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lunes, 7 de julio de 2014

Recuerdos


Con el paso del tiempo las imágenes que retuvieron nuestras retinas pierden su contorno, se diluyen entre sombras haciéndose cada vez más borrosas. Y uno se esfuerza revisando su pasado, tratando de rescatar esos momentos que grabó con frescura. Y con empeño solo reúne una distorsión de líneas, formas y destellos, trazos de figuras refugiadas en la mente en espera de que la memoria acierte a recuperar y ordenar.

Son brumas de recuerdos que se desfiguran y se configuran en distorsionado antojo. Esas reminiscencias de experiencias han ido marcando una vida y resisten a perderse colgadas en el presente en vagas y selectas pinceladas decoloradas. Montan frágiles siluetas del pretérito supervivientes en nosotros, sensibles y tiernas, acumulando velos de niebla que las difuminan poco a poco más hasta confundirlas con la ausencia, hasta converger en metáforas de la luz.

Finalmente, transformadas en informes nubes volarán allá, allá lejos, hacia la región donde habita el olvido pendientes de un gélido soplo que algún día las borre definitivamente.



domingo, 22 de junio de 2014

Cristales


Los cristales solo dejan pasar la luz. Ni el sonido, ni el olor, ni el calor. Los cristales cambian los colores, moldean las formas, distorsionan y mienten. Por frágiles que nos parezcan funcionan como muros blindados que nos separan de la realidad.

Siempre nos asomamos al mundo a través de un imperceptible cristal. E inconscientes de su presencia damos vía libre a la interpretación. Vemos lo que interpretamos ver, entendemos lo que interpretamos entender. No importa el grado de transparencia u opacidad que tenga el cristal ni su grosor. Nuestra voluntad de interpretación acomoda la luz filtrada. Y por eso, a partir de lo que hemos dado por visto y lo que hemos dado por entendido llegamos a sentir.

A veces nos vendría mejor cerrar los ojos y apartar el engaño. Entonces, oiremos las palabras, oleremos los aromas y notaremos el calor de las personas. Y no nos importará el color ni la imagen, porque entonces sí podremos apreciar la realidad, la profunda verdad que todos llevan dentro.



sábado, 5 de abril de 2014

Silicona


La silicona se ha tomado como referente para clasificar estéticamente la belleza de las personas, juego en el que principalmente las mujeres han caído. Se ha desplazado el despectivo rubia de bote por el de operada o siliconada. Y curiosamente, a partir de ahí se alinean dos tendencias enfrentadas: aquellas que se operan y callan ante las que critican a las que se operan, incluyendo en este segundo grupo las que cada una que haga lo que quiera, pero yo no me operaría por nada del mundo.

Detrás de todo subyace un principio cultural relacionado con la estética del individuo, independientemente a su sexo. La persona que es atractiva, en líneas generales, goza de mayor aceptación y tiene más probabilidades de éxito. Por tanto, si desde su mismo origen la humanidad se ha venido moviendo bajo estos parámetros, habrá que aceptar que la tecnología y la ciencia también aprovechen sus avances en este campo.

Parece, pues, comprensible y lógico que haya gente que corrija o compense de forma artificial caprichos de la naturaleza. Otra cuestión es invertir el sentido y permitir que un medio para mejorar la imagen se convierta en un objetivo y a la larga en una obsesión.

 
 
 

viernes, 27 de diciembre de 2013

Espejos


Tenemos la costumbre de mirarnos al espejo nada más levantarnos. En un gesto casi involuntario parece que fuese necesario comprobar que uno es uno mismo, el mismo que anoche se acostó. A veces, entre somnolencia y la dificultad de abrir los ojos por la impertinente luz, podemos encontrarnos con alguna sorpresa, con algún detalle que el día anterior se nos había escapado.

No está mal empezar el día con esa autocrítica que recibe inmediata respuesta: en pocos minutos hemos adecentado y maquillado nuestro aspecto para afrontar la jornada.

Lástima que los espejos no reflejen nuestras acciones, nuestros hábitos o nuestra forma de ser. Seguro que si pudiésemos proyectar sobre un espejo todo lo que hacemos también procuraríamos suavizar y hacer más presentables nuestras costumbres.

Porque, aunque la imagen sea importante, a las personas se las valora mejor por sus propios actos.

 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Fotos


        Aquellas antiguas fotos en blanco y negro desprenden un encanto especial. Todos los inconvenientes que la actual tecnología ha desplazado se encargaban de hacerlas entrañablemente únicas, inigualables.

        Para las fotos de antaño había un ritual. De entrada, las fotos nunca se improvisaban. Las cámaras no aparecían por casualidad en los acontecimientos, en las fiestas... venían a propósito para recoger un testimonio, a cobrar un recuerdo o a eternizar un segundo. Y después había que llevar el carrete al revelado. El tiempo en poder comprobar qué había recogido la cámara se fue acortando con las nuevas máquinas, lo que no se redujo fue la curiosidad, la impaciencia para ver cómo habían salido.

Ahora, el viejo álbum de fotos olvidado en la estantería, entre libros y volúmenes enciclopédicos, trata de sobrevivir sabiendo que encierra las vidas de muchos que ya no están con nosotros.

        Cada foto es un instante retenido, una imagen con memoria, un pulso al tiempo.

 

lunes, 19 de noviembre de 2012

Imágenes




Abro los ojos… veo. Cierro los ojos… pienso. Abro los ojos… miro. Cierro los ojos… siento. Abro los ojos… observo. Cierro los ojos… imagino…
¿Y si parpadeo? ¿Y si fuese capaz de parpadear 24 veces por segundo? Entonces sería capaz de no diferenciar la realidad de la imaginación. Cada segundo tendría cinco décimas con los ojos abiertos y otras cinco con los ojos cerrados. ¿Y qué predominaría? ¿Cómo entendería mi entorno?
Estoy seguro de que si me limitase a todo lo que percibo con los ojos abiertos daría un mayor valor a la materia, a los objetos, a los hechos. Me guiaría por la experiencia y llegaría a la explicación científica de todo lo que me rodea.
Si, en cambio, viviese con los ojos cerrados mi mundo sería el de los sueños. Entendería la existencia de tal manera que mi mente la moldearía a su antojo. Y en ella desarrollaría mi espíritu y mis placeres y mis fobias.
Y entre esa realidad y esa imaginación que comparten el mismo segundo de vida está la imagen. Captada en un acto imperceptible, luego nos traslada a infinitos mundos por su propia naturaleza evocadora. La imagen pertenece al gesto que existe justo entre el abrir y cerrar de ojos. Y desde allí enriquece nuestro espíritu y hace crecer nuestro conocimiento.
Las imágenes no toman el tiempo para nacer y por eso no mueren nunca.