viernes, 13 de junio de 2014

Tecnologías


         Mucha gente se pregunta, hoy desbordada por todo tipo de tecnologías, cómo se podía vivir no hace tantos años sin los avances actuales. Nuestro día a día ha asimilado un sin fin de innovaciones tecnológicas con tanta naturalidad que se nos han hecho imprescindibles. Y eso que la mayoría de nosotros nació antes de que el ciudadano medio tuviese acceso a todas estas novedades.

         Claro está que siempre se levantan voces que reniegan de esa dependencia tecnológica. Cuando estas personas proponen un uso moderado de las nuevas tecnologías realmente detrás de esos mensajes apelando a la cautela y a la prudencia se esconde un inmovilismo irracional que rechaza cualquier cambio.

         Con esta postura no ofrecen ninguna alternativa. Lo peor no es esa reivindicación a vivir anclados en un pasado, sino que con ello alientan conformismo y desinterés entre quienes no tienen acceso al desarrollo tecnológico y los entregan en clara desventaja a los que sí lo disfrutan, que suelen pertenecer a las clases sociales mejor acomodadas.

         El correcto uso de cualquier invento solo depende de la mente de quien lo utiliza. Las tecnologías no se escapan de esta ley general.
        


martes, 10 de junio de 2014

Delatores


Modificar ciertos hábitos sociales cuesta mucho, demasiado. Lo llevamos grabado en nuestro ADN: no somos chivatos. Si alguien no cumple, no nos vemos con la responsabilidad de denunciarlo. Lo hemos hecho en casa con nuestros hermanos, en el colegio con los compañeros y como ciudadanos también encubrimos al mal ciudadano. Existe a modo de un pacto no escrito que nadie debe delatar a nadie.

Cierto es que hay delitos que la sociedad repudia, especialmente cuando media cualquier tipo de violencia. Sin embargo, esta misma sociedad muestra una tolerancia y permisividad con pícaros, rufianes o granujas que sobreviven a costa de sus pequeñas pillerías y multitud de trampas. Y aunque las cárceles están llenas de estos ladrones minimalistas, no lo es por la colaboración ciudadana, sino porque son tantos que saltan a la más mínima investigación.

El tema es serio, porque con esta postura reforzamos la injusticia. No vale alegar que la inmoralidad y sinvergonzonería invade los estamentos más altos de nuestra sociedad, ni cuantificar económicamente el importe de la estafa.

Roba quien no declara sus ingresos o quien no paga sus impuestos. Se aprovecha de todos quien disfruta de injustificadas subvenciones, quien desperdicia una beca o quien recibe un subsidio y cobra en dinero negro. Son todos pequeños delincuentes que viven confundidos entre nosotros porque muchas veces no nos diferenciamos tanto de ellos. No somos delatores, simplemente convivimos todos juntos.


sábado, 7 de junio de 2014

Nacer


         Hace tiempo que dar a luz, al menos en los países desarrollados, dejó de ser un acto natural para convertirse en todo un manifiesto ideológico de compromiso para la mayoría de los padres. Los hijos vienen al mundo después de haberse cubierto unas garantías que incluyen un nivel económico más que suficiente.

Producto de estas exigencias saltan inconvenientes como las dificultades para conseguir un embarazo por la edad. Los hijos nacen porque los padres los buscan. Entonces se calculan los días fértiles, se intensifican los encuentros sexuales y si fallan se recurre a los costosos tratamientos de fecundación o a los polémicos programas de adopciones.

En cierta forma, nacer, lo que se entiende nacer, se ha desnaturalizado de tal manera que el pobre neonato, a los pocos segundos de respirar ya está en deuda con sus padres. Es el hijo deseado, producto del sacrificio y la constancia, con la obligación de responder a las expectativas generadas. Quizá, por eso, los que nacieron fruto del azar, de la noche descontrolada, de los irregulares cálculos de Ogino, de una píldora que no se tomó o del preservativo que se rompió, pueden decir que fueron accidentes, pero al menos nacieron libres.


miércoles, 4 de junio de 2014

Perversiones


        Propónganme cualquier perversión y citaré una cultura, una sociedad o una civilización que la practique y la haya sacralizado retaba Malinowski a todos aquellos partidarios de una ética natural universal del comportamiento humano.

Y no solo señalaba a los temidos sacrificios humanos con que se amedrentaba a exploradores y aventureros. Parricidios, incesto, poligamia, matrimonios entre menores,  iniciación sexual de niñas en el entorno familiar o ritos como la ablación del clítoris también son perversiones asociadas a distintas culturas que Occidente rechaza.

Convencidos de vivir en una sociedad, la nuestra, que ha superado todo tipo de perversiones, olvidamos que es una noción relativa y que muchos hábitos nuestros servirían de escándalo para la mayoría de los pueblos considerados primitivos.

No se hace referencia al consumo de drogas, ni del culto al sexo, pues todo esto también se da en todas las culturas. Para ellos, lo que resulta verdaderamente inconcebible es que la responsabilidad de elegir a la asamblea de sabios que han de gobernar al pueblo recaiga en una mayoría despreocupada, falta de compromiso, indiferente e ignorante a la que se convence con vacías promesas. Toda una perversión imposible de encontrar en otras civilizaciones.


domingo, 1 de junio de 2014

Bombillas

         El admirable poeta de la Generación del 27, Pedro Salinas, dedicó un hermoso poema a la luz de unas bombillas, entonces conocidas como bujías. Puntuales a su cita, igual que amantes, a espaldas de las celosas estrellas inspiraban el calor de los versos más ardientes. Salinas se mostraba infinitamente agradecido porque sus bujías le permitían prolongar sus horas de escritura hasta el amanecer.

         Cierto es que también los futuristas idolatraron las luces artificiales, en especial las de neón, como símbolo de progreso. Y cierto es que en la actualidad las protestas por todo el mundo contra el cambio climático también se centran en las bombillas coordinándose apagones generales en las principales megalópolis del planeta.

         Lo que para Salinas fue un símbolo del amor, hoy es campo de combate donde no casualmente se ha elegido la oscuridad como expresión formal de un rechazo al futuro. Lamentablemente este enfrentamiento recupera la lucha donde las luces de la Ilustración lograron despejar las tinieblas de la ignorancia y la superstición hace varios siglos.

Todo esto plantea serias dudas en las intenciones e intereses de cada uno. Solo tenemos claro que con la luz apagada se ve menos.