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lunes, 15 de agosto de 2022

OSAKA, 15 DE AGOSTO DE 1972

 50 años se cumplen hoy del comienzo de la minigira de Deep Purple por Japón. El Koseinenkin Kaikan de Osaka tuvo el privilegio de poner el escenario para los dos primeros conciertos de la presentación por aquellos orientales pagos de la mejor formación de una banda que haya habido en la historia del rock.

Sony Corporation tuvo el acierto de registrar esos conciertos y publicarlos sin filtro alguno, tal y como los recogieron sus micrófonos. Y así proyectó hacia el mundo la magnífica música que generaba Deep Purple en estado puro, a palo seco. 50 años después sigue siendo el mejor disco –originalmente era un doble LP- en directo que se pueda escuchar:

 https://www.youtube.com/watch?v=psFdqiPfhmg&t=338s

 Un consejo: cuanto más volumen, mejor.

 

martes, 8 de diciembre de 2015

1975


La industria discográfica recuerda el año 1975 como uno de los más brillantes de toda su historia. Hace cuarenta años por estas fechas se cerraba un ciclo de extraordinarias obras y se dejaba entrever un esbozo del importante giro que el mundo de la música comprometida iba a sufrir en los años venideros.

Ese año Pink Floyd nos presentó Wish You Were Here como homenaje a su creador Syd Barret. Led Zeppelin dio cuerpo a un mítico doble Phisical Graffiti en un derroche de producción y creatividad. A su vez Bob Dylan volvió a tocar el corazón del mundo con su Blood On The Tracks, álbum donde se incluye el inspirador If You See Her, Say Hello. También Queen confirmó su calidad con A Night At The Opera. Simplemente señalamos cuatro ejemplos considerados clásicos imprescindibles de los muchos que hubo aquel año.

El rock también dio muestras de debilidad, dejando entrever que los tiempos iban a cambiar en breve. Horses, primer disco de Patti Smith, entró como un huracán. Actualmente está etiquetado como protopunk. Todavía nadie podía imaginar que los Sex Pistols ya estaban a la vuelta de la esquina.

Visto con la nostalgia de cuarenta años de perspectiva, se echa de menos disfrutar de piezas tan angulares entre el maremágnum musical actual.

         

domingo, 18 de octubre de 2015

Impuestos


         Desde siempre el mundo de la cultura reclama un menor tipo impositivo para sus actividades, pues las considera de interés general. Todos los intelectuales secundan esta reivindicación señalando que los libros, la música, el teatro o el cine son industrias que benefician sustancialmente a todos. Y no les falta cierta razón.

         El principal obstáculo radica en definir qué es arte y cultura. Difícilmente se puede encontrar literatura en publicaciones como Belén Esteban. Ambiciones y reflexiones o venerar como un clásico el Aserejé aunque se escondan bajo el formato de libro y de música, por poner dos ejemplos.

         Dejando al margen la calidad artística, sabemos también que detrás de un Premio Planeta o de un Grammy se sigue potenciando un negocio con la finalidad de obtener mejores rentas. Con una bajada de impuestos serían las grandes editoriales, discográficas y productoras las que obtendrían mayores ventajas económicas, hecho que les permitiría controlar mejor el mercado y en definitiva imponer al público sus propios criterios estéticos y artísticos más todavía.

         En definitiva. Aunque en origen se puede entender que el artista medio saldría ganando, en el fondo acabaríamos entregándolos a las multinacionales. Vista la situación, aceptemos como mal menor que con los impuestos se contrarrestan las desigualdades, incluso en el arte.

         

jueves, 11 de junio de 2015

Cover bands


         Las Cover bands se han convertido en una vía de escape para los nostálgicos rockeros que se agarran a lo que sea por mantener viva la música de sus ídolos. Prácticamente todos los míticos grupos de rock tienen un buen puñado de bandas repartidas por el mundo especializadas en reproducir fidedignamente la música que antaño hizo vibrar a más de una generación.

         Es un loable esfuerzo porque músicos de indudable calidad sacrifican su línea creativa al servicio de la nostalgia y, de verdad, en muchos casos lo hacen con una gran profesionalidad. Algunos de estos grupos llegan a gozar de gran prestigio entre los aficionados.

         En el lado opuesto desfilan los viejos irreductibles que se resisten a renunciar al mercado, bajo el peso del ridículo. Eso es lo que le ha pasado a David Coverdale con su histórica Whitesnake. A falta de ideas acaba de lanzar un terrorífico álbum dedicado a versionear los temas de Deep Purple de cuando él era su cantante. La voz de Coverdale reclama ya el retiro en este lamentable The Purple Album donde los músicos actuales no pueden competir con los originales.

         Porque si queremos rememorar discos como Burn, Stormbringer o Come Taste The Band en directo, busquemos una buena cover band que lo hará mucho mejor. Seguro.


miércoles, 15 de abril de 2015

Vinilos


Hubo un tiempo en que el vinilo sufrió la presión de los avances tecnológicos. Hay que reconocer que el cassette no fue rival, pero cuando apareció el cd el pulso quedó servido. Los melómanos se dividieron por los que apostaban por el soporte digital frente a los que se resistían a abandonar el plástico porque ya formaba parte de su propia vida.

No olvidemos que la historia de la música pop mantuvo un idilio con el vinilo desde sus propios orígenes. Fue en los años 60, especialmente en sus últimos años, cuando los grupos de rock ampliaron su concepto musical extendiéndolo hasta las portadas de los discos. La presentación ya hablaba del contenido. Y el vinilo más que cuerpo, se convirtió en alma y punto de comunión entre artistas y seguidores. Poner un disco exigía un ritual. El plato era el altar a 33/3 r.p.m y la caída de la aguja sobre los surcos la consumación del acto.

Hoy los coleccionistas de vinilos prescinden del contenido musical buscando la rareza y la exclusividad. Sus defensores también han claudicado ante la tecnología con modernas reediciones. Con todo todavía podemos encontrar a algún nostálgico que disfruta oyendo su canción favorita entre gotas de lluvia o huevos fritos.


viernes, 13 de marzo de 2015

Descargas


Las leyes que dicen proteger la propiedad intelectual han demonizado hasta ilegalizar las populares descargas. Hipócritamente se dictan con la finalidad de defender los derechos de los autores; pero realmente consiguen pisotear de la manera más autoritaria las inquietudes culturales de la gente.

Se han intercambiado los papeles. Antes eran las instituciones oficiales las que facilitaban el acceso a la cultura de manera gratuita. Las bibliotecas estaban a disposición del público al que ofrecían cualquier obra en calidad de préstamo. Con el tiempo también organizaron fonotecas y filmotecas aprovechando las ventajas del CD y del DVD. Entonces el verdadero propietario de la cultura era también su destinatario.

Hay interesados en que los avances tecnológicos no favorezcan la difusión de la cultura. Dudo que hayan errado sus cálculos al permitir el acceso generalizado a la tecnología que permite la duplicación de una manera sistemática y rápida; quizá se les escapó el control del recorrido de esas copias.

         Por eso, combatiendo la libre circulación de las obras protegen solamente a los explotadores del sistema, verdaderos controladores de la producción y divulgación. Porque no hay best-sellers, ni superventas, ni artistas millonarios sin que ellos lo decidan. Ya va siendo hora de que pierdan el dominio de ese mercado.


lunes, 10 de noviembre de 2014

Stones


         Un buen día, de esos que hacía mucho tiempo no tenía, hablando de música saltaron las diferencias entre los Rolling y los Stones, porque no son lo mismo, aunque hagan referencia por igual a la mítica banda británica que sobrepasa los cincuenta años sobre los escenarios. Llamarlos de una u otra manera puede significar mucho más que partir su nombre y elegir el primer o el segundo término.

         Es una cuestión generacional y casi social, especialmente en España. No olvidemos que cuando llegaron sus primeros singles, allá por los años sesenta, este tipo de música, sin haber sido específicamente prohibida, desde luego no estaba vista con buenos ojos. Sus primeros seguidores, a los que todavía no etiquetaban como fans, redujeron su nombre por el de los Rolling, recurso más frecuente en la Lengua Española para acortar nombres compuestos.

         Pero en Inglaterra de siempre fueron conocidos como los Stones, siguiendo la tendencia del inglés. Aquellos que viajaron a Londres y entraron en el ambiente musical de la ciudad nos trajeron un actualizado Stones, que sonaba como más correcto y próximo a la banda. Y así surgió la gran diferencia. Entonces los Stones dejaron de lado a los Rolling, considerándolos advenedizos e ignorantes, pese a que más de uno llevase siguiendo al grupo durante todos estos cincuenta años.

         Y la verdad es que importa poco cómo les llames. Lo que vale es saber disfrutar su música.


martes, 23 de septiembre de 2014

Himnos


         Los himnos, como las banderas, se rinden al peso de su historia. Emblemas sonoros que bajo el cuerpo de unos acordes son cantados por enardecidos patriotas con la mano sobre el corazón en señal de respeto, o mejor dicho devoción.

         Tienen un reglamento, un uso oficial que envuelve a las autoridades de cada país, a sus ejércitos... y a los deportistas. Porque los himnos en su versión más popular, donde de verdad se cantan, donde de verdad compiten, es en los grandes acontecimientos deportivos. La melodía es vomitada por los altavoces, el público la amplifica y como en un microondas acaba atravesando la piel hasta alcanzar la médula.

         Los deportistas, sustitutos de los grandes ejércitos decimonónicos, gracias a esa inyección anímica entienden que encarnan, cual alegoría, el espíritu patrio. Gracias a esa ceremonia entran en la cancha jaleados para pelear por una bandera, para representar a un pueblo y para demostrar al mundo los valores de su tierra.

         Los himnos, así entendidos, constituyen el reclamo incruento de las grandes gestas épicas de la antigüedad clásica.

Solo una cuestión: ¿Si todos los seres humanos somos iguales, hacen falta los himnos?



lunes, 18 de agosto de 2014

Críticos


        En cierta ocasión a la salida de un concierto de Chick Corea y Gary Burton tuve la oportunidad de conversar con el crítico de música de la gacetilla intelectualoide que monopolizaba entonces y continúa ahora la información cultural de la ciudad donde resido.

Él, muy ufano y altanero, no se cortó en ningún momento en mostrar un absoluto desprecio por el recital ofrecido por tan especiales músicos. Encontró absurda la combinación de piano con vibráfono, desautorizó la selección de temas elegidos para el repertorio y rechazó los juegos entre los dos intérpretes. Según la valoración de este crítico provinciano, la actuación había sido nefasta.

Afortunadamente para todos, tanto Chick Corea como Gary Burton jamás leyeron esa crítica. Aquella noche se retiraron tras recibir la merecida ovación de un público que disfrutó de la armonía entre el piano y el vibráfono, una extraordinaria selección de piezas procedentes de períodos tanto eléctricos como acústicos de su amplia discografía, todas interpretadas con naturalidad y espontaneidad.

Este crítico local no había confundido su oficio. Al igual que las del New York Times o Le Monde su crítica cumplía con el único requisito válido: poseer el concepto sin abordar la forma. Eso no reduce su inmedible ignorancia. Simplemente abre a la duda sus comentarios en el caso de que sean favorables.



lunes, 28 de julio de 2014

Canciones


Las canciones despiertan la envidia de los poetas, cuyas reflexivas y profundas composiciones se circunscriben exclusivamente a sus íntimos seguidores. Mientras, esas letras de rima facilona y reiterada, sostenidas sobre compases monótonos, pegan de lleno en un público deseoso de poner una banda sonora a cada momento de su vida.

Porque cada instante tiene su melodía. Una conjunción mágica, la mayoría de las veces caprichosa y aleatoria. Si el fugaz amor de verano se recuerda a través de un estribillo machacón y obsesivo, los momentos de mayor sensibilidad funden el calor de una canción con la ternura de las caricias para siempre. Esos viejos acordes sirven de pasaporte para una imposible travesía hacia el pasado, para erizar la piel cuando la distancia de los años ya ha apagado la pasión o para esculpir una lágrima al sentir presente a quien ya no está.

Qué gran favor nos hacen esos compositores que desde la fugacidad de un éxito pasajero ponen música a nuestras vidas. Nunca han tenido la trascendencia de los mejores poetas ni lo han pretendido. Fue el destino el que hizo que esas canciones sonasen justo en ese momento especial y se grabasen en nuestra alma.



martes, 20 de mayo de 2014

Autógrafos


         Cuando se publica una nueva obra, las editoriales suelen programar una serie de actos para la presentación y divulgación del libro. Generalmente el autor acude a ferias, grandes almacenes y principales librerías para promocionar las ventas y en un gesto complaciente con sus admiradores en cada ejemplar recién adquirido les dedica unas líneas que finalizan con un autógrafo.

         No deja de ser un acto fetichista, ya que en Literatura importan más las palabras que el soporte. Sin embargo, un libro dedicado por el propio autor parece que estreche más su relación con los lectores. Lo mismo podríamos decir de un disco y su músico, de un DVD y el director o actores de una película, de cómic y su dibujante e incluso de una prenda deportiva y un deportista. De todas formas, lo miremos como lo miremos, una vez firmado el objeto se convierte en un fetiche.

         Y entre todos ellos destacan los cazadores de autógrafos. Obsesivos acumuladores de garabatos de famosos los van recogiendo en cuartillas, servilletas, corbatas... donde sea, para después, al ojear sus gráficos tesoros, hacer un repaso de su vida. Resulta absurdo que entre tantos prestigiosos autógrafos sean incapaces de notar que faltan las firmas más importantes, las de sus amigos.


miércoles, 19 de febrero de 2014

Piratas


        Los gobiernos occidentales al servicio de las multinacionales van tomando la costumbre de, según qué período de su legislación, aprobar alguna ley anti pirateo. En su desfachatez ilustran las noticias con cifras astronómicas señalando el dinero que pierde la industria, los impuestos que se evaden y los miles de puestos de trabajo que se pierden por culpa de esta práctica, así la califican, ilegal.

        A esos datos tan manipulados que nos tratan de embutir se les contesta con otros abrumadoramente superiores, producto de una renovación tecnológica y una adaptación a los cambios que el mundo de la música alternativa y el cine independiente han sabido aprovechar. Hoy el número de músicos y actores que viven de su trabajo se ha multiplicado por diez en el mundo y es difícil cuantificar su capacidad de creación artística, constante y desbordante.

        Sospecho que detrás de estas propuestas oficiales, además de un colaboracionismo con el oscuro negocio de la industria musical y cinematográfica, hay otro interés mucho más peligroso: crear una conciencia generalizada de culpabilidad y así, todos delincuentes, atenazar nuestros movimientos internáuticos por miedo a las consecuencias legales.

 

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Covers


La copia, si supera al original, también es arte.

 Eso debió de pensar Jimmy Page, líder de Led Zeppelin, cuando grabó Whole Lotta Love, todo un plagio del You Need Love de Willie Dixon. El caso fue reconocido públicamente en los tribunales que concedieron todos los derechos en favor del ya anciano bluesman. Aclarado su origen, nadie pone en duda la calidad musical de las dos composiciones.

 Afortunadamente no siempre se juega a escondidas. Los primeros discos de muchas bandas de los años 60 estaban repletos de canciones de otros autores. Desde entonces, todos los grandes conjuntos incluyen en su repertorio algún cover, como se conocen estos títulos. Con ello rinden tributo artístico a aquellos que les han influido.

 Hay covers magníficos que compiten con su original. Pongamos el tema de Bob Dylan Like A Rollin' Stone interpretado por los Rolling Stones. Quizá los ejemplos más dignos se producen cuando los grupos consagrados reconocen a artistas que no alcanzaron tanta fama. Así sucede con el Goin' Down de los fugazmente conocidos norteamericanos Moloch recogido por el mítico Jeff Beck Group o Hush de Joe South, inmortalizado en la tremenda versión de Deep Purple.

 

domingo, 3 de noviembre de 2013

El Muro ("The Wall")



En noviembre de 1979 el consagrado grupo británico Pink Floyd editó The Wall, un álbum conceptual que trataba entre otros temas la represión que ejerce la educación sobre el individuo.

Y es así. Las sociedades configuran su esencia doblegando las particularidades de las personas para, precisamente, permitirles integrarse y contribuir de lleno en ella. Toda sociedad marca unos hábitos y unas rutinas rigurosas tales como fijar los horarios de trabajo, los días de descanso e incluso las fiestas y manifestaciones multitudinarias. No se escapa nadie, porque los que no participan de este control son los marginados, para quienes la propia sociedad reserva sus propios reductos.

Desde hace años los nuevos programas educativos han venido reduciendo sus contenidos intelectuales al mínimo. Dejando a un lado el debate sobre los proyectos de ley, hoy la  educación prioriza con su dinámica uniformista en gran medida a que cada alumno acabe correctamente modelado y encaje dentro de ese muro, como un ladrillo más, falto de iniciativa propia. Aquel que se rebele quedará apartado del proceso y relegado a espacios marginales.

Por eso la sociedad empieza a sentir el miedo ante tanto fracaso escolar. No por otros motivos.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Karaoke


Entre ser un cantante y un karaokero dista un abismo. El primero cada vez que interpreta se exhibe en un ejercicio de creatividad, tratamiento y propuesta de una canción ante los espectadores. Funciona como un instrumento más que media entre la concepción de la música y su realización. Por contra, el usuario del karaoke, en líneas generales, pretende pasar un rato entretenido reproduciendo aquellas melodías que le resultan familiar, siguiendo un texto subtitulado. Los mejores llegan a una muy buena imitación de sus ídolos, que no de los grandes profesionales.

El mundo de la televisión, ya extendido este invento, ha encontrado un filón en esa ambigüedad artística que lleva a la confusión al público medio incapaz de distinguir los méritos, supuestos, de un intérprete mediocre y el de su propio imitador. Con ello se han recuperado los viejos concursos, potenciados con una espectacular puesta en escena, para descubrir talentos escondidos.

El fenómeno se ha popularizado de tal manera que se emite en muchos países. Gracias a él, cantarines de trazo comercial y escasa formación musical se convierten en jueces y forjadores de voces sin personalidad ni arte. Finalmente, las casas discográficas confirmarán su apoyo o su olvido al vencedor. Puro negocio.





martes, 20 de agosto de 2013

Rock (en la Transición española)



No está de más recordar un momento interesante de la historia cultural de España y poner a cada uno en su sitio, porque se aprovecha la distancia del tiempo para desenfocar aquella realidad.

En los años 60 y 70, incluida la transición, hubo que soportar un doble control cultural: por un lado estaba la censura franquista, bien conocida, defensora de los valores tradicionales; y frente a ella se alzaban los planteamientos de izquierdas, claramente dirigidos a socavar la dictadura, que tomaban como modelo el Partido Comunista Francés. Ambos, franquismo y comunismo tenían un enemigo común: Estados Unidos. Atentaban contra la esencia española, según unos, e imponía el capitalismo, según los otros.

Y mientras en las radios oficiales había que aguantar meapilas como Raphael, Karina, Manolo Escobar, Julio Iglesias o Mocedades, en los círculos universitarios escuchaban fervorosamente a los panfleteros cantautores como Paco Ibáñez, Raimon, Mikel Laboa, Labordeta... que se sometían a los modelos franceses de Léo Ferré, Georges Brassens, Moustaki...

No nos engañemos: la Velvet Underground, Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jefferson Airplane, Neil Young y todos los grandes de los 70 fueron doblemente rechazados por esos prejuiciosos que, o bien querían retener el poder o bien querían arrebatárselo. Lo que es el rock, en sí, les estorbaba por igual.

domingo, 21 de julio de 2013

Mitos



El paso del tiempo tampoco ha respetado a las míticas bandas de rock de los años 70. Han pretendido resistirse a base de reuniones un tanto artificiales como las de Led Zeppelin o Queen, han montado reapariciones inexplicables como Camel o Black Sabbath, e incluso, en algunos casos, han preferido mantener una continuidad sobre los escenarios aun conscientes de que ya no aportan nada de nada como Yes o Deep Purple.

Perdida esa frescura y energía que les consagró, por mucho que conserven técnica y saber hacer, los aplausos que reciben hoy no son por sus actuaciones presentes sino por su trayectoria. El público se siente obligado a recompensar debidamente a estas leyendas que crearon temas como Stairway to Heaven, Bohemian Rhapsody, Close to the Edge, o Smoke on the Water.

Fueron protagonistas de la mayor eclosión musical de la historia moderna. Cada album publicado, y fueron muchos, presentaba una nueva propuesta de ritmo, sonido, instrumentación, tecnología y un compromiso con la estética. Aquellos trabajos seguirán siendo admirados y se mantendrán como referentes para los futuros músicos por muchos años.

Por eso, no acaba de convencer ver su aspecto tan deteriorado, por mucha nostalgia que uno quiera revivir. Su música será eterna, pero ellos ya han envejecido. Los mitos también deben aprender a morir y disfrutar de la gloria.

martes, 9 de julio de 2013

Conservatorios




Creados en plena Ilustración con la intención de cultivar y divulgar la música, el canto y la danza, han acabado engullidos por su ortodoxia y su falta de adaptación a las novedades.

Con ellos se pretendió poner al alcance de la mayoría el conocimiento de las artes musicales. Los conservatorios constituían un pilar firme del academicismo. Sin embargo, se ahogaron en sus bases, sus enunciados y su propio clasismo. Nunca llegaron a desplazar a la música popular, más dinámica, más abierta, más mestiza…

Hoy funcionan como un reducto elitista, formando músicos, cantantes y virtuosos instrumentistas que ejecutan con maestría y precisión piezas clásicas ante los sibaritas melómanos con suficiente poder adquisitivo para pagar las butacas de un Liceo o un Palacio de la Música.

Eligieron muy bien el nombre: conservatorio. Porque para ellos, igual que la clerecía y la juglaría de la Edad Media, culto es antónimo de popular.

miércoles, 12 de junio de 2013

Discográficas




El rock tuvo la culpa. Hasta entonces cualquier producto audiovisual tenía una vida más o menos breve. Una película se mantenía en cartelera mientras el espectador respondiese. Después pasaba a los círculos de filmotecas si los críticos la indultaban del olvido.

Con la música sucedía algo similar. Las emisoras de radio contagiaban al público de pegadizas melodías, la industria del vinilo las repartía por fiestas y guateques, hasta que apareciese una nueva canción. Entonces los viejos éxitos se liquidaban en el mercado de segunda mano para perderse en la memoria.

Hasta que aparecieron los grupos de rock, los grupos experimentales, los progresivos y sus obras conceptuales. Discos que transportaban una nueva propuesta estética y una alternativa a las cancioncillas de moda. Composiciones creadas para sobrevivir al tiempo. Y las discográficas, las dueñas del negocio, crecieron, formaron su fondo de catálogo, protegieron a los músicos más rentables y provocaron la mayor manipulación cultural jamás conocida.

Hoy se resisten a perder ese control. Publican ediciones para coleccionistas, remezclas, remasterizaciones, series de lujo y conmemorativas: un sin fin de soportes para vender el mismo producto tantas veces como se pueda. Con ello consiguen actualizar el precio constantemente. Y estas discográficas que han sentenciado al anonimato a miles de grandes músicos no comerciales ahora reclaman protección ante el pirateo en defensa de la cultura… la de sus bolsillos.

miércoles, 10 de abril de 2013

Pink Floyd




Se cumplen 40 años desde que Pink Floyd, piedra angular del rock progresivo, publicó The Dark Side of he Moon, uno de los discos conceptuales con más éxito de toda la historia de la música.

Un ficticio viaje a lo desconocido nos lleva por sonidos experimentales, que combinan estímulos externos como un helicóptero o la sala de relojes del British Museum junto con internos como la respiración y los latidos del corazón. Todo conforma una verdadera sinfonía en la que rupturas, cambios bruscos de volumen, Breathe-On the Run-Time,  se completan con ritmos persuasivos, Money, sin olvidar la desgarradora voz femenina en The Great Gig in the Sky.

El número de copias de este álbum vendidas llega a los 50 millones de unidades. Los fieles seguidores desde la época de Syd Barrett sintieron en su día invadido su espacio intelectual por advenedizos postureros. Para ellos fue un sacrilegio que los discos de su grupo compartiesen estantería con los de Tom Jones o de Lulu, en el Reino Unido, o con Julio Iglesias en España. Algo así como si entre los cd's de un amigo encontrásemos uno de Mägo de Oz junto con otro de Miguel Bosé. Para suicidarse.