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lunes, 19 de junio de 2017

Un ejemplo de neolengua

Hoy me han pasado la Guía breve no sexista del lenguaje en el ámbito sanitario. No voy a comentar el grado de estupidez que alcanza tanto por el desconocimiento del idioma -tiene una redacción torpe e imprecisa- como lo retorcido de sus propuestas para solucionar aquellos conflictos sexista que su obsesionada mente aprecia en el lenguaje.
 
Por encima de esta guía hay un intento deliberado de utilizar el lenguaje como un arma política y acentuar el control ideológico sobre la gente, en este caso del personal dedicado a la sanidad. Y se hace de la manera más descarada y dictatorial, registrando el contenido de informes, normas y todo tipo de protocolos que necesite un mínimo de redacción. Con otras palabras, esta guía es un arma capaz de controlar el día a día de todas estas personas y catalogarlas según el grado de aceptación y uso.

Además de Sanidad también tienen guías Educación, Justicia... En efecto, es un claro ejemplo de neolengua de Orwell: por la palabra al pensamiento.

Este uso pretendidamente no sexista del lenguaje es practicado con cansina insistencia en la política por los partidos que se autoabanderan con el progresismo de la izquierda. De todas formas la derecha política lo tiene muy fácil para neutralizar estas propuestas... simplemente con compartirlas. Si escuchásemos al Sr. Rajoy dirigirse a todos y todas los y las españoles y españolas... incluso parecería más de centro y aunque también parecería más estúpido, todo hay que reconocerlo.
 
Pero bromas al margen. Esto es más serio de lo que se puede uno imaginar. Porque no es una propuesta... es una norma que se ha de cumplir allá donde la administración está en manos de estos partidos. Partidos en los que detrás de su etiquetado de izquierda subyace un fascismo peligrosísimo.
 
Menos mal que en España la mayoría de la gente no lee, para bien o para mal.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Ojipláticos


         Rastreando el origen y significado de esta palabra se puede apreciar cuánto recursiva puede ser una lengua. Este neologismo todavía no está referido en el Diccionario de la RAE pero poco a poco se va abriendo camino y cada vez son más los periodistas que recurren al él para describir un rostro de sorpresa o incredulidad. Ojiplático ya ha desplazado a patidifuso.

         Sus primeros usos corresponden a la prensa del corazón, asidua a entrevistar a personas de escaso cultivo intelectual que a falta de vocabulario y léxico potencian sus mensajes con una exagerada gesticulación -tanta que recuerda a los actores del cine mudo-. Ante preguntas ininteligibles para ellos acomodan su rostro con los ojos abiertos al máximo, como mostrando su voluntad en prestar los cinco sentidos para entender el enunciado. De ahí no pasaban, de abrir los ojos como dos platos soperos porque ya no daban más de sí.

         La referencia más antigua de este vocablo la he encontrado en Internet en octubre de 2007. Seguro que ya fue introducida en nuestro léxico un tiempo antes. Ahora nos queda la opción de que la Asociación de Academias de la Lengua Española le reserve una entrada en su diccionario junto a otros términos como amigovio, tunear, papichulo...


jueves, 5 de noviembre de 2015

Expresiones


         Hablar correcta o incorrectamente. Poder decir o no decir algo de una manera. Valer o no valer un término concreto. Usar palabras reconocidas o rechazadas. Así recurren a la protección de la Real Academia de la Lengua muchos hablantes para legitimar sus expresiones, buscando si están supuestamente registradas en el diccionario.

         Bien por la Real Academia, si en efecto, esa expresión aparece recogida en tan vasta obra. Es su deber recopilar todo el léxico posible para que a la hora de ser consultado podamos conocer el significado de aquello que no sabemos. Mejor si además la Real Academia nos precisa observaciones tales como si se trata de localismos, vulgarismos, tecnicismos, etc.

         Aunque en su origen la magna institución de la Lengua Española nació para proyectar en la sociedad el prestigio lingüístico de sus propuestas, hoy esta misma entidad sabe que un idioma no tiene propietario físico absoluto. Todos somos mitad señores y mitad vasallos de la lengua y consecuentemente la empleamos de la manera que más oportunamente consideramos.

         Aprovechemos en consecuencia la riqueza que nos brinda ese diccionario y démosle mejor uso para superar las abundantes y empobrecedoras coletillas tan recurridas a falta de ideas.



domingo, 27 de septiembre de 2015

Toponimia


Los nombres de lugar aportan una riqueza especial al idioma. Tras un topónimo se manifiestan aspectos tan variopintos como la imaginación popular, tradiciones y temas históricos. Se produce una curiosa relación entre el misticismo de la geomancia y la complicada nomenclatura de la geografía. El origen de cada topónimo merece siempre un estudio.

Cada lengua genera sus propios topónimos, ofreciendo una visión geocultural de la Tierra. Londres, Moscú o Casablanca refieren a London, Moskva y Dar el Beïda respectivamente. Flandes perteneció a España y en español conservamos los nombres de sus principales ciudades: Brujas, Lieja, Lovaina... Usarlos en holandés da muestra más de un desconocimiento, solo justificable por el desuso, que de modernidad como es el caso de Maastrich por Mastrique.

En España, además de cultura, la política según el topónimo elegido también marca ideológicamente al hablante. San Sebastián/Donosti, Orense/Ourense, Gerona/Girona... responden a derechas/izquierdas... herencia de un pulso entre gobiernos que en su día se creyeron dueños de los nombres. Confunden los nombres de la calles de la ciudad con el de la ciudad entera y en un alarde de torpeza lingüística así lo confirman en sus leyes.

Olvidan que un idioma no se puede gobernar y que la dimensión internacional de la Lengua Española, hablada en más de 30 estados del mundo, está por encima de estas disputas locales.


sábado, 1 de agosto de 2015

Reliquias



El Ministerio de Cultura español desembolsó recientemente un importante capital para sufragar la identificación de los restos mortales de Miguel de Cervantes. Entre otras justificaciones, además de darle un digno final al más ilustre autor en Lengua Española, se expuso que con ello se atraería a innumerables turistas que aportarán un beneficio económico para Madrid y España en general.

De esta manera en el fondo se emitía una llamada para los que veneran reliquias de personajes históricos. A imitación de casas museo, mausoleos y edificios semejantes, la tumba de Cervantes deberá atraer a mucha gente, cuya mayoría, casi seguro, no se habrá leído ni El Quijote ni ninguna de sus otras inmortales obras.

Son las reliquias un último legado, eso sí, totalmente vacío de interés salvo para los curiosos. Porque de Cervantes, como de todos los grandes artistas, lo importante nunca fueron sus huesos ni su mala vida. Lo más grande que aportó y que lo elevó a la eternidad fueron sus palabras, sus textos. Hoy afortunadamente están al alcance de todos, disponibles en cualquier parte del mundo gracias a la tecnología. Y eso es prácticamente gratis. Como debe ser.

lunes, 18 de mayo de 2015

Precisión


         La tecnología con el rayo láser ha alcanzado un punto de precisión insospechado hace pocos años. Sus aplicaciones en campos como la medicina o la industria han dado paso a avances de los que ahora disfrutamos con admiración. Por ejemplo, antes solo en la imaginación de unos pocos, ahora la microdisección láser permite separar unidades del tamaño de una célula.

         La precisión del láser solo es comparable con la precisión y exactitud de las palabras. De un concepto amplio y ambiguo cada palabra va segmentando por significados esa extensión hasta llegar al término inequívoco que diferencia una idea de otra. Una disección con mayor mérito si cabe que la tecnológica porque cada palabra se mueve entre abstracciones y connotaciones potenciándolas más allá de su vehículo de transmisión, el texto.

         Al igual que se puede provocar daños con el mal uso de la tecnología láser, ambigüedades, sinsentidos, vulgarismos, coletillas y tópicos merman la calidad de la expresión dejando espacio para las interpretaciones. Tomemos conciencia de que siempre hay un término unívoco que designa con claridad la realidad que se pretende comunicar. Cuanto mayor sea nuestro caudal léxico aumentará nuestra precisión a la hora de manifestar nuestro pensamiento. Y debemos saber disfrutarla.


jueves, 9 de abril de 2015

Contaminaciones


Con insistencia percibimos la presencia de ONG, ecólogos y científicos denunciando la contaminación y el deterioro ambiental que nos acabará llevando a un apocalíptico cambio climático. Ciertamente es un tema delicado que se debe afrontar con muchísima seriedad. Pero ¿qué me dicen de la polución verbal e ideológica que ha invadido y se ha apoderado de millones de cerebros humanos?

Este mal se sigue extendiendo por ámbitos insospechados superando su territorio original. Empujado por la ignorancia y el analfabetismo ha sabido adaptarse muy bien a los nuevos tiempos y aprovecha de forma muy efectiva los medios de comunicación.

         La contaminación intelectual podría definirse como una sobrecarga de información mal entendida y peor procesada, una convergencia de ideas opuestas que cohabitan en la mente de sus víctimas y las condenan al ridículo público cuando pretenden manifestarse travestidas de intelectuales.

         No hace falta apurar las explicaciones que dan los artistas pseudovanguardistas para hacer entender el mensaje que encierra su producto, que no su obra de arte; tan solo con presenciar el empacho ideológico que preside toda tertulia política en televisión para comprobar con fatal pesimismo que estamos asistiendo a un cambio lingüístico producido por la contaminación verbal.


sábado, 7 de marzo de 2015

La arroba


         Todo indica que el signo de la arroba @ es otro invento de los contables y notarios castellanos como la ñ. Al menos, el uso de este símbolo aparece en un texto de 1448 que registra la llegada de trigo desde Castilla al Reino de Aragón. La informática ha querido que esta grafía específica que designaba una unidad de peso, la arroba, acabase haciéndose de dominio público en todo el mundo con un valor totalmente distinto.

          El usuario llano ha aprovechado que este símbolo ahora figure indefectiblemente en todos los teclados para popularizar diferentes valores, dependiendo del idioma que se hable. En inglés, ellos siempre prácticos, sustituye a la preposición at; en Alemania ha abierto un debate legal por reemplazar a la letra a en el registro de marcas comerciales. Hasta llegar al español donde desde no hace muchos años se utiliza en los textos no sexistas como ambivalente de masculino y femenino.

         Pese a que la Real Academia de la Lengua hace observación de que no es un signo lingüístico y señala que su uso es inadmisible ortográficamente, la arroba está triunfando entre aquellos que creen mostrarse sensibles ante el machismo del lenguaje. Y es que hay t@nt@s que confunden género gramatical y sexo.


domingo, 1 de marzo de 2015

Eufemismos


         Los eufemismos no corrigen los defectos, pero según se utilicen los suavizan. Los tontos no saben más por ser disminuidos mentales, los ciegos no ven más por ser invidentes o los gordos no se aligeran por ser obesos. Todos siguen con sus mismos problemas. La cuestión es desarrollar un vocabulario paralelo inspirado en los cultismos, marcado por perífrasis o rodeos, aunque sean absurdos.

         Es posible que los afectados se vean menos molestos con estos términos y solo por eso se justifica suficientemente usarlos. No lo es tanto cuando se abusa haciendo que la sustitución de términos sea tan torpe que solo consigue desplazar la idea inicial.

Vienen al caso propuestas como subsahariano o afroamericano. Ambas aluden al aspecto externo del individuo, marcando claramente una cualidad que inicialmente y desde un punto de vista racista es peyorativa. Las dos tratan de tapar la palabra negro y las connotaciones negativas que arrastra.

Sin embargo, tanto subsahariano como afroamericano han heredando el valor connotativo de negro y en breve tiempo perderán su función eufemística. Además, estas dos soluciones tientan al ingenio para desarrollar antónimos como nordsahariano o euroamericano, con lo que no se avanza nada.


domingo, 7 de diciembre de 2014

Doblajes


         Un sector del público viene reclamando con insistencia que las salas de cine aumenten el número de pases de películas en su versión original. Aparentemente con este gesto pretenden poder disfrutar la obra directa tal y como fue concebida. Resaltan que con ello percibiríamos las voces de los actores junto a la frescura de los diálogos, evitando la simplificación del doblaje y la manipulación, voluntaria o por incompetencia, de los traductores. Añaden que así sucede en la mayoría de los países europeos.

         No cabe duda de que el doblaje a otra lengua nos aleja de la obra que en origen produjo el director, y por lo tanto, todo lo anteriormente expuesto es lógico y convincente. Hasta cierto punto. Porque la supervivencia de la industria del cine recae totalmente en el público que asiste a las salas. En beneficio del propio negocio hay que acomodarse a las condiciones y, teniendo en cuenta el nivel lingüístico general imponer versiones originales sería definitivo, máxime en tiempo de crisis.

         Y no olvidemos que el cine además de imagen es palabra y como arte con texto, la traducción es la única manera de llegar a otras culturas. La versión original puede ser atractiva, pero yo prefiero un buen y esmerado doblaje para una película noruega, húngara, iraní o, por qué no, anglosajona o francesa.


lunes, 10 de noviembre de 2014

Stones


         Un buen día, de esos que hacía mucho tiempo no tenía, hablando de música saltaron las diferencias entre los Rolling y los Stones, porque no son lo mismo, aunque hagan referencia por igual a la mítica banda británica que sobrepasa los cincuenta años sobre los escenarios. Llamarlos de una u otra manera puede significar mucho más que partir su nombre y elegir el primer o el segundo término.

         Es una cuestión generacional y casi social, especialmente en España. No olvidemos que cuando llegaron sus primeros singles, allá por los años sesenta, este tipo de música, sin haber sido específicamente prohibida, desde luego no estaba vista con buenos ojos. Sus primeros seguidores, a los que todavía no etiquetaban como fans, redujeron su nombre por el de los Rolling, recurso más frecuente en la Lengua Española para acortar nombres compuestos.

         Pero en Inglaterra de siempre fueron conocidos como los Stones, siguiendo la tendencia del inglés. Aquellos que viajaron a Londres y entraron en el ambiente musical de la ciudad nos trajeron un actualizado Stones, que sonaba como más correcto y próximo a la banda. Y así surgió la gran diferencia. Entonces los Stones dejaron de lado a los Rolling, considerándolos advenedizos e ignorantes, pese a que más de uno llevase siguiendo al grupo durante todos estos cincuenta años.

         Y la verdad es que importa poco cómo les llames. Lo que vale es saber disfrutar su música.


martes, 4 de noviembre de 2014

Zorras


         Sabido es que la Asociación de Academias de la Lengua Española  realiza un extraordinario trabajo para el mayor conocimiento de este idioma en todos los aspectos: lingüístico, sociológico, cultural... siendo la confección del Diccionario quizá la obra con mayor divulgación y con mayor atención por parte del público.

         Un buen diccionario debe explicar, que no omitir ni prescribir, todos los términos que una persona podría encontrar en el uso del idioma para facilitar su comprensión. Por definición, un buen diccionario debe reflejar los diferentes significados que una misma voz podría adquirir según qué contextos tanto lingüísticos como extralingüísticos.

         Por tanto, un buen diccionario debe advertir a quien lo consulte que algunas palabras toman connotaciones xenófobas, racistas o machistas según se utilicen. Como es el caso de hombre público (político), golfo (pillo), perro (vago) o fulano (desconocido) en masculino, mientras que en femenino mujer pública, golfa, perra o fulana todas estas acepciones van a parar a la misma actividad. En todos los casos un buen diccionario debe advertir que hay ciertos usos del masculino que no se corresponden de igual manera con el femenino.

         Exigiendo un trato de igualdad, protestan grupos feministas por estas observaciones y tachan la publicación de machista por mantenerlas. Pues neguemos esa diferencia y valgan por igual los dos géneros. De todas formas yo llamo zorros a los hombres astutos, y a las mujeres astutas... astutas. Para qué asumir riesgos innecesarios.


sábado, 19 de julio de 2014

Inmejorable

  
         Por encima de lo idóneo, lo óptimo y lo mejor de lo mejor está aquello que ya no se puede mejorar: lo inmejorable.         

Podríamos interpretar que detrás de alcanzar algo inmejorable hay una fuerte satisfacción, una sensación de haber logrado lo imposible, aunque también un cierto tono de conformismo ya que si celebramos un acierto cualquiera calificándolo de inmejorable en el fondo estamos renunciando a buscar otras opciones más adecuadas.

         Sea cual fuere el sentido que le demos a la palabra, la verdad es que se echa de menos un adjetivo que le corresponda como antónimo directo, ya que estrictamente mejorable, lo que se puede mejorar, lo es.

         Se trata de encontrar un término que califique aquello que sea tan malo que peor, imposible. Con una sola palabra. Y ahí el léxico popular se detiene y reconoce que no, que no se encuentra entre los millones de palabras que componen nuestro idioma un vocablo que designe aquello que ya no puede empeorar más, dejando abierta la idea de que siempre existe algo todavía peor.

         Será que cuando nos encontramos mal, basta echar un vistazo por los alrededores y fácilmente encontraremos a otro que esté peor que nosotros. Y este, a su vez, sin esfuerzo se consolará al ver a otro peor todavía. Un consuelo... de tontos.

viernes, 4 de julio de 2014

Big Bang


         La Cosmología Física explica el origen del Universo a través de la teoría del big bang como una magnífica explosión en un único punto donde no se diferenciaban el espacio del tiempo. Fórmulas matemáticas que calculan la expansión de nuestro universo observable la respaldan.

         El conocimiento también tuvo su punto de origen en un momento determinado a partir de una eclosión tan fabulosa como supuestamente tuvo que ser el big bang. No fue un grandioso estallido sino fue en efecto mucho más complejo porque a partir de un todo indiferenciado e indefinido en sí surgió el concepto, la palabra.

         No nos referimos solamente a la palabra como estructura lingüística sostenida por unos fonemas que facilitan su realización o unos monemas que la categorizan gramaticalmente. Se trata además de la palabra como unidad del conocimiento que crea, conforma y jerarquiza las divisiones del saber. Desde entonces el conocimiento no ha dejado de expandirse.

         Y la palabra tuvo que ser anterior al big bang, porque sin ella seríamos incapaces de interpretarlo. Solo así podemos entender el mensaje gnóstico de Juan 1,1: En el principio existía el Verbo y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. El Verbo, la Palabra es el principio del saber y del entendimiento.



miércoles, 25 de junio de 2014

Naipes


        Figuradamente siempre se desaconsejó utilizar los naipes para construir castillos. Levantados pacientemente, el propio peso de la ligera carta fuerza el equilibrio hasta provocar su desmoronamiento. Un castillo de naipes es sinónimo de ilusión efímera, brevedad. Quizá por ello nos los tomamos como un juego, quizá por eso no les hacemos caso.

        Enlazar palabras también puede tomarse como una actividad ilusoria. El caprichoso pensamiento quiere darle cuerpo a la razón aprovechando que las ideas fluyen y flotan hasta encadenar percepciones con sensaciones y juicios con ilusiones, como si las palabras así jugadas conformasen cuatro palos de una imaginaria baraja. Palabras siempre pendientes de la fuerza del viento.

        Para hilvanar y engarzar palabras en frases hace falta tanta o más concentración como para que un castillo de naipes levante varios pisos. La ventaja reside en que las palabras, una vez cimentadas, pasan a interpretar y desvelar la realidad remplazando objetos por signos, mientras que los naipes, tras ceder su verticalidad, caen informes unos sobre otros.

Una frase funciona como un castillo de palabras esperando que una brisa las difunda.



lunes, 26 de mayo de 2014

Neolengua


Si comparamos una lengua con un organismo vivo, el léxico sería rojo como la sangre. Los sustantivos, los verbos y los adjetivos funcionarían de forma parecida a los leucocitos, los eritrocitos y los trombocitos. Con los préstamos de otros idiomas algunos interpretarían la presencia de algún agente invasor, mientras que otros los tomarían por complejos químicos que ayudan a la renovación celular.

El caso es que las palabras tienen una función vital en cualquier lengua, de ellas depende su salud. Así lo entendía el partido en el gobierno que obligaba a actualizar todos los textos conocidos a la neolengua, en la novela de Orwell 1984. La neolengua reducía el vocabulario al mínimo. Era una herramienta más del control total del ciudadano ya que a través del idioma se manipulaban sus recuerdos y sus ideas.

Mal está la salud de nuestro idioma cuando las estadísticas señalan que la mayoría de los jóvenes redactan textos con un porcentaje muy bajo en contenido semántico nocional. Y mucho peor cuando el intercambio de mensajes se circunscribe a exclamaciones, disfemismos, giros coloquiales y emoticonos.

Por ejemplo facebook, donde un comentario como: “Me molesta que haya tanto desaprensivo suelto” se respalda con un “me gusta”, que literalmente quiere decir que “me gusta que estés molesto por eso”. Lo dicho, el triunfo de la neolengua.


martes, 8 de abril de 2014

Platos


         Las técnicas culinarias, ahora tratadas como artes, van desplazando el contenido, no ya por la presentación, sino mejor aún, por el nombre. Platos que no destacan excesivamente por una elaboración compleja ni por unos ingredientes poco habituales se transforman en un manjar gracias a la verborrea del maestro de cocinas de turno.

         Un puré de chirivías se bautiza como Armonía de tubérculos de invierno gracias a la royal de colirábano y al gel de trufa negra que las acompañan, que no dejan de ser un zumo de una especie de col y jugo de trufa. O un potaje de garbanzos con dorada donde las hierbas dan el toque personal se presenta como dorada de estero asada en salicornia con jugo de potaje gitano clarificado, huevos de choco y emulsión de hierbabuena.

Con ello se renueva una asociación, lengua y cocina, que sirvió para conectar la mente con el estómago a través de la imaginación. Un buen nombre para una buena comida abre el apetito y facilita la digestión. No censuremos esta incursión lingüística que ha enriquecido el vocabulario y ennoblecido un oficio. Simplemente recordemos que el abuso siempre está reñido con el buen gusto.

 

martes, 18 de marzo de 2014

Ortografía


Corren tiempos de grandes cambios en el texto escrito. Son tan importantes y rápidos que las normas ortográficas no acaban de asimilarlos ni dar mejor respuesta para hacerse respetar.

El terrorista ortográfico ha invadido prácticamente todos los campos y deambula a sus anchas sin miedo alguno. No le interesan ya los acentos, que los ignora en todos los sentidos, ni las haches del verbo haber que en muchas ocasiones las compensa anteponiéndolas a la preposición a, ya no; ahora sus objetivos, en su afán de reducir el número de letras de sus mensajes, son las vocales y las Q, estas desplazadas por la K, pero resistiendo cuando se asocia con la X, a costa del por y del para. Así un mensaje entre enamorados xq t kiero podría leerse porque te quiero o ¿para qué te quiero? Incluso algún estúpido ha propuesto normalizar una ortografía paralela para el ámbito whatsappero.

         Ante esta moda la Ortografía académica no debe olvidar su razón de ser. Las normas garantizan la correcta lectura y comprensión de un texto de forma universal. Aquellos que incumplan esas reglas se arriesgan a ser malinterpretados y rechazados, además de mostrar su escasa formación cultural.

         Porque la importancia de un mensaje empieza por el cuidado que se pone en su redacción. 

jueves, 10 de octubre de 2013

Palabrería



La amplia, diversa y recurrida capacidad de observación que la sociedad hace sobre sí misma se recoge en el refranero de la Lengua Española. No se escapa tema: amores, amistades, familias, oficios, negocios, clima. Corresponden a máximas, dichos, aforismos o proverbios, según las culturas.

Mas prescindir de ellos en el discurso figura entre los numerosos consejos que el Quijote apunta a Sancho, recién nombrado gobernador de la ínsula Barataria. Señala el hidalgo caballero que por su brevedad pueden parecer más disparates que sentencias. Sin embargo, a lo largo del diálogo, su fiel escudero encaja, ensarta y enhila refranes como nadie pueda igualar.

La palabrería política, desoyendo tan sutil apunte, si no refranes exactamente, ha acuñado absurdas expresiones vacías de significado por su desgaste: asuntos de especial relevancia, merecedores de atención prioritaria, con su correspondiente análisis exhaustivo, su pertinente paquete de medidas y las líneas de actuación planteadas, para conseguir, con una posición clara y contundente, y con especial énfasis, a la mayor brevedad posible, dar cumplimiento pleno a la voluntad política de todos los ciudadanos y ciudadanas, en una definitiva apuesta por el futuro.

Nada de nada.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Elurología




         Sabido es que los egipcios cedieron seducidos por la misteriosa belleza de los felinos. El historiador griego Heródoto llamó Eluro [αἴλουρος] a un gato adorado como divinidad en el Antiguo Egipto y de él se obtuvo el término para designar esta especie en la lengua clásica. Surge pues una sencilla etimología que nos permite describir y matizar mejor la relación que podemos establecer con los gatos.

         La elurofilia señala la manifestación de amor y cariño especial por los gatos, algo practicado por los elurófilos. En el caso de que sea obsesiva y descontrolada la llamaríamos eluromanía. También están los elurófobos, aquellos que sienten un rechazo inexplicable contra los gatos, es decir, padecen elurofobia.

         La elurosemiótica analiza los códigos de comunicación que tienen los gatos, así como la eluroetología trata de su comportamiento. Su carácter misterioso queda recogido en la eluromancia, o arte de interpretar los mensajes esotéricos que transmiten, aunque también puede hacer referencia a cualquier tipo de superstición relacionada, como puede ser la que envuelve a los gatos negros.

Consultada la Real Academia Española, nos ha confirmado que todos estos términos tienen plena validez en el ámbito científico-técnico. Podemos decir que forman parte de la elurología, o ciencia dedicada al estudio del gato en general.