viernes, 15 de agosto de 2014

Celestinos


         Siempre ha habido gente que de aburrida se ha entretenido emparejando a los demás. No le bastan los chismes que airea entre conversaciones de conventillo, por eso necesita organizar la vida de todos y si se trata de la sentimental mucho mejor.

         De conventilleros a trotaconventos como se les señalaba a estos profesionales en la Edad Media. Eran también llamados alcahuetes, que en árabe quería decir mensajeros, pues mensajes transitaban entre jóvenes casamenteros. El saber popular apuntaba preferentemente hacia las mujeres, astutas por viejas que no por sabias, liantes y malintencionadas. Pero esta actividad no conocía de sexos, también era practicada por hombres. Elegían sus víctimas entre tímidos y acoquinados solteros.

         Como los tiempos cambian que no las necesidades humanas, los nuevos celestinos se dan a conocer por la televisión, colocan sus cookies en la red y cazan entre los solitarios internautas. Combinan los adelantos actuales con los tradicionales engaños y enredos de antaño.

         Por el contrario estas empresas multinacionales, desde su soporte informático, ya no ofrecen el estímulo que animaba a todos los chismosos y entrometidos. Ahora garantizan confidencialidad y discreción: en algo han mejorado.


martes, 12 de agosto de 2014

Eruditos


         Muchas veces se confunde a una persona erudita con una persona culta pese a que existen muchas diferencias entre ambas.

         Un erudito almacena un diccionario enciclopédico en su cabeza. Abruma por su inagotable memoria que encuentra de inmediato una respuesta acertada a todo lo que se le pregunte. Se sabe las capitales de los países del mundo, recita de corrido los ríos más caudalosos y sus afluentes, precisando cuáles por la derecha y cuáles por la izquierda. De los personajes nos informa con precisión su fecha y lugar de nacimiento así como nos ilustra con un listado de sus obras tanto las más destacadas como las menos conocidas... El perfecto concursante para programas de pseudocultura de televisión.

         La persona culta también maneja un buen número de datos, ciertamente, pero, a diferencia de la erudita, la información se sostiene por relaciones de causalidad, reciprocidad, lógica y otras referencias, de tal manera que una fuente llama a la otra. Así sorprende la extraordinaria facilidad con que enlaza un asunto con otro y la visión versátil de cualquier tema que le permite elaborar un juicio crítico.

         Siempre será más agradable conversar con una persona culta que con un erudito. De todas formas, para unos y otros la actualidad constituye un obstáculo que casi nunca superan.


sábado, 9 de agosto de 2014

Fósiles


         Los fósiles atestiguan la existencia de extrañas especies y diferentes ecosistemas en un pasado remoto. A veces, algunos ejemplares han sobrevivido hasta nuestros días con ligeros cambios, despertando la admiración del mundo de la ciencia. En honor a sus antepasados les llamamos fósiles vivientes.

         Al margen de estas maravillas de la naturaleza, también podemos encontrar formas del pasado deambulando por el mundo refugiadas en las mentes de ciertos humanos. Son ideas que perduran enquistadas, pese a lo cual muestran demasiada vitalidad. Nos referimos a los fósiles mentales, es decir, formas de pensar que se resisten a aceptar la evolución de la sociedad, a aprovechar los avances tecnológicos y, lo que es peor, a convivir con una pluralidad de opiniones.

         Desgraciadamente los fósiles mentales mantienen una intensa actividad dentro de las asociaciones políticas y las principales instituciones sociales y religiosas. Aireando siempre los valores tradicionales, todas ellas tienen un papel muy influyente y casi siempre decisivo a la hora de obstaculizar cualquier propuesta progresista.

         Y además se creen que son los salvadores del mundo. ¡Para dejar a uno de piedra!


miércoles, 6 de agosto de 2014

Una palabra


La fragilidad del tiempo se saja irremisiblemente con una palabra.

¡Qué fuerza!

Siempre un antes y un después. Y en medio, la eternidad de la palabra.

         Contamos la vida por años y sabemos que la trascendencia se decide por minutos. Son las palabras las que le dan la dimensión al tiempo y entre todas ellas, hay una, solo una, que es capaz de detener el reloj. Esa palabra deseada, pronunciada y escuchada, compartida. Infinita palabra que se siente, no se entiende y alcanza por igual las almas comprometidas.

         Tremenda palabra que se susurra, que duerme el oído y levanta la piel. Palabra que palpita al unísono con el corazón.   
        
Para enamorarse puede bastar un minuto... o menos, una mirada puede ser suficiente... o incluso la fugacidad de un gesto, el calor de un beso. Y siempre en medio una palabra para llenar un universo, para sellar unos labios.


domingo, 3 de agosto de 2014

Genios


         No hay tantos genios como anuncian por ahí. La genialidad es una cualidad que se atribuye con demasiada facilidad en los medios. Hay muchos que se camuflan bajo la carpa de las vanguardias ya que confunden originalidad, excentricidad, irreverencia, imprudencia y, más de una vez, fortuna cuando se traduce en éxito. Pero no son genios.

         Un genio, en primer lugar, no reconoce ni la ortodoxia ni los cánones porque para él son barreras. También rechaza el método y los sistemas aprendidos pues solo marcan un único recorrido. Un genio apunta directamente a su objetivo final y lo alcanza evitando cualquier paso intermedio. Son siempre, por definición alternativos.

         Alejado de las normas y de la lógica más general, el genio se confundiría con un loco. Y ahí está su capacidad de superación porque el genio consigue sorprendernos, deleitarnos y sabe reclamar nuestra admiración cuando finalmente somos capaces de entender lo que nos muestra.

         Visto así, el número de genios a lo largo de la historia ha sido pequeño, aunque lo suficientemente importante como para que nuestra civilización haya dado los pasos más determinantes tanto en el pensamiento como en el conocimiento.