos para reducir a sus enemigos.

Así se escribe la desgraciada batalla de la educación.


lunes, 8 de junio de 2015

Intolerantes


La desfachatez con la que los intolerantes airean su radicalismo rebasa el cinismo, el descaro y potencia al máximo la hipocresía en todos los sentidos. El hecho se agrava cuando pocos salen a frenarlos y, para colmo, son acusados de no respetar el juego democrático.

No sin intención estos radicales confunden a una opinión pública no falta de culpa. Amparándose en unos supuestos derechos se permiten el lujo de pisotear los de los demás. Utilizan el mismo recurso que los fascistas: si eres demócrata, tienes que respetar mis ideas y mis ideas dicen que hay que acabar con los demócratas.

Demasiada cautela no exenta de miedo manifiestan los responsables por velar las reglas que respetan la libertad de expresión para todos. No hay postura más intolerante que la de unos intransigentes nacionalistas que aprovechan un acto deportivo para demostrar su total desprecio contra los símbolos de la otra manera de entender la nación. La final de Copa del Rey de España es ese claro ejemplo donde los que han maltratado la libertad de expresión se reconfortan en una manipulación de los hechos para así atenazar cualquier reproche o censura en su contra.


viernes, 5 de junio de 2015

Contentar


De transmitir esperanzas de mejora a contentar a todos hay una gran diferencia. Antes suenan las palabras y después se presentan los hechos. Y casi siempre les separa una importante distancia.

En materia de gobierno la peor política sin duda es la que pretende contentar a todos. En una sociedad como la nuestra, desigual y plural, donde los ciudadanos forzosamente convergen en una convivencia de ideologías enfrentadas e intereses opuestos, no se puede contentar a todos y, si me apuran, ni si quiera a una amplia mayoría.

         En España los nuevos partidos aglutinadores de desencantados e indignados abanderan una propuesta ambigua e imprecisa donde quieren dar cabida a todas las críticas orquestadas en un acoso y derribo para cambiar el gobierno.

         Ahora ya viendo su objetivo casi en sus manos deberán transformar su indefinido discurso en decisiones y acciones. Y si insisten con su idea de contentar a todos comprobarán que en materia de política caerán en las contradicciones y sinsentidos y por consiguiente provocarán el descontento generalizado. Porque el que quiere contentar a todos no contenta a ninguno.


miércoles, 27 de mayo de 2015

Infiltrados


         Un buen amigo argentino tras unas elecciones comentaba que entre aquellos con los que había hablado nadie votó al partido ganador. Pensaba que los votos procedían de un ejército de votantes infiltrados que no desvelaban nunca sus preferencias. Y suele ser así. Pocos las reconocen abiertamente siendo la mayoría la que se esconde entre evasivas y negativas, como si rigiese un cierto sentido del pudor intelectual.

         La España que vio morir al General Franco presenció cómo más de un millón de convencidos patriotas desfilaron ante su cadáver para rendir un sentido homenaje de despedida. En menos de dieciocho meses, se diluyeron entre los cientos de partidos políticos democráticos y escondieron toda la simbología que les relacionase con su pasado. Increíblemente, en menos de año y medio, la dictadura que se había prolongado por casi cuatro décadas, solo retenía a un insuficiente puñado de fervientes incondicionales neofascistas.

         Hoy, con este juego de intercambio de chaquetas y de votos indecisos el terreno para los infiltrados es más cómodo. Atrincherados detrás de su anonimato en cuanto el partido gobernante cometa los primeros errores y dé síntomas de debilidad comprobaremos que en efecto nadie les votó.


martes, 12 de mayo de 2015

Sátrapas


        En la antigua Persia las provincias que componían su territorio recibían el nombre de satrapías. Su administrador era el sátrapa. Gozaba de amplios poderes aunque siempre debía rendir cuentas directamente al emperador.

Según la distancia que separase la satrapía de la capital, Persépolis, estos regentes podían tener una mayor tentación para eludir la presión centralizadora e imponer sus criterios evitando tener que justificar nada. Cierto es que el Imperio Persa, para conservar su unidad contaba también con un importante sistema de funcionarios que supervisaban la gestión de cada sátrapa. Con ello se impedía que pudiesen mandar a su antojo con modales propios de una tiranía.

En los estados actuales las satrapías se han renombrado como autonomías y municipios. Y, repitiéndose la historia, podemos comprobar que hay casos en que sus regidores y alcaldes quieren aprovecharse de esa distancia, ya no en kilómetros, sino económica, para forzar la situación y tratar de escaparse de sus responsabilidades legales. El inconveniente surge cuando el propio estado central desautoriza a quienes deberían ejercer el control sobre estos verdaderos sátrapas autonómicos. Así se hunde un país.


jueves, 30 de abril de 2015

Nepal


         La reciente tragedia que ha azotado el Nepal nos invita a hacer pequeñas reflexiones en voz alta para tratar de colocar a cada uno en su sitio.

         Por un lado este remoto país sirve de ejemplo para aquellos que basan su futuro en la economía del servil turismo. Desde que la gente del primer mundo pone a prueba su aburrimiento con retos extremos, ascender al Everest y montes próximos ha significado una fuente de ingresos que habrá dado de malcomer a muchos, enriquecido a pocos y no ha revertido en nada en los servicios locales. Se repite la triste historia para los pobres

         En cambio, mejor parado queda el gobierno español que en doble frente ha respondido enviando las primeras ayudas para atender a los damnificados y a su vez ha montado un servicio de repatriación para los turistas españoles facilitándoles el regreso sin dilaciones. Algo ha funcionado bien.

         ¿Y los medios de comunicación? Encantados con la distorsión informativa: la mayor preocupación se centra en localizar a esos montañeros españoles desaparecidos... porque los diez mil muertos y millones de damnificados ni ven nuestra televisión ni compran nuestros periódicos.

         Lo mismo que con el tsunami de 2004. Hay cosas que no cambian.



martes, 21 de abril de 2015

Cascabeles


         Esopo nos ponía como ejemplo en una de sus fábulas una asamblea de ratones que había aprobado poner un cascabel al gato para que así todos pudiesen escucharlo antes de que estuviese lo suficientemente cerca. Lástima que tan excelente idea no tuviese ningún voluntario para llevarla a cabo.

         Igual de fácil resulta encontrar la solución idónea para la mayoría de los problemas. No hace falta ser ni un politólogo ni ningún premio Nobel de la Paz para apelar a la buena voluntad, a la comprensión y al diálogo como medio de resolución de conflictos. Por la geografía mundial se reparten muchas, demasiadas tensiones donde las víctimas se confunden con los agresores tras enquistados enfrentamientos cuyos orígenes se han perdido en cualquier rincón de la desmemoriada historia de la humanidad.

         Sobran cascabeles y sobre todo cascabelistas que una y otra vez, dadas sus inútiles propuestas, no hacen más que alentar a los inmovilistas y demás resignados con su suerte. Ya que no surgen remedios para nuestros males al gusto de todos deberíamos aplicar aquellos que por su pragmatismo y viabilidad al menos permitan mejorar las condiciones y den paso a una convivencia menos injusta.