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sábado, 5 de diciembre de 2015

Insectos


         Con frecuencia comparan nuestras modernas ciudades con un hormiguero, en especial al referirse a las grandes macrourbes. La imagen salta a la vista cuando miramos el denso tráfico de los vehículos circulando por un puente. Se cruzan en ambos sentidos como una hilera de hormigas en busca de su fuente de alimentos.

         El aglomerado de edificios también nos recuerda a una colmena. Nuestros panales crecen hacia las nubes en irregulares rascacielos. A través de las ventanas al trasluz se perfilan las siluetas de las abejas en su trabajo. Cada cuadradito semeja una celda donde las ninfas reciben el alimento seleccionado para determinar su especialización. Aquí no hay miel, ni hay ninfas... solo negocios y acciones que se cotizan en bolsa.

         Vistos bajo esta perspectiva no se diferencian tanto los hombres de los insectos. Solo nos faltaba saber que según ciertos entomólogos los insectos también tienen sentimientos, son capaces de responder proporcionalmente a la intensidad de los estímulos y ajustar su comportamiento según las circunstancias. Y, al igual que los humanos, se intuye que la ajetreada vida de un hormiguero o de un panal provoca estrés en sus individuos. Lo dicho... nos parecemos demasiado.


lunes, 6 de abril de 2015

Banderas


Cuando se tiene la oportunidad de estar en Nueva York no se puede dejar de lado hacer una visita a la sede de la ONU en Manhattan. La visión de las banderas ondeando en flamígera coordinación multicolor hipnotiza al curioso. Esa espectacular armonía cobra especial significado si además optamos por una perspectiva que incluya la Pistola anudada  del sueco Carl Fredrik Reuterswärd como símbolo antiarmamentista y pacifista.

Allí, alineadas por orden alfabético, reconocen uno a uno todos los estados que conforman la fallida propuesta de paz al mundo. Cada bandera para alcanzar el tope de su mástil ha tenido que recorrer una historia, siempre forjada, siempre en constante cambio.

El espectáculo de esa pluralidad de banderas siempre renovadas refleja las diferencias que separan a las naciones. Una distancia medida con intereses enfrentados y sangrientos episodios, donde las efímeras alianzas multiplican el poder de la violencia. Estas hermosas banderas han heredado esa lacra del pasado y hoy todavía son incapaces de alentar entre todos los seres humanos el ideal de un concierto universal. Porque de momento parece imposible crear una bandera sin levantar una frontera.

Algo falla.


viernes, 2 de agosto de 2013

Nueva York



Ilógico: viajar para encontrarse como en casa, pero con algo totalmente diferente. Así es Nueva York: tierra de todos, tierra sin dueño.

Capital de la civilización occidental, lleva más de cien años cautivando todo tipo de inquietudes. Su fascinante conglomerado de rascacielos es una verdadera coraza que cubre la ciudad con mayor vitalidad de la Tierra.

Nueva York acoge dos veces al mundo: el burocrático, conflictivo y contradictorio en el edificio de la Naciones Unidas -proclamado soberano pero sumiso ante Wall Street- y el versátil, inquieto y prolífico cosmopolitismo en sus calles. Todo Nueva York es un tributo al mestizaje de pueblos, lenguas, músicas, estéticas e ideologías. Vanguardia y pluralidad en su esencia. Nadie es extraño en Nueva York.

Todos los caminos conducen a Nueva York y de ahí al mundo.