Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas

viernes, 11 de diciembre de 2015

Flores


         Los románticos eligieron las flores para representar el amor. Su ternura, su fragilidad y su belleza. También por su forma de estimular los sentidos al tacto y al olfato encajan perfectamente en el sentimiento de los enamorados que aprovechan cualquier excusa para acompañar de una flor su te quiero.

         El poeta inglés Alfred Tennyson lamentaba el destino tan cruel que los enamorados deparaban para las flores: morían arrancadas por los amantes. Olvidaban que muy probablemente ese amor firmado con los pétalos de una flor acabaría languideciendo y marchitándose con la misma brevedad. Amantes y flores compartían la fugacidad del momento.

         Goethe, por el contrario, prefería hablar a las flores. Las seducía con la palabra para entenderlas mejor. Una vez entablada la amistad las tomaba desde las raíces y las trasplantaba. No moría la belleza, es cierto, a cambio de perder la libertad reducida a una taciturna maceta.

         Los enamorados eligen bien para mostrar su amor. También ellos sucumben con efímera pasión tras el ímpetu inicial o se consumen dentro de una trampa de donde es imposible escapar.

Porque hay amores que matan. Los otros, quizá, no sean amor.


jueves, 3 de septiembre de 2015

Señales


         Hay un tipo de supersticiosos que ven señales por todas partes: un encuentro fortuito, un objeto que se rompe, un reloj que se detiene a una hora determinada... Ven presagios por todos sitios.

         Generalmente, según su interpretación, muchos de esos sucesos anuncian desgracias. Inevitables desgracias. Estos pobres agoreros deben de sufrir algún maleficio, porque el futuro se les revela encriptado y solo son capaces de entenderlo cuando ya todo ha tenido lugar. Entonces caen en la cuenta de lo que el destino les quería adelantar pero para lamento suyo no supieron adivinarlo ni tomar las precauciones debidas.

         Hay otro tipo de señales que no anticipan el futuro sino que reflejan un presente. Más que señales son indicios que llevan asociados unas consecuencias casi implícitas. Son pura lógica. Quizá de tan obvias y palpables por sutiles nadie les hace caso y acaban cumpliendo con su irremisible destino.

         Atentos, pues, a esas señales porque si las tratamos con acierto podemos prevenir frustraciones y desencantos, especialmente cuando hacen referencia a las relaciones entre personas. No es una adivinanza.


domingo, 16 de agosto de 2015

Don Juan


La Literatura ha personificado diversos tipos de irresistibles seductores que han mostrado en pocos trazos cómo las personas sucumben como marionetas ante el amor. Frente a la dolorosa insatisfacción del Don Juan se presenta la alegre lujuria del Casanova. Pasando por alto que el veneciano procede de un texto autobiográfico, tanto uno como otro ciñen su vida al éxito con las mujeres. No son personajes tan opuestos como lo parecen por su origen y comportamiento.

Por sus propias características de ficción Don Juan ha recibido un tratamiento más extenso y variopinto. Muchos hombres han envidiado a ese personaje capaz de hacer sucumbir a la mujer más virtuosa hasta su rendición incondicional con tan solo un gesto o una mirada. Sin embargo, los escritores que versionaron a Don Juan se vieron atraídos por su diabólico comportamiento que lo llevaba, más allá de su naturaleza, de cazador a presa de su propia víctima.

Mas lo que en el fondo reviste de realismo a Don Juan es la relación establecida entre amor y dolor. Nadie tiene a quien ama y, a su vez, todos ignoran lo ya alcanzado en un círculo regido por el impasible destino. Ahí es donde quien sufre el amor de verdad se identifica y por sentencia nunca encuentra consuelo.



viernes, 7 de agosto de 2015

Trastos


Hay gente informal y hay personas trastos. No los confundamos mal que parezcan casi lo mismo. Un trasto siempre parte con buena voluntad, no quiere perjudicar a nadie y, cada vez que tiene algo en expectativa transmite un tremendo optimismo. Después no le suelen salir las cosas. Ese es su gran problema.

Hay quien cree que un trasto, como cualquier informal, no se rige por principios. Todo lo contrario. Un trasto está lleno de principios, la mayoría nobles principios. Tantos que se solapan, se entremezclan y las adversidades se encargan de complicar hasta provocar la contradicción. Abren tantos frentes en su vida que acaban siendo desbordados.

Conozco a varios trastos, trastillos y trastetes. Personas encantadoras a las que deseo que todo les salga bien de una vez. Las veo pelear por ser mejores, muchas veces en espera de ese golpe de suerte que les permita alcanzar al menos uno de sus grandes objetivos. Y cuando lo consiguen, de verdad, me alegro profundamente.

Y es que estos trastillos se hacen querer. No tienen nada que ver con la informalidad, aunque a veces puedan dar esa impresión.


viernes, 17 de julio de 2015

Fragmentos



Al recorrer cualquier museo de Historia, cuando vemos las reconstrucciones de objetos de arte, mosaicos y demás obras a base de recomponer minúsculos pedazos con gran precisión y paciencia no deja de sorprendernos. Estos especialistas son capaces de recuperar la grandeza del pasado a través de desordenados fragmentos que aparecieron en medio de un yacimiento arqueológico.

Ojalá pudiésemos dominar esa habilidad para rehacer la personalidad de quien se cruza por nuestra vida. Porque si la vida de cada uno es como un gran libro, cada vez que nos presentan a un nuevo personaje solo alcanzamos a leer un escueto fragmento. Y cuanto más intenso es el encuentro más breve, más pequeño percibimos ese fragmento. Por eso, por mucho que convivamos con esa persona al final solo aspiraremos a reinterpretar las pocas secuencias que hemos compartido para tratar de encontrarle un sentido.

Sospecho que la mayoría de las veces nuestra imaginación traslada el fragmento hacia el lugar donde más nos gustaría que encajara. Y sospecho también que es la realidad la que nos hace entender que fue un error forzarlo.


miércoles, 8 de julio de 2015

Cronologías


         Nuestra delicada memoria solo fija en el tiempo el nacimiento y la muerte. Lo que sucede en el medio se desordena cronológicamente y no de forma aleatoria. Porque los recuerdos tienen un hilo temático que los va conectando entre sí siguiendo una isotopía textual que pasa por fases según los estados de ánimo.

         Sucede de forma más evidente a la hora de narrar las relaciones amorosas. Desde el cómo os conocisteis hasta y eso fue el final puede haber un largo número de situaciones, anécdotas y experiencias. En conclusión, se salta de secuencia en secuencia presentadas con un “una vez” pasando por “otra” hasta que el relato toma la directa y en una intensiva relación de momentos llega el epílogo definitivo.

         A muchos les gusta defender la historia con un “fue bonito mientras duró”, suavizando un triste final. Mas la vida es una pequeña novela donde los capítulos van recolocando a los personajes a la vez que avanza el argumento. Por eso, tras una traición, lo que previamente había sido felicidad aquello luego se entiende como un engaño.


jueves, 2 de julio de 2015

Obsolescencia


El espíritu del consumismo salvaje alcanza su máximo grado de perversión con la obsolescencia programada. Saber que un producto ya de fábrica lleva en sus entrañas los días contados permite retener el control sobre la oferta y la demanda a los fabricantes.

No solo nos hemos acostumbrado a ver cómo las máquinas caducan. No debería ser así, pero demasiadas veces el amor también nace con fecha de caducidad. Hoy las parejas se encuentran y desencuentran con una velocidad vertiginosa, generando una rueda de idilios y amoríos que acaba engullendo cualquier tipo de sentimientos. Y fracasan porque los enamorados buscan en la pareja la felicidad, como si fuese un objeto más de consumo.

Cierto es que las experiencias curten al individuo. Lo malo es que el dolor también genera desconfianza. Y si cada relación que se termina deja un rastro de amargura y un olor a frustración, se provoca un desgaste anímico que predispone al recelo cada vez que las circunstancias parecen apuntar a dar una nueva oportunidad al amor.


miércoles, 17 de junio de 2015

Dividido


Un dilema si prolonga su tiempo alimenta la indecisión y desgasta los ánimos. Quien no despeja sus dudas se consume en una división por sí mismo, pero a diferencia de las Matemáticas, el cociente es cero. El que no resuelve sus dilemas se anula.

Sentirse dividido ante dos opciones no es cómodo. Y si la elección debe realizarse en tema de corazón donde se ha permitido a dos amores entrar en la vida puede ser un infierno. Uno descarta al otro y viceversa sin punto de mediación, sin zona de convergencia, sin margen de tregua. Como ante cualquier bifurcación, para continuar el camino solo se puede seguir por uno de los dos, sin retroceder, sin rectificación posible.

Mal vive quien se sumerge en ese tipo de dilemas pues se siente dividido. Mal vive y mal muere, pues anulado, son los acontecimientos los que deciden, son las circunstancias las que se imponen y es el absurdo el que golpea definitivamente.

Por eso, quien vive dividido no vive, no es nadie. Ni para el uno ni para el otro. Habrá que saber primero ser uno, luego elegir con decisión y finalmente comprometerse con la elección.


jueves, 21 de mayo de 2015

Hola


         Me dijo que te había visto. Me dijo que estabas bien, que ya había pasado mucho tiempo y que solo quedaban pequeñas marcas, confusas, oblicuas. Restos del pasado que eran cicatrices cerradas y ya no dolían. Me dijo que estabas bien, que ya no hacías aquellas cosas.

         Fue por mayo la última vez que nos vimos. De noche. No sabíamos que iba a ser esa la última noche que íbamos a hablar, que nos íbamos a besar. No sabíamos que esa noche nos íbamos a despedir. No sabíamos que entonces todo iba a ser definitivo. Simplemente no sabíamos mucho más de lo que el paso del tiempo dejó de enseñarnos.

         Desde entonces todos los días me he preguntado qué nos pasó aquella noche. De qué tanto hablamos que nos llenó de silencio. Cómo llegamos a ese punto sin volumen. Por qué mi último recuerdo eras tú de espaldas alejándote.

         Desde entonces he deseado lo mejor para ti, con inmóvil nostalgia. Por eso me dijo que te había dicho hola.


miércoles, 6 de mayo de 2015

Afinidades


        Algunas personas creen que la solidez de una pareja se afianza sobre las afinidades que comparten en común. Piensan que coincidir en gustos, inquietudes y tendencias facilita mucho la convivencia, prolonga las buenas sensaciones e imprime estabilidad. Puede que algo de razón tengan, pero desde luego no es el factor más determinante.

        Uno, porque las almas gemelas no existen. Fueron inventadas por los astrólogos, según afirma el psicólogo argentino Walter Riso. La gente no se da cuenta de que esas coincidencias que cree encontrar en el otro no son más que sus propias proyecciones. Y dos, porque en realidad se trata de episodios simultáneos o paralelos que solo la teoría y la intención llevan a imaginarlos como ese firme lazo capaz de mantener la unidad incluso en los momentos más difíciles.

Pero solo superando con éxito las pruebas, aprendiendo de las experiencias y reforzándose a base de entendimiento y comprensión se mantiene tan deseada unión. Por eso, aquellos que en un principio se sentían tan próximamente afines si son incapaces de saber ponerse en el lugar del otro acabarán distanciándose en cuanto sus vidas evolucionen.


miércoles, 25 de marzo de 2015

Adivinanzas


        A partir de unas pistas o unos indicios hay que acertar lo que oculta el enunciado. Jugando se aviva el ingenio, la observación y se potencia el talento. Las adivinanzas pueden ser muy divertidas.

        En cambio, dejan de ser un juego estos acertijos cuando con ellos se pretende valorar la atención, el interés e incluso el amor que cohesiona una pareja. Más de uno cree que sin necesidad de hablar ya debe ser entendido o sin pedir ya tiene que recibir; como si el otro tuviese el don de leer la mente y siempre dispuesto a su servicio. Pero no suele suceder así. Más bien al contrario. Nadie puede exigir que le adivinen los gustos, que resuelvan las dudas de su estado de ánimo o que se anticipen a cualquier petición.

Mucho más efectivo que dejarse adivinar es el diálogo sincero. Con él se intercambian opiniones, se disipan los malentendidos, no hay lugar a las interpretaciones y sirve de verdadero sensor de la estabilidad de una relación. Por eso, no hay que esperar a que adivinen nuestras intenciones, simplemente comuniquémoslas.


viernes, 20 de febrero de 2015

Enamorarse


         Los científicos, además de desentrañar los misterios del universo, también intentan explicar cómo nos enamoramos. Los estudios ya reconocen la explosión bioquímica que genera la concentración de feromonas y la liberación de oxitocina. Eso es lo que pasa, pero los fabricantes de perfumes y cosméticos y los diseñadores de moda hace tiempo que se habían anticipado en localizar el amor entre olores e imágenes.

         Quizá el que encontró la clave fue el norteamericano Arthur Aron que confeccionó un cuestionario con 36 preguntas que debía responder a modo de conversación cara a cara una pareja de desconocidos. Después de los 45 minutos de pleno diálogo que duraba la prueba ambos notaban que se habían enamorado. Y no había truco.

         O sí. Porque si repasamos esas preguntas vemos que estimulan bioquímicamente diversas áreas del cerebro para generar una atmósfera de relajación, confianza y sinceridad. Al final cada uno proyecta sobre el otro una atracción correspondida llevándose la impresión de que hay una total afinidad entre los dos. Vamos, que sienten que se han enamorado.

         Pero esto tampoco es nuevo. Porque las personas que escuchan y saben comunicarse siempre tienen mayor éxito en el amor que los arrogantes y altivos, aunque fanfarroneen más de sus conquistas. Y es que enamorarse no consiste solamente en remirarse y olisquearse.


sábado, 3 de enero de 2015

Perfume


         Llegado el momento, da igual que sea por Navidades, por San Valentín, un cumpleaños o cualquier otro compromiso, cuando uno se ve obligado a hacer un regalo y no tiene ni idea de cómo solventar la situación, con frecuencia se echa mano a los perfumes. Para ello se encargan las propias marcas que constantemente invaden los espacios publicitarios con surrealistas mensaje asociados a su producto.

         De todas formas hay que tener en cuenta que un perfume es un tema mucho más delicado de lo que aparenta. Se trata de una cuestión íntima. Cualquier fragancia se combina con el olor personal. El mismo perfume puede tener resultados opuestos según quien lo lleve.

         Pero lo que realmente se sugiere con ese desprendido gesto puede ser mucho más complejo. Porque cuando se regala un perfume se deja abierta la interpretación. Por un lado, para quien lo recibe podría ser un toque de atención a su mal olor. O, si hacemos caso a la publicidad, se regala para que con ese aroma se desaten todos los instintos sexuales, cual mágico elixir de amor carnal que hace entrar en celo a todo aquel que se acerque.

         Así que mucho cuidado con los perfumes: o se queda mal o se pretende liberar esa fiera sexual.


lunes, 1 de diciembre de 2014

Amistad


Para amar solo hace falta que uno ame. Nada más. Se puede amar en secreto, en silencio, a distancia... sin que la persona amada se percate. Se puede amar incluso sin el consentimiento del otro, incluso contra su voluntad. Y aunque el amante sea rechazado, el amor le seguirá consumiendo.

En cambio, la amistad obligatoriamente exige una reciprocidad. Los amigos se reconocen mutuamente. Hay amistades inmediatas, fulminantes. Con todo las amistades más trascendentes nacen de un afecto forjado por el tiempo, por las circunstancias, por la lealtad y el desinterés. Es un vínculo que se renueva prácticamente a diario y se consolida con el paso de los años.

Aristóteles explicaba que sin amistad no se puede vivir. Los amigos hacen falta tanto en la prosperidad como en el infortunio. A lo que podemos añadir que lo que engrandece a una persona es la calidad de los amigos que reúne a lo largo de su vida. Y no olvidemos que los amigos se eligen.


domingo, 5 de octubre de 2014

Desamor


         Uno se desamora lentamente cuando esos pequeños detalles dejan de tener gracia, cuando los nota aburridos, repetidos, cuando ya no bastan para sentir el amor. Uno se desamora cuando esos pequeños detalles no importan y empieza a pedir grandes cambios.

         El desamor llega a traición cuando uno de los dos fuerza a entender la realidad de otra manera, de la manera que antes no quiso verla. No es que las circunstancias hayan cambiado porque todo sigue en su rutina. Lo que cambia es la perspectiva, la manera de mirar, la manera de reclamar y que el otro no sabe dar ahora lo que nunca antes había dado.

         Uno se desenamora con tristeza porque está cansado, porque ya no siente una reciprocidad. A veces no ha sabido amar, a veces no ha sabido pedir el amor. El caso es que previamente al desamor está el silencio, la distancia, y si uno no es capaz de percibirlo esa historia empieza a escribir su fin.

         Uno se desenamora cuando el camino vivido ya no sirve para anunciar un futuro compartido.


miércoles, 17 de septiembre de 2014

Burbujas


El vuelo de una burbuja de jabón, lento y solemne hipnotiza con una fantasía refractante de caprichosa e inestable luminosidad hasta que a los pocos segundos se desintegra. Esas frágiles burbujas muestran un encanto ajeno a la realidad. Desaparecen cuando queremos tocarlas, cuando queremos hacerlas nuestras.

         En la vida también algunos tienen su propia pompa de jabón que con su magia es capaz de envolverlos y hacerles entrar en otra realidad. En ella, en lugar de ingrávidos colores se cruzan ilusiones con deseos dentro de oníricos encuentros entre amantes. Son auténticas burbujas que se aíslan de una realidad monótona, asfixiante y densa, que se evaden de miedos y temores.

         Algunos llegan a vivir tan intensamente dentro de esa esfera cristalina que desafían la ley de la gravedad e imaginan hacerla suya y poder trasladarla al mundo real. Olvidan que estaban jugando con una burbuja fugaz, pasajera y esquiva. Roto el encanto, se dan cuenta de que todo lo que había en ella era un espejismo. A veces demasiado tarde. A veces de forma muy cruel. Y siempre de manera muy triste.


domingo, 14 de septiembre de 2014

Dar la vida (por el otro)


         Inevitablemente cuando dos enamorados se juran amor eterno suelen confirmarlo diciendo que serían capaces de dar la vida el uno por el otro, como señal de una entrega mutua absoluta. Visto así, desde el idilio de los enamorados, una relación se tinta de romanticismo, mas, entrados en el día a día no deja de ser una frase tópica y bastante vacía.

         Acaso dar la vida sería arrojarse al mar por el otro tras ser arrebatado por una ola o entrar en un edificio en llamas sabiendo que ha quedado atrapado. Pero no, dar la vida no es una gesta heroica que muestre los extremos del amor. De esos actos heroicos tenemos todos los días ejemplos, donde anónimos héroes se arriesgan por desconocidos, sin esperar nada más a cambio que la satisfacción de haber ayudado.

         No, para dos que se amen, dar la vida debe ser un compromiso diario, un cada día, un cada momento. No hacen falta las heroicidades. Vivir teniendo presente en todo instante que se quiere a una persona para siempre. Y ese desafío, lamentablemente, es mucho más difícil de cumplir.


viernes, 5 de septiembre de 2014

Errores


        El sentido del humor con que entendía la vida Edward A Murphy se tradujo en una de las leyes no científicas más populares de la historia de la humanidad: lo que pueda salir mal, saldrá mal. La Ley de Murphy tiene una estrecha relación con la Teoría del error inicial que sostiene que algo que va mal fallaba incluso antes de empezar.

        La idea no va desencaminada. Pongamos el caso de esa gente que llega tarde a todos sitios. Además el retraso es acumulativo. Siempre va de prisa, acelerada, pero llega tarde igual. Es evidente que el error inicial estuvo en la hora de salir de casa. Por uno u otro motivo se produce todos los días, en todo momento y parece que sea algo irremediable, pese a que los malos hábitos son corregibles.

        No difiere el caso de aquellos cuyas relaciones sentimentales van de tumbo en tumbo y decepción en decepción. Siempre se enamoran de la persona equivocada y tras el fogonazo inicial el desencanto llama a la ruptura. Y volver empezar. Aquí también podemos aplicar la Teoría del error inicial porque seguro que el fallo principal está en su manera de entender el amor.


viernes, 15 de agosto de 2014

Celestinos


         Siempre ha habido gente que de aburrida se ha entretenido emparejando a los demás. No le bastan los chismes que airea entre conversaciones de conventillo, por eso necesita organizar la vida de todos y si se trata de la sentimental mucho mejor.

         De conventilleros a trotaconventos como se les señalaba a estos profesionales en la Edad Media. Eran también llamados alcahuetes, que en árabe quería decir mensajeros, pues mensajes transitaban entre jóvenes casamenteros. El saber popular apuntaba preferentemente hacia las mujeres, astutas por viejas que no por sabias, liantes y malintencionadas. Pero esta actividad no conocía de sexos, también era practicada por hombres. Elegían sus víctimas entre tímidos y acoquinados solteros.

         Como los tiempos cambian que no las necesidades humanas, los nuevos celestinos se dan a conocer por la televisión, colocan sus cookies en la red y cazan entre los solitarios internautas. Combinan los adelantos actuales con los tradicionales engaños y enredos de antaño.

         Por el contrario estas empresas multinacionales, desde su soporte informático, ya no ofrecen el estímulo que animaba a todos los chismosos y entrometidos. Ahora garantizan confidencialidad y discreción: en algo han mejorado.


miércoles, 6 de agosto de 2014

Una palabra


La fragilidad del tiempo se saja irremisiblemente con una palabra.

¡Qué fuerza!

Siempre un antes y un después. Y en medio, la eternidad de la palabra.

         Contamos la vida por años y sabemos que la trascendencia se decide por minutos. Son las palabras las que le dan la dimensión al tiempo y entre todas ellas, hay una, solo una, que es capaz de detener el reloj. Esa palabra deseada, pronunciada y escuchada, compartida. Infinita palabra que se siente, no se entiende y alcanza por igual las almas comprometidas.

         Tremenda palabra que se susurra, que duerme el oído y levanta la piel. Palabra que palpita al unísono con el corazón.   
        
Para enamorarse puede bastar un minuto... o menos, una mirada puede ser suficiente... o incluso la fugacidad de un gesto, el calor de un beso. Y siempre en medio una palabra para llenar un universo, para sellar unos labios.