Día 547º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático y sin vacunar. Apurando plazos y después de manejar tres opciones –AstraZeneca, Pfeizer o ninguna de las dos- y tras haber realizado un seguimiento científico –con lagunas metodológicas muy graves- a través del Instituto de Salud Calos III la decisión oficial que ha tomado el Gobierno es, como mínimo, digna de admiración: se vacunará con Pfeizer, aunque el paciente puede solicitar AstraZeneca… además de tener la opción, en el caso de renuncia a seguir con las pautas, de no recibir una segunda dosis. Dicho esto con otras palabras: ahora es el paciente el que tiene que decidir si repite con AstraZeneca, o elige Pfeizer o interrumpe su proceso de vacunación. Es decir, la misma pregunta que se hacía el Gobierno si bien ahora traspasada sobre el individuo a través de las solventes y eficaces Comunidades Autónomas. ¿Para esto tanto tiempo?
lunes, 31 de mayo de 2021
¿AstraZeneca, Pfeizer o ninguna de las dos?
lunes, 19 de abril de 2021
El coro del silencio
Día 506º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático y sin vacunar. En lo que llevamos de mes me hago dos preguntas: ¿cuánta gente se está negando a recibir la AstraZeneca? Y ¿Cómo están evolucionando los vacunados con ese producto?
Lo mínimo que podemos pedir a la prensa es que informe y que lo haga con veracidad. Manipular una noticia o evitar difundirla supone dar la espalda a ese sacro compromiso que contrajo con la sociedad. Porque por encima de todo su obligación es informar y exigir transparencia a los responsables de los hechos. Pero henos aquí que nuestra prensa ha decidido en pleno alinearse con el poder establecido y se ha decantado por una sumisión colaboracionista que recuerda aquella que sostenía a la dictadura.
Así tenemos una campaña coral que presiona sobre los ciudadanos para que transijan y se vacunen con ese experimento fallido que es AstraZeneca. Desde que se retomó la vacunación generalizada las noticias ofrecen imágenes de gente feliz que sale con el deber cumplido en beneficio de todos pues ha superado sus miedos y ha seguido los consejos de esos expertos que cínicamente minimizan los riesgos -o sea, muertes- ante el provecho general.
Volviendo a las dos cuestiones iniciales, la consejera de salud de la Comunidad Valenciana ha tenido la desfachatez de decir que todavía es temprano -y ha pasado más de un mes- para valorar el porcentaje de rechazo entre la gente, dejando de lado que han sido las propias autoridades españolas, todas a la vez, las que restringieron la franja de edad -¿es que no es buena para todo el mundo?- e interrumpieron -sin haber dado todavía ninguna solución a los cientos de miles que recibieron solo la primera dosis- el proceso de vacunación por dos veces -¿por miedo? ¿Por precaución? ¿Por desconfianza en AstraZeneca? ¿O porque sí tiene informes que así lo prescriben?-. A su vez, en España ha habido ya cinco fallecidos -más de cuarenta en Europa- y numerosos hospitalizados, todos reducidos en prensa a reseñas escuetas donde un se está investigando esa posible relación... parece suficiente para ese coro de colaboracionista.
Finalmente, para enredar la situación quieren utilizar a favor de AstraZeneca los seis casos de trombosis -ningún fallecido- de Janssen, cuando lo que están consiguiendo es que la desconfianza general se amplíe a la vacuna de Johnson & Johnson.
Todavía estoy esperando que alguien desde un medio rompa este coro del silencio y con fuerza diga claramente que la mayoría de la gente sí quiere vacunarse… con garantías. Señores del Gobierno y autoridades sanitarias, esfuércense en conseguir las dosis de las vacunas que sí están funcionando porque sí hay más opciones de las que -¿intencionadamente?- nos están proponiendo a la fuerza.
sábado, 3 de abril de 2021
¡Es mi cuerpo, yo decido!
Día 481º de la pandemia del Covid-19. Continúo asintomático y sin vacunar. En estos diez días transcurridos desde mi regreso las preguntas que hacía al aire respecto a AstraZeneca se han ido reformando a partir de las noticias recogidas en prensa.
Una de las novedades más
significativas es el cambio de nombre. Ya no será AstraZeneca sino que pasará a
llamarse Vaxzevria. Así, de un plumazo, responden a la opacidad informativa que
se denunciaba. Lo malo para el laboratorio es que surge otra nueva pregunta:
¿Cambio de nombre… para ocultar lo que ya empezó mal? Pintar un casa sin
arreglar las tuberías con desperfectos es el recurso de las inmobiliarias que
estafan a sus clientes. Esta jugada es puro cinismo.
A esto he de añadir que
hace dos días recibí un mensaje de mis autoridades sanitarias que me emplazan
para ser vacunado con AstraZeneca el próximo 6 de este mes. ¡Qué manera de
jugar con la salud de la gente! En estos diez últimos días Reino Unido ha
reconocido treinta casos de trombosis, en Francia hay otros cinco de los que
han fallecido dos y Holanda, tras la muerte de una persona por trombosis
han vuelto a modificar el rango de edad de administración de esta vacuna… Aquí cierran
los ojos ¡y me envían un aviso para que participe en esta lotería de la vida!
La EMA sigue sin querer
relacionar estos casos mortales con la AstraZeneca/Vaxzevria aunque la UE ya ha
dejado caer que para el segundo semestre de este año se dejará de administrar. Sospecho
que hay un pacto encubierto para dar salida a las existencias ya fabricadas. De
ahí que en mi ciudad, donde no se ha vacunado todavía a la gente entre 70 y 80
años, saltándose ese rango, están convocando de manera acelerada a los nacidos
en 1956 y 1957, aumentando la presión social para que la gente acuda a
vacunarse.
Con la excusa de que no
hay más existencias, las autoridades españolas, además de protegerse con la
coartada que la EMA les facilita, niegan la opción de elegir el tipo de vacuna.
Se olvidan de un principio elemental al que desde aquí apelo: ¡Es mi cuerpo, yo decido!