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lunes, 31 de mayo de 2021

¿AstraZeneca, Pfeizer o ninguna de las dos?


Día 547º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático y sin vacunar. Apurando plazos y después de manejar tres opciones –AstraZeneca, Pfeizer o ninguna de las dos- y tras haber realizado un seguimiento científico –con lagunas metodológicas muy graves- a través del Instituto de Salud Calos III la decisión oficial que ha tomado el Gobierno es, como mínimo, digna de admiración: se vacunará con Pfeizer, aunque el paciente puede solicitar AstraZeneca… además de tener la opción, en el caso de renuncia a seguir con las pautas, de no recibir una segunda dosis. Dicho esto con otras palabras: ahora es el paciente el que tiene que decidir si repite con AstraZeneca, o elige Pfeizer o interrumpe su proceso de vacunación. Es decir, la misma pregunta que se hacía el Gobierno si bien ahora traspasada sobre el individuo a través de las solventes y eficaces Comunidades Autónomas. ¿Para esto tanto tiempo?

 La incompetencia del Ministerio de Salud y los distintos responsables de todas, absolutamente todas, autoridades sanitarias autonómicas queda en máxima evidencia. En la práctica han demostrado su falta de rigor ante una sociedad con la que se comprometieron. Son solo burócratas que modifican y adaptan presupuestos económicos según soplen los vientos y tendencias sociales, que en política ante los ciudadanos presentan como optimizaciones o adaptaciones de los presupuestos generales y que nosotros sufrimos como recortes en Sanidad.

 Solo hay una posible explicación para entender por qué apoya el Gobierno que sea cada uno con su propia decisión -firmada- quien solucione el problema de la segunda dosis para los que recibieron la primera de AstraZeneca: el miedo al escándalo público. Un miedo a un escándalo que hoy sienten lejos porque cuentan con unos medios de comunicación colaboracionistas, capaces incluso de ocultar la información sobre las muertes causadas por la vacuna anglo sueca. Porque la salud de los ciudadanos, nuestra salud, está claro que no importa tanto al Ministerio de Salud.

viernes, 30 de abril de 2021

Pastoreo

 

El origen del pastoreo se remonta al neolítico. El primitivo cazador vio que acompañando rebaños en su búsqueda de nuevos pastos se garantizaba una serie de beneficios (alimento, pieles…) reduciendo su esfuerzo notablemente. El paso siguiente fue la domesticación de esos animales que se sometieron con relativa facilidad: con ello el hombre, que pasó de cazador a pastor, se responsabilizaba de encontrar mejores pastos y abrevaderos a cambio de unas concesiones.

 Para el rebaño era una situación altamente beneficiosa: ya no tenía que temer los ataques de los depredadores porque el pastor se encargaba de protegerlos; ya no dependía del las rutas establecidas para buscar el alimento porque el pastor era capaz de encontrar nuevos recursos; ya no tenía que refugiarse improvisadamente de las inclemencias del tiempo porque el pastor le resguardaba en su establo, incluso ya no temía a las enfermedades porque el pastor buscaría su cura… y como es lógico, a cambio de protección, alimento, refugio y salud el pastor se cobraba su pequeño precio: la producción de leche, su lana y, lo más doloroso, de vez en cuando el sacrificio de algún miembro del rebaño.

 Ya no estamos en el neolítico, sin embargo la idea de rebaño dirigido por pastores sigue vigente. Para el colectivo sigue siendo más ventajoso sentirse protegido. Por eso se rinde a las exigencias de su pastor, que incluye, entre otras, una resignada aceptación de la pérdida de algunos individuos. Porque el pastor ha sabido grabar en la mente de su rebaño que es mucho mayor el beneficio que el riesgo.

lunes, 19 de abril de 2021

El coro del silencio

Día 506º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático y sin vacunar. En lo que llevamos de mes me hago dos preguntas: ¿cuánta gente se está negando a recibir la AstraZeneca? Y ¿Cómo están evolucionando los vacunados con ese producto?

Lo mínimo que podemos pedir a la prensa es que informe y que lo haga con veracidad. Manipular una noticia o evitar difundirla supone dar la espalda a ese sacro compromiso que contrajo con la sociedad. Porque por encima de todo su obligación es informar y exigir transparencia a los responsables de los hechos. Pero henos aquí que nuestra prensa ha decidido en pleno alinearse con el poder establecido y se ha decantado por una sumisión colaboracionista que recuerda aquella que sostenía a la dictadura.

Así tenemos una campaña coral que presiona sobre los ciudadanos para que transijan y se vacunen con ese experimento fallido que es AstraZeneca. Desde que se retomó la vacunación generalizada las noticias ofrecen imágenes de gente feliz que sale con el deber cumplido en beneficio de todos pues ha superado sus miedos y ha seguido los consejos de esos expertos que cínicamente minimizan los riesgos -o sea, muertes- ante el provecho general.

Volviendo a las dos cuestiones iniciales, la consejera de salud de la Comunidad Valenciana ha tenido la desfachatez de decir que todavía es temprano -y ha pasado más de un mes- para valorar el porcentaje de rechazo entre la gente, dejando de lado que han sido las propias autoridades españolas, todas a la vez, las que restringieron la franja de edad -¿es que no es buena para todo el mundo?- e interrumpieron -sin haber dado todavía ninguna solución a los cientos de miles que recibieron solo la primera dosis- el proceso de vacunación por dos veces -¿por miedo? ¿Por precaución? ¿Por desconfianza en AstraZeneca?  ¿O porque sí tiene informes que así lo prescriben?-. A su vez, en España ha habido ya cinco fallecidos -más de cuarenta en Europa- y numerosos hospitalizados, todos reducidos en prensa a reseñas escuetas donde un se está investigando esa posible relación... parece suficiente para ese coro de colaboracionista.

Finalmente, para enredar la situación quieren utilizar a favor de AstraZeneca los seis casos de trombosis -ningún fallecido- de Janssen, cuando lo que están consiguiendo es que la desconfianza general se amplíe a la vacuna de Johnson & Johnson.

Todavía estoy esperando que alguien desde un medio rompa este coro del silencio y con fuerza diga claramente que la mayoría de la gente sí quiere vacunarse… con garantías. Señores del Gobierno y autoridades sanitarias, esfuércense en conseguir las dosis de las vacunas que sí están funcionando porque sí hay más opciones de las que -¿intencionadamente?- nos están proponiendo a la fuerza.

jueves, 8 de abril de 2021

El probado/posible vínculo

 

Día 486º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático y sin vacunar. No lo hice cuando me convocaron. Sigo percibiendo un tufo de ocultismo en torno a AstraZeneca que invita más que a desconfiar a rechazarla totalmente.

Si anteayer el presidente de todos los españoles, el señor Sánchez, nos animaba a vacunarnos con este producto pues no tenía ninguna duda de su seguridad, ayer mismo la EMA –European Medicines Agency-, en un tímido comunicado reconoció un posible vínculo entre la vacuna y las trombosis que ha causado la muerte a más de treinta personas. Todo queda a expensas de nuevos estudios que aclaren esa hipotética relación y mientras tanto, recomienda seguir inoculando Astra/Zeneca, ahora Vaxzevria, dado que es mucho mayor el beneficio que el riesgo, frase que se repite con la frecuencia de un estribillo en una mala canción.

Solo voy a remarcar unos hechos por orden cronológico. Es suficiente. Hace ocho días el Sitko (instituto regulador oficial de vacunas en Alemania) confirmó la asociación vacuna/trombosis. Marco Cavalieri, jefe de estrategia de vacunas de la EMA, primero no desdijo ese informe filtrando él mismo a los pocos días a los medios que reconocía esa relación. Pocas horas después el Sr. Sánchez manifestaba su total confianza en AstraZeneca y al día siguiente era la EMA la que suavizaba el mensaje de Cavalieri con el término posible vinculación además de su ya comentada recomendación.

Solo una interpretación de las frías estadísticas podría justificar que se mantuviese la vacunación con AstraZeneca. Un beneficio que no contrarresta a esos más de treinta fallecidos, muertes que se podían haber evitado si se les hubiese inoculado otra vacuna. Y ahí está el engaño, porque AstraZeneca no es la única solución para combatir el Covid-19. Es la peor con diferencia y si se mantiene es porque algunos salen beneficiados, no todos, solo algunos, y tengo la impresión de que son pocos.

Es muy importante que se pueda elegir… entonces sí, el beneficio será general y para todos.

sábado, 3 de abril de 2021

¡Es mi cuerpo, yo decido!

 Día 481º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático y sin vacunar. En estos diez días transcurridos desde mi regreso las preguntas que hacía al aire respecto a AstraZeneca se han ido reformando a partir de las noticias recogidas en prensa.

Una de las novedades más significativas es el cambio de nombre. Ya no será AstraZeneca sino que pasará a llamarse Vaxzevria. Así, de un plumazo, responden a la opacidad informativa que se denunciaba. Lo malo para el laboratorio es que surge otra nueva pregunta: ¿Cambio de nombre… para ocultar lo que ya empezó mal? Pintar un casa sin arreglar las tuberías con desperfectos es el recurso de las inmobiliarias que estafan a sus clientes. Esta jugada es puro cinismo.

A esto he de añadir que hace dos días recibí un mensaje de mis autoridades sanitarias que me emplazan para ser vacunado con AstraZeneca el próximo 6 de este mes. ¡Qué manera de jugar con la salud de la gente! En estos diez últimos días Reino Unido ha reconocido treinta casos de trombosis, en Francia hay otros cinco de los que han fallecido dos y Holanda, tras la muerte de una persona por trombosis han vuelto a modificar el rango de edad de administración de esta vacuna… Aquí cierran los ojos ¡y me envían un aviso para que participe en esta lotería de la vida!

La EMA sigue sin querer relacionar estos casos mortales con la AstraZeneca/Vaxzevria aunque la UE ya ha dejado caer que para el segundo semestre de este año se dejará de administrar. Sospecho que hay un pacto encubierto para dar salida a las existencias ya fabricadas. De ahí que en mi ciudad, donde no se ha vacunado todavía a la gente entre 70 y 80 años, saltándose ese rango, están convocando de manera acelerada a los nacidos en 1956 y 1957, aumentando la presión social para que la gente acuda a vacunarse.

Con la excusa de que no hay más existencias, las autoridades españolas, además de protegerse con la coartada que la EMA les facilita, niegan la opción de elegir el tipo de vacuna. Se olvidan de un principio elemental al que desde aquí apelo: ¡Es mi cuerpo, yo decido!

miércoles, 24 de marzo de 2021

AstraZeneca

 

Día 471º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático y sin vacunar. Desde el último texto publicado en este blog hasta hoy han pasado suficientes acontecimientos como para haber roto este descanso con justificación. He controlado mi impulso comunicativo porque de una manera u otra había quien expresaba unas ideas próximas a mis planteamientos y no era cuestión de reiterarse.

Con el tema de la vacunación con AstraZeneca estoy echando en falta esa voz decidida que explique mejor la situación y no se esconda detrás de interesados informes de la farmacéutica, gobiernos implicados y la falsa neutralidad de la OMS y ahora la EMA.

Los datos están al alcance de todos: AstraZeneca está relacionada con la muerte de muchas personas en el mundo. Es cuestión de tiempo para que nos llegue una información oficial fidedigna. Lo malo es que se hará pública dentro de unos años, cuando todo esta polémica solo tenga repercusión en los juzgados que fijarán una indemnización a las víctimas. Como sucedió con los hemofílicos infectados de VIH entre 1981 y 1995 en uno de los mayores escándalos de connivencia entre farmacéuticas y gobiernos. Solo en España se calcula que hubo 1800 infectados a los que la multinacional Baxter trató de silenciar con una indemnización de 24 millones de euros para que no llevasen su caso a los juzgados.

Con la vacuna de AstraZeneca se están repitiendo las mismas fases y, por desgracia, los mismos argumentos. A los que añadimos detalles que solo muestran ocultación de información.

Uno se pregunta por qué esos cambios tan improvisados en los grupos de edad para aplicar la vacuna; por qué, si es tan segura, todos los gobiernos suspendieron su campaña y en menos de una semana programaron su reactivación; por qué se exige al receptor de la vacuna que firme un cuestionario donde declara ser consciente de los riesgos que corre y asume al vacunarse; por qué se niega con vehemencia las evidencias que relacionan las muertes por trombosis con la recepción de la vacuna… Y lo que es peor… uno se pregunta por qué desde la máxima autoridad de Sanidad se presiona, especialmente al colectivo de profesores, afirmando que quien no acepte AstraZeneca no será vacunado por el momento.

Son demasiadas preguntas. No me gustaría que me las respondiesen dentro de quince o veinte años tratando de silenciar a mis familiares con una indemnización.

domingo, 21 de junio de 2020

Día 204º de la pandemia del Covid-19


Día 204º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático. ¡Se acabó! Esta historia ya no da más de sí y antes de que se convierta en un bucle en el tiempo oficialmente le han decretado el punto y final. De igual manera que el 14 de marzo apareció por decreto el estado de alarma hoy 21 de junio, día de san Luis Gonzaga, se desvanece para perderse en el olvido, quedando reducidas nuestras experiencias a una colección de anécdotas.

Eso es precisamente lo que más nos alarma. ¿Qué se ha corregido durante estos 96 días entre confinamiento y desescalada progresiva? Todo sigue igual que el 7 de marzo: la pandemia está en otros países y aquí la tenemos controlada. A partir de hoy -como ya pasaba el 7 de marzo- una persona puede circular desde Irún a Cádiz o desde Almería a Finisterre y volar hasta cualquier archipiélago. La única novedad: basta la protección de una mágica mascarilla paralotodo -una sugerencia: debería imprimirse el DNI en la mascarilla porque cuando alguien saluda por la calle a veces cuesta reconocerlo-.

Parece que nuestro Gobierno lo haya programado con tiempo -dejando en evidencia a quienes le acusamos de improvisación constante-: se va de vacaciones justo ahora, repartiendo toda la responsabilidad en la Comunidades Autónomas -¡miedo me da!-. Para despedirse nuestro presidente, como un turoperador cualquiera, recomienda que hagamos turismo y disfrutemos de la gastronomía de nuestro país. Eso con el permiso del señor Simón y su científica y a la vez intrigante propuesta de evitar la movilidad sin sentido. Han sido 96 días en que se han cubierto de gloria.

Y un apunte económico: los 16 mil millones de euros para el fondo social vienen de Europa y el Ingreso Mínimo Vital sale de unos presupuestos aprobados por... ¡el señor Rajoy!

Sigamos confiando en nuestras autoridades (porque no hay otras).

Y hasta aquí mis reflexiones en voz alta: hoy es el fin del mundo según la última científica reinterpretación del calendario maya. Ha sido un placer teneros como lectores. Me habéis acompañado y os he sentido muy cerca. A la espera de entrar en una nueva era cósmica... ¡Gracias a todos y hasta la vista!

(Volveré)


sábado, 20 de junio de 2020

Día 203º de la pandemia del Covid-19


Día 203º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático. Ayer Sanidad modificó la cifra de fallecidos contabilizando 28.315, todavía inferior a la que nos facilitó el 25 de mayo, que por entonces estaba en 28.752 -se puede comprobar en la entrada del Día 178º de la pandemia del Covid-19-. El propio señor Simón reconoce que todavía hay unas trece mil defunciones -¡trece mil!- que de una u otra manera podrían estar relacionadas con el coronavirus, pero siguiendo los criterios de la OMS, no se sabrá hasta que la crisis finalice dónde debe acabar cada caso. Como si a estas alturas hubiese todavía gente que cree que la OMS es un organismo fiable.

Pero el juego que están manteniendo con el número de víctimas queda en un segundo plano si revisamos los repuntes. Según Sanidad en el último mes ha habido 34 rebrotes, eso sí, todos controlados, tan controlados como los dos últimos de Cádiz. ¿Recuerdan cómo se respondió al primer caso en España? Ese alemán en La Gomera del que se sabía todo: con quién había hablado, con quién se había reunido... y las sabias palabras del señor Simón: España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso diagnosticado, a lo sumo y de haberlo, serían casos aislados, con una transmisión muy controlada, muy limitada.

Mañana se pondrá fin al estado de alarma en todo el territorio sin que se haya resuelto los problemas más importantes en lo que concierne a Sanidad. El balance es muy negativo: España es el tercer país del mundo con más muertos por cada cien mil habitantes. Solo Bélgica y Reino Unido tienen una peor estadística. Si no se reconoce que se está haciendo mal... no habrá rectificación.

Sigamos confiando en nuestras autoridades (porque no hay otras).


viernes, 19 de junio de 2020

Día 202º de la pandemia del Covid-19


Día 202º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático. A solo dos días para el fin del mundo maya aquí se sigue ofreciendo una imagen un tanto caótica. Las nuevas investigaciones señalan que las personas con sangre tipo A corren más riesgo de sufrir la enfermedad de manera más severa. Para ellos queda el consuelo de la dexametasona que está indicada para los enfermos más graves. En cambio este medicamento puede ser perjudicial para los que solo tienen síntomas leves. Los demás quedan a la espera de la soñada vacuna que según varios laboratorios ya la tienen esbozada y se empiezan a cuestionar cuántos millones de dosis podrán estar disponibles en el menor tiempo. Remedios que no llegan a los nuevos infectados, la mayoría de ellos con origen del contagio desconocido, salvo que sea en hospitales, donde el personal sanitario sigue siendo uno de los más afectados. Pero no pasa nada, porque los fallecidos no se contabilizan porque están congelados. Es más, en la Comunidad Valenciana van por delante porque todo muerto automáticamente pasa a ser una persona libre de coronavirus. Una idea que se le ha escapado al señor Illa que llega tarde, porque si Galicia fue el otro día, esta misma noche el País Vasco empezará el estado de desalarma, palabra más consecuente con la desescalada en fase cuatro. Estrenarán su nueva libertad con todo controlado, incluido el hospital de Basurto. Sin olvidarnos de Mallorca, donde ya no se aplaude a los sanitarios, sino a los alemanes, que vienen a ponernos nota, ellos que cuentan con los tres repuntes más importantes de Europa. Y de fondo, para refrescarnos la memoria, nos pasan el video de cómo se instruía al personal de un hospital de Madrid -en pleno colapso sanitario- para asignar las camas UCI en función de los años recuperables de cada paciente. Un video muy ilustrativo que sirve para prepararnos por si esto se pone mal. Con todo este panorama, lo más lógico es que nadie le preste atención al fin del mundo anunciado por los mayas, pese a que si se llega a confirmar, sería todo un acontecimiento.

Sigamos confiando en nuestras autoridades (porque no hay otras).


jueves, 18 de junio de 2020

Día 201º de la pandemia del Covid-19


Día 201º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático. A tres días del fin del mundo según la cultura maya nuestro sistema decimal para sumar puede que se haya congelado irreversiblemente. Hace 14 días el señor Simón nos daba la cifra de 27.127 fallecidos, según su recuento. Hoy, actualizada con las 30 defunciones de la última semana suman oficialmente ¡27.136! Un número superior a los 27.000 redondos -citado por el señor Sánchez en el Congreso-  a los que piensa homenajear el Gobierno el próximo 16 de julio. Ya veremos si para entonces la cifra es todavía menor.

Mientras el Gobierno se vanagloria de que todo lo está haciendo muy bien, cada vez se hace más necesaria exigir una comisión que investigue todas las actuaciones habidas en torno a la crisis, tanto bajo la responsabilidad del Estado como de todas las Comunidades Autónomas. Esto implica que esta comisión tendrá que ser independiente de todos los partidos políticos ya que es necesario garantizar su neutralidad si, en efecto, queremos tener unos resultados y unas evaluaciones válidas para los ciudadanos. De lo contrario, si esta iniciativa parte desde el corazón del congreso, por descontado que jamás se esclarecerá nada de nada. Y aquí hay mucha tela que cortar.

Esto aún no ha terminado. La gravedad de la pandemia se ha visto potenciada por la globalización. Hay que ser conscientes de que España no evoluciona aislada del resto del mundo y, por lo tanto, lo que suceda en China, en Alemania o en Brasil también nos repercutirá.

Sigamos confiando en nuestras autoridades (porque no hay otras).



miércoles, 17 de junio de 2020

Día 200º de la pandemia del Covid-19


Día 200º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático. A cuatro días del día D, es decir, el 21 de junio -el día del fin del mundo según un recalculando de las predicciones mayas-, la dexametasona se convierte en el foco de nuevas expectativas como fármaco barato y efectivo que está dando magníficos porcentajes de éxito en pacientes dependientes de ventiladores.

Y del esperanzador informe venido de Oxford pasamos a Pekín. De mirar al cielo a poner los pies en tierra, porque en China todo apunta a que allí está conformándose un repunte de grandes dimensiones. Es mejor tomárselo así y no esperar a que sus autoridades lo reconozcan o que la OMS se dé por enterada. Solo con anticipación y firmeza se podrá evitar revivir los peores días de hace dos meses.

Sin embargo me da la impresión que esta noticia nos vuelve a coger con el pie cambiado. Aquí la incertidumbre que rodea el reparto de los 16.000 millones de euros aprobados por el Gobierno y destinados a las Comunidades Autónomas marcará nuevas divisiones. Y para añadir más madera, ahora nos salta a la cara el término madrileñofobia, un sentimiento que ya tenían algunos periféricos desde que la corte se trasladó a Madrid y que ahora rebrota entre paletos y regionalistas.

Sigamos confiando en nuestras autoridades (porque no hay otras).


martes, 16 de junio de 2020

Día 199º de la pandemia del Covid-19


Día 199º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático. A lo largo de todo este tiempo el Gobierno se ha movido con sutileza dejando que las interpretaciones se apoderasen de los hechos. Han elevado los supuestos a confirmaciones para luego retomar la realidad más tradicional.

Por ejemplo, durante los dos últimos meses la venta de bicicletas se ha multiplicado en una cantidad sin precedentes, relacionándose con un cambio en la tendencia gracias a la política del Gobierno. Seguidamente, tras la crisis del motor y la amenaza real de cierre de fábricas -no solo Nissan-, se anuncian campañas para incentivar la renovación del parque móvil.

Con el turismo también hemos presenciado un giro significativo. Sabemos que hay quien desde dentro del Gobierno propone ir reduciéndolo a lo mínimo posible. La decisión de imponer una cuarentena de entrada ha podido darles esperanzas... hasta que ha llegado la hora de la verdad y el turismo extranjero contará con todas las facilidades para tratar de minimizar las pérdidas del sector en lo que queda de temporada.

Y por señalar otro punto polémico, la tauromaquia. Inicialmente para regocijo de los antitaurinos el mundo de los toros se quedó fuera de toda ayuda. Sin embargo ahora, desde Cultura, su ministro, el señor Rodríguez Uribe ha confirmado que no va a dejar atrás a los profesionales taurinos. Esto sin olvidar que toreros, picadores y banderilleros han podido tramitar las prestaciones económicas correspondientes pues están incluidos dentro del ámbito de artistas en espectáculos públicos.

En otras palabras la nueva (a)normalidad prevé un mundo con coches, un país entregado al turismo y conservará el sangriento espectáculo en los cosos taurinos. Más de uno ya puede tener motivos para sentirse defraudado.

Sigamos confiando en nuestras autoridades (porque no hay otras).


lunes, 15 de junio de 2020

Día 198º de la pandemia del Covid-19


Día 198º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático. Por mucho que nuestro presidente se empeñe en presentarnos un futuro llamado nueva normalidad, mientras tengamos que llevar mascarillas, medir nuestras distancias y vivir con la amenaza constante del contagio, eso jamás lo aceptaré como normal. No es que pretenda aferrarme al pasado inmediato, simplemente se trata de no caer en señuelos absurdos con los que se maneja mucho mejor a los colaboracionistas y a los dóciles.

No deja de ser un sinónimo de las antiguas medidas provisionales que se eternizaban por su ineficacia ya que solo servían para poner parches improvisados. Y de eso se trata, la nueva normalidad es una respuesta puntual que, por exigencia de la mayoría, atiende de manera provisional a unas circunstancias determinadas. Es inaceptable pretender que toda esta retahíla de normas sea definitiva y se adueñe de nuestro día a día.

Nuestra sociedad acusará la magnitud de esta experiencia todavía pendiente de un final feliz. Cambiarán ciertos gestos, ciertas costumbres, pero me resisto a compartir ese rótulo de nueva normalidad, porque no es más que un juego léxico para tapar y justificar una gran incompetencia.

Sigamos confiando en nuestras autoridades (porque no hay otras).


domingo, 14 de junio de 2020

Día 197º de la pandemia del Covid-19.


Día 197º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático. Nos acercamos a un nuevo cambio de fase y en el horizonte se vislumbra la llegada de la nueva (a)normalidad con tanta incertidumbre como de ganas de olvidar esta pesadilla.

A estas alturas de la crisis uno no sabe si realmente nos ha vencido el cansancio o el coronavirus está empezando a remitir. Es una conjunción de contradicciones que ampara por igual la ampliación del aforo de piscinas, tiendas, cines, restaurantes... con la persistencia del riesgo de contagio y sin perder como referente las noticias que nos llegan del País Vasco, donde el rebrote está dando señales nada halagüeñas y lo suficientemente significativas como para frenar el optimismo.

Y para complicar un poco más el momento, empiezan a señalarse ya los primeros casos importados, 33 según el último recuento. Y eso que nuestras fronteras están permitiendo una circulación mínima. Una cifra altísima si tenemos en cuenta las que se nos ofrecen desde las intervenciones oficiales. Todo indica que todavía faltan algunos e importantes capítulos para cerrar esta historia.

Sigamos confiando en nuestras autoridades (porque no hay otras).


sábado, 13 de junio de 2020

Día 196º de la pandemia del Covid-19


Día 196º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático. Cuando un enunciado político comienza con el condicional si sabemos que está desviando la atención para soslayar la intención del mensaje. Ahí tenemos al consejero de Educación valenciano que anuncia que en Secundaria, Bachillerato y FP la propuesta de la Generalidad es que sea 100% presencial si se pueden mantener las medidas de seguridad de número de alumnos y dimensiones del aula. En el caso contrario -el 95% de los centros-, y aquí viene la auténtica noticia: la fórmula de trabajo se basará en días alternos. Un grupo se subdivide en dos mitades y cada una permutará asistencia a clase con seguimiento on-line. Y dicho esto, se queda tan ancho.

Según esta propuesta un alumno asistirá a clase lunes-miércoles-viernes una semana y a la siguiente martes-jueves. Hasta ahí alcanza la comprensión del Sr. Marzá. No da más de sí. Por lo visto, pese a ser consejero de Educación no tiene ni idea de cómo se distribuyen los horarios de las materias por curso, ni lo que supone la dinámica de asignaturas que deben compaginar contenidos teóricos con prácticas y ejercicios.

En números absolutos, desde el concepto económico no le llamarán recortes, porque incluso el presupuesto en Educación aumentará. Sin embargo, con esta medida el alumno de secundaria queda muy desatendido y todo por no invertir el dinero mínimo necesario.

Sigamos confiando en nuestras autoridades (porque no hay otras).



viernes, 12 de junio de 2020

Día 195º de la pandemia del Covid-19


Día 195º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático. Ahora toca a Educación: ¡prepárense que vienen turbulencias!, diría un piloto de avión a su pasaje. Recordemos que ahora tenemos dos Ministerios -¿será para ahorrar gastos?- y, por lo tanto, lo que proponga uno no tiene nada que ver con lo que dicte el otro. Confiamos en su plena coordinación.

Y así se ve, porque en Universidades, para evitar un aumento en el gasto, se plantea la presencialidad adaptada -se nota que tiene estudios superiores y saben de rótulos- que no es otra cosa que establecer rotaciones entre los alumnos para que alternen clases presenciales con las de on-line. Eso sí, la matrícula costará lo mismo. Todo esto ante la inhibición de los sindicatos estudiantiles que están más preocupados en defender al Gobierno de izquierdas, mediante su inhibición absoluta, que los derechos de los propios estudiantes.

Y donde nos esperan la mayor colección de digo-diegos es en Enseñanza. Han descubierto los grupos burbujas -con ese nombre se nota que no tienen las mismas habilidades que los de Universidades- para los más pequeños que convivirán en aulas con una dinámica familiar. O sea, grupos compactos que no pueden interactuar entre sí. Para los mayores  no se dice mucho más, aparte de la distancia -que de 2 metros ha pasado a 1,5 en pocas horas-, suena a ignorancia absoluta eso de, para aprovechar todas las instalaciones del centro, recomendar dar clases en el gimnasio. ¡Señora Celaá, la Educación Física es una asignatura y se imparte en el gimnasio! Menos mal que no nombró los aseos y vestuarios.

Por no alargarnos, hoy no hablaremos de las mascarillas en los centros educativos, que darán mucho juego.

Sigamos confiando en nuestras autoridades (porque no hay otras).


jueves, 11 de junio de 2020

Día 194º de la pandemia del Covid-19


Día 194º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático. Ayer se registraron 167 nuevos casos de afectados con lo que el temido repunte empieza a asomar. Los más perspicaces encuentran demasiadas semejanzas con los primeros días de la crisis. Si en un principio se actuó muy confiadamente, ahora parece que la gente se esté entregando a una cierta relajación dando a entender que esto ya está controlado.

Un caso del que todos deberíamos tomar nota es el de la fiesta entre sanitarios del hospital Gregorio Marañón de Madrid. Se saldó inicialmente con cinco médicos que dieron positivo y 16 profesionales en aislamiento. Eso ocurrió a finales de mayo y trascendió la noticia ya iniciado junio. Lo alarmante del suceso es que fue entre gente que teóricamente está más concienciada y tiene a su disposición más medidas de prevención. Nada que ver con esos botellones protagonizados por jóvenes irreductibles... o sí.

Tampoco son buenas las noticias del País Vasco, donde oficialmente llaman cambio de tendencia al aumento de nuevos contagios, porque se focalizan de nuevo en los centros hospitalarios y el personal sanitario sigue contabilizándose entre las bajas.

Ha llegado la hora de comprobar cuánto hemos aprendido en estos tres meses.

Sigamos confiando en nuestras autoridades (porque no hay otras).


miércoles, 10 de junio de 2020

Día 193º de la pandemia del Covid-19


Día 193º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático. La Organización Mundial de la Salud está demostrando que es una institución que se inserta con toda naturalidad en el entorno de la ONU, tan limitada por los intereses de las potencias para intervenir en los conflictos bélicos.

La Prensa ha otorgado a las recomendaciones de la OMS casi rango de ley y por ellas juzgamos las actuaciones de los gobiernos de cada país, incluido el nuestro. Pero la OMS ha demostrado estar bastante descolocada a la hora de afrontar la pandemia, con constantes volantazos. Ayer mismo informaba que los asintomáticos contagian rara vez, después de haber estado declarando la caza y captura de todo asintomático andante y condenando a la población mundial a un confinamiento sin precedentes en la historia.

Aquí se ha reclamado a nuestro ministro de Sanidad, el señor Illa, no haber seguido los criterios de la OMS para el recuento de víctimas. El ministro en un principio dijo que sí se aplicaban, aunque luego el señor Simón reconoció que no. Y ¡qué más da! Si luego la propia OMS rectificó sus números y confirmó oficialmente el extraño caso -se merece un monográfico en Cuarto Milenio-, donde el número de fallecidos acumulados se reduce con el avance de la enfermedad.

Sigamos confiando en nuestras autoridades (porque no hay otras).


martes, 9 de junio de 2020

Día 192º de la pandemia del Covid-19


Día 192º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático. Para combatir las desigualdades sociales se debe empezar por la raíz potenciando debidamente la Educación, la gran olvidada de siempre. Porque durante la pandemia ha sido una de las más castigada en todos los sentidos, comprobándose que cuando se hace referencia a ella es pura retórica.

Nuestro presidente ha prometido, procedente de los fondos europeos -es decir, que no le cuesta a España ni un céntimo-, dos mil millones de euros, a repartir por Comunidades Autónomas, para hacer frente al curso 2020/21. Lo anunció tratando de contagiarnos de su supuesto compromiso con la Enseñanza. Una muestra de desfachatez impresionante, porque ya el año pasado, y sin coronavirus a la vista, desde el sector se solicitaban cinco mil millones que eran necesarios invertir.

Y sucederá que la mayor parte de esos dos mil millones se destinará principalmente a los sueldos del profesorado que se tenga que contratar temporalmente para responder a las condiciones que exige la nueva (a)normalidad -junto a la higiene y desinfección de los centros, prevención de riesgos laborales...-. Dinero para salir del paso y poco más. Además, que al igual que ha ocurrido con el personal de eventual refuerzo en  Sanidad, una vez termine su labor estos profesores contratados serán desviados a las filas del paro irremisiblemente.

Sigamos confiando en nuestras autoridades (porque no hay otras).


domingo, 7 de junio de 2020

Día 190º de la pandemia del Covid-19



Día 190º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático. Mientras en los periódicos proliferan artículos aventurándose en presentarnos la próxima nueva (a)normalidad, pocos se paran en esbozar qué curso académico espera a la sociedad española para el 2020-21. Y eso que ahora tenemos dos ministerios para hacer frente al tema. El ministro de Universidades ha ido a lo pragmático: exámenes on line y becas para todos. El silencio de los estudiantes y de sus sindicatos tan ruidosos otrora no permite diferenciar entre su docilidad y la complicidad con el señor Castells.

Diferente cuestión se plantea en Primaria y Secundaria. Cada comunidad autónoma resolverá como pueda. Una de las claves es la aplicación de la distancia social mínima entre alumnos en el aula. Esta medida conlleva un aumento en el número de grupos de un 30%, que al compartir el mismo edificio –no susceptible de ampliación- obligará al establecimiento de turnos (diurno, vespertino y nocturno). En consecuencia habrá un incremento de la plantilla docente, que tendrá que soportar una mayor carga lectiva siempre que se pretenda evitar que el gasto no se dispare más allá de un 25% del presupuesto anual. Eso sin hablar del improvisado final del presente curso que condicionará la planificación, programación y objetivos del que viene.

En este sentido me acuerdo mucho de Máximo Huerta, el ministro más breve que ha conocido la democracia española. De la que se ha librado él, y posiblemente toda la Enseñanza, por muy mal que lo gestione la señora Celaá.

Sigamos confiando en nuestras autoridades (porque no hay otras).