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miércoles, 23 de diciembre de 2015

Herodes


         La Historia reservó el trono de los infanticidas al rey Herodes el Grande (73-4 a. C.). La matanza de inocentes ha venido representándose con especial énfasis en los cuadros religiosos donde los miles de cuerpos de niños se apilaban en montones o yacían diseminados entre ríos de sangre. Tal fue la maldad del despiadado rey.

         Se exagera cuantificando por miles las víctimas. Con ingenio el cineasta Luigi Magni en su película Según Poncio Pilatos bromea sobre las cifras, llegando a la conclusión de que en una pequeña aldea como Belén entonces habría entre cinco o siete niños como máximo. Con ello minimiza la magnitud del crimen restando méritos al infanticida más importante de la historia.

         El caso es que salvo el Evangelio de Mateo ningún historiador de la época confirma este deplorable pasaje. Algunos incluso sostienen que Herodes murió antes de que Jesucristo naciera. Con todo, descartada la veracidad de tan horribles hechos, un buen Portal de Belén no puede prescindir del palacio de Herodes, como recóndito refugio del mal que acecha, justo la noche en que reina el mensaje de paz universal.


lunes, 12 de octubre de 2015

Héroes


         Los héroes nos relacionan con el sentido épico de la historia. Dependen absolutamente de la interpretación que se quiera hacer de ellos. Según el biógrafo que elijamos la gloria se transforma en villanía de la forma más caprichosa sin necesidad de mostrar ningún tipo de justificación.

         Muchos países rinden honores a sus héroes porque lucharon por su independencia, vencieron en desproporcionadas batallas e imprimieron una serie de valores al sentimiento nacional. Benditos héroes a los que la historia ha consagrado como dioses, sin hurgar en sus actuaciones más oscuras evitando polémicas.

         También hay héroes defenestrados por distintas causas. Hombres que protagonizaron verdaderas gestas épicas con escasos medios cambiando la historia del mundo. Hoy, sin embargo, se les llama genocidas. Con ellos se comete una lamentable injusticia histórica guiada por el indigenismo.

         Sean los casos de Francisco Pizarro y Hernán Cortés. Mientras el trujillano redujo al inca Atahualpa, vencedor y asesino de su hermano Huáscar, para conquistar el Perú, el de Medellín lideró una alianza de pueblos amerindios para derrocar al sanguinario Moctezuma. Su gran pecado fue transmitir los valores renacentistas al Nuevo Mundo, hecho que cumplieron como verdaderos héroes. No les acusemos de no haber respetado el Convenio de Ginebra de 1929.


lunes, 31 de agosto de 2015

Maradona


         Si repasamos por encima la biografía de Maradona llegamos a la conclusión de que da suficiente juego como para escribir un guion cinematográfico. Sigue con rigor los cánones exigibles de una historia de ascendencia y caída anunciada de antemano. Y aunque todavía faltan por cubrirse varios capítulos más, se intuye que su final no se desviará de esa línea más propia de la Literatura que de la realidad.

         Maradona empezó a vivir en el humilde barrio de Villa Fiorito y desde allí llegó a dar la mano a jefes de estado y a viajar con valija diplomática. Se hizo grande en el deporte, el mejor en su época, pero nunca se escapó del barro. Prometió a su gente que jamás los abandonaría y así lo hizo. Se los llevó de Buenos Aires a Barcelona y de allí a Nápoles. Se llevó a su gente y con ellos su miseria.

Fue un lastre al que se negó a traicionar por pura lealtad a sus orígenes. Despilfarro, vicio y drogas hasta convertirse en una marioneta de la camorra napolitana. Cuando quiso salir no se lo perdonaron y lo hundieron.

Hoy deambula entre mito y títere. Parece que guarda muchos secretos que aprendió a lo largo de su vida. Seguramente nunca los desvelará por darle una mayor dimensión a su muerte.