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martes, 14 de julio de 2015

Esteparios



La inmensidad de la estepa siberiana acentúa el sentimiento de soledad. Una, la del estepario, de las muchas y diferentes soledades que existen. En esta, el individuo toma conciencia de que llega al mundo solo, vive solo y muere solo. La tradición aporta la visión del grupo, la familia o el compañero vital, que en el fondo, para todo estepario no dejan de ser extraños espejismos que deforman la propia soledad.

La soledad esteparia se gesta desde el alma siempre solitaria. Un estepario puede implicarse con la gente que le rodea, puede dedicar su vida a ayudar a los demás e incluso compartir un intenso amor, porque un estepario ni es egocéntrico ni egoísta. Un estepario no está reñido con la existencia ni tampoco con el resto de los humanos; simplemente un estepario reconoce su individualidad totalmente aislada.

Para un estepario su soledad tan solo es una parte de su naturaleza. Ella le da las fuerzas para seguir viviendo, la libertad para moverse y la máxima responsabilidad para responder por sí mismo. Es lo único que hace falta para sobrevivir en la inmensidad de la estepa siberiana.


domingo, 14 de junio de 2015

Setas


        Existe un universo mágico de hadas madrinas que no estuvieron invitadas en ningún bautizo, sapos aspirantes a príncipes condenados de por vida a una charca, gnomos alevosamente esclavos durante la nocturnidad y setas, sobre todo setas de mil sabores.

Al mercado concurren diversos tipos como la liga de champiñones, alineando su cabezón blanco y siempre tronquicortos, los rebollones, franjinegros y aspirantes a sombrilleros o las oscuras y redondas trufas, prohibitivas por asumir precios galácticos. Y junto a ellas, las setas maléficas. Vienen camufladas de inocencia y cargadas de pócimas sin antídoto.

Dicen que dentro de las setas tienen su hogar los duendes. Imagino que se refieren a las alucinógenas. Sus efectos inspiran sonidos con colores y luces con melodías cuando sutilmente se acomodan en el alma. Nos invitan a viajar con Lucy hacia el cielo en busca de diamantes, sumergirnos en mares como el de la Nada o el de los Agujeros dentro de un submarino amarillo para llegar finalmente a la Tierra de la  Pimienta en plena revolución psicodélica.

Todo un mundo paralelo.


domingo, 12 de abril de 2015

Días Malos


         Mañana será otro día... porque lo que es hoy, creo que he sobrepasado el límite de despropósitos. Como siempre, el más lamentable de todos el primero: levantarse.

         Hay días que es mejor no apagar el despertador, hundirse entre la almohada, perderse entre las sábanas y esperar a que pasen enteras las 24 horas. Maldita costumbre esa de apagarlo, levantarse y ponerse en marcha. Y seguir adelante, pese a que las señales ya van anunciando lo que queda por venir. Si se cae la tostada al suelo, si el ascensor está detenido entre pisos, si el coche no arranca...

         Maldita insistencia por seguir alejándose de la cama. Porque toca encontrarse con gente impertinente y medir frases neutras que suenan a improcedentes. Así hasta que las malas noticias se encadenan sucediéndose en pausado y armonioso ritmo: un aviso de una multa atrasada ahora con recargo, visita al médico que me castiga con los resultados del último análisis y una llamada del mecánico con el presupuesto de la reparación del coche (ese que no arrancaba).

         Y para terminar, llueve, no llevo paraguas y mientras espero en la acera para cruzar la calle un coche me ha salpicado.


miércoles, 11 de febrero de 2015

Ídolos


         Si los dioses, sin discriminar ninguna religión, pudiesen realmente manifestarse y golpear a la humanidad por sus muchas insolencias, no cabe duda de que castigarían con furibunda violencia la actual idolatría.

         Y no sería porque estos nuevos ídolos se atrevan a rivalizar con ellos y pongan en riesgo su divinidad ni la religión, sino por la estupidez humana de generar, ascender a los altares y adorar a gente vulgar. Ídolos a los que no se reza porque reproducen su imagen entre camisetas, posters y otros placebos a buen precio. Eso sí, al igual que otros personajes divinos, estas nuevas deidades también corren el riesgo de ser pisoteadas y crucificadas por sus propios seguidores al menor golpe de fortuna, pues la gloria en este mundo sabemos que es efímera

         Tierra de locos, en un universo dirigido por los medios de comunicación, actores, cantantes, deportistas y hasta políticos absorben los cerebros de millones de fanáticos que viven y se desviven por rozarlos, por recoger una reliquia en vida y elevarse junto a ellos hasta el delirio, en un baño de máxima enajenación colectiva. ¡Pobrecillos todos!


miércoles, 31 de diciembre de 2014

Sinergia


         Durante los Juegos Olímpicos de Montreal una de las más grandes sorpresas tuvo lugar en la final de natación de 4x100 metros libres femeninos. El equipo de la Alemania Democrática, que contaba con los mejores registros, acabó siendo superado por las norteamericanas, pese a que, una por una, todas tenían peores marcas que las alemanas.

         El mundo del deporte por equipos no para de darnos ejemplos parecidos en su grado más elemental y directo en plena competición. Matemáticamente no tiene explicación, porque gracias a esta complicidad un colectivo de personas puede llegar a rendir en conjunto mucho más que la suma de sus rendimientos por separado. El visionario Richard Buckminster le dio el nombre de sinergia.

         Todo se basa en un sistema de apoyo mutuo, donde la influencia de uno estimula y acrecienta la actuación del otro en constante superación. La sinergia nace de la unión de fuerzas, del sacrificio del individuo en beneficio del grupo y la identificación en un proyecto común preciso. Son las claves del éxito.

         La sinergia también puede desarrollarse en el mundo laboral. Una observación: cuando en un trabajo cada uno se limita a cumplir con el papel asignado se da el primer paso hacia el fracaso. 


miércoles, 29 de octubre de 2014

Borradores


         Si la vida se escribiese como se escribe una novela nos tomaríamos numerosas licencias literarias. Podríamos hacer aparecer los personajes idóneos cuando más se les necesita, las circunstancias acompañarían en los momentos cruciales y el protagonista siempre estaría protegido por las garantías de un final feliz.

Los capítulos se ordenarían según nuestros propios gustos y podrían empezar, desarrollarse y continuar atendiendo a nuestros intereses. Todo iría particularmente hilvanado alrededor de nosotros que ocuparíamos el eje central y en torno a nosotros girarían las demás historias secundarias.

Sería la novela perfecta en la que absolutamente todo lo que nos pase en ella sería deseado, previamente deseado y posteriormente cumplido.

Mas el día a día nos obliga a ser de aquellos escritores realistas del s. XIX, que acababan enmarañando el argumento de sus obras por las condiciones que sus personajes iban adquiriendo según las experiencias a las que eran sometidos. Se rebelaban, luchaban... todo para que al final la sociedad aplicase como una losa su hipócrita moral y sus leyes reduciendo los ideales a sueños imposibles.

Entonces tomaríamos conciencia de que como escritores de nuestras vidas estamos enredados en un indeciso borrador donde rescribimos una secuencia tras otra hasta forzar una definitiva redacción que no siempre llega y casi nunca nos deja satisfechos.


miércoles, 17 de septiembre de 2014

Burbujas


El vuelo de una burbuja de jabón, lento y solemne hipnotiza con una fantasía refractante de caprichosa e inestable luminosidad hasta que a los pocos segundos se desintegra. Esas frágiles burbujas muestran un encanto ajeno a la realidad. Desaparecen cuando queremos tocarlas, cuando queremos hacerlas nuestras.

         En la vida también algunos tienen su propia pompa de jabón que con su magia es capaz de envolverlos y hacerles entrar en otra realidad. En ella, en lugar de ingrávidos colores se cruzan ilusiones con deseos dentro de oníricos encuentros entre amantes. Son auténticas burbujas que se aíslan de una realidad monótona, asfixiante y densa, que se evaden de miedos y temores.

         Algunos llegan a vivir tan intensamente dentro de esa esfera cristalina que desafían la ley de la gravedad e imaginan hacerla suya y poder trasladarla al mundo real. Olvidan que estaban jugando con una burbuja fugaz, pasajera y esquiva. Roto el encanto, se dan cuenta de que todo lo que había en ella era un espejismo. A veces demasiado tarde. A veces de forma muy cruel. Y siempre de manera muy triste.


miércoles, 6 de agosto de 2014

Una palabra


La fragilidad del tiempo se saja irremisiblemente con una palabra.

¡Qué fuerza!

Siempre un antes y un después. Y en medio, la eternidad de la palabra.

         Contamos la vida por años y sabemos que la trascendencia se decide por minutos. Son las palabras las que le dan la dimensión al tiempo y entre todas ellas, hay una, solo una, que es capaz de detener el reloj. Esa palabra deseada, pronunciada y escuchada, compartida. Infinita palabra que se siente, no se entiende y alcanza por igual las almas comprometidas.

         Tremenda palabra que se susurra, que duerme el oído y levanta la piel. Palabra que palpita al unísono con el corazón.   
        
Para enamorarse puede bastar un minuto... o menos, una mirada puede ser suficiente... o incluso la fugacidad de un gesto, el calor de un beso. Y siempre en medio una palabra para llenar un universo, para sellar unos labios.


miércoles, 16 de julio de 2014

Pausas


Hay días en que uno se levanta muy filosófico, con ganas de ordenar su vida. De dar un repaso a lo que ha sido, lo que es y lo que desearía que fuese. Y lo que a uno le llenaría de satisfacción sería sentirse ancho, inmenso, rebosante de haber obtenido todo lo que realmente se proponía. Sin embargo, lo que a uno acaba de hundir es que de todo lo que soñaba, sólo esbozos, sólo apuntes van surgiendo y para colmo todos son torcidos, caricaturas de unos ideales que le sumen en una profunda decepción.
       
Hay días en que uno debe pedir una pausa a la vida. Un alto en el camino que oriente y defina el punto de fuga desde el horizonte con una única obsesión de encontrarse a sí mismo.

        Las pausas bien hechas implican una reflexión, una revisión y una evaluación del trecho recorrido. Las pausas bien hechas proyectan un objetivo, un ideal y un sueño. Las pausas bien hechas configuran ese lugar que no retrocede porque el pasado no se puede ya modificar ni avanza porque los deseos en esos momentos son siempre intangibles.


lunes, 7 de julio de 2014

Recuerdos


Con el paso del tiempo las imágenes que retuvieron nuestras retinas pierden su contorno, se diluyen entre sombras haciéndose cada vez más borrosas. Y uno se esfuerza revisando su pasado, tratando de rescatar esos momentos que grabó con frescura. Y con empeño solo reúne una distorsión de líneas, formas y destellos, trazos de figuras refugiadas en la mente en espera de que la memoria acierte a recuperar y ordenar.

Son brumas de recuerdos que se desfiguran y se configuran en distorsionado antojo. Esas reminiscencias de experiencias han ido marcando una vida y resisten a perderse colgadas en el presente en vagas y selectas pinceladas decoloradas. Montan frágiles siluetas del pretérito supervivientes en nosotros, sensibles y tiernas, acumulando velos de niebla que las difuminan poco a poco más hasta confundirlas con la ausencia, hasta converger en metáforas de la luz.

Finalmente, transformadas en informes nubes volarán allá, allá lejos, hacia la región donde habita el olvido pendientes de un gélido soplo que algún día las borre definitivamente.



miércoles, 25 de junio de 2014

Naipes


        Figuradamente siempre se desaconsejó utilizar los naipes para construir castillos. Levantados pacientemente, el propio peso de la ligera carta fuerza el equilibrio hasta provocar su desmoronamiento. Un castillo de naipes es sinónimo de ilusión efímera, brevedad. Quizá por ello nos los tomamos como un juego, quizá por eso no les hacemos caso.

        Enlazar palabras también puede tomarse como una actividad ilusoria. El caprichoso pensamiento quiere darle cuerpo a la razón aprovechando que las ideas fluyen y flotan hasta encadenar percepciones con sensaciones y juicios con ilusiones, como si las palabras así jugadas conformasen cuatro palos de una imaginaria baraja. Palabras siempre pendientes de la fuerza del viento.

        Para hilvanar y engarzar palabras en frases hace falta tanta o más concentración como para que un castillo de naipes levante varios pisos. La ventaja reside en que las palabras, una vez cimentadas, pasan a interpretar y desvelar la realidad remplazando objetos por signos, mientras que los naipes, tras ceder su verticalidad, caen informes unos sobre otros.

Una frase funciona como un castillo de palabras esperando que una brisa las difunda.



miércoles, 29 de enero de 2014

Amantes


         La cultura occidental tiene proscrita la poligamia. No sin razón en cierta forma, ya que bastante complicada es la vida en pareja como para extender y compartir la intimidad en el sentido del matrimonio a más personas.

         Pero la realidad es otra. Desde que Occidente estableció oficialmente la monogamia, desde el primer día, siempre se supo que era un corsé demasiado estrecho para ser respetado. Y los hechos se bastan para confirmarlo. Constantemente los usos sociales invitan a derribar la santa barrera marital.

         De todas las posibles relaciones extramatrimoniales la de los amantes es la que ha inspirado tanto la comprensión de  escritores y filósofos como la condena de retrógrados puritanos. Los amantes, a espaldas de leyes y convenciones, se buscan para evadirse a otro tiempo, a otro lugar, lejos de un mundo excesivamente normalizado y dirigido al que regresan inexorablemente tras haberse entregado a un amor de fantasía en cada cita. Y es que entre amantes no hay más compromiso que el encuentro furtivo...

         ...Y asumir el riesgo de ser sorprendidos. Entonces la sociedad impondrá todo el peso de su hipócrita tradición.

        

 

domingo, 5 de enero de 2014

Juguetes


El juguete ocupa el centro de uno de los debates más inútiles entre educadores e instructores. Los tradicionalistas ven con preocupación cómo se van olvidando los juguetes artesanales: los de hojalata que podían cortar o los de madera que se astillaban... por no citar esos que reproducen las pautas de una sociedad sexista: pistolas y soldaditos para los niños; muñecas y cocinitas para las niñas.

Los llamados educativos, teniendo en cuenta que dirigen la voluntad del niño, solo entretienen a precoces arquitectos, mecánicos, médicos... que de mayores, acaban frustrados por no llegar a ser el profesional de sus juegos infantiles.

Tampoco podemos defender con contundencia las propuestas actuales de la era digital. Detrás de los videojuegos se están observando demasiadas alteraciones del comportamiento entre los adolescentes como para ignorar su nociva influencia.

Entonces ¿existen algún juguete que sea independiente de la tecnología, que estimule por igual la imaginación y el desarrollo de la psicomotricidad del individuo, que socialice tanto a pequeños como a grandes y no copie las condiciones del mundo de los adultos cuando se juega?... Yo digo que una pelota... posiblemente, junto a la rueda, el invento más grande de la humanidad.

 

lunes, 9 de diciembre de 2013

Lujos


Si aceptamos que cada uno puede hacer lo que quiera con su dinero, el lujo, en sí, no debe despertar ningún tipo de rechazo. Sin embargo, comprobar lo que algunas personas son capaces de pagar por la exclusividad o la suntuosidad de un producto hace más comprensible la indignación general, y más en este mundo de desigualdades e injusticias.

Hay que reconocer que comprar artículos innecesarios a un precio inalcanzable para la mayoría es legal: es comercio declarado, paga sus impuestos e, incluso, se justifica porque es un sector que genera puestos de trabajo. Todo en regla. Pese a este envoltorio de lujos, esta gente no evita su vacío personal. Su sensibilidad por aquello especialmente caro les ha distanciado del resto de la humanidad a la que ven con indiferencia o, si no, con desprecio.

Lo lamentable es que, por más que censuremos a los que viven en el lujo y para el lujo, aún así, todavía existen muchos que en el fondo les envidian y desearían ocupar su lugar, incluso a costa de vender su propia alma. Y es que algo huele a podrido en esta sociedad de consumo.

 

domingo, 24 de noviembre de 2013

Propósitos


El futuro se afronta de mil maneras: proyectos, retos, pretensiones, sueños... quizá, la forma más racional de hacerlo esté en los propósitos. Cada propósito surge de una evaluación de la situación de partida para marcar unos objetivos alcanzables.

 Un propósito siempre encierra un acto de voluntad en el que se combinan el deseo y las aspiraciones, moderado por el equilibrio necesario entre la realidad y las opciones. Todo propósito tiene como fin una mejora de las condiciones presentes.

 No hay mecanismo alguno que garantice el control del futuro, sin embargo, un propósito bien planteado tiene muchas posibilidades de éxito. Para cumplir un propósito se requiere un ejercicio de compromiso con uno mismo, así como firmeza en las actuaciones y una gran constancia que permita contrarrestar los posibles imprevistos.

 Los buenos propósitos, bien diseñados, sí están al alcance de nuestras manos.

 

viernes, 15 de noviembre de 2013

Autodefinido


Si nos pidiesen que nos definamos a nosotros mismos, recurriríamos a un orden lógico de exposición: nombre, sexo, edad, trabajo/actividad/ideología… pero, no, no se trata de eso… esos datos servirían solo para precisar cómo han elaborado nuestra ficha de identidad para esta sociedad.

El nombre funciona denotativamente para diferenciarnos de los demás, aparentemente más cálido que la fría hilera de dígitos que compone el DNI o el pasaporte, aunque en realidad tienen todos la misma finalidad. El sexo corresponde a una descripción biofísica que no tiene por qué predecir nuestros gustos, tendencias o valores. La edad resulta de un cálculo aritmético generalmente alejado de nuestra propia experiencia. Y presentarnos a partir de nuestro oficio, actividades e ideología no es más que resaltar lo que hacemos, en qué ocupamos el tiempo y lo que idealizamos. Etiquetas que, sin embargo, no esclarecen nuestra pregunta más elemental: ¿realmente quiénes somos?

Porque el ejercicio más difícil es tratar de autodefinirse. Despojarse de todos esos referentes envolventes de interpretaciones externas e interiorizar en el único y propio valor personal. Y una vez que lleguemos a ese punto, a la desnudez total y absoluta del propio ser, quizás nos abrume aceptar que en el trasfondo de todo no encontremos con qué reconocernos.

 

lunes, 26 de agosto de 2013

Días grises



Hay momentos en que la tristeza desborda el espíritu y se proyecta sobre los días grises. La pena es tan grande que hace pequeña el alma e, irresistible, contagia todo lo que le rodea, incluido al mismo sol, al que invita a ocultarse detrás de las nubes.

En los días grises los árboles, las casas, las personas no proyectan sombras... son una sombra todo, como los propios sentimientos, que, difusas penumbras, preferirían dormir en vez de doler.

Los días grises también tienen su noche. Entonces el plomo de las nubes, ya oscuro, esconde a la luna e impide que sueñe con su sol.

Quizá esa sea la ocasión para prender una llama, una fúlgida chispa que salte desde el mismo lugar en que nació la tristeza, que permita acoger una ilusión. Quizá así, por la mañana la luz al despertar ya haya recobrado vida.

viernes, 12 de julio de 2013

Rupturas




En muchas ocasiones con una ruptura se pone punto final a una relación. Se rompe con aquella persona con la que, hasta ese día, se compartían los momentos más importantes de la vida. Una ruptura conlleva decisión.

El dolor de una ruptura podría superarse al olvidar más o menos de forma inmediata a la otra parte. La sensación de traición, el odio y la venganza suelen acompañarlo. Precisamente ese es un error demasiado extendido. La verdadera y definitiva superación de una ruptura consiste en repartir entre los dos proporcionalmente qué generó y facilitó la realidad que acabó siendo insostenible. Una ruptura efectiva debe saber discernir los aspectos decisivos y proponer una respuesta para que no se repitan. De este modo, tanto si se hizo como si se consintió algo que no se debía haber permitido, en el propósito de cambio debe incluirse todo aquello que agrietó la convivencia.

Se desaprovecharía la experiencia de esa relación acabada si se pensase que la libertad regresa sin más en el instante en que se decidió dejar de ver a la otra persona. De ser así, acabarán reproduciéndose las mismas situaciones no deseadas una y otra vez. Tras una ruptura quedan el futuro y una persona más curtida y con nuevas ideas.


sábado, 6 de julio de 2013

Miradas




         Comunicativa sincronía del movimiento de los ojos que transforma la percepción en expresión. La mirada se desplaza más rápida que la palabra, evita las perífrasis y atina con precisión su significado.

Las miradas no mienten pero sí confunden. Las miradas interpretan y traducen los sentimientos. Con la mirada se abren corazones para ofrecer cariño y ternura y por igual reclamarlos. Hay miradas que recorren el cuerpo y lo acarician y a distancia lo desnudan. Se diferencian las lascivas de las inocentes porque se responde a las unas con miradas provocativas, a las otras con miradas cándidas.

Con las miradas nos relacionamos: hay miradas desafiantes, despreciativas. Hay miradas que se cruzan con miradas. Pueden ser miradas fijas y directas, altivas y penetrantes, incluso agresivas. Hay miradas que matan o no llegan a tanto, perdonan. Y también se puede mirar de reojo, soslayadamente. Miradas furtivas que no sostienen el intercambio de miradas, en pleno duelo de miradas. Miradas escondidas, tímidas.

         Dos ojos, un gesto y mil mensajes: miradas.

miércoles, 3 de julio de 2013

Rebobinar




Hay personas que echan en falta la capacidad de rebobinar algunas experiencias de la vida, aquellas que no les han parecido nada ventajosas o cuyas consecuencias las hayan acabado condicionando negativamente.

La vieja moviola en el cine o la tecla de retroceso en nuestros actuales reproductores nos permiten rebobinar a nuestro antojo escenas de películas cuantas veces queramos. Si dispusiésemos de esa oportunidad en la realidad quién se opondría a apretarla no una, sino incluso mil veces. Menos mal que se trata de un ejercicio de fantasía, ya que de no ser así, sería inconcebible que la gente pudiese armonizar sus vidas, siempre dependientes de las infinitas repeticiones solicitadas.

De todas formas, si una película es rebobinada una y otra vez, también una y otra vez comprobamos que las escenas reproducen el mismo guión. En cambio, nosotros tenemos otras opciones mucho más interesantes: rectificar, enmendar o, algo mucho mejor, sobreponerse.