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viernes, 30 de abril de 2021

Pastoreo

 

El origen del pastoreo se remonta al neolítico. El primitivo cazador vio que acompañando rebaños en su búsqueda de nuevos pastos se garantizaba una serie de beneficios (alimento, pieles…) reduciendo su esfuerzo notablemente. El paso siguiente fue la domesticación de esos animales que se sometieron con relativa facilidad: con ello el hombre, que pasó de cazador a pastor, se responsabilizaba de encontrar mejores pastos y abrevaderos a cambio de unas concesiones.

 Para el rebaño era una situación altamente beneficiosa: ya no tenía que temer los ataques de los depredadores porque el pastor se encargaba de protegerlos; ya no dependía del las rutas establecidas para buscar el alimento porque el pastor era capaz de encontrar nuevos recursos; ya no tenía que refugiarse improvisadamente de las inclemencias del tiempo porque el pastor le resguardaba en su establo, incluso ya no temía a las enfermedades porque el pastor buscaría su cura… y como es lógico, a cambio de protección, alimento, refugio y salud el pastor se cobraba su pequeño precio: la producción de leche, su lana y, lo más doloroso, de vez en cuando el sacrificio de algún miembro del rebaño.

 Ya no estamos en el neolítico, sin embargo la idea de rebaño dirigido por pastores sigue vigente. Para el colectivo sigue siendo más ventajoso sentirse protegido. Por eso se rinde a las exigencias de su pastor, que incluye, entre otras, una resignada aceptación de la pérdida de algunos individuos. Porque el pastor ha sabido grabar en la mente de su rebaño que es mucho mayor el beneficio que el riesgo.

martes, 20 de junio de 2017

La muerte de un torero


Hace dos días nos alcanzó la desgraciada noticia que informaba sobre la muerte de un torero. Y digo desgraciada en todos los sentidos. Porque es una desgracia que una persona relativamente joven pierda la vida. Es desgracia en la manera en que lo hace, arriesgándola para disfrute de un público de oscuros gustos. Desgracia porque el espectáculo se monta sobre la crueldad y el sufrimiento de un animal. Y desgracia porque además, al pobre toro, de nada culpable de esta muerte, no lo salva nadie.
 
Nadie se puede alegrar de la muerte de nadie, si mantenemos un mínimo de coherencia entre esos ideales animalistas y el respeto a la vida. Es una grave contradicción y aquellos que han festejado esta muerte deberían replantearse sus principios. Quizá más que amor a los animales profesen de forma encubierta una enfermiza misantropía. Los animales no son más que el refugio de su desprecio al mundo de los humanos.
 
Personalmente no me alegro de esta muerte. Lo reconozco. Pero tampoco la lamento. Ante la muerte de un torero en el ruedo aplíquese esa coherencia a la que antes he apelado. Que se sepa, un torero que muere en la plaza no es un héroe ni un valiente, simplemente él se lo ha buscado. Que no reclame mi pesar, que no se lo merece. Porque cada vez que un torero salta a la arena sabe qué se juega. A vida o muerte. Lo hace voluntariamente. Por eso no le lloro. Viven del dolor, justo es que el dolor se los lleve.
 
Solo pido que con su muerte se pueda cerrar este espectáculo por falta de público.

 

sábado, 5 de diciembre de 2015

Insectos


         Con frecuencia comparan nuestras modernas ciudades con un hormiguero, en especial al referirse a las grandes macrourbes. La imagen salta a la vista cuando miramos el denso tráfico de los vehículos circulando por un puente. Se cruzan en ambos sentidos como una hilera de hormigas en busca de su fuente de alimentos.

         El aglomerado de edificios también nos recuerda a una colmena. Nuestros panales crecen hacia las nubes en irregulares rascacielos. A través de las ventanas al trasluz se perfilan las siluetas de las abejas en su trabajo. Cada cuadradito semeja una celda donde las ninfas reciben el alimento seleccionado para determinar su especialización. Aquí no hay miel, ni hay ninfas... solo negocios y acciones que se cotizan en bolsa.

         Vistos bajo esta perspectiva no se diferencian tanto los hombres de los insectos. Solo nos faltaba saber que según ciertos entomólogos los insectos también tienen sentimientos, son capaces de responder proporcionalmente a la intensidad de los estímulos y ajustar su comportamiento según las circunstancias. Y, al igual que los humanos, se intuye que la ajetreada vida de un hormiguero o de un panal provoca estrés en sus individuos. Lo dicho... nos parecemos demasiado.


miércoles, 29 de julio de 2015

Mosquitos


         La humanidad desde que abandonó las cavernas asumió el reto de dominar la naturaleza. Un objetivo que en algunos casos dista lejos de conseguirse, como sucede con los mosquitos, los verdaderos dueños de la noche.

         Hay que admirarlos en muchos aspectos. Desde su insignificancia y fragilidad generan el máximo odio. Transforman una apacible noche de verano en una verdadera batalla campal. Son especialistas en disipar el sueño y provocar el más profundo insomnio gracias a su vuelo de trompetilla. El concierto empieza con un ruido agudo que se escucha perdido casi imperceptible hasta que se confirma en su esplendor cuando roza los oídos con toda desfachatez.

         Encomiable resulta su trabajo en equipo. Pocos lo reconocen pues no se consideran insectos sociales. Error. Tienen el mejor sistema de sustituciones conocido. Si durante el combate nocturno sufren una baja, que nadie cante triunfo, porque a los pocos minutos ya está en su sitio un sustituto con una nueva trompetilla. Además organizan un despliegue impresionante llegando a colocar un individuo no solo por cada una de las habitaciones de la casa, sino por todas las casas de la población.


         Al día siguiente los pobres humanos repasan los picotazos en las zonas más insospechadas, que incluyen desde los párpados hasta las plantas de los pies. Nadie puede con ellos.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Serpientes


         Un buen día temprano un campesino encontró por el camino una serpiente yerta de frío. Se apiadó de ella y la tomó dándole cobijo entre sus ropas. Al poco rato con el calor la bicha revivió y en cuanto notó la mano de su benefactor le mordió provocándole la muerte.

         Esta historia ya la contaban los griegos y retomada por Samaniego, uno de nuestros grandes fabulistas, en su cometido con ella pretendía advertir a los nobles corazones de que el bien no se puede prodigar indiscriminadamente. No se trata de maldecir a los desagradecidos, porque desagradecido es quien previamente ya recibió favor. Es cuestión de tener la precaución y distinguir entre quienes aparentemente estén necesitados los que efectivamente merecen recibir esa ayuda.

         Y no es tarea sencilla. En el mundo cotidiano las serpientes no van vestidas de serpientes y haylas más de las que uno puede imaginar. Alguno aprovechará el desencanto para renunciar a sus buenas intenciones y, otros, mucho peor, sentirán la tentación de convertirse en serpientes. Por eso se quedan en clara minoría quienes, suceda lo que suceda, lo intentarán de nuevo, se encuentren o no con serpientes. No son tontos, son héroes.


domingo, 24 de agosto de 2014

Dolor


         Desde que el ser humano tomó conciencia cósmica, el dolor corporal siempre ha ocupado un lugar estrechamente relacionado con la religión en todas las culturas conocidas. Aparece en los rituales tanto de iniciación como de purificación. En ellos el individuo se somete a pruebas extremas dispuesto a superarlas o aceptarlas. Se le exige resignación e integridad ante adversidades que casi extralimitan lo soportable.

         Para una visión más actual y globalizadora, todas estas manifestaciones carecen de sentido y entran en la lista de perversiones sadomasoquistas producto de mentes más bien enfermas. Nadie tiene que sufrir el dolor pacientemente y ni mucho menos provocarlo con una finalidad expiatoria. En contra de lo que indican los cánones religiosos, el dolor no libera el espíritu.

         Entendido así, sin embargo, no podemos ignorar que en los pueblos orientales la cultura del dolor tiene todavía un fuerte arraigo y forma parte de su manera de entender la vida. Por eso, difícilmente podremos convencerles para que den un trato digno a los animales evitando su sufrimiento, si ni siquiera son capaces de abolir la tortura y la pena de muerte en sus leyes contra los humanos.


lunes, 16 de junio de 2014

Animales


El comportamiento humano con los animales se puede dividir en dos grandes grupos: los que se distancian claramente y los que se entienden con ellos.

En el primer grupo están aquellos que conciben el mundo animal como un objeto de explotación, uso y disfrute. Los animales están a disposición para lo que se quiera. Su aprovechamiento no tiene límites: las granjas industriales, los laboratorios, la caza, el espectáculo, los deportes... y las deplorables fiestas populares.

Se oponen a ellos quienes tienen conciencia de compartir el planeta con los animales. No es lo que se pueda aprovechar de un animal... es lo que un animal ofrece. Ese respeto por la vida ha dado lugar a un entrañable vínculo de convivencia con algunas especies, hasta el punto de  aceptar a estos amigos animales como verdaderos miembros de la familia con toda naturalidad.

Para unos, los animales no tienen derecho a nada. Los otros exigen unas leyes justas que los respeten. Y en medio los inocentes animales. Pero no olvidemos que animal es el que tiene ánima, alma, es decir, vida, y en eso animales y humanos somos todos iguales.


sábado, 28 de septiembre de 2013

Elurología




         Sabido es que los egipcios cedieron seducidos por la misteriosa belleza de los felinos. El historiador griego Heródoto llamó Eluro [αἴλουρος] a un gato adorado como divinidad en el Antiguo Egipto y de él se obtuvo el término para designar esta especie en la lengua clásica. Surge pues una sencilla etimología que nos permite describir y matizar mejor la relación que podemos establecer con los gatos.

         La elurofilia señala la manifestación de amor y cariño especial por los gatos, algo practicado por los elurófilos. En el caso de que sea obsesiva y descontrolada la llamaríamos eluromanía. También están los elurófobos, aquellos que sienten un rechazo inexplicable contra los gatos, es decir, padecen elurofobia.

         La elurosemiótica analiza los códigos de comunicación que tienen los gatos, así como la eluroetología trata de su comportamiento. Su carácter misterioso queda recogido en la eluromancia, o arte de interpretar los mensajes esotéricos que transmiten, aunque también puede hacer referencia a cualquier tipo de superstición relacionada, como puede ser la que envuelve a los gatos negros.

Consultada la Real Academia Española, nos ha confirmado que todos estos términos tienen plena validez en el ámbito científico-técnico. Podemos decir que forman parte de la elurología, o ciencia dedicada al estudio del gato en general.

domingo, 30 de junio de 2013

Animalistas




Saben que de parte de mucha gente solo reciben incomprensión. No importa. Su sensibilidad por los indefensos animales es muy grande, tan grande que esos estúpidos comentarios ni los atienden ni los escuchan. No pierden el tiempo. Manda su altruismo.

Los animalistas forman un gran grupo de seres humanos que combaten el daño que provoca el propio ser humano. Sus esfuerzos se concentran en alcanzar el respeto que todo animal merece. Porque los animales son las víctimas de una sociedad desnaturalizada, egoísta y despectiva con la vida.

Coordinan sus actividades buscando hogar para aquellos abandonados, prestándoles atenciones y cuidados, recogiendo firmas para reclamar unas leyes que los protejan debidamente… y no están equivocados, porque si nuestra sociedad fuese capaz de tratar dignamente a todos los animales, tendríamos la certeza de que todos los seres humanos también serían igualmente tratados.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Circo




Su origen se pierde en la noche de los tiempos aunque el modelo que todavía sobrevive hasta nuestros días tiene un claro carácter medieval. En el circo se reúnen un conjunto estrafalario de excentricidades humanas como pirófagos, contorsionistas, acróbatas, payasos… para rentabilizar sus habilidades o sus gracias. Junto a ellos figuran los deplorables domadores.

La explotación de los animales alcanza las cotas más despreciables bajo la carpa de este espectáculo. Maltratados desde el primer momento que pasan a depender de su amo, la vida de estas víctimas es un infierno. Subsisten enjaulados en cajones de pequeñas dimensiones, hacinados y mal alimentados. Da igual que sean dóciles perros o terribles fieras. La táctica es la misma: latigazos, palizas… todo para conseguir doblegarlos por un pequeño premio que reciben por realizar la pirueta exigida. Y cuando ya no sirven son abandonados o incluso asesinados.

Afortunadamente desde hace unos años han surgido otros modelos de circo, donde el espectáculo busca una combinación estética de luces, sonido y formas. Ya no es el más difícil todavía, y, por fin, ya sin la explotación de los animales.


sábado, 9 de febrero de 2013

Caza




Matar por deporte.

Se reúnen bien temprano, entran en calor con la lumbre de la hoguera y un buen café, y, después de cargarse con suficiente munición, emprenden con sus perros la búsqueda de sus víctimas.

Cobrar una pieza, así llaman, acto cruel de matar por capricho. Poco importa el dolor y la agonía del animal alcanzado por un disparo impreciso. El cazador celebra su éxito, que no es más que un desprecio a la vida. Y es capaz de competir en compulsiva voracidad con los otros asesinos que le acompañan para ver quién tiñe más veces de sangre la tierra.

Al finalizar la temporada como macabro testimonio de su odio torturan y ahorcan aquellos perros que no respondieron a sus exigencias.

Sin escrúpulos se siguen federando y obteniendo licencias todos los años aprovechándose de una legislación trasnochada que califica este horror como deporte.

Despreciable.


viernes, 25 de enero de 2013

Gatos


Juguetones, sigilosos, aseados, delicados, rápidos, observadores, fuertes, misteriosos, ágiles, independientes, fotogénicos, saltimbanquis, agradecidos, curiosos, elegantes, flexibles, trepadores, furtivos, inteligentes, sibaritas, cautos, individualistas, mimosos, ocurrentes, limpios, dormilones, selectivos, equilibristas, habilidosos, pragmáticos, estilistas, cazadores, olfativos, vigilantes, señoritingos, veloces, divertidos, suaves, enigmáticos, detallistas, comodones, afectivos, precisos, lindos, sorprendentes, noctámbulos, sagaces, precavidos, pacientes, acróbatas, cautivadores, tiernos, fascinantes, sutiles, preciosos, atentos, sensibles, encantadores, cariñosos, los mejores compañeros

¡Qué grandes son!

sábado, 29 de diciembre de 2012

Toros



Una de las facetas del ser humano más despreciables es su capacidad de hacer daño por placer. Es una retorcida ecuación donde el sometimiento al dolor y a la humillación del rival hace engrandecerse al verdugo, que se cree más poderoso, máxime si es ovacionado. Es una vertiente oscura que reside en nuestro fondo y de la que la razón se encarga de liberarnos.

Qué más da que el ritual se realice sobre otro ser humano o un animal. No hay nada que justifique este tributo al suplicio. No es una ceremonia religiosa como lo eran los sacrificios humanos, no es una metáfora de la vida como pretende ser el arte; la tauromaquia es simplemente una cruel técnica de matar en tres tercios: varas, banderillas y muerte. Solo el morbo y el riesgo sostienen ese espectáculo.

Pongamos los conceptos en su sitio, ordenemos las ideas, apliquemos coherencia. No se puede hacer una fiesta de una carnicería.