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domingo, 6 de septiembre de 2015

Lágrimas


En la cálida noche de verano invadía la estancia de Machado a través de su ventana una triste copla que hacía llorar a la guitarra. Y plañían sus cuerdas con los acordes de esa melodía sin que el poeta supiese que el silencio también hace llorar.

Nacen las lágrimas de solo sentimiento, sin necesidad de pasar por la razón. Nacen del sollozo y del gemido solitario frente a la luna, lejana y esquiva, altiva y señora. Lágrimas vertidas de pura pena y de vacío, de desconsuelo y dolor. Nacen las lágrimas porque ya no queda nada más dentro.

Junto al llanto en la soledad más profunda solo queda la única compañía de las lágrimas. No se puede ver a través de las lágrimas, ni tampoco comprender. No sirven para eso. Las lágrimas asoman, ruedan y dibujan en el rostro la tristeza eterna hasta que se precipitan rendidas al lamento. Solo eso.

Cuando el alma necesita acariciar una mejilla se transforma en lágrimas.

domingo, 14 de junio de 2015

Setas


        Existe un universo mágico de hadas madrinas que no estuvieron invitadas en ningún bautizo, sapos aspirantes a príncipes condenados de por vida a una charca, gnomos alevosamente esclavos durante la nocturnidad y setas, sobre todo setas de mil sabores.

Al mercado concurren diversos tipos como la liga de champiñones, alineando su cabezón blanco y siempre tronquicortos, los rebollones, franjinegros y aspirantes a sombrilleros o las oscuras y redondas trufas, prohibitivas por asumir precios galácticos. Y junto a ellas, las setas maléficas. Vienen camufladas de inocencia y cargadas de pócimas sin antídoto.

Dicen que dentro de las setas tienen su hogar los duendes. Imagino que se refieren a las alucinógenas. Sus efectos inspiran sonidos con colores y luces con melodías cuando sutilmente se acomodan en el alma. Nos invitan a viajar con Lucy hacia el cielo en busca de diamantes, sumergirnos en mares como el de la Nada o el de los Agujeros dentro de un submarino amarillo para llegar finalmente a la Tierra de la  Pimienta en plena revolución psicodélica.

Todo un mundo paralelo.


domingo, 16 de noviembre de 2014

Esquinas


Con frecuencia se recurre al camino para representar el transitar de la vida. Somos peregrinos sin un destino concreto caminando hasta que los pasos y no la ruta se detengan.

Pero la vida no se trata exactamente de una carretera larga y sinuosa con un único rumbo porque está llena de sobresaltos, de imprevistos. Prefiero compararla con una calle de una populosa ciudad, con cruces, plazas y esquinas, muchas esquinas donde los giros son verdaderos golpes del destino, recodos de ese laberinto de incógnitas del que se sale solamente tras haber vivido.

En cada esquina espera un reto: continuar en la misma dirección o doblar el sentido de la marcha a izquierda o a derecha. Y tras cada decisión un horizonte nuevo, desconocido, inesperado. Hay quien adelanta por un atajo, también se puede abrir paso hacia una amplia avenida, o igual se enfila hacia un callejón sin salida donde es obligado retroceder.

Y todo por la vía pública, por la que andamos rodeados de gente, siguiendo a quienes tenemos delante y sintiendo los pasos de quienes se acercan por detrás. Una vía pública por la que nos cruzamos con quienes circulan en sentido opuesto. Una vía pública con esquinas, con muchas esquinas por las que más de una vez notamos que vamos solos pese a vernos en medio de un gran gentío.


miércoles, 6 de agosto de 2014

Una palabra


La fragilidad del tiempo se saja irremisiblemente con una palabra.

¡Qué fuerza!

Siempre un antes y un después. Y en medio, la eternidad de la palabra.

         Contamos la vida por años y sabemos que la trascendencia se decide por minutos. Son las palabras las que le dan la dimensión al tiempo y entre todas ellas, hay una, solo una, que es capaz de detener el reloj. Esa palabra deseada, pronunciada y escuchada, compartida. Infinita palabra que se siente, no se entiende y alcanza por igual las almas comprometidas.

         Tremenda palabra que se susurra, que duerme el oído y levanta la piel. Palabra que palpita al unísono con el corazón.   
        
Para enamorarse puede bastar un minuto... o menos, una mirada puede ser suficiente... o incluso la fugacidad de un gesto, el calor de un beso. Y siempre en medio una palabra para llenar un universo, para sellar unos labios.


lunes, 7 de julio de 2014

Recuerdos


Con el paso del tiempo las imágenes que retuvieron nuestras retinas pierden su contorno, se diluyen entre sombras haciéndose cada vez más borrosas. Y uno se esfuerza revisando su pasado, tratando de rescatar esos momentos que grabó con frescura. Y con empeño solo reúne una distorsión de líneas, formas y destellos, trazos de figuras refugiadas en la mente en espera de que la memoria acierte a recuperar y ordenar.

Son brumas de recuerdos que se desfiguran y se configuran en distorsionado antojo. Esas reminiscencias de experiencias han ido marcando una vida y resisten a perderse colgadas en el presente en vagas y selectas pinceladas decoloradas. Montan frágiles siluetas del pretérito supervivientes en nosotros, sensibles y tiernas, acumulando velos de niebla que las difuminan poco a poco más hasta confundirlas con la ausencia, hasta converger en metáforas de la luz.

Finalmente, transformadas en informes nubes volarán allá, allá lejos, hacia la región donde habita el olvido pendientes de un gélido soplo que algún día las borre definitivamente.