jueves, 29 de mayo de 2014

Seductores


Ante el capricho aleatorio de Cupido que ensarta corazones al azar está el arte de seducir, donde la iniciativa anida en la propia voluntad del seductor. Entonces hablamos de cazador y presa, de depredador y víctima. Mas afortunadamente muchas veces el desenlace de la batalla por el amor acaba confundiendo quién es cada quién y al final vence el que partía indefenso. Y es que seducir implica peligros.

Toda conquista viene marcada por tres tiempos precisos y muy intensos: primero atracción, consumación después y desaire final. Sorpresa y brevedad. El seductor pasa por la vida como un latigazo invisible del que solo queda la herida y el dolor. Cualquier concesión que dé deja abierta la oportunidad de reacción para la víctima y las consecuencias pueden ser imprevisibles.

Porque por principio el que seduce no ama; colecciona trofeos. Invierte su imaginación exclusivamente en ganar el juego y le atrae el precipicio del riesgo. Sabe que si pierde lo peor no es una derrota, lo peor es entregar incondicionalmente su corazón al vencedor. Entonces rendido y desarmado se da cuenta de que se ha enamorado, justo lo que más temía y trataba de evitar.


lunes, 26 de mayo de 2014

Neolengua


Si comparamos una lengua con un organismo vivo, el léxico sería rojo como la sangre. Los sustantivos, los verbos y los adjetivos funcionarían de forma parecida a los leucocitos, los eritrocitos y los trombocitos. Con los préstamos de otros idiomas algunos interpretarían la presencia de algún agente invasor, mientras que otros los tomarían por complejos químicos que ayudan a la renovación celular.

El caso es que las palabras tienen una función vital en cualquier lengua, de ellas depende su salud. Así lo entendía el partido en el gobierno que obligaba a actualizar todos los textos conocidos a la neolengua, en la novela de Orwell 1984. La neolengua reducía el vocabulario al mínimo. Era una herramienta más del control total del ciudadano ya que a través del idioma se manipulaban sus recuerdos y sus ideas.

Mal está la salud de nuestro idioma cuando las estadísticas señalan que la mayoría de los jóvenes redactan textos con un porcentaje muy bajo en contenido semántico nocional. Y mucho peor cuando el intercambio de mensajes se circunscribe a exclamaciones, disfemismos, giros coloquiales y emoticonos.

Por ejemplo facebook, donde un comentario como: “Me molesta que haya tanto desaprensivo suelto” se respalda con un “me gusta”, que literalmente quiere decir que “me gusta que estés molesto por eso”. Lo dicho, el triunfo de la neolengua.


viernes, 23 de mayo de 2014

Patria


         La noción de patria empezó a formar parte de los ideales muy tarde, tan tarde que solo apareció una vez hubo estados modernos, por mucho que haya falsos historiadores que traten de encontrarla en los albores de la Edad Media. Entonces, si se utilizaba el término patria no derivaba nunca en patriotismo, o enfermedad del que padece una dependencia ideológica de la patria.

         Con la patria, una vez estimulada esta idea en el espíritu del individuo, se organizaron las guerras más sangrientas y se montaron los genocidios más vergonzosos. A la llamada de la defensa de la patria, el pueblo olvidaba el hambre y la miseria y todos, ciudadanos, militares y aristócratas respondían con una sola voz. Patriotas eran y son los que gritaban y gritan ¡Gibraltar español!, igual que los que dieron su vida por unas Malvinas argentinas o los que en nombre de un Euskadi libre asesinaron a más de 800 personas entre 1975 y 2010.

         Por la patria se heredan las enemistades entre estados, se resaltan las diferencias y se alzan las fronteras. ¡Estúpidos patriotas! No se dan cuenta de que desde su mismo origen la patria siempre sirvió a los intereses de unos pocos.

         Y mucho cuidado con esos que actualmente sustituyen patria por nación. Son lo mismo.


martes, 20 de mayo de 2014

Autógrafos


         Cuando se publica una nueva obra, las editoriales suelen programar una serie de actos para la presentación y divulgación del libro. Generalmente el autor acude a ferias, grandes almacenes y principales librerías para promocionar las ventas y en un gesto complaciente con sus admiradores en cada ejemplar recién adquirido les dedica unas líneas que finalizan con un autógrafo.

         No deja de ser un acto fetichista, ya que en Literatura importan más las palabras que el soporte. Sin embargo, un libro dedicado por el propio autor parece que estreche más su relación con los lectores. Lo mismo podríamos decir de un disco y su músico, de un DVD y el director o actores de una película, de cómic y su dibujante e incluso de una prenda deportiva y un deportista. De todas formas, lo miremos como lo miremos, una vez firmado el objeto se convierte en un fetiche.

         Y entre todos ellos destacan los cazadores de autógrafos. Obsesivos acumuladores de garabatos de famosos los van recogiendo en cuartillas, servilletas, corbatas... donde sea, para después, al ojear sus gráficos tesoros, hacer un repaso de su vida. Resulta absurdo que entre tantos prestigiosos autógrafos sean incapaces de notar que faltan las firmas más importantes, las de sus amigos.


sábado, 17 de mayo de 2014

Endofobia


Contrariamente a otras lacras como la xenofobia o el racismo, parece que contra la envidia no se pueda combatir. No en vano, por envidia Caín mató a Abel. Y si ya de por sí el homicidio es execrable, tratándose entre hermanos es abominable. Si pudiésemos establecer algún teorema sobre la envidia, podríamos afirmar que esta aversión se acrecienta de forma directamente proporcional a la proximidad de la persona envidiada y el grado de reconocimiento que disfruta de sus éxitos.

Hay quien concentra su envidia, odio o inquina hacia aquellos que le rodean, a su entorno, sin tener en cuenta que ese mal deseado también le perjudica. Esta endofobia no es más que una prolongación de la baja autoestima del individuo que proyecta de manera obsesiva en los demás y que le revierte de forma autodestructiva.

Para colmo, el endófobo, carente de un mínimo de coherencia, pese a maldecir a sus vecinos y alegrarse de la desgracia de quienes conviven con él, es incapaz de cambiar su lugar de residencia en busca de un mejor ambiente. Posiblemente porque algo le dice que allá donde vaya también cargará con todos sus complejos y con su endofobia.