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viernes, 30 de abril de 2021

Pastoreo

 

El origen del pastoreo se remonta al neolítico. El primitivo cazador vio que acompañando rebaños en su búsqueda de nuevos pastos se garantizaba una serie de beneficios (alimento, pieles…) reduciendo su esfuerzo notablemente. El paso siguiente fue la domesticación de esos animales que se sometieron con relativa facilidad: con ello el hombre, que pasó de cazador a pastor, se responsabilizaba de encontrar mejores pastos y abrevaderos a cambio de unas concesiones.

 Para el rebaño era una situación altamente beneficiosa: ya no tenía que temer los ataques de los depredadores porque el pastor se encargaba de protegerlos; ya no dependía de las rutas establecidas para buscar el alimento porque el pastor era capaz de encontrar nuevos recursos; ya no tenía que refugiarse improvisadamente de las inclemencias del tiempo porque el pastor le resguardaba en su establo, incluso ya no temía a las enfermedades porque el pastor buscaría su cura… y como es lógico, a cambio de protección, alimento, refugio y salud el pastor se cobraba su pequeño precio: la producción de leche, su lana y, lo más doloroso, de vez en cuando el sacrificio de algún miembro del rebaño.

 Ya no estamos en el neolítico, sin embargo la idea de rebaño dirigido por pastores sigue vigente. Para el colectivo sigue siendo más ventajoso sentirse protegido. Por eso se rinde a las exigencias de su pastor, que incluye, entre otras, una resignada aceptación de la pérdida de algunos individuos. Porque el pastor ha sabido grabar en la mente de su rebaño que es mucho mayor el beneficio que el riesgo.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Insectos


         Con frecuencia comparan nuestras modernas ciudades con un hormiguero, en especial al referirse a las grandes macrourbes. La imagen salta a la vista cuando miramos el denso tráfico de los vehículos circulando por un puente. Se cruzan en ambos sentidos como una hilera de hormigas en busca de su fuente de alimentos.

         El aglomerado de edificios también nos recuerda a una colmena. Nuestros panales crecen hacia las nubes en irregulares rascacielos. A través de las ventanas al trasluz se perfilan las siluetas de las abejas en su trabajo. Cada cuadradito semeja una celda donde las ninfas reciben el alimento seleccionado para determinar su especialización. Aquí no hay miel, ni hay ninfas... solo negocios y acciones que se cotizan en bolsa.

         Vistos bajo esta perspectiva no se diferencian tanto los hombres de los insectos. Solo nos faltaba saber que según ciertos entomólogos los insectos también tienen sentimientos, son capaces de responder proporcionalmente a la intensidad de los estímulos y ajustar su comportamiento según las circunstancias. Y, al igual que los humanos, se intuye que la ajetreada vida de un hormiguero o de un panal provoca estrés en sus individuos. Lo dicho... nos parecemos demasiado.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

Cultura


         Bajo la carpa de la cultura se esconden tantas acepciones que confunden de igual modo a quien la pronuncia como a quien la escucha. Hoy la cultura encarna un tabú, o mejor dicho, un mito que se escapa de nuestro sistema de valores, llena la boca de los parlanchines y se percibe vacía por el frecuente abuso al que se somete.

         Insistamos en que al referirnos a la cultura, así, en término amplio y despersonalizado damos cuenta de un conjunto de modos de vida y costumbres, gustos, conocimientos y desarrollo tecnológico de un colectivo atendiendo a su época o civilización. Por eso hoy hablamos de cultura occidental, que por su desarrollo y extensión incluye la mayor parte del planeta. Hasta las lenguas más distantes acaban compartiendo un espacio común que conforma la globalización de los idiomas, descartándose a sí mismos como elementos distintivos de una cultura.

         Por eso no se entiende que constantemente salten defensores de la existencia de culturas nacionalistas tratando de perfilar las señas de identidad a base de rasgos diferenciadores que llegan a torcerse discriminatorios y dividen a la sociedad reclasificando a los individuos. Especialmente cuando utilizan registros exclusivamente occidentales.


sábado, 14 de noviembre de 2015

Olimpiadas


Hay que reconocer que ante un fenómeno tan bien presentado por los medios y acogido por el público calificarlo como el circo de las hipocresías puede parecer exagerado. No lo es teniendo en cuenta que detrás de esta fiesta universal del deporte subyacen unos intereses poco edificantes ya desde su origen.

Cuando Pierre de Coubertin, señorito de familia aristocrática como buen modernista, logró transmitir a sus contemporáneos el entusiasmo por revivir los Juegos Olímpicos, nunca ocultó su percepción clasista del deporte. Podrían participar los amateurs, es decir, los jóvenes de familias adineradas y burguesas que disponían de tiempo y medios para su entretenimiento y se rechazaba a los profesionales, deportistas de origen humilde, que competían bajo el estímulo económico de las apuestas.

Después, los Juegos Olímpicos, ya entregados de lleno a las políticas nacionalistas, sucumbieron al empuje del negocio y acabaron aceptando a los antaño despreciados profesionales del deporte. Con todo, no ha sido esta la traición más destacable: peor es la connivencia entre federaciones y laboratorios para alterar el rendimiento de los deportistas de élite, que se juegan su salud a costa de la efímera gloria del pódium.

Todo bajo la hipócrita tapadera de la confraternidad universal. Porque hasta con las medallas los países ricos siguen machacando a los pobres.


miércoles, 11 de noviembre de 2015

Violencias


         Cuando una mujer es asesinada por su (ex)pareja en cierta medida todas las mujeres deberían sentirse asesinadas. Todas las mujeres y también todos los hombres, porque la violencia se ejerce sobre la especie humana, no lo olvidemos. Y si callamos nos convertimos en cómplices.

         El tema es lo suficientemente serio como para ser tratado en profundidad y no dejarlo en manos de furibundas reivindicaciones guiadas por el rencor. Tildarlo de violencia de género o patriarcal conlleva a criminalizar a los hombres y desde ese epígrafe las leyes que tratan de regularlo siguen mostrándose ineficaces, máxime porque dividen en vez de unir, para erradicar esta lacra social.

         Se trata de violencia dentro del ámbito familiar porque si el número de mujeres asesinadas en 2013 fue de 48, también hubo 16 hombres muertos por sus (ex)parejas. No dejemos de lado los parricidios, 19 niños (¡5 por sus padres y 14 por sus madres!) ese mismo año, ni el creciente número de jóvenes violentos que acaban con la vida de sus padres.

         Cometemos un error si atendemos estas cifras de manera independiente pues en su origen comparten el mismo foco: una institución, la familia, que no acaba de adaptarse al ideal de una sociedad moderna donde deberían convivir mujeres y hombres libres por igual.


domingo, 8 de noviembre de 2015

Oxímoros


         Con frecuencia una misma realidad conjuga situaciones opuestas. Vivimos en el mundo de los contrastes y, por muy injustificados que se presenten sabemos que están ahí. Pobreza y riqueza,  miseria y lujo, hambre y opulencia. Esta intersección de contradicciones señaladas en nuestra sociedad también caricaturiza al ser humano, acertado en ideas la mayoría de las veces y traidor en sus actos por no saberlas respetar. Es paradójico desde su esencia y tiene el mérito de hacer convivir dentro de su natural antonimia oposiciones totalmente incompatibles.

         Oxímoros andantes, los humanos se retan haciendo justo lo contrario de lo que piden. Se ha generalizado en exceso vivir de espaldas a la coherencia. Por eso resulta fácil reunir en una manifestación a antiabortistas reclamando la pena de muerte, antitaurinos pidiendo la tortura para el torero o incluso furibundos pacifistas haciendo frente a la policía.

         Todo este sinsentido parte de la inestabilidad intelectual del individuo para proyectarse en grupos manipulados a golpe de frases y consignas que arraigan en sus sentimientos y ahogan su capacidad de razonamiento. Así acaban defendiéndose con argumentaciones viscerales en un órdago a la paradoja y al disparate, por no decir a engañarse a sí mismos.


martes, 27 de octubre de 2015

Sexos


         No hace tanto tiempo despareció del carnet de identidad español el apartado donde se recogía la profesión del individuo. Una  acertada medida, máxime en los tiempos actuales porque un ciudadano medio acaba ejerciendo oficios y trabajos muy diversos dependiendo de las circunstancias.

         Todavía este documento registra el apartado dedicado al sexo. Cuando se tiene un hijo la primera pregunta siempre, indefectiblemente siempre, es el sexo, a lo que los padres contestan con determinación. Nadie duda. En cambio se ha demostrado que se tiene no un sexo, sino tres, por lo menos: el biológico, el que uno mismo se reconoce y la tendencia sexual elegida para establecer relaciones. Además en cualquiera de los tres casos, gracias a la tecnología, se puede cambiar a lo largo de la vida.

         Esto simplemente confirma que la distinción de sexo carece de sentido. Somos todos iguales, somos personas y tenemos plena libertad para decidir cómo queremos realizarnos. Aceptemos el sexo como un referente que enriquece al individuo y superemos una tradición que lo ha utilizado para clasificar y delimitar a la gente.

         Seamos consecuentes: el sexo es una elección personal y no una imposición social.


miércoles, 21 de octubre de 2015

Ruleta rusa


         En el límite del todo o nada a una jugada la ruleta rusa llega al extremo del desquicio. Una bala, seis recámaras, un giro del tambor, la punta del cañón sobre la sien, se aprieta el gatillo... En 1937 Georges Surdez introdujo este juego en uno de sus cuentos desde donde se extendió por todo el mundo.

         Creemos que exclusivamente lo pueden practicar personas desesperadas que desprecian todo. Sirviendo en bandeja la muerte a su destino se trata de encontrarla en un gesto absurdo, tan fácilmente evitable con tan solo no participar. Sin embargo, es posible que olvidemos que muchos ya hemos puesto nuestras vidas sobre el tapete en alguna ocasión, pese a haber recibido más de una advertencia.

         Seguramente conocemos a alguien que ha perdido la vida en actos como montar en el vehículo de un amigo que ha tomado de más o consumir sustancias de composición desconocida. Se dejaron llevar por el momento ¡cómo no vas a acompañar a un amigo! No estaban desesperados, simplemente cometieron una irresponsabilidad. Una y definitiva.

         No hace falta un revólver ni balas para participar en la ruleta rusa. Existen otras opciones con resultados similares.


martes, 6 de octubre de 2015

Soma


Para los felices habitantes del mundo de Aldous Huxley el soma reunía todas las ventajas del cristianismo y del alcohol y ninguno de sus inconvenientes. Ofrecía unas vacaciones de la realidad y volver de las mismas sin siquiera un dolor de cabeza. El soma, la droga perfecta, era el resultado de la investigación durante seis años de dos mil farmacéuticos y bioquímicos al servicio del estado.

El soma en la ficción literaria no tenía más finalidad que apaciguar a sus consumidores. Nuestras drogas reales, no importa que sean legales o ilegales, que sean blandas o duras, activas o placebos, naturales o de diseño, originales o genéricas en cierta medida coinciden con esa idea de apartar a la gente de los asuntos de estado por lo que cualquier debate sobre ellas se plantea de por sí inútil.

Si acaso, Huxley, fantaseando sobre una felicidad dirigida, dejó de lado la terrible tendencia que tiene nuestra sociedad hacia la autodestrucción. Por eso el tráfico de drogas implica poder, corrupción y muchísimo daño en un confuso reparto entre víctimas y culpables. Huxley se equivocaba, no puede existir la droga perfecta.


lunes, 21 de septiembre de 2015

Carpe Diem


Del lema renacentista que invitaba a aprovechar el momento en oposición a la mentalidad medieval hasta la interpretación que se le da en nuestros días hay mucha diferencia. Hoy se pide vivir el instante, sin observaciones, sin miramientos, sin reflexión.

El carpe diem actualizado llama al desenfreno sin atenerse a las consecuencias. Incita a dejarse llevar cegados por el capricho y los antojos negando las consecuencias. No solo hace referencia a las fiestas y diversiones. Por desgracia, también alude a los sentimientos y al amor. Por eso, en vertiginosa superficialidad, las parejas se montan al primer atisbo de atracción y se deshacen ante la mínima contrariedad. Un tributo a esa exigencia de ser permanentemente feliz jugando con todo lo que nos rodea en cada ocasión.

Esa voracidad festiva de todas formas acaba sucumbiendo ante el peso del tiempo, su principal enemigo. Las secuelas pueden hacerse esperar, pero siempre aparecen. Para entonces el recuerdo de épocas pasadas, cuando se vivió alegremente, torna aquella dulzura en acritud y generalmente en lamento por no haber sabido sacar provecho del tiempo debidamente.


viernes, 18 de septiembre de 2015

Apátridas


Si los apátridas uniesen sus voces y clamasen su universalidad con todas sus fuerzas acabarían derribando las fronteras hasta confundirlas con el suelo igual que las trompetas de las gentes de Josué con su estruendo derrumbaron las murallas de Jericó.

Nacemos desnudos y apátridas. Después el pudor nos viste y el miedo nos entrega a una tierra para que bajo el rigor de sus leyes y tradiciones nos absorba a través de sus raíces, nos inmovilice el cuerpo y bloquee el espíritu hasta anular la conciencia de ciudadano universal. Así, una vez integrados en una patria el corazón vibrará al son de un himno y los temores se cobijarán bajo el manto de una bandera tan estrecha y limitada que nos hará desconfiar de los que vivan fuera de ella.

Los apátridas se despojan de esa identidad artificial impuesta para recuperar un alma nómada que les permita sentirse más próximos al resto de los seres humanos, hablen, recen o vivan de maneras muy diferentes. Porque un apátrida entiende de lo que comparte y no de lo que le diferencia.


viernes, 28 de agosto de 2015

Principitos


         La inocencia de Le Petit Prince consigue que sus preguntas más sencillas desplacen la lógica pragmática de los adultos para reclamar una interpretación más espiritual de la realidad.

         Son los detalles insignificantes los que guardan el secreto de la existencia, los que rebosan el alma y la defienden del materialismo. Tan solo basta pararse y apaciguar las ansias estimuladas por la ambición y la envidia para abrir la mente a otros estados de ánimo mucho más gratificantes, mucho más reconfortantes y mucho más próximos a nosotros mismos.

         Le Petit Prince no es que aporte alguna novedad a la historia del pensamiento, que no. En casi todas las culturas se hace hincapié en el error de priorizar la materia, las posesiones y el poder ante la naturaleza espiritual de las personas. La obra de Antoine De Saint-Exupéry a través de una tierna ficción, ahí su mérito, nos invita a que todos seamos un poco principitos recuperando nuestra cosmovisión más elemental para volver a entender las cosas como en nuestra infancia ya olvidada.

         Y en efecto, el mundo es menos complicado.

         

martes, 25 de agosto de 2015

Loterías


         Hay dos tipos de ricos: quien nace en una familia rica y quien desea serlo. Conseguirlo es otra cuestión. Bertrand Russell se preguntaba no falto de ironía ¿de qué serviría hacer rico a todo el mundo, si los ricos también son desgraciados? Sin embargo, en torno a ese ideal, la riqueza, se ha organizado todo un mundo, o mejor dicho varios mundos que son ya parte inherente de nuestra sociedad.

         Si el hecho de nacer se entiende como la primera experiencia aleatoria que tenemos, podemos afirmar que los hijos de ricos ya fueron agraciados en la lotería del nacimiento. Por eso los juegos, sorteos y apuestas son algo así como una segunda oportunidad. Con un golpe de fortuna, un boleto exclusivo elige de entre millones de anónimos humanos a uno que a partir de ese momento entrará a formar parte del envidiado grupo de los ricos.

         Mientras, al igual que supuestamente los no natos flotan en el limbo con la incertidumbre de ser sorteados, los demás deambulamos por el mundo de las limitaciones económicas, consolándonos con ideas como el dinero no da la felicidad y hacer la espera más entretenida.


sábado, 22 de agosto de 2015

Infancia


         El proteccionismo desmesurado está ejerciendo tanta presión sobre la educación que ha llegado a pervertir la manera de entender la infancia. Hoy un niño vive en una burbuja de realidad virtual donde se debe evitar cualquier tipo de situación o circunstancia que puedan provocar el menor atisbo de trauma.

         Pero la realidad es más severa: si un niño toma un cuchillo se corta; si ingiere unas pastillas se intoxica y si se asoma por la ventana puede caer. Empeñados en no dejar nada al alcance de los niños, los medios incitan a ocultar la muerte o el dolor alimentando otra perversión: el consentimiento total, creando con ello a un tirano del capricho.

Olvidan que el verdadero aprendizaje se consolida con la experiencia, con el conocimiento del medio, y se madura especialmente con los contratiempos, más si se logran superar con éxito. De lo contrario, se consigue que la infancia, en su sentido más estúpido, se prolongue en la adolescencia y sobrepase edades mayores.

Al final, a falta de personas que hayan madurado, tendremos una sociedad de niños grandes con un grave inconveniente: no habrá adultos que puedan educar a los pequeños.


lunes, 10 de agosto de 2015

Huérfanos


         El descubrimiento del Kepler-452b, un planeta que reúne unas condiciones muy similares a las de la Tierra, prácticamente confirma la existencia de otros lugares con vida en el Universo. Las probabilidades estadísticas de que existan millones de planetas habitables y habitados rozan la certeza de que ya no estamos solos.

         Podemos hacernos miles de preguntas en torno al aspecto, grado de desarrollo e intenciones de nuestros desconocidos convecinos universales y responderlas en función a nuestra imaginación, temores y deseos. Un qué será de nosotros cuando contactemos con ellos.

         También podemos mirar hacia el pasado y reformular el quiénes hemos sido durante todo este tiempo. Porque atravesaremos la misma crisis de pensamiento que provocó Galileo convulsionando la fe de la Iglesia con el heliocentrismo. Aceptado el hecho de que compartimos el Universo con otros seres y otras civilizaciones la humanidad ha dejado de ser el centro de la existencia y, por lo tanto, pensar en un Padre creador y su Hijo redentor no tiene sentido. Algunos se han quedado huérfanos.


viernes, 7 de agosto de 2015

Trastos


Hay gente informal y hay personas trastos. No los confundamos mal que parezcan casi lo mismo. Un trasto siempre parte con buena voluntad, no quiere perjudicar a nadie y, cada vez que tiene algo en expectativa transmite un tremendo optimismo. Después no le suelen salir las cosas. Ese es su gran problema.

Hay quien cree que un trasto, como cualquier informal, no se rige por principios. Todo lo contrario. Un trasto está lleno de principios, la mayoría nobles principios. Tantos que se solapan, se entremezclan y las adversidades se encargan de complicar hasta provocar la contradicción. Abren tantos frentes en su vida que acaban siendo desbordados.

Conozco a varios trastos, trastillos y trastetes. Personas encantadoras a las que deseo que todo les salga bien de una vez. Las veo pelear por ser mejores, muchas veces en espera de ese golpe de suerte que les permita alcanzar al menos uno de sus grandes objetivos. Y cuando lo consiguen, de verdad, me alegro profundamente.

Y es que estos trastillos se hacen querer. No tienen nada que ver con la informalidad, aunque a veces puedan dar esa impresión.


domingo, 26 de julio de 2015

Educando


         Todo el mundo dice lo que se debería enseñar en las escuelas. Se oye por la calle, en los debates televisivos... Cualquier materia  menos tanta Historia, o Literatura... que sí, que están muy bien, pero no son tan importantes porque la gran mayoría de la población puede vivir ignorando absolutamente su pasado y sin leer una obra en toda su vida. Compruébenlo mirando a su entorno.

         Cómo vamos a ignorar “asignaturas” que deberían impartirse con exámenes y nota como la Educación Vial para evitar tanto accidente de tráfico, o Salud y combatir así la falta de higiene y la vigorexia, o Nutrición para no tener ni anoréxicos ni obesos, o Estética, muy útil para no caer en esas modas casi ridículas, o Urbanidad, dicho de otra manera, comportarse correctamente... Siempre temas elementales pero para los que mucha gente reclama más especialistas que principalmente eduquen a los más pequeños.

         Quizá se ha olvidado que el respeto a los demás y a uno mismo se empieza inculcando en el propio hogar, que es una responsabilidad emanada directamente por el hecho de ser padres y que a la escuela, al colegio o al instituto se va a aprender más conocimientos y menos hábitos.


lunes, 20 de julio de 2015

Impersonales


La gramática nos enseña que detrás de ciertas oraciones impersonales a falta de un sujeto expreso se reconoce un supuesto porque es indefinido o desconocido.

Resultan tremendamente prácticas a algunos periodistas que formulan preguntas con expresiones tipo se dice, se comenta ocultando un yo digo, yo comento mucho más comprometido y revelador. Las técnicas de comunicación de la prensa no pueden renunciar a ningún tipo de herramienta. Menos justificadas vienen esas formas impersonales que invitan a participar a los demás, como por ejemplo, se forma una comisión, se investiga, se analiza..., cuando en el fondo la idea subyacente va en sentido contrario. Y siguiendo una línea parecida en el plano doméstico los se compra, se ordena, se limpia, se lleva, se trae... con la intención de que lo haga cualquier otro menos yo.

Y es que estas interesantes oraciones impersonales aparecen en nuestra sintaxis personal en la más tierna edad. Todavía recuerdo siendo muy pequeño pronunciar un mami, se rompió el jarrón mientras mi hermano y yo escondíamos el balón detrás del sillón.


martes, 14 de julio de 2015

Esteparios



La inmensidad de la estepa siberiana acentúa el sentimiento de soledad. Una, la del estepario, de las muchas y diferentes soledades que existen. En esta, el individuo toma conciencia de que llega al mundo solo, vive solo y muere solo. La tradición aporta la visión del grupo, la familia o el compañero vital, que en el fondo, para todo estepario no dejan de ser extraños espejismos que deforman la propia soledad.

La soledad esteparia se gesta desde el alma siempre solitaria. Un estepario puede implicarse con la gente que le rodea, puede dedicar su vida a ayudar a los demás e incluso compartir un intenso amor, porque un estepario ni es egocéntrico ni egoísta. Un estepario no está reñido con la existencia ni tampoco con el resto de los humanos; simplemente un estepario reconoce su individualidad totalmente aislada.

Para un estepario su soledad tan solo es una parte de su naturaleza. Ella le da las fuerzas para seguir viviendo, la libertad para moverse y la máxima responsabilidad para responder por sí mismo. Es lo único que hace falta para sobrevivir en la inmensidad de la estepa siberiana.


sábado, 18 de abril de 2015

Paella


La antropología moderna nos enseña a diferenciar el objeto material de su sustancia emocional y, a su vez, fijar la estrecha relación que dentro de una sociedad se puede desarrollar entre ambos conceptos. No es una cuestión de tecnologías ni de habilidades, sino que con ella se establecen unas señas de identidad que descontextualizadas pierden todo sentido.

Para los valencianos la paella, tomándola como referente gastronómico más representativo, recoge todos estos aspectos señalados. La paella reúne todos los requisitos: tanto sus ingredientes como su elaboración son sencillos, sin embargo, llega a haber una diferencia abismal entre una buena y una mala paella. A esto se añade que todos los comensales la comparten desde la misma paellera en señal de confraternidad o de abierta amistad cuando hay invitados.

No todo el mundo puede hacer una paella. Cualquier alteración, sea cambiar los ingredientes, sea la forma de servirla resulta ofensivo e hiriente para los sentimientos de los valencianos. Porque un plato con arroz lo puede cocinar cualquiera, pero una paella, en el sentido estricto, profundo y antropológico del concepto, solo la puede hacer un valenciano. Así de sencillo.