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viernes, 29 de septiembre de 2017

Si solo fuese un partido de fútbol


Había una vez un poblado donde se vivía el fútbol con especial pasión. En cada partido del equipo local la gente se implicaba de tal manera que una victoria se celebraba con fiesta para todos y la derrota, por contra, se sentía como un funeral.

Llegó el día que tocó jugar el encuentro más importante del campeonato. Un choque decisivo, tanto que la gente se lo tomó como el ser o no ser. Lógicamente el estadio se llenó a rebosar, despertando el interés de todos los medios de comunicación tanto locales como foráneos. Era el partido del siglo.

Ya en juego, dado lo igualado que estaban los dos equipos y que el marcador no acababa de inclinarse en uno u otro sentido la tensión se fue apoderando de las gradas. Llegó el momento en que todas las decisiones arbitrales eran protestadas por el impaciente público que quería que su equipo ganase como fuese pero que ganase.

Y llegó la jugada conflictiva. El delantero centro resbaló y cayó en el área visitante. La gente se levantó de sus asientos reclamando penalti porque el árbitro había dejado que siguiese el juego. El presidente del club viendo que no se concedía la pena máxima incitó desde la megafonía a la gente para que saltase al campo y presionase al árbitro. En pocos minutos sobre le césped había una multitud de seguidores, eso sí, con alegría y en tono festivo, interrumpido el partido. La directiva seguía lanzando consignas por los altavoces: este penalti se va a lanzar sí o sí.

Entonces el árbitro prefirió refugiarse en los vestuarios, pero uno de los jueces de línea no tuvo inconveniente en retomar el mando y ordenar que el penalti fuese lanzado. Como era de esperar el equipo contrario no colaboró y sin portero el lanzamiento fue un mero trámite. El equipo local se había proclamado campeón unilateralmente ante la algarabía de casi todos los asistentes a tal espectáculo.

Claro está que la historia no acabó ahí. Tras esos gravísimos incidentes la Federación de Fútbol aplicó el reglamento: clausurar el estadio para toda la temporada por alteración del orden público con el agravante de haber interrumpido el desarrollo del partido incidiendo en el resultado; suspender a perpetuidad a los miembros de la directiva por alentar a la masa para que invadiese el terreno con el ánimo de adulterar la evolución del juego e imponer una multa cuantiosa al juez de línea por colaborar directamente con todos los altercados pese a que se estaba atentando directamente contra el reglamento.

Mientras los medios de comunicación comentaban tanto los hechos como la proporcionalidad de la sanción, la Prensa local no salía de su sorpresa por la falta de sensibilidad con que la Federación había tratado al equipo. En esencia no importaba que hubiese sido o no penalti, lo grave era que esa Federación había sido capaz de anteponer el reglamento a los sentimientos de miles de aficionados que se identificaban con unos colores y unos ideales deportivos. En definitiva, denunciaban una falta de respeto y un atropello de los derechos no solo de los del club sino de todas las personas que lo componen y que con esa postura federativa tan autoritaria no habría ninguna posibilidad de diálogo.

Y ninguno de los habitantes de aquella población quiso entender que ni los reglamentos ni las leyes pueden saltarse por mucho sentir general que uno comparta.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Insectos


         Con frecuencia comparan nuestras modernas ciudades con un hormiguero, en especial al referirse a las grandes macrourbes. La imagen salta a la vista cuando miramos el denso tráfico de los vehículos circulando por un puente. Se cruzan en ambos sentidos como una hilera de hormigas en busca de su fuente de alimentos.

         El aglomerado de edificios también nos recuerda a una colmena. Nuestros panales crecen hacia las nubes en irregulares rascacielos. A través de las ventanas al trasluz se perfilan las siluetas de las abejas en su trabajo. Cada cuadradito semeja una celda donde las ninfas reciben el alimento seleccionado para determinar su especialización. Aquí no hay miel, ni hay ninfas... solo negocios y acciones que se cotizan en bolsa.

         Vistos bajo esta perspectiva no se diferencian tanto los hombres de los insectos. Solo nos faltaba saber que según ciertos entomólogos los insectos también tienen sentimientos, son capaces de responder proporcionalmente a la intensidad de los estímulos y ajustar su comportamiento según las circunstancias. Y, al igual que los humanos, se intuye que la ajetreada vida de un hormiguero o de un panal provoca estrés en sus individuos. Lo dicho... nos parecemos demasiado.


jueves, 26 de noviembre de 2015

Comedias


La comedia ha servido en clave de humor para montar una vía de escape ante las presiones de la realidad. Los buenos comediógrafos no han guardado respeto por valores intocables y con total irreverencia se han reído de instituciones sacras como la familia, la autoridad y la religión.

Sirvan estas líneas para rendir un merecido homenaje a autores como Aristófanes, Terencio, pasando por nuestros grandes clásicos Lope, Cervantes o Calderón, abriendo espacio a Shakespeare o a Molière, hasta llegar a los grandes del cine como los geniales Chaplin, Lubitsch o Wilder.

No importa en qué época vivieron. Todos ellos condenaron los prejuicios, la hipócrita moral, los convencionalismos y el totalitarismo a base de liberar espontánea y fresca la naturaleza humana.

Conviene, siguiendo su ejemplo, frivolizar ante acontecimientos, especialmente aquellos que por su relevancia pesan tanto que nos asfixian. Ver la vida con un toque de humor no soluciona ningún problema, pero llorando tampoco mejoramos la situación. Por eso más vale reír y enfrentarse con ánimos al lado más absurdo de la vida.


jueves, 15 de octubre de 2015

Curanderos


La iridología, la quiropráctica, la fitoterapia o la homeopatía, siendo consideradas como una alternativa a la medicina convencional, todavía no han podido probar estadísticamente su eficacia. Con atribuidos milenios de antigüedad, llevan décadas en la sociedad moderna pero sus resultados no logran despegarse de los índices de los tratamientos placebos. La fe y voluntad de sus pacientes sostienen un negocio solo justificado porque ofrece consuelo al desesperado.

Con nada que perder, estas medicinas extrapolan los males y las enfermedades al entorno de las personas, generando círculos de todo tipo: ambientales, emocionales, habituacionales... desde donde se focaliza el origen de todos los males. Por eso el primer paso de un tratamiento alternativo consiste mediante una adecuada palabrería en ganarse la confianza de un paciente por lo general desencantado, si no desahuciado por los otros médicos.

Hoy nuestros iridólogos, quiroprácticos, fitoterapeutas y homeópatas trabajan con modernas puestas en escena, sofisticados montajes con la tranquilidad que da saber que sus pacientes no tienen cura. Solo un título expedido en oscuros cursillos de dudoso reconocimiento los diferencia de los curanderos, sanadores y santeros. El resto lo aporta el paciente: enfermedad, confianza y mucho dinero.


miércoles, 9 de septiembre de 2015

Aceitunas


         Cuentan de Calos III que en una visita a Segovia le hablaron de un ciudadano que era el orgullo de su población. El rey, el mismo que había fundado la Real Academia, organizado los primeros museos con la idea de transmitir la cultura al pueblo y erradicar la superstición se interesó por conocer a tan popular personaje. Y fue ahí su sorpresa cuando en un alarde de puntería y alentado por el regocijo de sus paisanos el famoso segoviano escupió huesos de aceituna acertando en tinajas a una considerable distancia. Entonces el rey sentenció tráiganle dos arrobas de aceitunas más y que siga practicando  para marcharse sin perder más tiempo.

         De eso hace mucho, pero la gente sigue admirando esas habilidades inútiles, fruto más del aburrimiento que del ingenio. Constantemente se organizan exhibiciones, concursos y premios. Han alcanzado tanta popularidad que se han convertido en el medio de vida de muchos y en una industria productiva para un sector de la sociedad. Las televisiones reúnen a disparatados concursantes e incluso hay una publicación que oficializa los records más absurdos. Mientras los programas culturales se refugian en las cadenas minoritarias y sobreviven en la intempestiva nocturnidad.

Hay que reconocer que Carlos III fracasó en ese aspecto. Habrá que seguir repartiendo más aceitunas.



miércoles, 19 de agosto de 2015

Juglares


         Hay gente que les pasa de todo o al menos así lo cuentan. Si toman un avión los incidentes empiezan ya en la facturación, siguen en el embarque, continúan durante el despegue, se prolongan a lo largo del vuelo, aumentan en el aterrizaje y, seguramente, no acaban en la recogida de maletas. Siempre hay algo que contar que no le había pasado a nadie más con anterioridad.

         Su vida es un continuo cúmulo de anécdotas, situaciones e historias que se suceden casi sin interrupción. En el fondo no hay nada en todo ello trascendente ni definitivo, pero lo relatan con un entusiasmo y lo transmiten con un tono épico que podrían competir con las más grandes epopeyas de la historia de la Literatura.

         Salvando tanta exageración hay que reconocer que tienen su gracia. Al fin y al cabo esa manera de narrar la monotonía de la vida al menos se sale de lo habitual. Consiguen que un hecho cotidiano deje de ser previsible. Quizá como juglares medievales adaptados a la modernidad encuentran en la épica la manera de amenizar una historia, la suya, que todo el mundo ya conoce.


miércoles, 29 de julio de 2015

Mosquitos


         La humanidad desde que abandonó las cavernas asumió el reto de dominar la naturaleza. Un objetivo que en algunos casos dista lejos de conseguirse, como sucede con los mosquitos, los verdaderos dueños de la noche.

         Hay que admirarlos en muchos aspectos. Desde su insignificancia y fragilidad generan el máximo odio. Transforman una apacible noche de verano en una verdadera batalla campal. Son especialistas en disipar el sueño y provocar el más profundo insomnio gracias a su vuelo de trompetilla. El concierto empieza con un ruido agudo que se escucha perdido casi imperceptible hasta que se confirma en su esplendor cuando roza los oídos con toda desfachatez.

         Encomiable resulta su trabajo en equipo. Pocos lo reconocen pues no se consideran insectos sociales. Error. Tienen el mejor sistema de sustituciones conocido. Si durante el combate nocturno sufren una baja, que nadie cante triunfo, porque a los pocos minutos ya está en su sitio un sustituto con una nueva trompetilla. Además organizan un despliegue impresionante llegando a colocar un individuo no solo por cada una de las habitaciones de la casa, sino por todas las casas de la población.


         Al día siguiente los pobres humanos repasan los picotazos en las zonas más insospechadas, que incluyen desde los párpados hasta las plantas de los pies. Nadie puede con ellos.

lunes, 20 de julio de 2015

Impersonales


La gramática nos enseña que detrás de ciertas oraciones impersonales a falta de un sujeto expreso se reconoce un supuesto porque es indefinido o desconocido.

Resultan tremendamente prácticas a algunos periodistas que formulan preguntas con expresiones tipo se dice, se comenta ocultando un yo digo, yo comento mucho más comprometido y revelador. Las técnicas de comunicación de la prensa no pueden renunciar a ningún tipo de herramienta. Menos justificadas vienen esas formas impersonales que invitan a participar a los demás, como por ejemplo, se forma una comisión, se investiga, se analiza..., cuando en el fondo la idea subyacente va en sentido contrario. Y siguiendo una línea parecida en el plano doméstico los se compra, se ordena, se limpia, se lleva, se trae... con la intención de que lo haga cualquier otro menos yo.

Y es que estas interesantes oraciones impersonales aparecen en nuestra sintaxis personal en la más tierna edad. Todavía recuerdo siendo muy pequeño pronunciar un mami, se rompió el jarrón mientras mi hermano y yo escondíamos el balón detrás del sillón.


martes, 2 de junio de 2015

Maldiciones


La gran mayoría de la gente comparte la idea de que no hay que desear el mal a nadie, ni siquiera a un enemigo. Hay una fuerte superstición detrás de este buen principio, y algo de miedo también.

Sin embargo, entre gente muy maleducada y desconsiderada, las maldiciones se intercambian a destajo. Algunas maldiciones, no libres de brujería y otros oscuros recursos, pueden extenderse a los descendientes y sobrepasar las generaciones. De todas formas por muy grave que sea una maldición, ninguna resiste al mejor antídoto: ignorarlas.

Aun así, entre desear algún mal y maldecir el diccionario no acaba de cubrir un término que sin llegar a esa idea tan maligna, al menos se aproxime. Porque, igual que está bien visto desear que nuestros seres queridos no sufran accidentes, enfermedades ni infortunios, ya que estadísticamente estas desgracias se tienen que producir indefectiblemente, y puestos a elegir, no debería entenderse como malicioso preferir que las padezcan aquellos que no sean de nuestra devoción. Total, sería acercar los designios inevitables del azar y la fortuna a nuestros propios deseos, nada más.



domingo, 24 de mayo de 2015

Bromas


         La seriedad no está reñida con las bromas. Precisamente el sentido del humor va ligado al grado de inteligencia y encontrar el lado divertido de la vida demuestra también un conocimiento comedido de la realidad.

         Quien prepara una broma se arma en la premeditación tomando nota de los puntos débiles de la víctima y de alevosía para jugar siempre con ventaja controlando en todo momento la acción. Quien es objeto de la broma tan solo debe aportar ese toque de inocencia que le lleve al absurdo. Pero no siempre la broma respeta a su víctima. Denunciemos las bromas de mal gusto, esas que perjudican u ofenden, esas que llevan mofa o burla provocando la humillación pública. No son bromas y quien las gastan merece el rechazo de todos.
        
         El acierto de una broma habla de la calidad de las personas que intervienen. Porque detrás de ellas tiene que haber afecto y confianza para que diviertan sanamente. Por eso, cuando el que recibe una broma ríe más que el que la gasta, entonces diremos que eso sí ha sido una buena broma.


viernes, 15 de mayo de 2015

Piscinas


         A menos de una hora de Santiago de Chile, en el complejo turístico de San Alfonso del Mar se encuentra la piscina más grande del mundo. Con más de un kilómetro de larga y 250 millones de litros de agua salada se pueden practicar diversos deportes acuáticos como el windsurf o el buceo. Comparo esta monstruosidad con mi bañera donde no quepo totalmente estirado.

         Herederas de los antiguos baños públicos las actuales piscinas han olvidado su función original: la higiene y la salud. Hoy tenemos las consecuencias del cloro apreciables en esos ojos color rojo-vampiro además de afectar a las vías respiratorias. También están las aportaciones personales. ¡Esos pelos que se enredan entre los dedos! No sabemos ni de quién ni de dónde proceden. Eso si no se comparte la piscina con pequeños que se encargan de elevar la temperatura del agua con sus efluvios. A lo que podemos añadir el intercambio de hongos e infecciones que con toda naturalidad entablan los bañistas. Sin dejar de lado a los bobos que saltan, salpican, nadan de lado...

         Afortunadamente, lejos de ese mundo micro y macrobiológico está mi bañera. Cierro los ojos y siempre salgo nuevo.

         

domingo, 12 de abril de 2015

Días Malos


         Mañana será otro día... porque lo que es hoy, creo que he sobrepasado el límite de despropósitos. Como siempre, el más lamentable de todos el primero: levantarse.

         Hay días que es mejor no apagar el despertador, hundirse entre la almohada, perderse entre las sábanas y esperar a que pasen enteras las 24 horas. Maldita costumbre esa de apagarlo, levantarse y ponerse en marcha. Y seguir adelante, pese a que las señales ya van anunciando lo que queda por venir. Si se cae la tostada al suelo, si el ascensor está detenido entre pisos, si el coche no arranca...

         Maldita insistencia por seguir alejándose de la cama. Porque toca encontrarse con gente impertinente y medir frases neutras que suenan a improcedentes. Así hasta que las malas noticias se encadenan sucediéndose en pausado y armonioso ritmo: un aviso de una multa atrasada ahora con recargo, visita al médico que me castiga con los resultados del último análisis y una llamada del mecánico con el presupuesto de la reparación del coche (ese que no arrancaba).

         Y para terminar, llueve, no llevo paraguas y mientras espero en la acera para cruzar la calle un coche me ha salpicado.


jueves, 9 de abril de 2015

Contaminaciones


Con insistencia percibimos la presencia de ONG, ecólogos y científicos denunciando la contaminación y el deterioro ambiental que nos acabará llevando a un apocalíptico cambio climático. Ciertamente es un tema delicado que se debe afrontar con muchísima seriedad. Pero ¿qué me dicen de la polución verbal e ideológica que ha invadido y se ha apoderado de millones de cerebros humanos?

Este mal se sigue extendiendo por ámbitos insospechados superando su territorio original. Empujado por la ignorancia y el analfabetismo ha sabido adaptarse muy bien a los nuevos tiempos y aprovecha de forma muy efectiva los medios de comunicación.

         La contaminación intelectual podría definirse como una sobrecarga de información mal entendida y peor procesada, una convergencia de ideas opuestas que cohabitan en la mente de sus víctimas y las condenan al ridículo público cuando pretenden manifestarse travestidas de intelectuales.

         No hace falta apurar las explicaciones que dan los artistas pseudovanguardistas para hacer entender el mensaje que encierra su producto, que no su obra de arte; tan solo con presenciar el empacho ideológico que preside toda tertulia política en televisión para comprobar con fatal pesimismo que estamos asistiendo a un cambio lingüístico producido por la contaminación verbal.


sábado, 14 de febrero de 2015

Expertos


Durante los años 80 la Comunidad Valenciana se inundó de sociolingüistas de las más variopintas tendencias, todos ellos con infinidad de recursos para discutir y demostrar la relación filológica entre el catalán y el valenciano, eso sí, sin haber pisado una universidad. Cada uno aportaba su tesis y un impresionante corpus de pruebas que argumentaba más de una vez con airada vehemencia.

Siempre han surgido todo tipo de expertos, sin importarles la materia. Benditos expertos que sin necesidad de haber abierto un libro tienen en sus comentarios las claves para arreglar el mundo. Son expertos que de sopetón recopilan la supuesta información para componer juicios contundentes e irrebatibles. Son los mejores presidentes de gobierno, modélicos ministros impulsores de las decisiones más dinámicas y jueces, sobretodo jueces, capaces de emitir fallos ejemplares en el menor tiempo posible y sin opción a recurso alguno.

         Cierto es que estos juntaletras ponen todas sus propuestas al servicio de los demás espontánea y desinteresadamente. Ahora bien, tiene gracia que después de todo no muestren esa contundencia y ese acierto cuando la cuestión les atañe directamente, en especial con los asuntos domésticos. Para eso sí reconocen que son inexpertos, como todos los demás.


lunes, 2 de febrero de 2015

Imitadores


         Sucede a veces que, sin proponerlo, una marcada personalidad se hace contagiosa y de pronto puede verse acompañada por otra persona que día a día va adaptando sus hábitos, sus expresiones, su ropa, su peinado... hasta convertirse en un verdadero imitador, cual reflejo de un espejo aunque sin la espontaneidad del original.

         Uno puede tener una forma de ser, una manera de hablar y una tendencia estética. Son marcas y cualidades que definen la personalidad y, según lo firmes, seguros y originales que sean pueden llamar la atención e incluso despertar admiración. Agrada ser reconocido, no ser imitado. Se llega a hacer hasta incómodo tener delante a cualquier hora esa réplica viviente que se surte de todas las propuestas aprovechando su proximidad. Se trata de un verdadero acoso por el uso de la imagen y de los rasgos más personales.

         Habría que preguntar a esos imitadores qué les mueve hasta llegar a ese comportamiento. Posiblemente busquen desmarcarse de las tendencias seguidas por la mayoría y por eso han elegido un formato más próximo. O simplemente esa ausencia de ideas no dejan de ser un síntoma que confirma su evidente falta de personalidad.


martes, 27 de enero de 2015

Ingredientes


         Biológicamente la vida se define como un proceso donde el ser nace, crece, se multiplica y muere. No se especifica que hay muchos que se saltan un paso intermedio e incluso dos. Por lo tanto entre los dos accidentes vitales definitivos, nacer y morir, pueden suceder muchos imprevistos. Son los ingredientes de la vida.

         A lo largo de la vida se cometen errores, se sueñan imposibles y se sufren frustraciones. Contra esto solo tenemos una herramienta de difícil manejo, los aciertos, que se nutre del aprendizaje, la cautela, la moderación y las sabias rectificaciones. Estos cuatro ingredientes (errores, imposibles, frustraciones y aciertos) deben removerse aleatoriamente con circunstancias y golpes de fortuna, buena o mala. Se aderezan con toques de amor y sentimientos y con mucha suerte puede que le encontremos hasta sentido.

         Eso es la vida, un conjunto de ingredientes que se combinan sin ajustarse a receta alguna, que no hay cocinero que los pruebe antes de llevarlos al horno y una vez horneados salen como salen, sin más. Así que cada uno disfrute de su ración porque aquí nadie repite.


sábado, 3 de enero de 2015

Perfume


         Llegado el momento, da igual que sea por Navidades, por San Valentín, un cumpleaños o cualquier otro compromiso, cuando uno se ve obligado a hacer un regalo y no tiene ni idea de cómo solventar la situación, con frecuencia se echa mano a los perfumes. Para ello se encargan las propias marcas que constantemente invaden los espacios publicitarios con surrealistas mensaje asociados a su producto.

         De todas formas hay que tener en cuenta que un perfume es un tema mucho más delicado de lo que aparenta. Se trata de una cuestión íntima. Cualquier fragancia se combina con el olor personal. El mismo perfume puede tener resultados opuestos según quien lo lleve.

         Pero lo que realmente se sugiere con ese desprendido gesto puede ser mucho más complejo. Porque cuando se regala un perfume se deja abierta la interpretación. Por un lado, para quien lo recibe podría ser un toque de atención a su mal olor. O, si hacemos caso a la publicidad, se regala para que con ese aroma se desaten todos los instintos sexuales, cual mágico elixir de amor carnal que hace entrar en celo a todo aquel que se acerque.

         Así que mucho cuidado con los perfumes: o se queda mal o se pretende liberar esa fiera sexual.


jueves, 13 de noviembre de 2014

Pizarras


        De pequeños todos sabíamos que cuando el maestro se giraba para escribir en la pizarra era la nuestra. Valía todo: levantarse, quitar la goma o el bolígrafo al compañero, pincharle con la punta del lápiz, pellizcar o dar un codazo, rayar su cuaderno, arrojar una bola de papel o un avión, disparar con el canuto... Cuando el maestro volvía la vista... todos sentados y copiando detenidamente lo que había escrito en la pizarra.

        Era la ley de la pizarra. Todavía está vigente y todos lo sabemos. Está prohibido acusar porque la única autoridad es el maestro. Así es la ley de la pizarra. No es que esté bien, pero está y todos saben a qué atenerse. No quiero ni imaginar qué ocurriría si el maestro se pasase toda la clase de espaldas.

Por desgracia en el mundo de los mayores parece que quien tiene que velar por el orden sí está de espaldas todo el tiempo y no se entera de lo que pasa. Esa impresión nos da nuestro sistema jurídico, lento e ineficaz. Y cuando la gente, ya cansada, acaba denunciando, vemos que solo caen los más tontos, como en el colegio. Y lo peor es que no hay pizarra.



martes, 4 de noviembre de 2014

Zorras


         Sabido es que la Asociación de Academias de la Lengua Española  realiza un extraordinario trabajo para el mayor conocimiento de este idioma en todos los aspectos: lingüístico, sociológico, cultural... siendo la confección del Diccionario quizá la obra con mayor divulgación y con mayor atención por parte del público.

         Un buen diccionario debe explicar, que no omitir ni prescribir, todos los términos que una persona podría encontrar en el uso del idioma para facilitar su comprensión. Por definición, un buen diccionario debe reflejar los diferentes significados que una misma voz podría adquirir según qué contextos tanto lingüísticos como extralingüísticos.

         Por tanto, un buen diccionario debe advertir a quien lo consulte que algunas palabras toman connotaciones xenófobas, racistas o machistas según se utilicen. Como es el caso de hombre público (político), golfo (pillo), perro (vago) o fulano (desconocido) en masculino, mientras que en femenino mujer pública, golfa, perra o fulana todas estas acepciones van a parar a la misma actividad. En todos los casos un buen diccionario debe advertir que hay ciertos usos del masculino que no se corresponden de igual manera con el femenino.

         Exigiendo un trato de igualdad, protestan grupos feministas por estas observaciones y tachan la publicación de machista por mantenerlas. Pues neguemos esa diferencia y valgan por igual los dos géneros. De todas formas yo llamo zorros a los hombres astutos, y a las mujeres astutas... astutas. Para qué asumir riesgos innecesarios.


viernes, 5 de septiembre de 2014

Errores


        El sentido del humor con que entendía la vida Edward A Murphy se tradujo en una de las leyes no científicas más populares de la historia de la humanidad: lo que pueda salir mal, saldrá mal. La Ley de Murphy tiene una estrecha relación con la Teoría del error inicial que sostiene que algo que va mal fallaba incluso antes de empezar.

        La idea no va desencaminada. Pongamos el caso de esa gente que llega tarde a todos sitios. Además el retraso es acumulativo. Siempre va de prisa, acelerada, pero llega tarde igual. Es evidente que el error inicial estuvo en la hora de salir de casa. Por uno u otro motivo se produce todos los días, en todo momento y parece que sea algo irremediable, pese a que los malos hábitos son corregibles.

        No difiere el caso de aquellos cuyas relaciones sentimentales van de tumbo en tumbo y decepción en decepción. Siempre se enamoran de la persona equivocada y tras el fogonazo inicial el desencanto llama a la ruptura. Y volver empezar. Aquí también podemos aplicar la Teoría del error inicial porque seguro que el fallo principal está en su manera de entender el amor.